Juego Del Destino
- Автор: Арчер Джеффри
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Juego Del Destino». Краткое содержание книги:
– Le va diciendo a todo el mundo que Rebecca echa de menos a sus amigos, así que ha decidido traer a su esposa de vuelta a casa.
– ¿Su esposa?
– Así es. Joe dice que se casaron en Nueva York no hace mucho y que ella parecía una ballena.
– Me pregunto quién será el padre -murmuró Nat.
– Acaba de abrir una cuenta en nuestra sucursal de Newington. Es evidente que no sabe que tú eres el director ejecutivo.
– Elliot sabe perfectamente bien quién es el director ejecutivo del banco -dijo Nat, y luego añadió con una sonrisa-: Solo vigila que no deposite medio millón.
– Joe dice que no hay pruebas y lo que es más, la firma tiene fama de ser una tumba, así que no esperes enterarte de nada más por ese lado.
– Elliot no volvería a casa a menos que ya tuviera un empleo -opinó Nat-. Es demasiado orgulloso como para ir a pedir trabajo; la pregunta es: ¿quién podría ser tan tonto como para contratarlo?
El senador atendió la llamada por la línea uno.
– El señor Gates -le avisó la secretaria.
– ¿Negocios o placer? -preguntó Fletcher cuando escuchó la voz de su cuñado.
– Desde luego no es ningún placer -respondió Jimmy-. ¿Te has enterado de que Ralph Elliot ha vuelto a la ciudad?
– No. Logan llamó esta mañana para decirme que había presentado la dimisión en la firma, pero no me comentó nada de su intención de regresar a Hartford.
– Sí. El bufete de abogados Belman y Wayland lo ha contratado como socio a cargo de la sección de empresas. En su contrato se estipula que la firma llevará a partir de ahora el nombre de Belman, Wayland y Elliot. -Fletcher no hizo ningún comentario-. ¿Todavía estás ahí? -le preguntó Jimmy.
– Sigo aquí -contestó Fletcher-. ¿Te das cuenta de que es la firma de abogados que representa al ayuntamiento?
– Además de ser nuestro principal competidor.
– Creía que ya nunca más le vería el pelo.
– Siempre te puedes marchar a Alaska -comentó Jimmy-. Leí en alguna parte que están buscando un nuevo senador.
– Si lo hiciera, él me seguiría.
– No hay ningún motivo para que perdamos el sueño por su culpa -afirmó Jimmy-. Tendrá muy claro que sabemos que se llevó los quinientos mil dólares y sabe que no le conviene exhibirse demasiado hasta que se acallen los rumores.
– Ralph Elliot no sabe lo que es no exhibirse. Entrará en la ciudad como un tornado y nosotros estaremos en su camino.
– ¿Qué más has averiguado? -preguntó Nat.
– Él y Rebecca tienen un hijo y me han dicho que lo han inscrito en Taft.
– Espero que sea más joven que Luke. De lo contrario, enviaré al chico a Hotchkiss.
Tom se echó a reír.
– Lo digo en serio -declaró Nat-. Luke es un chico muy sensible y no tiene por qué pasar por un mal trago.
– También están las consecuencias para el banco ahora que se ha unido a Belman y Wayland.
– Y Elliot -le recordó Nat.
– No te olvides de que son los abogados que supervisan el proyecto de Cedar Wood en representación del ayuntamiento y si alguna vez descubre…
– No hay ningún motivo para que lo haga -señaló Nat-. Sin embargo, será mejor que se lo digas a Julia, a pesar de que han pasado un par de años y de que trasladamos a Ray. Solo cuatro personas conocen toda la historia y yo estoy casado con una de ellas.
– Pues yo me voy a casar con la otra -dijo Tom.
– ¿Que harás qué? -replicó Nat, dominado por el asombro.
– Llevo dieciocho meses proponiéndole matrimonio a Julia, anoche finalmente aceptó. Así que esta noche iré a cenar a tu casa con mi prometida.
– Es una noticia fantástica -exclamó Nat, contento a más no poder.
– Nat, hazme un favor, no esperes hasta el último momento para decírselo a Su Ling.
– No es más que un disparo de advertencia -dijo Harry en respuesta a la pregunta de Fletcher.
– Es una maldita andanada -replicó Fletcher-. Ralph Elliot no tiene la costumbre de advertir a nadie, así que necesitamos averiguar qué demonios se trae entre manos.
– No tengo ni la menor idea -manifestó Harry-. Todo lo que te puedo decir es que George Turner me llamó para contarme que Elliot ha pedido todos los documentos donde aparezca el banco y que ayer por la mañana volvió a llamar para pedir más detalles del proyecto de Cedar Wood, en particular todo lo referente a la ley que presenté en el Senado.
– ¿Por qué el proyecto de Cedar Wood? Ha resultado un éxito de campanillas, las empresas hacen cola para alquilar los locales. ¿Qué estará buscando?
– También ha solicitado copias de todos mis discursos y cualquier nota que redacté cuando se discutió la enmienda Gates. Nadie había pedido nunca las copias de mis viejos discursos, y mucho menos de mis notas -comentó Harry-. Resulta muy halagador.
– Elliot solo halaga para engañar -declaró Fletcher-. ¿Puedes refrescarme los puntos principales de la enmienda Gates?
– Insistí en que cualquier comprador de solares municipales valorados en más de un millón de dólares debe aparecer con su nombre y no ocultar su identidad detrás de las oficinas de un banco o de una firma de abogados, a fin de saber exactamente con quién estábamos tratando. También se dispone que la compra se debe pagar en su totalidad en el momento de firmar el contrato para demostrar que se trata de una empresa solvente. De esta manera se evita cualquier maniobra extraña.
– Es algo que en la actualidad se considera como la práctica más correcta. Varios estados han adoptado la enmienda.
– Quizá solo se trata de un interés de lo más inocente.
– Es evidente que nunca has tratado con Ralph Elliot -dijo Fletcher-. La palabra inocente no forma parte de su vocabulario. Sin embargo, en el pasado siempre ha elegido a sus enemigos con mucho cuidado. Después de que pase unas cuantas veces por delante de la biblioteca Gates, puede que decida que tú eres alguien con quien es mejor estar a buenas. Pero vete con cuidado, seguro que se trae algo entre manos.
– Por cierto, ¿alguien te ha dicho algo de Jimmy y Joanna? -le preguntó su suegro.
– No.
– Entonces mantendré la boca cerrada. Estoy seguro de que Jimmy querrá decírtelo cuando llegue el momento apropiado.
– Enhorabuena, Tom -fue lo primero que dijo Su Ling cuando abrió la puerta-. Me alegro mucho por los dos.
– Es muy amable de tu parte -manifestó Julia mientras Tom le entregaba un ramo de flores a la anfitriona.
– ¿Cuándo os casaréis?
– La boda será en agosto -respondió Tom-, aunque todavía no hemos decidido el día, en caso de que vosotros y Luke tengáis en mente otro viaje a Disneylandia o que Nat tenga que irse a cumplir con su semana de entrenamiento en el ejército.
– No, Disneylandia pertenece al pasado -comentó Su Ling-. Aunque no lo creáis, Luke ahora solo habla de Roma, Venecia e incluso Arlés. Nat no se tiene que presentar en Fort Benning hasta octubre.
– ¿Por qué Arlés? -quiso saber Tom.
– Es donde Van Gogh pintó hacia el final de su vida -dijo Julia en el momento en que Nat entró en la habitación.
– Julia, me alegra que estés aquí porque Luke necesita consultarte sobre un dilema moral.
– ¿Un dilema moral? Creía que nadie se preocupaba por algo así hasta después de la pubertad.
– No, esto es mucho más serio que el sexo y no sé qué decirle.
– ¿De qué se trata?
– ¿Es posible pintar una obra maestra donde aparecen Jesús y la Virgen María si eres un asesino?
– Eso es algo que nunca le ha preocupado demasiado a la Iglesia católica -respondió Julia-. Muchas de las mejores pinturas de Caravaggio están expuestas en el Vaticano, pero de todas maneras iré a hablar con Luke.
– Caravaggio, por supuesto -dijo Su Ling-. No te entretengas mucho porque tengo que hacerte un montón de preguntas.