Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
La Fragancia De La Flor Del Café - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

La Fragancia De La Flor Del Café

Электронная книга - «La Fragancia De La Flor Del Café». Краткое содержание книги:

Brasil, año 1884. En el valle del río Paraíba, los terratenientes y sus familias llevan una vida lujosa y despreocupada gracias al trabajo de sus esclavos en las plantaciones de café. Vitória aspira a más, a mucho más. Vita, como todo el mundo la llama, es hija de uno de los más ricos «barones del café». Posee una belleza extraordinaria, es inteligente, hábil en los negocios, con un carácter fuerte e independiente, y es considerada el mejor partido del valle. Cuando Vita conoce a León Castro, un periodista atractivo y enigmático, su vida cambia. León es abolicionista y lucha fervientemente contra la esclavitud y por lo tanto contra los intereses de la familia de Vita. A pesar de estas diferencias insuperables se enamoran perdidamente. Desde un inicio su amor está marcado por desencuentros. Una y otra vez los caminos de Vita y León se cruzan y se separan, pero ni el tiempo ni los reveses de la fortuna pueden con su pasión.
Ante el trasfondo del paradisíaco valle del río Paraíba y del pintoresco emporio de Río de Janeiro, de la época dorada de las plantaciones de café y de su ruina después de la abolición de la esclavitud, tienen lugar la saga de una familia de hacenderos y la historia de un gran amor…
1 ... 109 110 111 112 113 114 115 116 117 ... 142
Перейти на страницу:

– En cualquier caso, es una lástima que Vitória no venga hoy a cenar.

– Sí, lo es. Precisamente hoy queríamos pedirle que se mostrara un poco más generosa con nuestra iglesia. La hermandad de Nossa Senhora da Gloria necesita urgentemente medios para reparar el tejado -Dona Alma lanzó a León una elocuente mirada antes de continuar-. Pero Vitória sólo da dinero cuando con ello inmortaliza su nombre o cuando se trata de proyectos espectaculares de los que se habla en los periódicos. La vanidad no es un buen atributo.

Eufrasia se disponía a continuar. Había otras cosas en Vitória que no eran buenos atributos: su sencillo peinado, su delgadez, su triste vestuario, su testarudez, sus gafas, que ahora llevaba siempre puestas. Pero la pequeña Ifigénia impidió que Eufrasia hiciera una observación que seguro habría indignado a León.

La pequeña entró corriendo en el comedor, se lanzó al cuello de León y gimoteó unas frases ininteligibles que sólo él pudo interpretar en parte.

– Está bien, tesoro. Iremos juntos a tu habitación a ver dónde se ha escondido ese fantasma. Cuando lo encontremos se las tendrá que ver conmigo.

Cogió a la niña en brazos y abandonó la habitación hablándole en voz baja.

– ¿Qué le pasa esta tarde? -preguntó Eufrasia.

Dona Alma también estaba desconcertada.

– Yo tampoco lo sé. Con Vitória siempre se muestra cortés e indiferente. Jamás habría pensado que defendiera tan vehementemente su matrimonio, del que, aquí entre nosotras, no queda ya mucho.

– Yo tampoco. Nunca le he considerado como un hombre que diera mucha importancia al matrimonio o a la buena reputación. Él mismo…

– Si, querida, no hace falta que lo menciones. Estoy perfectamente informada de los pasos en falso de mi yerno.

Eufrasia y dona Alma se miraron, encontrando cada una en la otra indignación… y una secreta fascinación por la perversa vida de León, de la que ninguna de las dos sabía lo más mínimo.

– Sería mejor que mantuvierais la boca cerrada. Cualquiera que os oyera no pensaría que Vita es hija tuya, Alma, y tu mejor y más vieja amiga, Eufrasia. ¡Debería daros vergüenza!

Pero ninguna de las dos se avergonzaba. Habían mantenido aquella misma conversación con tantas variantes siempre nuevas y en tantas ocasiones, incluso en presencia de Eduardo, que su reprimenda les sonaba como un mero eco de las palabras de León. Sencillamente ignoraron al anciano. Mientras León no estuviera en la habitación seguirían profundizando en el tema, sobre todo hoy, cuando Vitória no había ido a cenar y, por primera vez, no había dado ninguna excusa.

– Ya me sorprendía a mí que hoy se hubiera puesto un vestido tan bonito -dijo dona Alma en un tono que indicaba a la vez tristeza y afán de chismorreo.

– ¿Bonito? -exclamó Eufrasia-. ¡Ese vestido es de la temporada pasada! Pero lo principal es que la ropa interior es nueva…

Ninguna de las dos se había dado cuenta de que León estaba en la puerta. Con las últimas palabras de Eufrasia se dirigió hacia ésta sin decir nada, como un animal de presa que se acerca sigilosamente a su víctima, diciendo con voz callada, pero contundente:

– Madame, abandonará esta casa de inmediato.

Eufrasia miró a Eduardo y dona Alma en busca de ayuda, pero los dos estaban más sorprendidos que ella y observaban la escena boquiabiertos.

– ¡Pero, León, ni siquiera he terminado de cenar!

– En Sao Luíz podrá comer todo lo que le plazca. En mi mesa ya no es bienvenida.

Diciendo esto le retiró la silla hacia atrás, le quitó la servilleta y la ayudó a ponerse de pie.

– No necesito que me ayuden -dijo Eufrasia muy alterada.

– A lo mejor sí. Y también unos azotes. Pero no tema, perdonaré a su gordo trasero si se prepara para hacer las maletas inmediatamente.

– Pero a esta hora ya no sale ningún tren -se lamentó Eufrasia, percatándose de pronto de la seriedad de la situación.

– Puede ir a un hotel.

– Has ido demasiado lejos, León -intentó intervenir dona Alma-. Te estás saltando todas las normas de la hospitalidad.

– Y allí le hará compañía dona Alma el resto de la velada -dijo León, sin inmutarse, dirigiéndose a Eufrasia-. Seguro que todavía tienen mucho de qué hablar. Y además pueden reflexionar tranquilamente sobre las normas de la hospitalidad.

Arrastró a Eufrasia consigo fuera de la habitación y cerró la puerta a sus espaldas.

En el recibidor sacó una cartera del bolsillo de la chaqueta, quitó diez francos de oro y se los dio a Eufrasia.

– Esto bastará para pagar una noche de hotel, el viaje en tren y una hoja de papel y un sello para que pueda dar las gracias a Vita por su ayuda, su generosidad y la paciencia que ha tenido con usted.

Eufrasia tomó el dinero, que daría para bastantes cosas más, y subió la escalera a toda prisa.

León volvió al comedor como si no hubiera pasado nada. Pero por la forma en que atacó el asado, que ya se había enfriado en su plato, sus suegros notaron que estaba muy alterado. Eduardo, familiarizado con la agresividad masculina, sabía por experiencia con otros jóvenes que León se tranquilizaría enseguida. Pero dona Alma, que hacía mucho tiempo que no presenciaba arrebatos de ese tipo, se hizo por primera vez una idea de la pasión y la violencia que podía desarrollar León, y sintió miedo.

Vitória no entendió muy bien a qué afortunada circunstancia debía la repentina partida de su amiga, y nadie le dijo nada. Tampoco entendió por qué Eufrasia había desaparecido sin decir nada, ni una palabra de agradecimiento, ni una despedida entre lágrimas, pero con un cepillo de plata, un broche de amatista y varios vestidos de Vitória en la maleta.

Isaura, que había hecho las maletas a Eufrasia, le informó a Vitória de aquel robo, que Eufrasia no consideraba como tal.

– ¡Desvergonzada! -le había dicho Eufrasia-. Claro que me pertenecen estas cosas. Me las ha dado sinhá Vitória.

Sí, pensó Vitória, se las había dejado, pero sin pensar que su amiga lo considerara como un regalo. Pero daba igual. Le habría dado a Eufrasia diez cepillos de plata con tal de no volver a verla.

Los días posteriores a la marcha de Eufrasia el ambiente era tan tenso en su casa que Vitória apenas pudo disfrutar de tranquilidad. Dona Alma se pasaba todo el día en su habitación, que no abandonaba ni para comer. Tais y los demás criados se vieron enfrentados a las mismas tareas que cuando los padres de Vitória se acababan de mudar. Y León no solía ir a cenar, de modo que normalmente Vitória y su padre se sentaban solos en la mesa demasiado grande del comedor y, por consideración al otro, comían en silencio. Ella no quería hablarle de sus lucrativos negocios para no herir su orgullo, y él no quería contarle a su hija los nuevos logros de la técnica para que no tuviera que sumar a sus numerosas preocupaciones el problema añadido de tener un padre viejo y loco. Pero aunque a ninguno de los dos les incomodaba el silencio que guardaban en la mesa, empleaban muy poco tiempo en comer. Ya no era un acto social en el que se bebía una copa de vino charlando sobre los acontecimientos del día, sino simplemente una ingesta de alimentos. Vitória hubiera preferido pasar las veladas con Aaron, pero la triste idea de que si ella no estaba su padre se sentaría solo a la mesa la hacía quedarse en casa.

Durante el día, en cambio, Vitória estaba más activa que nunca. Se ocupaba de sus inversiones en el extranjero y de los derechos de prospección en Brasil, se reunía con hombres de negocios y empleados de Hacienda, acudía a la administración de aduanas y a la prefectura, analizaba los estudios de mercado y las estadísticas. Su afán por ganar dinero no tenía límites. Cada cambio en los escaparates de las tiendas, cada producto novedoso y cada tendencia de moda despertaba en ella la idea de emprender nuevos negocios. Si Joana le contaba su sueño de tener algún día un piano Herz, Vitória iba un paso más allá: ¿sería lucrativo importar pianos de esa marca? Si el matrimonio Witherford hablaba en su presencia de sus apuestas, Vitória calculaba al momento cuánto podría apostar ella a los caballos. Si León llegaba a casa con una extravagante corbata, Vitória sabía que aquellas corbatas estarían de moda un año más tarde e invertía su capital en función de ello. El dinero se convirtió en su elixir de la vida. A diferencia de otras personas muy ricas, a ella no le hacía feliz la mera posesión de una inmensa fortuna, sino sólo el valor simbólico del dinero: era una muestra de su éxito y una prueba de su capacidad.

1 ... 109 110 111 112 113 114 115 116 117 ... 142
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)