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Un asesinato musical

Электронная книга - «Un asesinato musical». Краткое содержание книги:

De la celebrada autora israeli, Batya Gur, nos llega una nueva novela de Michael Ohayon, la cuarta de esta popular serie de thrillers fascinantes e inteligentes. En esta ocasion, Michael Ohayon, un detective culto, solitario y encantador, entabla amistad con una chelista perteneciente a una familia de musicos de fama internacional. Pero su aficion a la musica le llevara a investigar un inesperado caso de doble asesinato que afecta el entorno de su nueva amiga y que tiene que ver con el descubrimiento de un antiguo requiem barroco. Puede una obra de arte convertirse en el movil de un crimen brutal?
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– Es un interrogatorio, pero extraoficial.

– ¿Qué quiere decir eso?

– Los interrogatorios oficiales tienen lugar previa citación, en mi despacho. Esto es más bien una conversación, pero, francamente, no puedo decirle que no esté relacionada con la investigación.

– En tal caso -dijo Izzy incorporándose- tengo que contarle unas cuantas cosas. Aunque el piso está registrado a nombre de Gabi, él lo trataba como si fuera de los dos. Y en lo relativo a los seguros, Gabi había suscrito un seguro de vida, por una cantidad muy importante, hace un año, más o menos. Y yo soy el beneficiario. Yo también tengo un seguro, por deseo suyo, pero él no es el beneficiario, también por expreso deseo suyo. Fue él quien rellenó los formularios, yo me limité a firmarlos. Aprovechó una buena oferta que le hizo un agente de seguros… En fin, yo le dije que no tenía más que cuarenta y tres años, pero él se empeñó. E insistió en que mi hija fuera la beneficiaría en lugar de él…

– ¿Tiene usted una hija?

– Sí. Estuve casa… Estuve casado diez años antes de… antes de saber, antes de comprender que…

– ¿Y ha tenido relaciones con otros hombres aparte de Gabi?

Izzy meneó lentamente la cabeza, como si acabara de comprender algo.

– Creo entender lo que está insinuando, pero nuestra historia no era corriente.

– Ninguna lo es -dijo Michael, odiándose por el tono de superioridad que le había salido-. Todas las historias íntimas resultan especiales cuando se conocen a fondo -prosiguió en un intento de suavizar sus palabras.

– No -dijo Izzy-, no me está comprendiendo. Probablemente usted… no sé qué preferencias tendrá. Imagino que prefiere a las mujeres. Dado lo de Nita… -Michael refrenó el impulso espontáneo de aclarar su situación con Nita-. En fin, supongo que albergará usted los estereotipos habituales sobre el amor homosexual, y probablemente pensará que me dedicaba a rondar por los parques y tenía todo tipo de… Pero no fue así. Primero conocí a Gabi, y después caí en la cuenta…

– ¿En serio? -dijo Michael sorprendido- ¿Hasta entonces creía que le gustaban las mujeres?

Izzy se revolvió en su asiento.

– No es tan fácil de explicar. Ni siquiera sé si me gustan los hombres. A veces pienso que sólo me gusta Gabi, pero por lo visto hay algo más, porque siempre tuve dificultades con las mujeres, siempre fui un hombre problemático… pero no a la manera estereotipada. Nunca tuve relaciones antes de Gabi. Aunque me parece que sus prejuicios sobre los gays le impedirán creerme -concluyó con un deje de indignación.

– Estamos hablando con franqueza -dijo Michael-, y puedo decirle con toda seriedad que ni siquiera sé cuáles son mis prejuicios. Apenas he tenido contacto con la homosexualidad, fuera del trabajo, me refiero.

– Dado el tipo de trabajo que hace, imagino que habrá topado con su cara más sórdida.

– En mi trabajo todo se vuelve sórdido -dijo Michael-. Los asesinatos no dejan mucho espacio para la belleza o la elegancia. Pero debo decirle que hasta ahora nunca había conocido a una pareja de hombres que vivieran juntos. Es algo que nunca se había cruzado en mi camino. En mi vida personal, quiero decir. Y, si he de ser sincero, le diré que en principio su reacción no me parece muy distinta de la de una mujer… -avergonzado, se apresuró a corregirse-, o de un hombre. Es decir, de un cónyuge -concluyó con desasosiego. A él mismo le sorprendía la franqueza y la claridad con que había hablado.

– Ya ve, su manera de rebuscar las palabras delata sus prejuicios.

– También es cuestión de costumbre -replicó Michael-. Es que no estoy acostumbrado a hablar con sinceridad a… sobre este tema con alguien que está implicado… No estoy acostumbrado a hablar con un hombre que ama a otro sobre su relación.

– Lo que me gustaría que entendiese -dijo Izzy con la misma pasión que lo había inflamado antes- es que vivíamos como una pareja en todos los aspectos, una relación plena, de amor, de amistad, de cuidados y… -se le escapó un sollozo; se enjugó los ojos metiendo un dedo tras las gruesas lentes de sus gafas y respiró hondo antes de continuar-. Y tengo una buena relación, buena, no simplemente correcta, con mi ex mujer, y con mi hija, que tiene dieciséis años, y viene a vernos, lo llevamos todo abiertamente, sin tapujos. Tal como lo decidimos. Y el piso está registrado a nombre de Gabi porque lo compró antes de que yo apareciera, antes de que nos conociéramos y viniera a vivir con él. Ni siquiera sé si ha hecho testamento; yo lo quería, nunca habría… nunca… ¿Qué pretende decir con eso de salir ganando? -se acaloró-. ¡No tengo nada que ganar con la muerte de Gabi! Sólo puedo perder. Es… es mi ruina. Para mí, la muerte de Gabi es…

Miró a Michael y los ojos volvieron a anegársele en lágrimas a la vez que se le suavizaba la expresión.

– Ya sé que no lo puede evitar, es su trabajo. Lo comprendo. Estoy tratando de comprenderlo. Pero no debe… me gustaría que se liberase de sus estereotipos y prejuicios y no pensara que todo homosexual es un… -miró a Michael expectante-. En fin, no he salido de casa en todo el día… ¿A qué hora…? ¿A qué hora lo encontró? -preguntó con voz cascada.

– Por la tarde -dijo Michael, eludiendo una respuesta exacta-. Tendremos que revisar el piso… sus papeles, todas esas cosas, y pedirle a usted más información; y me gustaría someterle a una prueba poligráfica, con su permiso, claro está.

Izzy se encogió de hombros.

– ¿Es ahora el momento en que debo solicitar un abogado? -masculló-. Pero si no me hace falta un abogado -dijo, e irguió la cabeza-. Se lo repito: lo quería. Él me quería. Estábamos muy unidos. Unidísimos. Usted no lo comprenderá. Haré la prueba poligráfica y todo lo que usted quiera. Eso me da exactamente igual -dijo-, es el hecho de que Gabi… No sé cómo voy a… -volvió a quitarse las gafas y se cubrió el rostro con las manos.

– ¿No ha habido ninguna crisis en su relación recientemente? ¿Diferencias de opinión?

– No -repuso Izzy después de retirarse las manos de la cara y de enderezarse-. Querría… querría que me dejara solo -dijo quedamente-. No puedo…

– Me temo que eso es imposible.

– ¿No puede esperar un día? ¿Unas horas? Concederme… ya le he contado todo lo que sé.

– Estamos investigando un asesinato. El asesinato del hombre con el que vivía. Al que quería. Lo han asesinado.

– Lo quería… lo quiero. Es todo lo que sé.

– ¿Y no sabe quién no lo quería?

– ¿Hasta ese extremo? -Izzy negó con la cabeza. Luego respiró profunda y sonoramente. Al fin, miró de frente a Michael con gesto de resignación y dijo-: No había muchas personas que quisieran a Gabi, pero tampoco muchas que lo odiaran. Gabi vivía de una manera que no despertaba emociones extremas ni poderosas. Salvo en mi caso. Para mí conocerlo fue… Theo no… es decir… es complicado, pero no era algo tan exagerado, porque Theo también lo quería, supongo. El concertino, Avigdor, le tenía manía a Gabi, y algunos músicos también le tenían esa manía que suelen inspirar los perfeccionistas. Y luego estaba la cuestión de los contratos personales que Gabi tenía en proyecto, en lugar de suscribir un acuerdo colectivo. Algunos músicos estaban molestos por ese motivo, y Theo tampoco estaba de acuerdo. Había quien decía que Gabi era un hombre duro, exigente, intolerante. Gabi era un músico muy serio. Y muchas personas tomaban por arrogancia su timidez, porque no era un exhibicionista, como Theo. Lo llamaban esnob. Y luego está el tipo ese, Even-Tov, el director del coro, que también quería formar un conjunto barroco, pero la gente prefería a Gabi. Puede que él haya llegado a odiarlo, pero si lo conoce verá que el asesinato queda descartado, es lo último que se puede imaginar en relación con alguien como Even-Tov, es… qué más da.

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