Zapatos de caramelo
- Автор: Харрис Джоанн
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Zapatos de caramelo». Краткое содержание книги:
Su vida en París es monótona y convencional, tanto como su novio Thierry, y cree que casándose con él aportará estabilidad y normalidad a su vida, a la de su hija Annie, que ahora tiene 10 años, y a la de la pequeña Rosette.
Yanne, sola en la gran ciudad, encuentra en la joven Zozie una buena amiga hasta que se ve obligada a despertar sus poderes dormidos en la víspera de su boda, momento en que su viejo amor Roux reaparece en su vida.
Fue entonces cuando tomé la decisión. Esa noche preparé el equipaje para un viaje sin retorno. Cogí su pasaporte y el mío, un poco de ropa, algo de dinero, así como las tarjetas de crédito, el talonario y las llaves de la tienda. Si queréis, podéis llamarme sentimentaclass="underline" también me llevé uno de sus pendientes, con forma de zapatitos, que incorporé como dije a mi pulsera. Desde entonces he añadido unos cuantos más; cada dije es una especie de trofeo, el recordatorio de las numerosas vidas que he coleccionado y utilizado para enriquecer mi existencia. Allí es donde todo empezó realmente: con un par de zapatitos de plata.
Bajé sigilosamente la escalera, encendí dos petardos que había comprado ese mismo día, los dejé caer entre las pilas de libros y salí sin hacer ruido.
No volví la vista atrás, no era necesario. Mi madre siempre dormía como un tronco y estoy convencida de que la dosis de valeriana y de lechuga montes que incorporé a su infusión habría relajado al más inquieto de los durmientes. Scott y sus amigos serían los primeros sospechosos, al menos hasta que se confirmase mi desaparición, pero para entonces yo me proponía estar allende los mares, muy lejos.
Comprenderéis que lo suavicé al explicárselo a Anouk y me abstuve de mencionar la pulsera, la piñata negra y mi fogoso adiós. Tracé una imagen conmovedora de mí misma: sola, incomprendida y sin amigos por las calles de París; me sentí desesperada de culpa, dormí donde pude y solo viví de la magia y el ingenio.
– Tuve que ser fuerte y valiente. Es duro estar sola a los dieciséis pero, de alguna manera, me defendí por mí misma y con el tiempo aprendí que existen dos fuerzas que nos impulsan. Si lo prefieres, dos vientos que soplan en direcciones contrarias. Un viento te acerca a lo que quieres y el otro te aleja de lo que temes. Las personas como nosotras tenemos que elegir entre volar con el viento o dejar que te vuele.
Por fin, a medida que la piñata se parte y deja caer su botín sobre los fieles, aparece el premio que tanto he esperado, el billete que no solo conduce a una vida, sino a dos…
– Nanou, ¿cuál eliges? -inquiero-. ¿El miedo o el deseo? ¿Huracán o Ehecatl? ¿El Destructor o el Viento del Cambio?
Me clava la mirada de sus ojos entre grises y azules, el mismo tono que el del borde de una nube de tormenta cuando comienza a deshacerse. A través del Espejo Humeante veo que sus colores mudan hacia los púrpuras y los azules más turbulentos.
También atisbo algo más: una imagen, un icono, que aquí se presenta con más claridad que la que puede manifestar una niña de once años. La veo menos de un segundo, pero es suficiente: se trata de la escena del belén de la place du Tertre, de la madre, el padre y el pesebre.
Claro que en esta versión de la escena la madre viste de rojo y el pelo del padre tiene el mismo color que…
Por fin empiezo a entender. Por eso le interesa tanto que se celebre la fiesta; por eso dedica tantas atenciones a los muñecos de la casa de Adviento y los agrupa, los acomoda con el mismo cuidado y mimo que prodigaría a la situación real.
Mirad a Thierry en el exterior de la casa. No desempeña papel alguno en esta peculiar representación. También están los visitantes: los Reyes Magos, los pastores y los ángeles; en nuestro caso, Nico, Alice, madame Luzeron, Jean-Louis, Paupaul, madame Pinot… Desempeñan la función de coro griego y proporcionan aliento y apoyo. Luego está el grupo centraclass="underline" Anouk, Rosette, Roux, Vianne…
¿Qué fue lo primero que me dijo?
¿Quién ha muerto? Vianne Rocher.
Lo consideré una broma, un intento infantil de provocar, pero ahora que conozco un poco más a Anouk me doy cuenta de lo serias que podrían ser esas palabras aparentemente frívolas. El viejo sacerdote y la trabajadora social no fueron las únicas víctimas del viento de diciembre de hace cuatro años. Vianne Rocher y su hija Anouk también murieron aquel día y ahora le gustaría resucitarlas…
Nanou, cuánto nos parecemos.
Verás, yo también necesito otra vida. Françoise Lavery todavía me persigue. Esta noche volvió a aparecer en la prensa local, entre otros alias también conocida como Mercedes Desmoines y Emma Windsor; publicaron dos fotos borrosas tomadas del circuito cerrado de televisión. Verás, Annie, tengo mis propias Benévolas y, por lentas que parezcan, son constantes y su persecución ha dejado de resultarme fastidiosa y se ha convertido en algo casi amenazador.
¿Cómo se enteraron de la existencia de Mercedes? ¿Cómo descubrieron tan pronto a Françoise? ¿Cuánto tiempo supones que pasará hasta que también Zozie sea víctima de su impiedad?
Me digo que tal vez ha llegado el momento. Quizá ya he agotado París. Al margen de los encantos, es posible que haya llegado la hora de emprender otros caminos, pero no como Zozie, ya no.
Si alguien te ofreciese una vida totalmente nueva, ¿la aceptarías?
Por supuesto que sí.
Y si esa vida te ofreciese aventuras, riquezas y una cría, no cualquiera, sino esta niña bella, prometedora, talentosa, que todavía no ha sido tocada por la mano del karma y que te devuelve hasta el último mal pensamiento y cada acto cuestionable con la fuerza triplicada…, algo que arrojar a las Benévolas cuando al final no quede nada más…
Si se presentara esa oportunidad, ¿la aprovecharías?
¿La aprovecharías?
Por supuesto que sí.
3
Miércoles, 12 de diciembre
De momento llevamos poco más de una semana de clases y dice que ha comenzado a notar cambios. He aprendido más cosas mexicanas: nombres, historias, símbolos y signos. Ahora sé despertar el viento con Ehecatl, el Cambiante; invocar a Tlaloc para que llueva e incluso apelar a Huracán para que desate la venganza sobre mis enemigos.
Tampoco se trata de que esté pensando en la venganza. Desde aquel día en la cola del autobús, Chantal y compañía no han asistido al liceo. Al parecer, todas tienen lo mismo. Según monsieur Gestin, han contraído algo parecido a la tiña y tienen que quedarse en casa hasta que mejoren para no contagiar a los compañeros. Es sorprendente lo que cambian las cosas en una clase de treinta alumnos cuando las cuatro personas más desagradables no están. En ausencia de Suzanne, Chantal, Sandrine y Danielle, ir a clase es un placer. Nadie se convierte en el bicho raro, nadie se ríe de Mathilde por estar gorda y hoy Claude respondió sin tartamudear a una pregunta de matemáticas.
A decir verdad, hoy me he ocupado de Claude. Cuando lo conoces resulta encantador, pero la mayor parte del tiempo tartamudea tanto que casi no habla con nadie. Me las ingenié para meterle en el bolsillo un trozo de papel con un símbolo, el del Uno Jaguar, para darle valor, y quizá se deba a que el cuarteto no está, pero lo cierto es que me parece que he notado mejorías.
Está más relajado, permanece erguido en lugar de hundir los hombros y, aunque no ha desaparecido, hoy su tartamudez no fue tan marcada. A veces va tan mal que se atasca, se pone rojo y está a punto de echarse a llorar; todos nos sentimos incómodos, incluso los profesores, y lo miramos, salvo Chantal y compañía; hoy habló más que nunca y no se atragantó ni siquiera una vez.
También he hablado con Mathilde. Es muy tímida y apenas toma la palabra, se pone enormes jerséis negros para disimular su figura e intenta volverse invisible con la esperanza de que la dejen en paz. Siempre se meten con ella y camina cabizbaja, como si temiese mirar a alguien a los ojos, lo que le da un aspecto rechoncho, torpe y penoso, por lo que nadie se da cuenta de que tiene un cutis fantástico (nada que ver con el de Chantal, que se ha llenado de acné) y que su melena es tupida y hermosa y con la actitud adecuada también podría…