Un Puerto Seguro
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Un Puerto Seguro». Краткое содержание книги:
Desde las sombras ha emergido una vengativa figura que acecha a la belleza con un espeluznante propósito: despojarla de todo cuanto es y destruirla. Sólo un hombre está destinado a ser su protector. Ahora Jonas deberá ayudar a la mujer que ama a salir del remolino de siniestra oscuridad que amenaza no sólo a Hannah, sino también a toda la familia Drake
Él atrapó sus brazos y tiró fuertemente hasta que perdió el equilibrio y cayó sobre él. Tomó sus manos mojadas, llenas de arena y las secó en la tela de sus vaqueros, dejándolos llenos de manchas.
– Te lo mereces por hacer trampa.
– No hice trampa.
– Usaste el viento.
– No puedo evitarlo si le gusto y tú no. -Permaneció tumbada desgarbadamente sobre él, levantándose a mirarlo a los ojos.
– Eres un hombre guapo, Jonas Harrington. De verdad lo eres.
Acarició el pelo que caía por su frente.
– Me alegro de que piense eso, Señorita Drake.
– Si te beso después de todo, ¿pensarás que he perdido el juicio?
– Besar no quiere decir que vayamos a tener relaciones sexuales, Hannah.
– Lo sé, pero me has dado… -Se interrumpió. Esperanza. La palabra brilló tenuemente en su mente y la envió hacia la de él. Risa. Se inclinó para depositar un beso en su barbilla. Mi vida anterior. Besó la comisura de su boca, acariciando con sus labios los de él. Me sentía destrozada, Jonas, y me haces sentirme entera.
Puso sus labios sobre los de él, deslizando tímidamente su lengua a lo largo de su boca, no le importaba que viera su cara en el amanecer. Necesitaba besarle, encontrar la manera de demostrarle que lo amaba. Porque lo hacía. Profundamente. Con todo su corazón. Incluso con su alma. Derramó su amor en su beso, abriendo su mente un poco, queriendo que sintiera lo que significaba para ella. Queriendo hacerle saber lo que le hacía. Podía afrontar su futuro. Y podía ser fuerte aún cuando se sintiera como si quisiera esconderse en un agujero.
– Tú me diste eso -murmuró contra su boca-. Gracias.
La enlazó por la nuca, manteniéndola junto a él.
– Te amo, Hannah. Lo que sea que necesites, estaré ahí por ti.
Sonrió mirándolo a los ojos.
– ¿Así que esa actitud mandona era sólo una actuación?
– Por supuesto, para impresionarte. Y dio resultado. -Levantó la cabeza para cubrir los escasos centímetros que los separaban y capturó su labio inferior con los dientes, tirando suavemente-. Bésame otra vez.
No la esperó, tomando la iniciativa, deslizando su boca sobre la de ella, con besos suaves, delicados, como alas de mariposa, repetidas veces, acariciando los labios de ella con los suyos, lamiendo las comisuras de su boca con la lengua, degustando su sabor, despacio y lánguidamente, tomándose su tiempo, llevándola con él en un viaje de textura y sabor. Un calor fundente que comenzó como una lenta llama y aumentó su calor grado a grado deliberadamente.
Los dedos de él enredados en su pelo, la sujetaban en su lugar mientras la tomaba, dejando que la pasión se deslizara lentamente más allá del control hacia el deseo desatado. Cuando no se apartó, él presionó más, su boca cálida y exigente, ahondando el beso, derribando cada una de sus defensas. Había esperado ya bastante para reclamarla. Ella era demasiado joven, luego él se había ido, después había sido demasiado duro y salvaje, y más tarde había hecho demasiados enemigos. Pero había soñado con ella, su cuerpo dolía, hambriento por sentir su sabor en la lengua, la percepción de su piel sedosa bajo sus manos, su cuerpo suave y flexible, le pertenecían a él.
Olía como el paraíso, y se sentía incluso mejor, con los senos presionando contra su pecho y su erección, gruesa y dura y plena de su necesidad de ella, empujaba contra su suave abdomen. La necesidad era oscura y caliente, se precipitaba a través de él como una ola gigantesca. Su boca era terciopelo suave, tan caliente y oscuro como su necesidad. Los bordes de la razón comenzaban a empañarse. Dejó que una de sus manos bajara de su cara hasta su pecho y su boca la siguió. Ella se sobresaltó cuando arrastró sus dientes a través de su pecho.
Instantáneamente retrocedió, golpeando la arena con la parte de atrás de su cabeza.
– Lo siento, cariño. Perdí el control y no pensé. Qué imbécil.
Ella enmarcó su cara con las manos y se inclinó para depositar un beso en sus labios.
– ¿Sabes algo, Jonas? Yo también lo olvidé. Por un momento, estaba completamente bien. Me diste un momento perfecto. Gracias.
No pudo contestar. Su cuerpo todavía latía de necesidad y se maldijo a sí mismo por ser un idiota insensible y egoísta. Su generosidad estuvo a punto de deshacerlo.
Hannah rodó para yacer en la arena a su lado, respirando profundamente, encontrando la mano de él con la suya. Tratando de pensar en algo seguro que decir, ella se quedó con la mirada fija en la niebla que flotaba espesa sobre sus cabezas, intentando valerosamente darles privacidad.
– ¿Qué vas a hacer hoy?
– Jackson y yo vamos a comprobar si alguien archivó un informe de personas desaparecidas. Sacaremos un bote y buscaremos los cuerpos. Él intentará sacar las pruebas de la casa y vamos a ver si podemos identificar al que estaba aquí anoche. Rastrearemos las cercanías. Damon y Sarah son vuestros vecinos más cercanos. Sarah estaba aquí y Damon dijo que estaba dormido, así que no hay testigos.
– Está bien. Realmente no tenemos poderes para hacer que las personas olviden lo que ven. Sé que odiaste lo de anoche.
– No estuvo bien.
– ¿Sería mejor que dispararas contra ellos a que el terreno y casa nos protejan?
Frunció el ceño.
– No me gusta llamar magia a lo que haces. Eres mágica, pero el resto… tienes dones. Y todas vosotras tratáis de usar los dones para el bien, pero anoche, sentí la magia. Y los espíritus en la casa… nunca haremos el amor allí dentro otra vez. ¿Qué ocurre si uno de ellos flota alrededor?
Ella apretó sus labios fuertemente para evitar sonreír.
– ¿Eso realmente te da miedo?
– Prefiero una bonita y limpia bala. -Guardó silencio un momento-. Por otra parte, nunca pensé en el destino del receptor cuando enviaste el viento en mi ayuda cuando estaba en San Francisco. Habría muerto en ese callejón sin ti. Estaba tan centrado en moverme, en mantenerme en pie y no hacer al pobre Jackson llevarme, que no pensé más allá.
– Yo tampoco. Alguien estaba tratando de matarte, Jonas, e hice lo que debía para protegerte. Anoche, habrías hecho lo que fuera para protegernos. Y la casa, y nuestros antepasados, hicieron lo que debían para asegurar que nuestro linaje continúe.
– Lo sé, cariño. -Dio un pequeño suspiro y se enderezó, elevándose sobre sus pies con su gracia fluída y tirando de su mano para ayudarla.
– ¿Te molesta lo que puedo hacer? -El temor que sentía se mostraba en su cara. No se molestó en tratar de ocultar sus sentimientos a Jonas. Siempre se daba cuenta de todas formas.
Se inclinó para depositar otro beso en su boca.
– Es una parte de ti, una parte de tu familia, no se puede separar lo uno de lo otro, Hannah. Eso es quién eres. Créeme, cariño, no me importa aprovecharme en un tiroteo.
Hannah sacudió la arena de la espalda de él y de su trasero y luego se volvió para dejarle hacer lo mismo. Sus manos se demoraron demasiado tiempo, moldeando su trasero, masajeando cuando ya había sacudido la arena. Justo cuando ella pensaba que tendría que protestar, mientras su cuerpo reaccionaba acalorándose, sus manos se apartaron y le apartó el pelo detrás de la oreja, con expresión inocente.
Ella negó con la cabeza.
– Espero que hayas disfrutado.
– Muchísimo, gracias. ¿Necesitas ayuda con la parte de delante? -Había tenido cuidado de mantener la arena fuera de sus heridas-. Tal vez debería hacer una inspección.
– Tal vez deberías comenzar a considerar cómo vamos subir las escaleras de la casa sin que nos disparen cien teleobjetivos. -Se ciñó más la chaqueta para protegerse.
– Ese es tu departamento, Hannah. -Deslizó su brazo alrededor de sus hombros y la atrajo contra él cuando comenzaron a caminar de regreso hacia la casa-. Te podría echar sobre mi hombro como un bombero y salir a toda prisa, pero tomarían fotos de tu lindo trasero y lo publicarían desde aquí hasta el infierno, ida y vuelta. Eso me enojaría y luego apuñalaría a uno de ellos y perdería mi trabajo, así que supongo que tendrás que hacer tus cosas, mujer, y sacarnos de esto.