Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Tres Metros Sobre El Cielo». Краткое содержание книги:

En Roma, como en cualquier otra ciudad del mundo, los adolescentes quieren volar, buscan caminar `tres metros sobre el cielo`. Las chicas como Babi se esmeran en sus estudios, hablan del último grito en moda y se preparan para encontrar al amor de sus vidas: los chicos como Step prefieren la velocidad, la violencia, el riesgo y la camaradería de las bandas, pero todos ellos se implican en la vida como si cada segundo fuera el último.
1 ... 48 49 50 51 52 53 54 55 56 ... 80
Перейти на страницу:

‘Manten derecho el manubrio…’

Babi regresa a mirar frente aguantándose fuerte y segura a las manillas. La Vespa de Pallina va mas rápido que la suya, pero a esos niveles nunca hubiera llegado. Hacen todo el recorrido de la calle Francia y después suben por la salida de la vía Jacini, hasta la plaza. Step le da un último empujón justo debajo de su complejo. La deja ir. Lentamente la Vespa pierde velocidad. Babi frena y se gira hacia el. Esta parada, derecho en su moto, a pocos pasos de ella. Step se mantiene mirándola un rato. Después le sonríe, mete la primera y se aleja. Ella lo sigue con la mirada hasta cuando desaparece detrás de la curva. Lo siente acelerar siempre más, un cambio veloz de marcha, a toda velocidad. Babi espera que Fiore, somnoliento, suba la barra. Después va por la subida del complejo. Cuando gira derecho por la curva, una triste sorpresa. Su casa esta toda iluminada y su madre esta ahí, asomada en la ventana de su cuarto.

‘Claudio, ahí esta!’

Babi sonríe desesperadamente. No sirve de nada. Su madre cierra la ventana golpeándola. Babi mete la Vespa en el garaje, logrando pasarla entre el muro y la Mercedes. Mientras cierra el portón piensa en la cachetada de esa mañana. Inconscientemente se lleva la mano a el cachete. Trata de recordar cuanto daño le hizo. No se preocupa tanto. Rápido lo sabría. Sube las escaleras lentamente tratando de retardar lo más posible el tiempo de esa descubierta ahora inevitable. La puerta esta abierta. Pasa debajo del marco de la puerta. Condenada a la guillotina, ella, moderna culpable en braga, perdería la cabeza. Cierra la puerta. Una cachetada la golpea en plena cara.

‘Ay.’ Siempre en la misma parte, piensa, masajeándose la mejilla.

‘Ve rápido a la cama, pero antes dale las llaves de la Vespa a tu padre.’

Babi atraviesa el corredor. Claudio esta ahí, cerca de la puerta.

Babi le da el llavero de Pallina.

‘Babi?’

Ella se voltea preocupada. ‘Que sucede?’

‘Porque esta P?’

La P de goma del llavero de Pallina esta entre las manos de Claudio. Babi lo mira perpleja por un momento, despierta por la cachetada, fresca creadora al instante, improvisa.

‘Pero papa, no recuerdas? Es el sobrenombre que me diste tú? De pequeña siempre me llamabas Pitufina!’

Claudio se mantiene indeciso un momento, después sonríe.

‘Es cierto! Pitufina. No lo recordaba.’ Después regresa a ser serio. ‘Ve a la cama ya. Hablamos mañana de toda esta historia. No me gusto para nada, Babi!’

Las puertas de los cuartos se cierran. Claudio y Raffaella, ahora tranquilos, discuten acerca de esa hija que era calmada y tranquila, ahora rebelde a irreconocible. Regresa a horas de la madrugada, participa en carreras de moto, termina con una fotografía en los periódicos. Que le paso? Que le sucedió a la Pitufina de un tiempo?

En el cuarto de al lado, Babi se quita la ropa y se mete en la cama. Su cachete enrojecido consigue un fresco descanso en la almohada. Se mantiene así, soñadora por un rato. Le parece sentir todavía el sonido de las pequeñas ondas y el viento que le acaricia los cabellos, y ese beso, fuerte y tierno al mismo tiempo. Se gira en la cama. Piensa en el mientras mete las manos debajo de la almohada, soñando en abrazarlo. Entre las lisas sabanas, pequeños granitos de arena la hacen sonreír. En la oscuridad del cuarto, lentamente consigue la respuesta que sus padres están buscando. Eso es lo que le paso a la Pitufina de un tiempo atrás. Se enamoro.

Babi no tiene tiempo de subir las escaleras de la escuela sin que Pallina le salte encima rápidamente.

‘Bueno, como te fue? Te desapareciste…’

‘Bien, fuimos a Ansedonia.’

‘Hasta allá, tan lejos?’

Babi asiente.

‘Y lo hicieron?’

‘Pallina!’

‘Lo siento, fueron allá lejos, estaban seguro en la playa, no?’

‘Si.’

‘Y no hicieron nada?’

‘Nos besamos.’

‘Yahooo.’ Pallina le salta encima. ‘Eso! Que suerte, te conseguiste el mas bello de la ciudad.’ Después se da cuenta que Babi esta un poco triste. ‘Que pasa?’

‘Nada.’

‘Anda, no digas mentiras, di que pasa. Anda. Confía en tu vieja y sabia amiga Pallina. Lo hicieron, verdad?’

‘Nooo! Solo nos besamos, y fue bellísimo. Pero…’

‘Pero…?’

‘Pero no se como quedamos.’

Pallina la mira confusa. ‘Pero intento algo…? Bajo el puño dos veces hacia debajo de manera elocuente.

Babi niega con la cabeza resoplando: ‘No.’

‘Entonces es verdaderamente preocupante.’

‘Porque?’

‘Le interesas.’

‘Tu crees?’

‘Estoy segura. Normalmente se acuesta con todas la primera noche.’

‘Ah, gracias, eres un gran apoyo.’

‘Quieres la verdad, no? Disculpa, debes estar feliz. No te preocupes, si este es tu problema, solo debes esperar la próxima vez, ya veras!’

Babi le da un empujón. ‘Estupida… por cierto Pallina, te secuestraron tu Vespa…’

‘Mi Vespa?’ Pallina cambia de expresión. ‘Quien fue?’

‘Mis padres.’

‘Esa simpaticona de Raffaella. Uno de estos días le debo dar un sermoncito. Sabes que la otra noche se estaba propasando?’

‘Mi madre? Y con quien?’

‘Conmigo! Me beso mientras dormía en tu cama creyendo que eras tu!’

‘Juralo!’

‘Si!’

‘Ve que mi padre agarro tu llavero pensando que era el mío.’

‘Y no se dio cuenta de la P?’

‘Si! Le dije que de pequeña me llamaba siempre Pitufina.’

‘Y te creyó?’

‘Ahora solo me llama así.’

‘Es un buen tipo tu padre, pero es un poco ingenuo.’

Entran en clase así. Una rubia y estirada, la otra castaña y pequeña. Bella y preparada la primera, graciosa e ignorante la segunda, pero con una gran cosa en común: su amistad. Mas tarde Babi esta ahí, soñando mientras mira la pizarra, sin ver los números escritos encima, sin escuchar las palabras de la profesora. Piensa en el, en que estaría haciendo en ese momento. Se pregunta si estará pensando en ella. Trata de imaginárselo, sonríe feliz, después preocupada, a la final ansiosa. Puede ser cualquier cosa. A veces es tierno y dulce, de repente es salvaje y violento. Suspira y mira la pizarra. Es mucho más fácil resolver la ecuación.

Step se levanto hace poco. Se metió bajo la ducha y se deja masajear por ese chorro fuerte y decidido. Empuja las manos contra el muro mojado y, mientras el agua le cae por la espalda, empuja hacia abajo alternando las piernas, alzándose sobre sus pies, primero el derecho y después el izquierdo. Mientras el agua se desliza por su cara recuerda los ojos azules de Babi. Son grandes, pulidos y profundos. Sonríe y teniendo los ojos cerrados la ve perfectamente. Esta ahí, inocente y serena frente a el, con los cabellos salvajes en el viento y esa nariz derecha. Ve esa mirada segura, llena de carácter. Secándose, regresa a pensar en todo aquello que se han dicho, a todo lo que le contó. Ella, único dulce oído casi desconocido, silencioso oyente de su antiguo sufrimiento, de su amor odiado, de su tristeza. Se pregunta si esta loco. Igual ya paso todo.

Desayunando piensa en la familia de Babi. En la hermana. En el papa de aire simpática. A esa mama del carácter decidido y duro, de detalles similares a Babi, un poco diferentes por la edad. Se volvería ella algún día como su madre? A veces las madres son la proyección futura de la chica con la cual salimos hoy. Se acuerda de una madre mejor que una hija. Termina el café sonriendo. Suenan la puerta. Maria abre. Es Pollo. Le lanza la usual bolsa en la mesa, sus sándwiches de salmón.

‘Entonces? Me debes decir que paso. Lo hicieron o no? Quien lo imagina… con ese carácter cuando lo harían? Nunca! Donde se fueron después. Los busque por todos lados. Oh, no sabes como esta Madda. Esta envenenada! Si la consigue, la cae a golpes.’

Step deja de poner su cara divertida. Maddalena, es cierto, no lo había pensado. No había pensado a nada mas después esa noche. Decide que tampoco quiere pensarlo ahora. En el fondo nunca se prometieron algo.

1 ... 48 49 50 51 52 53 54 55 56 ... 80
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)