Ha estallado la paz
- Автор: Gironella Jose Maria
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Ha estallado la paz». Краткое содержание книги:
– Conque Ana María, ¿eh? Estás en tu casa, hija.
– Muchas gracias…
– ¿Quieres tornar algo?
– Café-café, si es que lo hay…
El inevitable retraso de la procesión, que, pese a los esfuerzos de mosén Alberto, maestro de ceremonias, salió de la puerta de la Catedral a las diez y media, permitió a los cuatro sostener un largo diálogo. Ana María no pareció extasiarse en aquel piso. Únicamente preguntó de qué siglo era una talla adquirida últimamente por Esther, que representaba un San Sebastián traspasado por varias flechas.
Esther y Ana María hicieron tan buenas migas, que daba gusto verlas juntas y aun dejarlas aparte. En cierto modo, parecían hermanas. ¡Si hasta llevaban casi idénticos zapatos!
Cada vez que Manolo e Ignacio salían al balcón para ver si la cabeza de la procesión asomaba por la esquina de la calle de Ballesterías -"uno de los tres vértices del recinto romano"-, Esther y Ana María se disparaban hablando.
– ¡Tenía unas ganas locas de conocerte!
– Y yo a ti…
– ¿Te llaman siempre Ana María o Ana-Mari?
– Ana María…
– Un poco largo ¿no?
– Tal vez…
Esther, en uno de esos cuchicheos, cantó las alabanzas de Ignacio.
– Te felicito. De veras… Llegará donde quiera.
– ¿Está Manolo contento con él?
– ¡Cómo! Lo quiere más que a mí. No te digo más…
Ana María le preguntó:
– ¿Y Gerona, qué tal…? ¿De verdad está esto tan soso?
– Un poco… Pero ésa es otra cuestión.
– A lo mejor vengo yo y entre las dos lo animamos…
– ¡Calla, en eso confío! Pero por lo que pueda ser, no tardes demasiado…
– Eso ya…
– ¡Bah! Todo acaba por arreglarse.
– ¿Qué remedio, verdad?
Manolo las llamó.
– ¡Esther, llama a los niños, que ya viene!
– ¿Quién viene, qué…?
– ¿Qué…? ¡La procesión!
– ¡Oh, perdona! Estábamos en el limbo…
La doncella trajo a la parejita de la casa, a Jacinto y a Clara, y Ana María los izó uno tras otro y los besó, al igual que Ignacio, quien acostumbraba a bromear mucho con ellos. Jacinto y Clara por fin se escabulleron y salieron rápidamente al balcón.
Todos los imitaron y se acodaron cómodamente en la barandilla. Ignacio miró el piso saliente del balcón y pensó, como otras muchas veces: "Pero ¿cómo es posible que esto no se caiga?".
El cortejo del Viernes Santo empezó a desfilar… Sí, todo aquello era muy solemne. Las antorchas, los caballos, los capuchones… Al lado de mosén Alberto, y vestido de monaguillo, Manuel Alvear… En el balcón de la Constructora Gerundense, S. A., de la calle Platería, los hermanos Costa, con traje oscuro, junto a sus esposas. A Manolo le sorprendió verlos allí. Había supuesto que desfilarían también bajo los capuchones de la Cofradía de la Purísima Sangre.
Cristo había muerto. Pero Ignacio y Ana María vivían. Vivían en aquel céntrico balcón, que no se caía por milagro, enlazados por la cintura y diciéndose:
– Simpática Esther, ¿verdad?
– Un encanto.
– ¿Sabes en quién he pensado al ver la procesión?
– No sé…
– En mosén Francisco…
– Mosén Francisco… ¡Qué hombre!
– ¿Me quieres?
Ana María despidió chispitas por los ojos.
– En este momento debería estar prohibido. Pero sí.
Jacinto y Clara, agarrados a los barrotes, miraban como hipnotizados al gran Cristo que, merced a un esfuerzo increíble, el doctor Andújar sostenía en lo alto, escoltado por Agustín Lago y por Mijares, que llevaban los cordones laterales.
Poco después pasó Jesús Yacente, joya de la iglesia de San Félix, dentro de la urna de cristal, con los soldados llevándolo en andas. Luego pasaron los penitentes con cadenas, con cruces… Penitentes anónimos, como los soldados. Cumpliendo probablemente promesas hechas durante la guerra.
Detrás, las autoridades. El fajín del general era como un clavel en la noche. El Gobernador no se había quitado las gafas negras. ¿Por qué? 'La Voz de Alerta' parecía un conde. El notario Noguer, un notario. Mateo, un centurión romano…
El obispo, doctor Gregorio Lascasas, avanzando con el báculo, parecía meditar hondamente, al tiempo que medía el enlosado y la piedad y el grado de penitencia de la ciudad.
– Mañana he de regresar a Barcelona… ¡Qué horror!
– Sí, esto habrá sido como un sueño.
No fue un sueño, fue una realidad.
Terminada la procesión, Ana María e Ignacio se despidieron de Manolo y Esther y de los chicos, y se lanzaron a la calle, mezclándose entre la multitud. Estuvieron andando hasta las tantas. Ana María iba mirándolo todo como quien se despide de algo muy querido. Los cofrades regresaban de la Catedral llevando en la mano el capuchón, que ahora parecía una prenda inútil.
Ana María se empeñó en pasar por centésima vez delante de la casa de Ignacio y luego delante del Banco Arús, que estaba casi al lado del hotel. Delante del Banco se paró y preguntó:
– ¿Cuántas veces barriste ese vestíbulo?
– ¡Huy! Y los días de lluvia, tenía que llenarlo de aserrín…
– ¿Te acuerdas mucho de aquella época?
– Más de lo que te figuras… Aprendí mucho ahí dentro.
Ana María miró a Ignacio. Y al llegar a la puerta del hotel comentó, al tiempo que le daba el beso de despedida:
– Una de las cosas que más me gustan de ti es que empleas a menudo la palabra aprender…
CUARTA PARTE
CAPÍTULO LII
Las noticias publicadas en Amanecer que en aquellas semanas merecieron el honor del subrayado en rojo de Jaime, y que provocaron en el ánimo de Matías reacciones de muy diversa índole, fueron las siguientes:
"Los jugadores del Club de Fútbol Barcelona depositaron una corona de laurel en la tumba de José Antonio, en El Escorial. La ofrenda fue hecha por el capitán del equipo, Escola. Un padre de la Comunidad de Agustinos rezó un responso y finalmente, en el Patio de los Reyes, el entrenador azulgrana dio los gritos de rigor".
"El presidente de la República Argentina, Oswaldo Ortiz, ha regalado al Caudillo una montura típica de los gauchos de las pampas, los cuales son considerados como descendientes del Caballero Hispánico".
"Ante el problema que plantea la proliferación de la mendicidad en Madrid se están construyendo, en los pabellones próximos al Puente de la Princesa, albergues para cuatrocientos mendigos".
"El escritor español Pío Baroja pronunciará el 5 de abril una conferencia en el local social del Real Club de Tenis, de Barcelona. Será obligatorio el traje de etiqueta".
"El ex rey Carol, de Rumania, que se refugió en España a raíz de la anexión alemana de su país, se ha fugado a Portugal, cruzando a pie la frontera por Badajoz. El ex rey ha abandonado en su hotel de Sevilla ejemplares valiosos, para cuya adquisición se han recibido ofertas importantes".
"En Madrid ha pronunciado una conferencia el embajador inglés, Sir Samuel Hoare, titulada: "Entre dos guerras". Al final de la misma el embajador afirmó que, pasada la actual crisis, las costumbres inglesas continuarán basándose en el respeto a la Corona, a la Biblia y a la Marina".
"Una nueva Sociedad, la Fefasa, elaborará fibras artificiales sustitutivas del algodón, de la lana y de la seda, empleando para ello paja de cereales españoles".
"En Sevilla ha hecho explosión un polvorín. Más de tres mil personas han quedado sin hogar. El Ayuntamiento, en señal de duelo, ha suspendido las próximas Ferias".
Sin embargo, la noticia más importante dada a conocer por aquellas fechas fue la del fallecimiento de Alfonso XIII, ocurrido en Roma el día 28 de febrero, a consecuencia de un ataque cardíaco.