El Jardinero Nocturno
- Автор: Пелеканос Джордж
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «El Jardinero Nocturno». Краткое содержание книги:
Cuando el cadáver de un adolescente aparece en un parque público de Washington, el detective Gus Ramone revive con intensidad una investigación en la que participó veinte años atrás. El asesino, a quien los mede víctimas los parques de la ciudad y salió impune. El nuevo crimen reunirá a los tres hombres que participaron en aquel caso y les dará la oportunidad de cerrarlo. Tal vez ahora consigan atrapar al Jardinero Nocturno…
– O sea, que estás diciendo que deberíamos comprobar las marcas, a ver si las balas proceden de la misma pistola.
– Ya he pedido las pruebas.
– ¿Y qué demonios podría relacionar a un tipo como Dominique Lyons con Asa Johnson?
– Yo no digo que guarden relación, pero más nos vale comprobarlo todo.
– ¿Se lo has dicho a Garloo?
– Pienso decírselo -contestó Rhonda.
– Muy bien -suspiró Ramone-. Vale.
– Tienes pinta de necesitar una copa.
– Podría ser.
– Hay un bar ahí en la Segunda, con reservados. Por la noche ponen música tranquila. ¿Te acuerdas de aquel camarero, el generoso?
– No, me voy a casa.
– Tú mismo, guapo. No apagues el móvil, por si surge algo.
Ya en el aparcamiento, donde había cobertura, Ramone marcó el número que le había dado Janine Strange ese mismo día.
– Diga.
– ¿Dan Holiday?
– Soy yo.
– Soy Gus Ramone.
Holiday no contestó. Ramone aguardó un momento, y tomó la iniciativa.
– ¿Quieres pasarte por las oficinas para hacer una declaración oficial? -preguntó-. ¿O te envío un coche?
– Ninguna de las dos cosas -repuso por fin Holiday, tras otro silencio-. Si quieres que nos veamos en un sitio neutral, estoy de acuerdo.
– ¿Tú y yo solos?
– Habrá otra persona.
– No tengo tiempo para abogados.
– No es abogado. Seguro que te acuerdas de él, pero no te voy a estropear la sorpresa.
– Siempre con las mismas.
– ¿Quieres que nos veamos o no?
– ¿Dónde?
– Hay un bar…
– Ni hablar, te quiero sobrio.
Al final fue Ramone el que indicó el lugar del encuentro, y Holiday accedió a encontrarse allí con él.
24
Ramone bajó por Oglethorpe Street y aparcó el Tahoe detrás del Town Car negro de Holiday, enfrente del refugio de animales. Holiday estaba en el jardín comunitario, junto a la cinta policial que todavía rodeaba la escena del crimen. Con él se veía a un hombre mucho mayor. El sol se había puesto y la temperatura había bajado. Partes del jardín estaban envueltas en sombras, mientras que la luz del ocaso teñía de dorado otras zonas.
Al acercarse Ramone reconoció al otro hombre. Su fotografía había aparecido en los recortes del expediente que había copiado en la unidad de Casos Abiertos. En el Post sobre todo había mucha información de cuando lideraba la brigada que investigaba los Asesinatos Palíndromos, así como en el artículo del City Paper. Y luego estaba el sombrero Stetson, que Ramone no había olvidado.
Cook no había envejecido bien, seguramente por problemas de salud. Tenía la boca torcida a un lado, señal de un derrame cerebral.
– Sargento Cook -saludó Ramone, tendiendo la mano-. Soy Gus Ramone, me alegro de verle de nuevo.
– Debía de ser usted muy joven cuando nos conocimos.
– La verdad es que nunca nos presentaron oficialmente. Yo acababa de salir de la academia, pero le conocía por su reputación. -A continuación saludó a Holiday-: Dan.
– Gus.
De cerca Holiday tampoco se conservaba demasiado bien. Tenía la piel cetrina del bebedor, arrugas de fumador, y una barriga que destacaba en su cuerpo flaco.
Ramone y Holiday no se dieron la mano.
– Tú fuiste el que encontró el cadáver -dijo Ramone.
– Sí.
– Dime cómo fue.
– Pues, para resumir, entré en esta calle algo después de medianoche, digamos la una y media.
– ¿Habías bebido mucho?
– Un poco. Me quedé dormido en el coche, me desperté unas horas más tarde, salí a echar una meada y me encontré con el cuerpo. Subí a Blair Road y llamé desde una cabina junto a la tienda de licores.
– ¿Tocaste el cadáver? ¿Contaminaste de alguna manera la escena del crimen?
Holiday esbozó una tensa sonrisa.
– Para nada.
– Te lo pregunto porque como estabas… adormilado…
– La respuesta es no.
– ¿Oíste algún disparo?
Holiday negó con la cabeza.
– ¿Qué más? ¿Qué recuerdas haber visto esa noche?
Holiday miró a su alrededor.
– Díselo-le apremió Cook.
– Antes de eso me desperté un par de veces. Es lo que ocurre cuando te espabilas un poco pero luego te vuelves a dormir. No miré el reloj ni nada, es todo un poco brumoso.
«Porque estabas borracho.»
– Dime lo que viste -pidió Ramone.
– Pasó un coche patrulla, venía desde la calle cortada. En el asiento de atrás iba un detenido, detrás de la reja, de hombros delgados y cuello fino.
– ¿El policía era hombre?
– Un hombre blanco.
– ¿Se paró a echarte un vistazo?
– No.
– ¿Tomaste la matrícula?
– No.
– ¿Cómo sabes que el pasajero era un detenido?
– No lo sé.
– ¿Qué más?
– Más tarde vi a un tipo con aspecto de ser un semental que cruzaba el jardín. Yo diría que era joven, por la energía que ponía al andar.
– ¿Por qué sabes que era negro?
– Todavía no había amanecido, pero el cielo empezaba a aclararse. Lo que sí te digo es que no era blanco. También por su pelo. Y porque andaba doblando mucho las rodillas… Vaya, que lo sabía.
– Dices que a éste le viste más tarde. ¿Cuánto tiempo pasó entre el coche patrulla y el joven negro?
– No lo sé.
– Vale. Y luego, ¿qué? Te dormiste otra vez, te despertaste y fuiste a hacer pis.
– Eso es todo. Llevaba una linterna pequeña. Leí el nombre del chico en su carnet del colegio, reuní todos los elementos y llamé al sargento Cook.
– Llamaste al sargento Cook por lo de los Asesinatos Palíndromos.
– Exacto.
– ¿Por eso está usted aquí? -preguntó Ramone, mirando a Cook.
– No se pueden pasar por alto los puntos en común -respondió Cook.