Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Историческая проза » El Primer Hombre De Roma
El Primer Hombre De Roma - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El Primer Hombre De Roma

Электронная книга - «El Primer Hombre De Roma». Краткое содержание книги:

Collen McCullough nos traslada a los primeros siglos de la civilización occidental y traza un espléndido cuadro de la Roma republicana. La historia se inicia con dos grandes ambiciosos cuyo único y decidido objetivo es llegar a ser el primer hombre de Roma: Mario y Sila. Uno es un plebeyo de mediana edad, enardecido por la comfianza en sus dotes y el enriquecimiento que ha logrado. El otro, un joven y apuesto aristócrata corrompido por la pobreza. Aquél, un militar disciplinado y soberbio, y éste, un desvergonzado epicúreo. Mario se casa por interés para favorecer su carrera política. Sila, por amor. Ambos luchan por el poder y la gloria.
1 ... 175 176 177 178 179 180 181 182 183 ... 272
Перейти на страницу:

– Pasamos la primavera y el verano avanzando hacia el norte por la Galia Cabelluda; cruzamos el Garumna, el Liger y el Sequana y entramos en las tierras de los belgas.

– ¡Los belgas! -exclamó Mario-. ¿Los has visto?

– Sí, claro -respondió Sila, sin darle mayor importancia.

– Y habría guerra a muerte.

– Ni mucho menos. El rey Boiorix optó por lo que denominariamos abrir negociaciones. Hasta el viaje de verano por la Galia Cabelluda, los germanos no habían mostrado interés por negociar, y cada vez que se tropezaban con uno de nuestros ejércitos impidiéndoles el paso, por ejemplo, enviaban una embajada pidiendo permiso de tránsito por territorio romano. Nosotros siempre se lo hemos negado, naturalmente. Y ellos se alejaban y no volvían a intentarlo. Nunca han titubeado, ni han solicitado sentarse a una mesa de negociaciones, ni han tratado de saber si había algo que nosotros estuviésemos decididos a pedirles para abrir negociaciones. Pero Boiorix negoció el paso de los cimbros por la Galia Cabelluda.

– ¿Ah, sí? ¿En qué condiciones?

– A cambio de dar a galos y belgas carne, leche, mantequilla y trabajo en los campos. Hizo un trueque de su ganado por cerveza y trigo y les ofreció sus guerreros para ayudarlos a labrar más tierras para que hubiese bastantes para todos -respondió Sila.

– ¡Un bárbaro muy listo! -comentó Mario con un enérgico movimiento de cejas.

– Ya lo creo, Cayo Mario. Y así, en absoluta paz y amistad, seguimos el curso del rio Isara al norte de Sequana y, finalmente, llegamos a las tierras de una tribu belga, los aduatucos; éstos son principalmente germanos que viven en las orillas del río Mosa, más abajo del Sabis, y que también están asentados en el lindero de un vastísimo bosque llamado la Arduenna y que se extiende desde el este del Mosa hasta el Mosella, y que resulta impenetrable para los no germanos. Los auténticos germanos de Germania viven en bosques y los utilizan como nosotros las fortificaciones.

Mario seguía reflexionando con sumo interés, porque sus cejas no dejaban de moverse como si actuaran con vida propia.

– Continúa, Lucio Cornelio; cada vez encuentro más interesante al enemigo germano.

– Me lo imaginaba -replicó Sila inclinando la cabeza-. Los queruscos proceden, en realidad, de una región de Germania no muy lejos de las tierras de los aduatucos, y son parientes. Y así convencieron a los teutones, los tigurinos y los marcomanos para que los siguieran a las tierras de los aduatucos, mientras los cimbros andaban por el sur camino de los Pirineos. Pero cuando los cimbros regresaron a finales del Sextilis, lo que vieron no fue nada halagüeño: los teutones se habían querellado con aduatucos y queruscos al extremo de que había habido muchas escaramuzas, bastantes muertes y existía un malestar que nosotros, los cimbros, notamos iba en aumento.

– Y el rey Boiorix lo arregló todo -dijo Mario.

– ¡Él lo arregla todo! -respondió Sila con una sonrisa-. Apaciguó a los aduatucos y convocó un gran consejo de los emigrantes germanos, cimbros, teutones, tigurinos, queruscos y marcomanos. En este consejo anunció que no sólo era rey de los cimbros, sino rey de todos los germanos. Tuvo que enfrentarse a varios en duelo, pero no a sus únicos rivales serios, Teutobodo de los teutones y Getorix de los tigurinos. Estos también tienen una mentalidad más romana, y decidieron seguir viviendo y representar una amenaza para el rey Boiorix.

– ¿Y todo esto cómo lo supiste? -inquirió Mario-. ¿Es que te habías convertido en cabecilla y estabas en el consejo?

– En realidad me había convertido en un cabecilla -contestó Sila, haciéndose el modesto con esfuerzo, ya que la humildad estaba considerada falta de carácter-. No un gran jefe, compréndelo, pero lo suficiente para que me invitasen a los consejos. Mi esposa Germana, que no es cimbra sino del pueblo querusco, dio a luz dos hijos cuando alcanzamos el Mosa y esto fue interpretado como tan buen augurio que mi categoría de jefecillo ascendió a la de cabecilla de grupo a tiempo para participar en el gran consejo de todos los germanos.

Mario soltó una carcajada.

– ¿Quieres decir que algún día algún pobre romano puede tropezarse con un par de pequeños germanos que se te parecen? -inquirió.

– Es posible -respondió Sila.

– ¿Y con unos pequeños Quintos Sertorios?

– Con uno por lo menos.

– Continúa, Lucio Cornelio -dijo Mario, ya serio.

– Ese Boiorix es muy muy listo. Hagamos lo que hagamos, no debemos subestimarle porque sea un bárbaro. Delineó una estrategia de la que tú mismo te habrías enorgullecido. Y no exagero, créeme.

– ¡Te creo! -replicó Mario, tenso de interés-. ¿Qué estrategia?

– El año que viene, en cuanto el tiempo lo permita, a más tardar en marzo, los germanos tratarán de invadir Italia por tres frentes -respondió Sila-. Y cuando digo marzo, quiero decir que será la fecha en que los ochocientos mil bárbaros abandonarán las tierras de los aduatucos. Boiorix ha fijado en seis meses el plazo para que todos cubran el viaje desde el río Mosa hasta la Galia itálica.

Ambos se inclinaron hacia adelante.

– Los ha dividido en tres contingentes de fuerzas. Los teutones invadirán la Galia itálica desde el oeste; éstos son unos doscientos cincuenta mil, los dirigirá su rey Teutobodo, y su plan es bajar por el Rhodanus y a lo largo de la costa de Liguria hasta Genua y Pisae. No obstante, yo imagino que, al estar Boiorix al mando de la invasión, antes de que se inicie habrán cambiado el itinerario para llegar por la Via Domitia y el paso del monte Genava. Con lo cual avanzarán por el Padus en Taurasia.

– Aparte de latín, están aprendiendo geografía, ¿no? -inquirió Mario, sonriente.

– Ya te he dicho que Boiorix lee mucho. Además, ha sometido a tortura a prisioneros romanos, porque no todos los que perdimos en ArausiO murieron. Si cayeron en manos de los cimbros, Boiorix los conservó con vida hasta enterarse de lo que le interesaba. A los nuestroS no se les puede reprochar que hablasen -añadió Sila con una mueca-. Los germanos recurren a la tortura como cosa natural.

– O sea que los teutones seguirán la misma ruta que tomaron todos ellos antes de Arausio -dijo Mario-. ¿Y los otros cómo piensan penetrar en la Galia itálica?

– Los cimbros son los más numerosos de los tres grandes grupos de germanos -respondió Sila-. En total, cuatrocientos mil por lo menos. Mientras que los teutones bajan directamente siguiendo el curso del Mosa hasta el Arar y el Rhodanus, los cimbros avanzarán a lo largo del Rhenus hasta el lago Brigantinus, seguirán en dirección norte para rebasar el lago y alcanzar el nacimiento del Danubius. Luego seguirán hacia el este del Danubius hasta llegar al Aenus y continuar aguas abajo para entrar en la Galia itálica por el paso de Brennus, con lo que aparecerán en Athesis, cerca de Verona.

– Dirigidos por el propio Boiorix -dijo Mario, hundiendo la cabeza entre los hombros-. Esto me gusta cada vez menos.

– El tercer grupo es el más reducido y menos compacto -prosiguió Sila-. Lo forman tigurinos, marcomanos y queruscos; unos doscientos mil. Irán al mando de Getorix de los tigurinos. Al principio, Boiorix iba a dirigirlos en línea recta cruzando las grandes selvas germanas, la Hercinia, la Gabreta, etcétera, para hacerlos caer a través de Panonia en Noricum; pero luego creo que dudó de si seguirían ese plan y decidió hacerlos avanzar con él por el Danubius hasta el Aenus. Desde allí proseguirán en dirección este a lo largo del Danubius hasta alcanzar Noricum para girar hacia el sur y entrar en la Galia itálica por los Alpes Cárnicos, con lo que caerán sobre Tergeste, no lejos de Aquileia.

– ¿Y dices que los tres grupos disponen de seis meses para hacer el viaje? -inquirió Mario-. Bien, no digo que los teutones no lo consigan, pero los cimbros tienen un itinerario mucho más largo, y el grupo hibrido, todavía más.

– Pues ahí te equivocas, Cayo Mario -replicó Sila-, porque, en realidad, desde el punto del Mosa en que se separan los tres grupos, la distancia que recorre cada uno de ellos es igual. Los tres tienen que atravesar los Alpes, pero sólo los teutones los cruzan por territorio que no han atravesado antes. ¡En los últimos dieciocho años los germanos han ido a todos los sitios cruzando los Alpes! Han bajado desde el nacimiento del Danubius en Dacia, han bajado por el Rhenus desde sus fuentes en Helella y han descendido por el Rhodanus desde sus fuentes en Arausio. Son veteranos alpinistas.

1 ... 175 176 177 178 179 180 181 182 183 ... 272
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)