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Электронная книга - «Traficantes de dinero». Краткое содержание книги:

El presidente del banco FMI anuncia a toda la directiva que tiene cáncer y pronto va a morirse, hay dos candidatos para ocupar su puesto, Alex y Roscoe. Alex es liberal, con ideas nuevas, pero Roscoe es conservador. La lucha entre ambos para llegar a la cima conduce a una trama muy interesante que empieza cuando desaparecen misteriosamente 6000 dólares de la caja de la empleada Juanita Núñez, se nos revelan muchas incógnitas sobre el funcionamiento interno de un banco y cómo una mala inversión puede llevarlo a la quiebra de la noche a la mañana.
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– Malo, no cabe duda -asintió Nolan Wainwright-. Y éstos no son más que ejemplos. Tengo cuatro docenas más, interceptadas después de haber sido utilizadas con éxito en comercios minoristas, restaurantes, pasajes de avión, bebidas y otras cosas. Y todas son las mejor falsificadas que he visto en mi vida.

– ¿Ha habido detenciones?

– Hasta ahora no. Cuando la gente presiente que una tarjeta fraudulenta es sospechosa, se van del comercio, se alejan del mostrador de la compañía aérea, o de donde sea, como acaba de pasar hace unos minutos -señaló hacia el recinto de autorizaciones-. Además, aunque detengamos a algunos portadores, esto no significaba que estemos cerca de la fuente de las tarjetas; generalmente son vendidas y revendidas con mucho cuidado, para cubrir la pista.

Alex Vandervoort tomó una de las falsas tarjetas azul, verde y oro y le dio la vuelta.

– El plástico parece también exacto.

– Están hechas con auténticas bandas de plástico que ha sido robado. Así tiene que ser, para que sean tan buenas -prosiguió el jefe de Seguridad-. Pero creo que hemos descubierto la fuente de las tarjetas mismas. Hace unos cuatro meses uno de nuestros proveedores fue asaltado. Los ladrones entraron en el cuarto de almacenaje, donde estaban las sábanas de plástico. Se llevaron trescientas sábanas.

Vandervoort silbó suavemente. Una sola sábana de plástico producía sesenta y seis tarjetas de crédito. Aquello significaba, potencialmente, casi veinte mil tarjetas falsas.

Wainwright dijo:

– Yo también he hecho el cálculo -señaló las tarjetas falsas sobre el escritorio-. Ésta es la punta del iceberg. Bueno, las tarjetas falsas que conocemos, o que creemos conocer, pueden representar diez millones de dólares de pérdida antes de que las quitemos de circulación. Pero, ¿qué pasará con otras, que no hemos descubierto? Puede haber diez veces más.

– Veo el cuadro.

Alex Vandervoort dio unos pasos por el pequeño despacho, mientras sus ideas adquirían forma.

Reflexionó: desde que las tarjetas de crédito bancario habían sido introducidas, todos los bancos que las habían otorgado habían tenido la plaga de fuertes pérdidas debido a los fraudes. Al principio bolsas enteras de tarjetas habían sido robadas y el contenido usado por los ladrones para juergas costosas… a costa del banco. Algunos embarques de tarjetas habían sido secuestrados y devueltos tras un rescate. Los bancos habían pagado el dinero del rescate, porque sabían que iba a costarles mucho más si las tarjetas eran distribuidas entre los malhechores y utilizadas. Irónicamente, en 1974, Pan American Airways fue castigada por la prensa y el público cuando reconoció haber pagado dinero a unos criminales para que devolvieran grandes cantidades de billetes robados. El objetivo de la compañía aérea había sido impedir enormes pérdidas por el mal uso de los pasajes. Sin embargo, sin que los críticos de la Pan Am lo supieran, algunos de los bancos más importantes de la nación, habían estado haciendo lo mismo en secreto, desde hacía años.

Eventualmente el robo de tarjetas de crédito enviadas por correo se redujo, pero ya entonces los criminales habían recurrido a otras tretas, más ingeniosas. La falsificación era una de ellas. Las primeras tarjetas falsas eran toscas y fácilmente reconocibles, pero la calidad había seguido mejorando -como había demostrado Wainwright- y se necesitaba ser un experto para descubrir la diferencia.

En cuanto se inventaba alguna medida de seguridad para las tarjetas la habilidad criminal la esquivaba o atacaba algún otro punto vulnerable. Como ejemplo, un nuevo tipo de tarjeta de crédito ahora en el mercado llevaba una foto «mezclada» del propietario. Para los ojos ordinarios la foto era una mancha indistinguible, pero, colocada bajo una máquina adecuada, podía verse claramente y el propietario de la tarjeta podía ser identificado. Por el momento el plan parecía prometedor, pero a Alex no le cabía duda que el crimen organizado iba a encontrar pronto la manera de duplicar las fotos mezcladas.

Periódicamente se realizaban detenciones y condenas de personas que usaban tarjetas falsas o robadas, pero representaban una pequeña porción del tráfico total. El problema principal, en lo que a los bancos se refería, era la carencia de investigadores y de personal represivo. Simplemente no eran bastantes.

Alex dejó de pasearse.

– En estas últimas falsificaciones -preguntó- ¿es posible que haya una especie de «círculo» detrás?

– No sólo es posible, es una certeza. Para que el producto final sea tan bueno, debe haber una organización. Y hay dinero detrás, máquinas, especialistas para hacer las cosas, un sistema de distribución. Además, hay otras cosas que lo indican.

– ¿Por ejemplo?

– Como usted sabe -dijo Wainwright- estoy en contacto con las agencias legales. Recientemente ha habido un gran aumento en todo el Midwest de dinero falsificado, cheques de viajero, tarjetas de crédito… otras tarjetas además de las nuestras. También hay mucho más tráfico que de costumbre en los valores robados y falsificados, en los cheques forjados y robados.

– ¿Y usted cree que todo eso y nuestras pérdidas por las tarjetas clave fraguadas, tienen relación?

– Digamos que es probable.

– ¿Y qué hace para remediar esto el Departamento de Seguridad?

– Hacemos todo lo que podemos. Cada tarjeta clave que falta o se pierde está controlada y, cuando es posible, se busca su origen. Las tarjetas recobradas y los juicios por fraude han aumentado todos los meses de este año; las cifras están en los informes. Pero algo como esto requiere una investigación en gran escala, y no tengo ni personal ni presupuesto para hacerla.

Alex Vandervoort sonrió tristemente.

– Creo que lo del presupuesto puede arreglarse.

Presintió lo que venía después. Sabía los problemas bajo los que trabajaba Nolan Wainwright.

Wainwright, como vicepresidente del First Mercantile American, estaba encargado de todo lo referente a la seguridad en la Torre Principal y en las sucursales. La sección de tarjetas de crédito era sólo una de sus responsabilidades. En años recientes el status de Seguridad dentro del banco había avanzado, los fondos para operaciones habían aumentado, aunque la cantidad otorgada seguía siendo inadecuada. Todos los que estaban en la dirección lo sabían. Pero, como la Seguridad no daba ganancias, su posición en la lista de prioridades para fondos adicionales era baja.

– Supongo que tiene usted propuestas y cifras. Usted siempre las tiene, Nolan.

Wainwright sacó una agenda de cuero, que había traído consigo.

– Todo está aquí. Lo más urgente son dos investigadores más, para trabajar permanentemente en la sección de tarjetas de crédito. También necesito fondos para un agente encubierto, cuya tarea será localizar la fuente de las tarjetas falsificadas, y también descubrir dónde se produce la merma dentro del banco.

Vandervoort lo miró sorprendido.

– ¿Cree usted poder conseguir a alguien?

Esta vez Wainwright sonrió.

– Bueno, no se puede empezar poniendo un aviso en la columna de empleos vacantes. Pero estoy dispuesto a intentarlo.

– Examinaré con cuidado lo que usted sugiere y haré todo lo que pueda. Es todo lo que puedo prometerle. ¿Puedo quedarme con estas tarjetas?

El jefe de Seguridad asintió.

– ¿Alguna otra cosa?

– Sólo esto: no creo que ninguno aquí, incluido usted, Alex, tome muy en serio el problema de las tarjetas de crédito falsas. Bien, nos felicitamos de haber mantenido las pérdidas en tres cuartos del uno por ciento del total de los negocios, pero los negocios han crecido enormemente, y el porcentaje ha permanecido quieto, incluso ha aumentado. Según entiendo, el volumen de tarjetas clave de crédito para el año próximo será, según se espera, de tres mil millones de dólares.

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