Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Историческая проза » La Sombra De La Guillotina
La Sombra De La Guillotina - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

La Sombra De La Guillotina

Электронная книга - «La Sombra De La Guillotina». Краткое содержание книги:

París, 1789. Frente a las panaderías se forman largas colas de gente hambrienta, las calles están atestadas de vagabundos armados y prácticamente todos los días estalla una pequeña revuelta.
En la orilla izquierda del Sena, un joven y desconocido abogado llamado Georges-Jaques Danton intenta labrarse un porvenir. Es un hombre enérgico y se ha propuesto dejar su impronta en la historia cueste lo que cueste. Maximilien Robespierre, tambien abogado, es un hombre tímido que detesta la violencia pero está dispuesto a dar la vida por ayudar a los demas. Camille Desmoulins es un joven sin domicilio fijo y aparentemente sin porvenir.
¿Qué es la revolución francesa? ¿Un desastre, un sueño, una oportunidad? Para estos tres hombres representa la única carrera posible a la que consagrar su vida.
1 ... 111 112 113 114 115 116 117 118 119 ... 224
Перейти на страницу:

– Gracias -dijo Pierre Chaumette-. Es lo que deseábamos oír.

René Hébert se frotó las manos, expresando su satisfacción por el giro que habían tomado los acontecimientos.

Frente al Ayuntamiento se había congregado una gran muchedumbre. Cuando apareció Camille, estallaron en vítores. Danton apoyó una mano en su hombro, deseoso de participar en tan ferviente manifestación de popularidad.

– Las cosas han cambiado mucho desde hace un año -observó Camille-, cuando teníamos que ocultarnos porque nos perseguían.

Luego saludó a sus partidarios con la mano y les lanzó un beso. La gente se echó a reír y se precipitó sobre él para tocarlo, como si fuera un amuleto. Arrojaron los gorros al aire y empezaron a cantar Ça Ira en una de sus más salvajes versiones. Acto seguido entonaron la nueva canción titulada La Marsellesa.

– Son unos animales muy curiosos -dijo Danton-. Confiemos en que dentro de un par de semanas cumplan con su deber.

El duque de Brunswick, comandante en jefe de los aliados, emitió un manifiesto, una declaración de intenciones. Pidió a los franceses que depusieran las armas y que no ofrecieran resistencia a las fuerzas invasoras, cuyo fin era restaurar el orden y la autoridad. Toda ciudad que se resistiera sería arrasada. Todos los diputados, los guardias nacionales y los funcionarios públicos de París debían considerarse personalmente responsables de la seguridad del Rey y de la Reina. Si la familia real sufría alguna agresión, todos ellos serían procesados en consejo de guerra y condenados tan pronto como los aliados entraran en París. Si se repetía el ataque de junio contra las Tullerías, la ciudad de París quedaría totalmente destruida y sus habitantes exterminados por los piquetes de ejecución.

Danton estaba con Caroline Rémy en la ventana superior del Palais-Royal mientras Camille leía a la muchedumbre la declaración de los aliados.

– Es un excelente orador -dijo Caroline-. Debo reconocer que Fabre ha hecho un maravilloso trabajo.

– Brunswick nos ha proporcionado lo que necesitábamos -dijo Danton-. Decir a las masas que van a ser ejecutadas, que los alemanes van a arrojarlos en unas fosas colectivas… ¿Qué tienen que perder?

Rodeó con un brazo la cintura de Caroline, y ésta le acarició la mano. Afuera, la gente empezó a gritar, desafiando a Europa entre risotadas y exclamaciones de furia.

[El café de Zoppi, en la rue des Fossés-Saint-Germain. Un día en la larga historia de conspiraciones en cafeterías.]

Danton: Creo que ya se conocen todos ustedes.

Legendre: Continúa. Esto no es un baile.

Danton: Si alguien tenía alguna duda, era Legendre. Este corpulento caballero se llama Westermann. Proviene de Alsacia, y hace algún tiempo que nos conocemos. Es un antiguo oficial del Ejército.

Fabre [a Camille]: Hace tiempo que lo abandonó. Es un delincuente de poca monta.

Camille: Justo lo que nos faltaba.

Danton: Este es Antoine Fouquier-Tinville.

Legendre: Me recuerda a alguien.

Danton: Fouquier-Tinville es primo de Camille.

Legendre: Guarda un ligero parecido con él.

Fabre: Yo no lo advierto.

Hérault: Quizá sean primos lejanos.

Fabre: Uno no tiene por qué parecerse a sus parientes.

Hérault: Dejadlo hablar.

Fabre: ¿Qué tiene usted que decir, primo de Camille?

Fouquier: Fouquier.

Hérault: No pretenderá usted que nos aprendamos su nombre. Le llamaremos siempre «el primo de Camille». Es más fácil para nosotros, y más humillante para usted.

Fréron [a Fouquier]: Su primo es un personaje muy singular.

Fabre: Es un asesino múltiple.

Fréron: Un satanista.

Fabre: Prepara pócimas venenosas.

Hérault: Estudia hebreo.

Fréron: Es un adúltero.

Hérault: Es una vergüenza.

[Pausa]

Fabre: ¿Lo veis? Su primo no le importa lo más mínimo.

Fréron: ¿Dónde está su orgullo de familia?

Fouquier: [con indiferencia]: Es posible que todo ello sea cierto. Hace mucho que no he visto a Camille.

Fréron: En parte es cierto. Lo del adulterio y el hebreo.

Fabre: Quizá sea un satanista. Una vez le vi hablando con De Sade.

Hérault: De Sade no es un satanista.

Fabre: Yo pensaba que lo era.

Hérault: ¿Por qué estudias hebreo, Camille?

Camille: Por mi trabajo con los Padres de la Iglesia.

Danton: ¡Dios!

Camille [susurrándole a Hérault al oído]: Notarás que tiene los ojos muy juntos. Su primera esposa murió en circunstancias misteriosas.

Hérault [bajando la voz]: ¿Es eso cierto?

Camille: Nunca miento.

Danton: El señor Fouquier ha manifestado que está dispuesto a hacer cualquier cosa.

Hérault: Es evidente que está emparentado con Camille.

Legendre: Vamos al grano de una vez. [A Fouquier]: Me tratan como a un imbécil porque no he recibido una educación tan esmerada como ellos. Su primo hace comentarios despectivos sobre mí en idiomas extranjeros.

Fouquier: ¿En idiomas que usted no habla?

Legendre: Así es.

Fouquier: Entonces ¿cómo lo sabe?

Legendre: ¿Es usted abogado?

Fouquier: Sí.

Danton: Creo que será aproximadamente dentro de una semana.

Mousseaux, la residencia del duque de Orléans: entre los comensales se advertía una cierta falta de animación, por no decir que imperaba un ambiente decididamente frío. Charles-Alexis parecía incómodo, no se sabe si debido al paté o porque se sentía intimidado por los monárquicos. El duque recorrió con la vista las pechugas de pollo, deshuesadas y rellenas con espárragos y hierbas, y la posó sobre Robespierre. Ofrecía el mismo aspecto que en 1789, pensó el duque: la misma casaca de impecable corte (de hecho se trataba de la misma casaca) y el cabello perfectamente empolvado. Esto debe de resultarle algo distinto del ambiente en casa del carpintero, pensó Philippe. Se preguntaba si allí se sentaría tan tieso a la mesa, sin apenas probar bocado, tomando mentalmente nota de cuanto se decía. Junto a su copa de vino había una de agua. El duque se inclinó hacia adelante, casi tímidamente, y le tocó el brazo.

Philippe: Creo que… es posible que las cosas se hayan torcido… Los monárquicos tienen mucha fuerza… el peligro es inminente. He decidido partir para Inglaterra. Le ruego que me acompañe.

Danton: Soy capaz de cortarle el cuello a cualquiera que pretenda dejarnos en la estacada. Todo está organizado. Seguiremos adelante con nuestros planes.

Pétion: Mi querido Danton, existen ciertos problemas.

Danton: Y tú eres uno de ellos. Tus hombres sólo quieren que el Rey les devuelva sus ministerios. Es lo único que les interesa.

Pétion: No sé a quiénes te refieres cuando dices «mis hombres». No soy miembro de ninguna facción. Las facciones y los partidos perjudican la democracia.

Danton: Díselo a Brissot. No me lo digas a mí.

Pétion: En estos momentos están organizando la defensa del palacio. Hay trescientos caballeros dispuestos a defenderlo.

Danton: ¿Caballeros? Estoy aterrado.

Pétion: Te lo digo para que lo sepas.

Danton: Cuantos más, mejor. Cuando se desmayen, caerán los unos sobre los otros.

Pétion: No disponemos de muchos cartuchos.

Danton: Le pediré algunos a la policía.

Pétion: ¿Oficialmente?

1 ... 111 112 113 114 115 116 117 118 119 ... 224
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)