Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Un Año En Truly». Краткое содержание книги:

QUERER… Cuando la bonita peluquera Delaney Shaw regresó a su hogar de la infancia en Truly, Idaho, para asistir a la lectura del testamento de su padrastro, sólo quería una cosa: presentar sus respetos y alejarse lo más rápido posible de allí. Hasta que escuchó algunas de las inesperadas estipulaciones que contenía el documento: como aquella que decía que si quería la herencia tenía que permanecer allí y no tener absolutamente nada que ver con el atractivo Nick Allegrezza… ¡durante todo un año! …NO SIEMPRE ES PODER. Diez años antes, Delaney perdió literalmente la cabeza por Nick y por su Harley, e hizo lo que se espera de toda adolescente enamorada… se dejó llevar. Pero en esa época Nick también era un muchacho con las hormonas revolucionadas que creía en el lema de aprovecha el momento y vive la vida, y Delaney aprendió la lección de la manera más dura posible -para su Príncipe Azul tan sólo había sido una amiguita más. Ahora, Nick sigue tan irresistible como siempre, y en el momento en que se vuelven a encontrar las chispas saltan entre ellos. Va siendo hora de que Delaney decida si Nick es realmente el hombre de su vida.
1 ... 58 59 60 61 62 63 64 65 66 ... 72
Перейти на страницу:

– Después de que le cortaras el pelo, le dio un ataque de arrepentimiento y me lo contó todo anoche-. Él se detuvo directamente detrás de ella-. No creo que deba ser recompensada con un corte gratis.

– No lo vi como… un…-. Ella se trabó mirándolo a través del espejo y olvidó lo que había estado a punto de decir. Él era perjudicial para su salud mental. Estaba tan cerca, que si simplemente se recostaba un poco hacia atrás, podría apoyarse contra su ancho pecho.

– ¿No lo viste como qué?

El olor fresco del aire matutino llegó con él. Ella inspiró profundamente, aspirando el olor de Nick.

– ¿Delaney?

– ¿Hmm?- Luego ella se reclinó, sus hombros en su pecho, su trasero presionando su ingle. Estaba duro y lleno de deseo. Puso una mano sobre su estómago y la atrajo con fuerza contra él. Delaney miró sus largos dedos romos atravesando su abdomen. Su pulgar acarició la parte inferior de su pecho derecho.

– ¿A qué hora tienes la primera cita esta mañana?- preguntó cerca de su oído. Apartó el borde de su cuello alto y besó el lado de su garganta.

Sus ojos se cerraron, e inclinó la cabeza hacia un lado para darle mejor acceso. Él se preocupaba por ella. Lo hacía-. Dentro de unos veinte minutos.

– Con quince llegaría para lo que necesitamos los dos-. Sus dedos acariciaron su piel sensible a través del jersey.

Estaba enamorada de él. Podía sentirlo como una feroz corriente que tiraba de ella, pasando rápidamente hasta sus pies, y no había nada que pudiera hacer sobre eso excepto quizá salvarse de un pequeño dolor. Miró su rostro arrebatador y dijo, – no quiero ser sólo otra de tus mujeres, Nick. Quiero más.

Él subió su mirada a la de ella-. ¿Qué quieres?

– Mientras esté aquí, quiero ser la única mujer con quien estés. Sólo yo-. Hizo una pausa y aspiró profundamente-. Quiero que me hagas el amor sólo a mí. Quiero que te deshagas de las otras mujeres.

Su mano se detuvo y la estudió durante un largo instante-. ¿Quieres que me deshaga de todas las mujeres con quien supones que follo por una especie de compromiso de qué… seis meses?

– Sí.

– ¿Y yo qué gano?

Había temido que hiciera esa pregunta. Sólo había una respuesta que darle y era consciente de que podría no ser suficiente-. A mí.

– Por seis meses.

– Sí.

– ¿Por qué debería hacerlo?

– Porque quiero hacer el amor contigo, pero no quiero compartirte con nadie.

– Dices la palabra “querer” a diestro y siniestro-. Él enderezó y dejó caer su mano de su abdomen-. ¿Me amas?

Ella estaba totalmente asustada de hacerlo y de lo que aquello significaba-. No.

– Bien, porque no te amo-. Dio un paso hacia atrás y cerró la cremallera de su cazadora-. Sabes lo que dicen de mí, Fierecilla. No puedo ser fiel a una mujer, y tú no has dicho nada que me haga querer intentarlo-. Dio más pasos hacia atrás-. Si quieres sexo ardiente y sudoroso, sabes donde encontrarme. Si lo que deseas es alguien que mendigue las migas de tu mesa durante unos meses, búscate otra persona.

Ella no quería que él mendigara nada y realmente no sabía qué decirle, sólo veía que no era suficiente para él. Después de que se fuera, Delaney no quería nada más que encogerse en una pelota y llorar. Tal vez debería haber tomado esos quince minutos que le ofreció, pero era demasiado egoísta. No compartía. No a los hombres, y especialmente no a Nick. Lo quería todo para ella. Desafortunadamente, él no sentía lo mismo. Por el riesgo que había corrido para estar con ella, había estado segura de que le importaba. No había acertado.

Ahora ya no tenía que pensar que significaba amar a Nick. No tenía que considerar las repercusiones o hacer algo sobre ellas. Todo lo que tenía que hacer era pasar los seis meses siguientes.

Capítulo Dieciséis

El desfile inauguraba el Festival de Invierno de Truly y se inició con un escándalo que duraría décadas cuando el hombre seleccionado para hacer de Santa, Marty Wheeler, lo arruinó todo al caerse de cabeza fuera del trineo y perder el conocimiento. Marty era bajo, tan regordete como un perro faldero, y peludo como un mono. Se dedicaba a reconstruir motores de Chevron en la Sexta y era instructor de “kung fu dojo” para hombres muy hombres. El hecho de que Marty estuviera borracho no había conmocionado a nadie ni antes ni durante el desfile. Su elección de ropa interior, sin embargo, dejó sin habla a la gente. Cuando los paramédicos abrieron el traje de Santa y dejaron al aire su tanga rosa de viuda alegre, todo el mundo se quedó aturdido. Todo el mundo menos Wannetta Van Damme, que siempre había creído que el hombre de cuarenta y tres años era “un poco mariposón”

Delaney casi lamentó perderse ver a Marty en ropa interior, pero había estado ocupada con la decoración del vestíbulo del Grange para el desfile de modas. Ayudó a decorar la plataforma con estrellas plateadas y doradas y la pista del desfile con ramas del pino y luces de Navidad. En secreto, colocó las luces de tal manera que iluminaran los espejos y las sillas. Llevó gel y espuma, grandes botes de laca y algunas ramas de acebo. Creía que la gente de Truly no estaba preparada para nada extremo en un desfile. Nada de arbustos de rosas ni nidos de pájaro para aquellas señoras. Llevó fotos de trenzas, recogidos y las colas de caballo que podría arreglar entre diez y quince minutos por cabeza.

La función estaba previsto que empezara a las siete, y a las seis y media, Delaney estaba inmersa en su trabajo. Ella trenzó pelo con cuerdas y lazos, los puso del revés y cabeza abajo. Se contorsionó, agachó y giró y escuchó el último chisme, el secreto de Marty había tenido un hueco en el menú.

– Una de las enfermeras en el hospital se lo dijo a Patsy Thomason que me contó que Marty llevaba uno de esos tangas, además también,… – la esposa del alcalde, Lillie Tanasee, informaba a Delaney mientras ponía una pequeña corona en el pelo castaño rojizo de la mujer. Lillie al igual que su joven hija, se había vestido con tafetán a juego rojo y verde-. Patsy dijo que el tanga y las bragas eran de Victoria’s Secret. ¿Puedes imaginarte algo tan chabacano?

Delaney había trabajado con muchos peluqueros gays durante años, pero nunca los había visto sin ropa-. Al menos no se pone baratijas. No me importa lo chabacano siempre que no sea barato.

– Mi marido me compró uno de esos de nailon sin entrepierna – confesó una mujer que aguardaba el turno. Cubrió las orejas de la niñita disfrazada de duende a su lado-. Era tres tallas pequeño y de tan mal gusto que me sentí como una prostituta.

Delaney negó con la cabeza mientras tejía algunas bayas de acebo en el pelo de Lillie-. La lencería barata hace que una mujer se sienta como una fulana-. cogió un bote de laca y roció la cabeza de Lillie. La hija del alcalde Misty se sentó después, y Delaney hizo un peinado igual al de su madre. Varias mujeres que se habían peinado así mismas estaban apartadas de las demás; Benita Allegrezza estaba entre ellas. Por el rabillo del ojo, Delaney observó a la madre de Nick hablar con su grupo de amigas. Creía que Benita tenía alrededor de cincuenta y cinco años, pero parecía diez años más vieja. Se preguntó si era culpa de los genes o de la amargura que tuviera tantas arrugas en la frente y alrededor de la boca. Le echó un vistazo a su madre y no se sorprendió cuando descubrió que sus cabellos ya estaban perfectos. Helen no estaba por ningún lado, pero Delaney no estaba sorprendida por su ausencia.

Las que prefirieron que las arreglara Delaney se ordenaron por edad y estilo de vestido. Alguna llevaban elegantes terciopelos, otras elaborados disfraces. La favorita de Delaney fue una joven madre disfrazada de Señora del Invierno y su niño que daba los primeros pasos con un disfraz de copo de nieve. Se llevó la mayor sorpresa cuándo Lisa llegó disfrazada con un camisón y quiso que le hiciera una trenza francesa. Delaney había hablado con ella varias veces desde que regresó de la luna de miel semanas antes. Habían almorzado juntas un par de veces, pero Lisa no había mencionado que pensara participar-. ¿Cuándo te decidiste a venir?

1 ... 58 59 60 61 62 63 64 65 66 ... 72
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)