Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Esclavos de la oscuridad
Esclavos de la oscuridad - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Esclavos de la oscuridad

Электронная книга - «Esclavos de la oscuridad». Краткое содержание книги:

Una novela deslumbrante que explora el filo entre la vida y la muerte, lo divino y lo satánico.
Tras el intento de suicidio de su mejor amigo, un policía decide investigar las razones que lo llevaron a tomar esa decisión. En el camino a la verdad descubrirá prácticas satánicas, drogas africanas y una serie de asesinatos horrendos sin explicación. Las víctimas comparten solo una cosa en común: experimentaron la muerte. ¿Cómo puede revivir alguien clínicamente muerto? ¿Qué ocurre si en vez de ver la luz, vio las tinieblas?
Una novela diabólica con todos los ingredientes para convertirse en un éxito y una referencia del género, por el maestro del thriller e indiscutible que nos acerca a una de las realidades más sorprendentes e intranquilizantes de la medicina moderna: las experiencias de muerte inminente.
1 ... 113 114 115 116 117 118 119 120 121 ... 162
Перейти на страницу:

– Este tipo de actos conciernen más bien al campo policial, ¿no cree?

– Por supuesto. Nosotros solo somos centinelas. Observadores. Acechamos sus crímenes. Tomamos nota de los sitios, de sus convergencias en el mapa de Europa. Por lo que sabemos, los Siervos se acantonan dentro de las fronteras del Viejo Mundo. Por ejemplo, no hemos observado nada en Estados Unidos.

– Concretamente, ¿qué hacen ustedes?

– Vigilamos. Localizamos sus guaridas. En el mejor de los casos, nos anticipamos y avisamos a las autoridades. Pero, en realidad, no nos prestan mucha atención. A los policías les trae sin cuidado curar y mucho menos prevenir.

– ¿Cómo pueden localizarlos antes de que actúen?

– Los Siervos tienen su talón de Aquiles. Una debilidad que nos permite localizarlos. Se drogan.

– ¿Qué tipo de droga?

– Una sustancia específica. Los Siervos no se conforman con buscar obstinadamente la palabra del diablo. Intentan hacer el viaje ellos mismos.

– No entiendo.

– El viaje al más allá. La muerte temporal. Se inducen voluntariamente el coma para tratar de hablar con el demonio.

– ¿Existen drogas capaces de producir ese estado?

– Una sola: la iboga. Una planta africana muy potente y muy peligrosa que se utiliza para ciertas ceremonias. Su nombre exacto es Tabernanthe iboga. Contiene ibogaína, un estimulante psicodélico que permite recrear la experiencia de la muerte inminente. También la llaman la «cocaína africana».

– Puedo imaginar una droga que provoque una NDE, pero ¿cómo cerciorarse de que dicha experiencia es negativa?

Zamorski sonrió.

– Me place charlar contigo, Mathieu. Tu rapidez mental nos hace ganar tiempo. Tienes razón. Existe una droga más específica aún, que garantiza un resultado negativo: la iboga negra. Su nombre la define con toda propiedad. Una variedad rara de la planta. Créeme, no es un producto que se encuentre fácilmente. Los Siervos están siempre buscando esta sustancia. Nosotros mismos estamos en el mercado. Acechamos a los traficantes y, a través de ellos, a los seres satánicos.

Una chispa en el fondo de mi mente. Como cuando se frota una cerilla. Esa pista africana, inesperada, encajaba con otros elementos de mi investigación. Específicamente, con el expediente que había dejado de lado: Massine Larfaoui. Traficante de drogas. Relacionado con la comunidad africana. Un asesino profesional lo había matado una noche de septiembre de 2002.

¿Sería posible que ese primer expediente también perteneciera al caso? Pero primero debía comprender el principio del viaje.

– Ese viaje -pregunté-, ¿es realmente un equivalente de la experiencia de los Sin Luz?

– Por supuesto que no. Nada puede reemplazar la muerte. La puerta a la nada. Pero, aun así, los Siervos intentan acercarse, a pesar de que corren el riesgo de perder la razón o incluso la vida. La iboga negra es un producto extremadamente peligroso.

– ¿Cómo funciona la droga? Quiero decir, ¿qué efectos provoca en el cerebro?

– No soy un especialista. La ibogaína es un alcaloide que bloquea ciertos receptores de las neuronas. En ese sentido, provoca sensaciones próximas a las que se viven en situación de asfixia. Pero una vez más, este trance artificial no tiene nada ver con una verdadera NDE negativa. Para ver al diablo hay que arriesgar el pellejo. Transitar por la muerte.

– ¿De dónde procede esa planta exactamente?

– De Gabón, como la iboga común. Allí, la iboga está en el núcleo del culto iniciático más popular: el bwiti fang.

Gabón, lugar de origen del escarabajo y del liquen. Un nuevo destello me atravesó. Ahora sabía dónde había oído hablar de Gabón. En el burdel de Saint-Denis. El bailarín en trance. El rostro risueño de Claude, colocado hasta las cejas: «Ha bebido un producto local. Un hierbajo de su país». El hombre había ingerido iboga.

No cabía duda, los hilos se conectaban. La primera investigación, el caso Larfaoui. La comunidad africana y sus drogas específicas. Los Siervos en busca del producto.

Puse las cartas sobre la mesa.

– Luc Soubeyras investigaba el caso del asesinato de un cervecero.

– Massine Larfaoui. Estamos al corriente.

– ¿Tenía Larfaoui alguna relación con la iboga negra?

– Desde luego. Era el proveedor oficial de la planta. El abastecedor de los Siervos. Créeme que no le quitábamos los ojos de encima.

– ¿Sabe quién lo asesinó?

– No. Es otro enigma. Quizá un Siervo. Quizá un cliente con mono. Siempre es peligroso frecuentar a esa gente.

– A Larfaoui no lo asesinó un aficionado. Lo hizo un profesional.

Zamorski hizo un gesto evasivo.

– En esa cuestión estamos en un callejón sin salida. Luc tampoco había avanzado sobre esa pista. Además, nada demuestra que el asesinato esté relacionado con la iboga.

Zamorski no planteaba otra posibilidad: que un miembro de su propia brigada hubiera eliminado al traficante por una razón u otra. Después de todo, Gina, la prostituta testigo del asesinato, había hablado de un sacerdote. Una vez más, imaginaba al nuncio con una automática en la mano. La imagen era cada vez más nítida.

Recapitulé:

– De modo que todo eso no es más que una pista adicional. Los Siervos se concentran sobre todo en los Sin Luz, ¿correcto?

– Correcto. Para ellos, nada puede reemplazar la confesión de aquel o aquella que ha «visto» al diablo.

– ¿Alguien como Manon?

Los ojos de acero de Zamorski se posaron sobre mí.

– Seguimos sin saber si Manon vivió una verdadera experiencia negativa -murmuró.

– Para saberlo, tendría que recuperar la memoria.

– O jugar limpio.

– ¿Cree que miente? ¿Que simula la amnesia?

– Eso tendrás que decírmelo tú. Se supone que ibas a interrogarla.

Su voz había cambiado. La autoridad se filtraba entre las palabras. Era la confirmación de una sospecha que albergaba desde mi llegada: a Zamorski, mi expediente le traía sin cuidado. Me había «importado» a Polonia solo para que tirara de la lengua a Manon. Para que me ganara una confianza que él nunca había podido conquistar.

– ¿A qué estás jugando con Manon? -preguntó, repentinamente irritado-. Hace dos días que la eludes.

– ¿Ha ordenado que me sigan?

– No hay secretos en este claustro. Repito mi pregunta. ¿A qué estás jugando? -Gritó de repente-. ¡La clave de la investigación se encuentra en el fondo de su memoria!

Retrocedí y miré fijamente el rosetón que dominaba el coro. El día gris hacía vibrar sus pétalos plateados.

– No se preocupe. Tengo mi estrategia.

88

En materia de estrategia, no había logrado vencer el miedo.

Y no había ningún cambio a la vista.

Fui a mi celda y escuché los mensajes de voz.

Dos mensajes. Foucault, Svendsen.

Llamé a mi adjunto.

– ¿En qué punto estás? -pregunté directamente.

– En el Jura no he conseguido ningún resultado. Los gendarmes están atascados con el caso Sarrazin. Los escarabajos siguen bien escondidos. Y los gaboneses no están precisamente haciendo cola esperándonos. En toda la región de Franche-Comté solo he encontrado siete. Todos inofensivos.

– ¿Y los exiliados?

– No es fácil localizarlos. Estamos en ello.

– ¿Has encontrado información sobre los Siervos?

– Nada. Nadie los conoce. Si se trata de una secta, es el grupo más secreto de…

Interrumpí a Foucault y le ordené que abandonara esa vía. Prefería atenerme a los datos de Zamorski, especialista en todas las ramas de ese sector.

A cambio, pregunté:

– ¿Sigues teniendo a mano el expediente de Larfaoui?

– ¿El caso de los estupas?

– Sí. Tal vez tiene alguna relación con nuestra historia.

– ¿«Nuestra»? Joder, no tengo la sensación de que compartas mucho conmigo, por el momento.

1 ... 113 114 115 116 117 118 119 120 121 ... 162
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)