Ha estallado la paz
- Автор: Gironella Jose Maria
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Ha estallado la paz». Краткое содержание книги:
Otra persona había de tener una decisiva influencia en el desarrollo de aquella Cuaresma gerundense: el inspector de Enseñanza Primaria, Agustín Lago. Para empezar, y a semejanza del señor obispo, Agustín Lago se sometió a sí mismo a una disciplina más dura que la habitual. La idea de la Institución a que pertenecía, el Opus Dei, lo responsabilizaba cada día más. Preparóse conscientemente, meditando también los evangelios y a la vez dos máximas contenidas en su libro de cabecera, Camino, escrito por su fundador: Si tienes impulsos de ser caudillo, tu aspiración será: con tus hermanos, el último; con los demás, el primero. Y esta otra: Eres, entre los tuyos -alma de apóstol- la piedra caída en el estanque. Produce, con tu ejemplo y tu palabra, un primer círculo… Y éste, otro… y otro, y otro… Cada vez más ancho. ¿Comprendes ahora la grandeza de tu misión?
A resultas de ello Agustín Lago, desde su soledad en la modesta pensión de la calle de las Ollas, penetró en la Cuaresma con una suerte de serenidad que admiró a cuantos lo trataban.
Sí: a la postre, aquella Cuaresma significaría un rotundo triunfo para Agustín Lago. No sólo porque, en el plano profesional, siguió ocupándose más que nunca de su cargo y de las necesidades de los maestros, sino porque, en el plano religioso, consiguió galvanizar el entusiasmo de la población y el del alcalde en persona para representar en el Teatro Municipal, por Semana Santa, una antiquísima versión castellana de La Pasión que había descubierto en los archivos del Monasterio de Guadalupe y que había adaptado convenientemente. Tratábase de un texto poco enfático, realista y humilde. Una serie de retablos, de secuencias, que se iniciaban con la Anunciación a María y terminaban en el Calvario, y en la que apenas si los personajes hablaban, a excepción de Jesús. El texto era tan preciso que arrancó de Mateo el siguiente comentario: "Es la primera vez que leo una Pasión teatralizada sin tener la sensación de que me están contando una leyenda".
Agustín Lago y su idea de representar La Pasión en el Teatro Municipal adquirieron rápida popularidad. La labor iba a ser ardua -elección de intérpretes, indumentaria, decorados, etcétera-, pero todo el mundo se dio tal mañana que en seguida se vio que la empresa sería llevada a feliz término, compensando parcialmente del escaso relieve que tendría en la ciudad la procesión de Viernes Santo, amputada de raíz por haber desaparecido con la guerra los celebérrimos pasos y las fervorosas cofradías de antaño.
Agustín Lago, Mateo y mosén Alberto, éste en calidad de asesor, formaron el triunvirato responsable del éxito de La Pasión. A decir verdad, desde el primer instante los tres comprendieron que lo principal era acertar en el reparto de los papeles. Los estudios efectuados al respecto dieron lugar a no pocas sorpresas, pues de pronto resultaba evidente que el mejor de los hombres, debidamente caracterizado, podía representar a la perfección el más vil de los personajes, o viceversa. Como ejemplo podía citarse el comentario que salió de la boca de Mateo: "¡Ah, qué lástima no disponer del Responsable! Duro y terco, lo estoy viendo hacer un San Pedro inimitable".
El caso es que, cuando apareció en Amanecer, oportunamente, la lista de las personas que encarnarían las distintas figuras del drama de Jesús, la elección mereció el aplauso casi unánime de los lectores, Jaime, el repartidor del periódico, debió de compartir la opinión general, pues subrayó con su lápiz rojo casi todos los nombres aparecidos.
La Virgen Adolescente en la escena de la Anunciación, iba a ser Gracia Andújar. ¿Por qué no? Gracia Andújar, con sólo bajar los ojos, reflejaba un aire de inocencia sin par en la ciudad.
Manolo, el flamante abogado, haría sin duda un Pilatos sensacional. Tal vez influyeran en ello la barbita que llevaba, de inspiración romana, y la costumbre que tenía de lavarse las manos antes de irse a la Audiencia.
El doctor Andújar fue un caso especial. Se presentó por cuenta propia para representar un papeclass="underline" el de Simón Cirineo. Él ayudaría a Cristo a llevar la Cruz en el escenario, lo mismo que en los Viáticos lo ayudaba a subir hasta el lecho de los enfermos.
La elección de María Magdalena ofreció ciertas dificultades. ¿Quién aceptaría? Esther… Mateo pensó en Esther y acertó. Pensó en su ductilidad y en su peinado cola de caballo. El caso quedó con ello felizmente resuelto. Por su parte Esther se mostró encantada. "Me encantará -dijo- perfumar los pies de Jesús".
San Juan, el discípulo amado, sería protagonizado por Alfonso Estrada, presidente de las Congregaciones Marianas. El muchacho, si se lo proponía, tenía la mirada de un efebo iluminado.
Agustín Lago sacaba a escena, en su obra, al joven rico que le preguntó a Jesús: "Maestro bueno, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la vida eterna?". El nombre que apareció en Amanecer para encarnar al joven rico fue precisamente el de Jorge de Batlle. Todo el mundo se mordió el labio inferior al leerlo, empezando por el interesado. Pero Chelo Rosselló, la novia de éste, hizo cuestión de honor convencer a Jorge para que aceptara el papel. "Debes aceptar, Jorge -le dijo al desasosegado huérfano-. Cosas así son las que te ayudarán a liberarte, a vencer tu sensación de aislamiento".
Ahora bien, existía una incógnita: ¿quién encarnaría la figura de Jesús? Amanecer no precisaba al respecto. Decía simplemente: "No se ha tomado todavía una decisión definitiva".
Y era verdad. ¿Quién podía cargar con semejante responsabilidad? Mosén Alberto, Mateo y Agustín Lago repasaron in mente todos los rostros de Gerona, sin conseguir dar con el apropiado. Entre otras cosas, faltaba saber cómo fue Jesús en la realidad. Se decía de él que tenía "aspecto distinto…" ¿Qué significaba eso? ¿Cómo sería de frente, cómo sería de perfil? Conocíase su estatura y, gracias al Santo Lienzo, podían reconstruirse más o menos algunos de sus rasgos; pero ¿y la expresión?
Por fin surgió el nombre: el padre Forteza. La idea correspondió a Agustín Lago. Sí, el padre Forteza era el hombre indicado, por su ascetismo, visible en sus facciones, y por el respaldo que suponía, además, su ascendencia judía, mallorquina. Pero he ahí que el padre Forteza, pese a contar de antemano con las debidas autorizaciones superiores, opuso una resistencia extrema. "¿Quién soy yo para representar a Jesús? Yo soy un payaso, lo sabéis todos. Y Jesús era lo más serio y profundo que ha salido de vientre de madre".
El forcejeo duró dos días consecutivos. "Si no tuviera que aparecer de frente en el escenario… Si pudiera salir sin dar la cara…" El padre Forteza se atrevía a imitar a Jesús en la actitud de los hombros, en la manera de andar; pero no en la manera de mirar ni de mover los labios. Finalmente, intervino el señor obispo y el asunto quedó zanjado, "por obediencia".
Los ensayos comenzaron con la debida antelación. Se celebraron a diario, por la noche. Y aun cuando tenían lugar a puerta cerrada, los actores empezaron ya a ser nombrados por la calle de acuerdo con el personaje que les había tocado en suerte. Debido a ello el profesor Civil pasó a ser, en Auxilio Social, Caifás y el jefe de Policía, don Eusebio Ferrándiz, pasó a ser llamado, para general regocijo… ¡Barrabás!
Todo listo, llegó la Semana Santa. La ciudad pareció encogerse. La Andaluza y sus muchas pupilas se pasaban el día charlando, mientras los treinta mil gerundenses hacían, por familias, las reglamentarias visitas a las iglesias, a los Monumentos, para ganar la indulgencia plenaria. Las calles habían sido sembradas de arena, para evitar las caídas originadas por la cera, arena que crujía pedantescamente bajo los pies.
Y de pronto, la noche del miércoles… ¡La Pasión, adaptada por Agustín Lago! El Teatro Municipal quedó abarrotado. Las autoridades, eclesiásticas, militares y civiles ocuparon los palcos de honor. En el último piso, las cabezas rozaban el techo. Hasta que por fin, en medio de una expectación inusitada, el Drama que dos mil años antes conmovió al mundo se desplegó ante los gerundenses…