Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Исторические детективы » El nombre de la rosa [Il nome della rosa - es]
El nombre de la rosa [Il nome della rosa - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El nombre de la rosa [Il nome della rosa - es]

Электронная книга - «El nombre de la rosa [Il nome della rosa - es]». Краткое содержание книги:

Apasionante trama y admirable reconstrucción de una época especialmente conflictiva, la del siglo XVI.
Valiéndose de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policíaca, el relato ideológico en clave y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina… Y a esta apasionante trama debe sumarse la admirable reconstrucción de una época especialmente conflictiva, reconstrucción que no se detiene en lo exterior sino que ahonda en las formas de pensar y sentir del siglo XVI.
1 ... 64 65 66 67 68 69 70 71 72 ... 143
Перейти на страницу:

Por último, los hombres del obispo se lo llevaron de nuevo a la cárcel con los pies en el cepo. Por la tarde me enteré de que muchos frailes amigos del obispo habían ido a insultarlo y a pedirle que se retractara, pero que él respondía como alguien que estuviese seguro de su verdad. Y repetía a todo el mundo que Cristo era pobre y que San Francisco y Santo Domingo también lo habían dicho, y que si profesar esa opinión justa le valía el ser condenado al suplicio, tanto mejor, porque dentro de poco tiempo podría ver lo que dicen las Escrituras, y a los veinticuatro ancianos venerables del Apocalipsis, y Jesucristo, y San Francisco, y los mártires gloriosos. Y me contaron que dijo: «Si con tanto fervor leemos la doctrina de ciertos santos abades, con cuanto mayor fervor y goce hemos de desear encontrarnos entre ellos.» Y al oír ese tipo de cosas los inquisidores salían de la cárcel con expresión sombría, exclamando indignados (y eso pude escucharlo): «¡Es la piel del diablo!»

Al día siguiente nos enteramos de que la condena ya había sido dictada. Fui al obispado donde pude ver el pergamino y copié parte del texto en mi tablilla.

Empezaba así: «In nomine Domini amen. Hec est quedam condemnatio corporalis et sententia condemnationis corporalis lata, data et in hiis scriptis sententialiter pronumptiata et promulgata…»,[95] etcétera, y proseguía con una severa descripción de los pecados y culpas del mencionado Michele, que transcribo en parte para que el lector juzgue con prudencia:

Johannem vocatum fratrem Micchaelem Iacobi, de comitatu Sancti Frediani, hominem male condictionis, et pessime conversationis, vite et fame, hereticum et heretica labe pollutum et contra fidem catholicam credentem et affirmantem… Deum pre oculis non habendo sed potius humani generis inimicum, scienter, studiose, appensate, nequiter et animo et intentione, exercendi hereticam pravitatem stetit et conversatus fuit cum Fraticellis, vocatis Fraticellis della povera vita hereticis et scismaticis et eorum pravam sectam et heresim secutus fuit et sequitur contra fidem cactolicam… et accessit ad dictam civitatem Florentie et in locis publicis dicte civitatis in dicta inquisitione contentis, credidit, tenuit et pertinaciter affirmavit ore et corde… quod Christus redentor noster non habuit rem aliquam in proprio vel comuni sed habuit a quibuscumque rebus quas sacra scriptura eum habuisse testatur, tantum simplicem tacti usum.[96]

Pero no eran éstos los únicos crímenes que se le imputaban. Y entre los restantes había uno que me pareció feísimo, aunque no estoy seguro (tal como se desarrolló el proceso) de que en verdad llegara a afirmar tanto, pero, en suma, ¡se decía que aquel franciscano había sostenido que Santo Tomás de Aquino no era santo ni gozaba de la salvación eterna, sino que estaba condenado y hundido en la perdición! Y la sentencia concluía confirmando la pena, pues el acusado en ningún momento había querido retractarse:

Costat nobis etiam ex predictis et ex dicta sententia lata per dictum dominum episcopum florentinum, dictum Johannem fore hereticum, nolle se tantis herroribus et heresi corrigere et emendare, et se ad rectam viam fidei dirigere, habentes dictum Johannem pro irreducibili, pertinace et hostinato in dictis suis perversis herroribus, ne ipse Johannes de dictis suis sceleribus et herroribus perversis valeat gloriari, et ut eius pena aliis transeat in exemplum; idcirco, dictum Johannem vocatum fratrem Micchaelem hereticum et scismaticum quod ducatur ad locum iustitie consuetum, et ibidem igne et flammis igneis accensis concremetur et comburatur, ita quod penitus moriatur et anima a corpore separetur.[97]

Y aún después de haberse hecho pública la sentencia, acudieron a la cárcel unos eclesiásticos para advertir a Michele de lo que sucedería, e incluso les oí decir: «Fray Michele, ya está lista la mitra y los manteletes, y en ellos han pintado unos fraticelli junto con unos diablos.» Querían asustarlo para conseguir que por fin se retractara. Pero fray Michele se hincó de rodillas y dijo: «Pienso que junto a la hoguera estará nuestro padre Francisco y, más aún, creo que estarán Jesús y los apóstoles y los gloriosos mártires Antonio y Bartolomé.» Lo cual era una manera de rechazar por última vez las ofertas de los inquisidores.

A la mañana siguiente también yo acudí al puente del obispado, donde se habían reunido los inquisidores, ante cuya presencia fue traído, siempre con el cepo puesto, fray Michele. Uno de sus fieles se arrodilló ante él para recibir la bendición, y los soldados lo prendieron y se lo llevaron en seguida a la cárcel. Después, los inquisidores volvieron a leerle la sentencia al condenado y volvieron a preguntarle si quería arrepentirse. Cada vez que la sentencia decía que era un hereje, Michele respondía «hereje no soy, pecador sí, pero católico», y, cuando el texto decía «el venerabilísimo y santísimo papa Juan XXII» Michele respondía «no, hereje». Entonces el obispo ordenó a Michele que se arrodillase ante él, y Michele dijo que no se arrodillaba ante herejes. Y cuando lo hicieron arrodillar por la fuerza, murmuró: «Dios no me culpará por esto». Y como lo habían conducido hasta allí ataviado con todos los paramentos sacerdotales, empezó una ceremonia en cuyo transcurso le fueron quitando uno por uno dichos paramentos, hasta quedar sólo con esa especie de falda larga que en Florencia llaman cioppa. Y, como es costumbre cuando se priva a un cura de la dignidad sacerdotal, con un hierro afilado le cortaron las yemas de los dedos y le afeitaron la cabeza. Después fue entregado al capitán y sus hombres, quienes lo trataron con mucha rudeza y volvieron a ponerle el cepo para llevarlo de nuevo a la cárcel, mientras él iba diciendo a la multitud: «per Dominum moriemur».[98] Según me informaron, hasta el día siguiente no sería quemado. Y en el transcurso de aquel día fueron otra vez a preguntarle si quería confesarse y comulgar. Pero se negó a cometer pecado aceptando los sacramentos de quien estaba en pecado. Y creo que no obró bien, porque con ello mostró que estaba corrupto por la herejía de los patarinos.

Llegó por fin la mañana del suplicio, y fue a buscarlo un confaloniero que me parecía persona amiga, porque le preguntó qué clase de hombre era y por qué se empecinaba cuando era suficiente con que afirmase lo que todo el pueblo afirmaba y aceptase la opinión de la santa madre iglesia. Pero Michele se mantuvo más firme que nunca y dijo: «Creo en Cristo pobre crucificado». Y el confaloniero se marchó haciendo un ademán de impotencia. Entonces llegaron el capitán y sus hombres, quienes cogieron a Michele y lo llevaron al patio, donde estaba el vicario del obispo, que volvió a leerle la confesión y la sentencia. Michele volvió a hablar para rechazar unas opiniones falsas que se le atribuían, y en verdad eran cosas tan sutiles que no las recuerdo, y en aquel momento tampoco pude comprenderlas del todo. Pero eran fundamentales, pues de ellas dependía, sin duda, la vida de Michele, y en general la suerte reservada a los fraticelli. Lo cierto era que yo no alcanzaba a comprender por qué los hombres de la iglesia y del brazo secular se ensañaban así contra unas personas que querían vivir en la pobreza y que consideraban que Cristo no había poseído bienes terrenales. Porque, decía para mí, en todo caso deberían temer a los hombres que quieren vivir en la riqueza y apoderarse del dinero de los otros, y sumir a la iglesia en el pecado e introducir en ella prácticas simoníacas. Y así se lo dije a uno que estaba junto a mí, porque no podía quedarme callado. Y este se sonrió y me dijo que, cuando un fraile practica la pobreza, se convierte en un mal ejemplo para el pueblo, que acaba por rechazar a los frailes que no la practican. Y añadió que aquella prédica de la pobreza metía ideas malas en la cabeza de la gente, que llegaría a enorgullecerse de su pobreza, y el orgullo puede conducir a muchos actos orgullosos. Y acabó diciendo que yo debería saber que predicar a favor de la pobreza de los frailes entrañaba tomar partido por el emperador y que esto no complacía demasiado al papa; si bien me aclaró que no veía muy bien cómo se llegaba a esa conclusión. Los argumentos me parecieron válidos, aunque los hubiese expuesto una persona de poca cultura. Sólo que entonces ya no comprendía por qué fray Michele quería morir de un modo tan horrendo con la finalidad de complacer al emperador, o tal vez para dirimir una disputa entre contrapuestas órdenes religiosas. En efecto, alguien entre los presentes estaba diciendo:

вернуться

95

«En el nombre del Señor. Amén. Ésta es una condenación corporal y la sentencia de la condenación corporal ha sido propuesta, dada y en estos escritos pronunciada y promulgada a modo de sentencia…» En el texto latino aparecen varias palabras con ortografía latina no clásica.

вернуться

96

«Juan llamado Miguel de Santiago, del condado de San Frediano, hombre de mala condición y de conversación, vida y fama pésimas, herético y manchado con la mancha de la herejía, que cree y afirma contra la fe católica… no teniendo a Dios presente sino más bien al enemigo del género humano, conscientemente, reflexivamente, torpemente y con ánimo e intención de practicar la maldad herética se mantuvo firme y convivió con los Fratricelli, llamados Fratricelli de la vida pobre, herejes y cismáticos, y siguió su malvada secta y herejía y sigue contra la fe católica… y entró en la dicha ciudad de Florencia y en los lugares públicos de dicha ciudad incluidos en la referida inquisición creyó, mantuvo y afirmó con pertinacia de boca y de corazón que Cristo nuestro redentor no poseyó cosa alguna en propiedad ni en común sino que tuvo tan sólo el simple uso de hecho, de cuantas cosas atestigua la sagrada escritura que las poseyó.»

вернуться

97

«Nos consta también de lo afirmado anteriormente y de la dicha sentencia dada por el dicho señor obispo de Florencia, que el referido Juan es hereje, que no quiere corregirse y enmendarse de tantos errores y herejías y convertirse al recto camino de la fe, considerando al dicho Juan por irreductible, pertinaz y obstinado en sus dichos perversos errores, para que el mismo Juan no pretenda gloriarse de sus repetidos crímenes y perversos errores, y para que su castigo sea ejemplo a los demás, en consecuencia sea conducido a dicho Juan, llamado hermano Miguel, hereje y cismático, al lugar acostumbrado de la justicia y allí mismo sea quemado y abrasado con fuego y llamas ígneas encendidas, de manera que muera totalmente y su alma sea separada del cuerpo…» El texto latino aparece en su morfología, sintaxis y ortografía bastante alejado de las exigencias del latín clásico. Este proceso de herejía está tomado íntegramente de un texto del siglo XIV, según el libro Ensayos sobre El nombre de la rosa, de Renato Giovannoli (editor), Barcelona, Lumen, 1987.

вернуться

98

«moriremos por el Señor».

1 ... 64 65 66 67 68 69 70 71 72 ... 143
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)