Gente de barro [Kiln People - es]
- Автор: Брин Дэвид
- Год: 2003
- Язык: испанский
- Год: Ediciones B
- ISBN: 84-666-1302-1
- Переводчик: Rafael Marin
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Gente de barro [Kiln People - es]». Краткое содержание книги:
David Brin, galardonado ya con diversos premios Nebula y Hugo, utiliza una narración detectivesca, del tipo hard-boiled, para mostrar las complejidades de una sociedad en la que existe una curiosa versión de los “replicantes” del Blade Runner cinematográfico.
Novela finalista del premio Hugo 2003.
Novela finalista del premio Arthur C. Clarke 2003.
—Va a cometer una especie de suicidio. Eso le impedirá testificar como persona plena en los tribunales. ¿Está segura de que quiere hacerlo? ¿No beneficiará eso a su antiguo socio, el que la traicionó? ¿No debería ayudar a capturarlo?
—¿Por qué? La venganza no importa. Estábamos muriendo de todas formas… una cuestión de semanas, solamente. Participarnos en su plan en un gambito desesperado, esperando retrasar ese destino. Confiamos, jugamos y perdimos. Pero al menos podremos elegir la forma de nuestra muerte.
ldPal hizo una mueca.
—La venganza puede que no le importe a usted, pero Albert era mi amigo. Quiero atrapar al hijo de puta que hizo esto.
—Y desde luego le deseamos suerte —suspiró la roja—. Pero este villano cs un reputado maestro a la hora de evitar dar cuentas.
—¿Era ese Vic Collins que conoció el gris?
Ella asintió.
—Usted ya lo conoce por otro nombre.
Con una sensación de agobio, lo adiviné.
—Beta.
—Eso es. No le hizo gracia su incursión en el edificio Teller, por cierto. Eso le costó mucho. Pero el plan para usar a Albert Morris en este caso llevaba cociéndose algún tiempo.
—Y un plan más retorcido para utilizarla a usted.
—Cierto. Vimos la colaboración corno un buen intento para hacer espionaje industrial. Una oportunidad de piratear algunos usos primeros de la más nueva idemtecnología, antes de que pasara por los molestos procesos de permisos y demás.
—Nueva idemtecnología. ¿Se refiere a idemización remota? Era la tapadera que le habían contado al gris.
—Por favor. Eso interesó a la maestra Wammaker, pero es un asunto de poca importancia, solo para despistarlo. Sospecho que ya sabe qué estábamos buscando.
—La golemrenovación —sugirió Pal—. Una forma de hacerlos durar. ¿Puedo aventurar por qué? La memoria de su arehi está llena, o casi.
—¿Llena?—pregunté yo.
—Demasiadas cargas, Albert. Irene se ha estado duplicando tanto, aceptando vertidos enteros de memoria de cada ídem que ha hecho, que ha llegado a un límite sobre el que la mayoría de la gente sólo puede especular.
Se volvió hacia la roja.
—Dígame, ¿cuántos siglos ha vivido en tiempo subjetivo? ¿Mil años?
—¿Importa?
—Podría importarle a la ciencia —respondí yo—. Para ayudar a otros a aprender de sus errores.
Pero yo mismo notaba la futilidad de eoalquicr llamada al altruismo. Esa persona, no importaba lo vieja que fuera, iba a dejarse conmover por nada que no fuera su propio bienestar.
—Así que oyó rumores sobre el proceso de renovación y petiso que darles a sus ids un lapso de vida más largo de…
—Permitiría retrasar lo inevitable, ¿no? —interrumpió Pal—. Y la participación de Beta en la alianza debe de haber parecido lógica también. Vende copias baratas de ídems de placer baratos. La renovación le permitiría prolongar la vida de sus moldes robados. ¡Tal vez incluso pasar de ventas a lucrativos alquileres!
—Así nos lo expuso. Beta parecía un aliado natural para ayudar a robar esa tecnología. Yo… nosotras aún no podemos imaginar qué esperaba ganar destruyendo Hornos Universales Hornos.
—¡Bueno no lo consiguió! —replicó idPal—. Porque Albert fue más listo que él, al final.
Me entraron ganas de hacer una mueca. Dudé de que el gris pudiera ser «más listo» que nadie. Pero me callé.
Fuera cual sea el motivo de Beta, estoy seguro de que lo intentará otra vez.
Icen asintió.
—Probablemente. Pero ya no será asunto nuestro.
Detrás de su hombro, vi que los preparativos estaban casi terminados. Vapores helados fluían alrededor del dosel y enormes cribadores de alta sensibilidad se concentraron alrededor del craneo de pelo gris de realIrene. Su respiración era entrecortada, pero sus ojos estaban abiertos y enfocados. Sonaban borboteos suaves y me pregunté si estaría intentando hablar… es decir, si conservaba aún esa capacidad. Durante muchísimo tiempo, había usado otros ojos y oídos, manos y bocas, para interactuar con el mundo.
Horus volvió, tras haberse cambiado de túnica: una azul estampada con mandalas circulares. Manipuló la masa de tentáculos cribadores mientras las ídems rojas deIrene se colocaban cerca, como pétalos de una flor. Todas ellas llevaban ahora gorritas de malla conductora estándar.
—Sí —comentó Pal—. ¡Van a cargar todas a la vez! Menudo dolor de cabeza.
—Ella debe de estar acostumbrada —respondí, volviéndome para confirmarlo con la roja con la que habíamos estado hablando. ¡Pero ya no estaba! Sin hacer ningún comentario ni despedirse, se había marchado para reunirse con las demás. Corrí tras ella y la agarré por un brazo—. Espere un segundo. Tengo más preguntas.
—Y yo tengo una cita —respondió ella, tensa Sea breve.
— ¿Qué hay de Gineen Wammaker? ¿Estaba implicada en el plan? ¿Ose trataba de alguien disfrazado de ella?
La roja sonrió.
—Oh, ¿no es maravillosa nuestra era moderna? Nunca lo supe con seguridad, señor Morris. No sin hacer un análisis estructural de alma. Desde luego parecía y actuaba como la maestra, ¿no? Pero ahora debo marcharme…
—¡Vamos, me lo debe! —exigí—. Al menos dígame cómo encontrar a Beta.
Ella se echó a reír.
—Tiene que estar bromeando. Adiós, señor Morris.
La roja se volvió para marcharse, pero se dio inedia vuelta cuando yo intenté agarrarla de nuevo por el brazo. Se me quedó mirando. Las agujas salieron de pronto de las yemas de los dedos color sangre, brillando líquidas… con algo mucho más fuerte que aceite aturdidor, sospeché. Tras ella, vi que la ceremonia se acercaba a su clímax. Horus murmuraba algún abracadabra sobre cómo cada alma debe tarde o temprano vaciarse en el verdadero Original, la fuente de todas las almas, allá arriba en el universo.
Tuve una inspiración.
—Mire, todavía está buscando algún tipo de inmortalidad, ¿no es eso, frene? El intento de robar la tecnología de renovación a HU fue un fracaso y la policía vendrá pronto. Así que está intentando otra cosa. Lanzar su Onda Establecida ahí fuera. !Pum! ¡Directo al éter, con toda la fuerza de una planta de microfusión! Aplicando la descarga neuroeléctrica de la muerte cerebral orgánica para multiplicar el golpe. Y usando a todas sus ídems al mismo tiempo, como cohetes sólidos, para ayudar a lanzar el espíritu. ¿Me equivoco?
—Algo así —dijo ella, retrocediendo con cautela hacia el lugar donde la esperaba una gorrita de malla, colgando cerca del dosel—. Hay ritmos puros ahí fuera en el espacio, señor Morris. Los astrónomos detectan similitudes espectrales con la Onda Establecida del Alma, sólo que burda, sin formar. Corno barro fresco de golem. Las primeras mentes en imponer con éxito sus ondas podrían…
—¡Podrían amplificarse de manera inimaginable, convirtiéndose en Dios! Sí, he oído hablar de esa idea —se maravilló Pal, saltando de mi hombro y corriendo hacia delante—. ¡Esto tengo que verlo!
Me apresuré, hablando rápidamente.
—Pero escuche, frene, ¿no prometían todas las antiguas religiones la otra vida corno recompensa por la virtud? Usted cree que la tecnología puede sustituido. Bien. Pero ¿y sise equivoca? ¿Ha considerado alguna vez que los antiguos podrían tener razón al menos en parte? Que algún tipo de karma o pecado o culpa se aferra a uno, como arrastrado por un viento…
—Está intentando sembrar dudas en mí —susurro ella.
—¡Ya están plantadas, en la ídem que tengo delante! —dije yo—. Tal vez no debería añadir esos pensamientos a la pureza de la colmena. Podría quedarse atrás y ayudarme. Compensar parte del daño que ha hecho. Aliviar un poco la carga. Ayudar al resto de la colmena quedándose aquí y expiar…