Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Ha estallado la paz». Краткое содержание книги:

Después de Los cipreses creen en Dios (época anterior a la guerra) y de Un millón de muertos (época de la guerra), José María Gironella en Ha estallado la paz trata de la posguerra. La familia Alvear sigue siendo el núcleo de la acción del libro y Gerona vuelve a ser la ciudad protagonista. Finalizada la contienda, todos los personajes retornan a sus hogares, excepto los exiliados, que se reparten a voleo por el mundo… La obra abarca los años inmediatamente posteriores a la guerra, con una mezcla de dramatismo, de poesía y de ironía que subyuga desde los primeros capítulos. El clima de aquellos tiempos aparece recreado con singular maestría, de tal modo que para el lector de edad madura constituye la ordenación de sus recuerdos, y para el lector joven un descubrimiento impresionante. En Ha estallado la paz, Gironella alcanza su momento cumbre de novelista nato, gran narrador que consigue fundir la historia con la ficción novelesca.
1 ... 105 106 107 108 109 110 111 112 113 ... 219
Перейти на страницу:

Asunción, la Directora del Grupo Escolar San Narciso, podría encargarse de un capítulo importante: las clases nocturnas para las muchachas de servicio que no supieran leer ni escribir.

También había pensado en Pilar para dirigir la sección de Costura; pero Pilar, al parecer, se casaba en otoño y prefería coserles los botones a Mateo y a don Emilio Santos… "¡Mira por dónde -comentó Mateo- voy a resultarte un estorbo!".

Por último, de la Sección de Cultura y Propaganda se ocuparía ella misma, Marta, por considerarlo trascendental. Por cierto que al respecto no se había venido de los cursillos con las manos vacías. De momento, era ya un hecho la actuación, en el Teatro Municipal, del famosísimo charlista García Sanchiz y la proyección, en el Cine Albéniz, de una serié de documentales cinematográficos alemanes e italianos, uno de los cuales, titulado "Alas Milagrosas", sobre la aviación del III Reich, era una auténtica maravilla.

Cuando Marta dejó de hablar, parecía más tranquila. No obstante, el Gobernador, el camarada Dávila, no se deshizo en elogios ni nada parecido. Todo lo que había escuchado lo estimaba interesante. Sin embargo, faltaba a su entender un punto vitaclass="underline" la preparación de la mujer para hacer frente a la vida moderna. En otras palabras, para trabajar fuera de casa, sobre todo en oficinas y despachos. "Estaba esperando -dijo el Gobernador- que tocaras este tema y he visto que no lo hacías. ¿No te parece que, dada la mentalidad del pueblo catalán, eso debe pasar casi a primer término? ¿Te das cuenta de la cantidad de chicas que se emplean en empresas, sobre todo, como mecanógrafas? Eso antes de la guerra no existía. Es una revolución, signo de una mayor vitalidad. Te propongo, pues, que organices clases de mecanografía, taquigrafía, contabilidad, etcétera, y para eso sí que el Gobernador Civil encontrará el dinero donde sea. Eso atraería mucho la atención y la gente vería que hacéis algo "práctico". Me temo que eso, hacer algo práctico, sea lo único que puede hacerte triunfar en esta tierra. Mucho más que traerte a García Sanchiz".

Marta se quedó pensativa. Lo cierto era que no se le había ocurrido aquello, por suponer que era algo que incumbía a las academias particulares. ¡Claro, la Sección Femenina podía convertirse en la mejor academia, en la más barata y eficiente!

– ¡Cuánto te agradezco tu consejo, camarada Dávila! Déjame tomar nota, por favor…

Marta sacó del bolso un bloc y anotó lo dicho. A Mateo le chocó que Marta tuviera necesidad de usar el lápiz. "En fin -pensó-. Cada cual es cada cual".

Antes de levantarse la sesión, Marta exclamó:

– ¡Ah, qué suerte tenéis los hombres! Organizar lo vuestro es siempre más fácil.

– Depende -opinó Mateo-. Vosotras sois capaces, a veces, de una mayor generosidad. En Guipúzcoa, durante la guerra, disteis tres millones de centímetros cúbicos de sangre para las transfusiones.

Marta miró a Mateo con ironía.

– Vosotros fuisteis por millares a dar la vida, a dar la sangre toda, y no unos centímetros cúbicos.

A partir de aquí el Gobernador y Mateo colmaron de atenciones a Marta. Le preguntaron por Salazar y por Núñez Maza -Salazar me dijo que lo de la gasolina sintética ha resultado una tomadura de pelo. Lo siento. Y Núñez Maza sigue con las mismas, con su obsesión de repoblar forestalmente a España en el plazo de cinco años. En eso supongo que lleva razón.

Mateo admiraba a Marta y se hacía cargo de las dificultades que tendría que vencer para sacar adelante a la Sección Femenina. Además, era testigo de los sinsabores que todo ello le acarreaba a la muchacha en el plano personal. No se atrevió a mencionarlos, pero no hacía falta. El nombre de Ignacio aleteó en el despacho como un moscardón que chocara reiteradamente contra los cristales.

Hubiérase dicho que Marta leía el pensamiento de Mateo, pues lo miró con especial intensidad y le dijo:

– Ayer vi a Pilar. ¡Qué mona está! Está preciosa…

– Sí… -admitió Mateo-. Es verdad -Luego bromeó-: De lo que no estoy seguro es de que sepa coser botones…

Marta bromeó a su vez.

– ¡Pregúntaselo a las hermanas Campistol!

Marta actuó con una rapidez y eficiencia dignas de encomio. Rosario, comadrona de la Mutua del Socorro, mujer de treinta y cinco años, soltera, de la que se decía que tenía más fuerza que un boxeador, aceptó el cargo de puericultora a cambio sólo de una modesta gratificación. "Si consigo que las chicas me quieran un poco, me daré por satisfecha".

La camarada Pascual, de Olot, que también rebasaba los treinta y que jamás despertó el menor entusiasmo entre los hombres, aceptó ponerse al frente de la Hermandad de la Ciudad y el Campo, y se mostró dispuesta a trasladarse a vivir a Gerona. No obstante, desde el primer momento quiso dejar bien sentado que, a su juicio, los resultados que podían obtenerse serían menguados. "Conozco las zonas agrícolas -dijo-. Pues bien, considero que pretender llevar a ellas un poco de higiene es empresa bastante más difícil que ganar la guerra".

Chelo Rosselló se encandiló con la idea del Coro y ella misma contrató como director a Quintana, el que lo fue de la Cobla Gerona, la cobla que José Alvear asaltó en la Rambla, en 1933, destrozando el trombón. Quintana tenía cincuenta años y había compuesto cincuenta sardanas, aunque sólo había conseguido estrenar una docena. Ahora vivía de recuerdos, con alguna que otra lágrima. Chelo Rosselló se convirtió para él en el Ángel Anunciador. "Pero ¿es posible que se hayan acordado de mí? ¿Cómo…? ¿Que debo tutearla? ¡De ningún modo! ¿No comprende usted que me ha salvado? ¡Sí, sí, me ha salvado! ¡Ustedes me han salvado!".

También Gracia Andújar pegó un brinco alegre al enterarse de lo de las Danzas. Era ágil, estilizada. Su padre, el doctor Andújar, le advirtió: "De todos modos, no comprendo que a tu edad puedas ser instructora. Soy partidario de la juventud; pero sin exagerar… Además -añadió- no olvides que por las tardes te necesito en mi consulta. Lo primero es lo primero".

Quedaron pendientes de resolución muchas cosas, entre ellas las clases de mecanografía, la sección de deportes, etcétera. Pero todo iría haciéndose, poco a poco, pese a la opinión de Esther, quien afirmaba, parodiando lo que Ignacio le dijera en cierta ocasión a Pilar, que en Cataluña las mujeres habían nacido para cultivar rosas y no para lanzar flechas.

Pilar, dolida porque, por el hecho de casarse, Marta la borraba prácticamente de la lista (Marta le dijo: "No seas boba. Tendrás otras obligaciones, ya lo verás"), sostuvo con su "futura cuñada", según costumbre, una larga conversación, durante la cual empezaron hablando de las consignas de Madrid y acabaron, también según costumbre, hablando de amor.

Pero esta vez no se refirieron sólo a Mateo y a Ignacio sino también al hermano de Marta, a José Luis.

– ¿Sabes lo que me ha dicho María Victoria en la Delegación Nacional? Que se está cansando de mi hermano. Que es demasiado serio. Ya sabes lo que le gusta a María Victoria chunguearse. Pues, por lo visto, José Luis en las cartas no le habla más que de sus trabajos en Auditoría… y de su dichoso Satanás. Claro, es lógico que una mujer desee que la halaguen un poco, que le hablen de otras cosas.

Marta, al advertir la expresión de Pilar, añadió, sonriendo con tristeza:

– Sé lo que estás pensando… Aceptado. Yo soy también Martínez de Soria. Sí, reconozco que actúo peor aún que mi hermano…

Pilar quería tanto a Marta que, a riesgo de lastimarla, estuvo a punto de hablarle de Ana María… Pero a lo último hizo marcha atrás y se limitó a decirle más o menos lo de siempre: que Ignacio necesitaba también, como María Victoria, que lo halagasen, que se ocupasen estrictamente de él, "sobre todo en ese trance crucial que el muchacho estaba viviendo y en que podía decidirse su futuro".

1 ... 105 106 107 108 109 110 111 112 113 ... 219
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)