Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » El Jardinero Nocturno
El Jardinero Nocturno - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El Jardinero Nocturno

Электронная книга - «El Jardinero Nocturno». Краткое содержание книги:

La obra maestra de pelecanos y la que le convirtió un Best-Séller en Estados Unidos.
Cuando el cadáver de un adolescente aparece en un parque público de Washington, el detective Gus Ramone revive con intensidad una investigación en la que participó veinte años atrás. El asesino, a quien los mede víctimas los parques de la ciudad y salió impune. El nuevo crimen reunirá a los tres hombres que participaron en aquel caso y les dará la oportunidad de cerrarlo. Tal vez ahora consigan atrapar al Jardinero Nocturno…
1 ... 48 49 50 51 52 53 54 55 56 ... 85
Перейти на страницу:

– Ni las diferencias -repuso Ramone.

– ¿Que son…?

– Ya hablaremos luego de eso. -Ramone se volvió hacia Holiday-. Doc, me imagino que podrías demostrar dónde estuviste esa tarde, antes de venir a Oglethorpe, y que otros podrán confirmarlo.

Holiday pensó en el bar de Reston, en el joven representante con el que había bebido, y en la mujer, registrada en el hotel. También estaban los dos hombres que discutían sobre el disco de Paul Pena, y el camarero con el que había hablado en el Leo's.

– Pues sí. Pero no soy sospechoso, ¿no, Gus?

– Sólo intento protegerte.

– Quieres cuidarme, ¿eh?

Ramone se mordió el labio. Ya se esperaba aquella actitud, y en cierto modo se lo merecía. Pero no pensaba tolerar más de lo indispensable.

– ¿El caso lo lleva usted? -preguntó Cook.

– No, sólo echo una mano. Bueno, en realidad es algo más complicado. El fallecido era amigo de mi hijo, un chico del barrio, y conozco a sus padres.

– ¿Han averiguado algo de momento?

– No se ofenda, pero le voy a pedir que hable usted primero.

– No es muy deportivo por su parte.

– ¿Qué habría hecho usted en su día? Soy oficial de policía, trabajo en un caso y ustedes son civiles. Vale, ex policías, pero eso no servirá de nada si se presentan cargos o si esto se jode en el juicio. Ya conoce las reglas.

– Gilipolleces -masculló Holiday entre dientes.

Ramone siguió con la mirada fija en Cook, sin hacer caso.

– No… no tenemos nada nuevo -contestó Cook por fin-. En su día tuve un sospechoso muy probable para los asesinatos. Un tal Reginald Wilson. No había pruebas consistentes, era sólo una corazonada.

– El guarda de seguridad -dijo Ramone-. He leído los informes.

Cook lo evaluó con la mirada.

– Ingresó en prisión hace veinte años por meterle mano a un chico -dijo-, y se alargó su condena por comportamiento violento. Salió hace poco. Todavía me gustaría atraparle por aquellos asesinatos. Creo que habría que investigarlo.

– ¿Nada más?

– De momento, no. -Cook le señaló con el mentón-. Ahora usted.

– Aquí es donde normalmente digo «gracias por la charla, pero cualquier información sobre el caso es confidencial».

– ¿Pero?

– Por respeto a usted, sargento, le voy a contar algo. Y también porque quiero que ambos se olviden del asunto y dejen que la policía haga su trabajo.

– Me parece justo -respondió Cook.

– En primer lugar -dijo Ramone-, los puntos en común. El nombre de Asa es un palíndromo, evidentemente, y se encontró el cuerpo en un jardín comunitario, como los otros. Como ya sabe, murió de un tiro en la cabeza.

– ¿Qué dice la autopsia? -preguntó Holiday-. ¿Abusaron de él?

Ramone vaciló.

– ¿Y bien? -insistió Cook.

– Se halló semen en el recto. Los padres no lo saben…

– Esto no va a salir de aquí -se impacientó Cook-. ¿Fue violación?

– No había desgarros, y muy pocas magulladuras. Al parecer se utilizó lubricante. Es posible que el sexo fuera consentido. También es posible que ocurriera después de la muerte. Posible.

– Como con los otros -dijo Cook.

– Pero no se pueden pasar por alto las diferencias -repuso Ramone-. A Asa Johnson no lo mataron en otra parte para luego dejar el cuerpo en el jardín. No lo tuvieron prisionero varios días antes de su muerte, y no le habían puesto ropa limpia. Tampoco provenía de familia pobre. Vivía en un barrio de clase media, y no en Southeast, sino en la otra punta de la ciudad.

– ¿Le faltaba pelo de la cabeza?

– La autopsia no decía nada.

– Aun así tienen que echar un ojo a Reginald Wilson -declaró Cook-. Hay que investigarlo. Con las pruebas de ADN que hay ahora, si tuvieran una muestra suya se podría comparar con las que se encontraron en el cuerpo del chico.

– O también podrían exonerarlo -repuso Ramone.

– ¿Y qué? ¿No tiene curiosidad? -respondió Cook.

– No se le puede obligar a que dé una muestra. Habría que tener alguna prueba que lo relacionara con Johnson de alguna forma. Con una corazonada no basta.

– Eso no hace falta que me lo diga, joven.

– Lo que digo es… Mire, nada de esto tiene importancia si el hombre no pudo haber cometido el crimen, ¿no es así?

– Quiere decir si tiene una coartada sólida.

– El tío trabaja de noche -terció Holiday. El comentario le valió una gélida mirada de Cook.

– ¿Sabe dónde trabaja? -preguntó Ramone a Cook.

– Sí. En Central Avenue, en P.G.

– Pues, para que se quede tranquilo, estoy dispuesto a comprobarlo.

– ¿Ahora?

Ramone se miró el reloj.

– Muy bien. Ahora mismo, y así nos olvidamos del tema.

Echaron a andar los tres, por delante del caprichoso huerto de las banderas y los carteles de «I Heard It Through the Grapevine», «Let It Grow»y «The Secret Life of Plants».

– El pequeño Stevie Wonder -dijo Cook de pronto, traicionando sin darse cuenta su edad-. Si iban a mencionar uno de sus discos, podían haber elegido uno bueno.

– Para mí que es por el tema del jardín -sugirió Ramone.

– ¿Ah, sí?

Holiday, notando aquel toque gélido en el hombro, se detuvo para mirar un momento los carteles. Luego siguió a los otros hasta los coches.

– ¿Te importa conducir? -preguntó Ramone a Holiday.

Doc quitó la gorra del asiento de al lado del Town Car para ponerla en el suelo, tras sus pies.

La gasolinera estaba en el tramo de la Ruta 214 conocido como Central Avenue, que salía del distrito por East Capitol en dirección a P.G. County. Al otro lado de la calle había un centro comercial que había visto mejores tiempos. Había caído la noche, pero el aparcamiento estaba tan iluminado como si fuera de día. Ante los surtidores se veían SUVs trucados y vehículos de importación. En uno de los coches se oía un tema go-go que Ramone reconoció porque su hijo lo ponía mucho últimamente. Era de un grupo llamado UCB. Ramone se preguntó si Diego habría vuelto ya a casa, como prometió.

– ¿Vas a entrar? -preguntó Holiday.

– Sí -contestó Ramone, recordando por qué estaba allí-. Se llama Wilson, ¿no?

– El nombre es Reginald, no Reggie -apuntó Cook.

1 ... 48 49 50 51 52 53 54 55 56 ... 85
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)