Tres Metros Sobre El Cielo
- Автор: Моччиа Федерико
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Tres Metros Sobre El Cielo». Краткое содержание книги:
Daniela esta todavía en el teléfono. La música de repente se apaga. La puerta del corredor se abre lentamente. Daniela deja de hablar por teléfono.
‘Pero que bella!’
Babi se mete la chaqueta oscura de jeans Levi’s.
‘De verdad estoy bien?’
‘Te ves fenomenal!!!’
‘Gracias Dani… sabes que paso… tu falda era muy seriecita.’
Le da un beso. Después escapa veloz. Saca fuera del garaje la Vespa de Pallina. La prende, mete primera. Va por toda la bajada, deslizándose así por el fresco de la noche. Su perfume Caronne francés se mezcla con el perfume de los jazmines italianos en una delicada igualdad. Saluda a Fiore, el portero. Después maneja en medio del tráfico. Sonríe. Que pensara Step? Le gustara? Que dirá del maquillaje? Que dirá de la camisa debajo de la braga? Se dará cuenta que es del color de sus ojos? Su pequeño corazón comienza a latir veloz. Inútilmente preocupado. No sabe que rápido tendrá todas las respuestas.
La Vetrine. Frente a la puerta un tipo obeso con un pequeño zarcillo en la oreja derecha y la nariz grande hace esperar a un grupo de personas. Babi se mete en la línea. Cerca de ella, dos chicas demasiado maquilladas con especie de sobretodos ligeros de tela y sus acompañantes, dos tipos con chaquetas curiosas. Frente de la solapa tiene un prendedor dorados con forma de saxofón, tan extraño como la idea de que el supiera tocar uno. El otro viene traicionado por los zapatos mocasines ligeros de piel. Esa Marlboro en la boca no lo salvaría. Nunca entrarían.
El portero mira a Babi. ‘Tu.’ Babi sobrepasa las chicas con peinados extravagantes, una pareja muy melosa y dos chicos hermosos que venían de lejos. Alguno se lamenta, pero lo hace en voz baja. Babi sonríe al portero y entra. El vuelve a mirar hacia su pequeño rebaño, la cara decidida, las gruesas cejas, listas a apagar cualquier rebelión. Pero no existe la necesidad. Todos continúan a esperar en silencio, mirándose entre ellos, con esa media sonrisa que solo vale por una frase entera: ‘Nosotros no valemos un coño.’
Dos enormes cornetas suenan en lo alto haciendo retumbar el bajo. En la barra, chicos y chicas gritan tratando de hablarse y riendo. Babi se apoya al vidrio. Mira debajo la gran pista. Todos bailan como locos. En los bordes también la gente mas calmada viene transportada por el house. Vetrine le gusta mucho: entras y miras a través de ese vidrio la gente que baila debajo de ti, después si quieres, bajas tu también, lanzándote a la mezcla, observada por los otros, pequeño espectáculo de colores. Algunas chicas agitan los brazos, otra baila divertida bromeando con su amiga. Con sus pequeños top elásticos blancos y negros, con sus pantaloncillos pegados en la cintura y un poco cortes. Ombligos descubiertos y jeans de colores, ligeramente alargados al final, envueltos por un largo pañuelo en la cintura. Las situaciones de siempre, una chica que es ciegamente ingenua y el chico que trata de enamorar a alguna. Un tipo imitando a John Travolta con un copete en la cabeza y una camisa larga. Una pareja que intenta decirse algo. Quizás el le esta proponiendo un baile mas sensual en casa, solos, con una música mas dulce. Ella ríe. Quizás aceptara. Nada, ninguna pista de Pallina, de Pollo, de los demás amigos y sobretodo de el, de Step. No habrán venido? Imposible. Pallina le hubiera avisado. De repente Babi siente algo. Una extraña sensación. Esta mirando en la dirección equivocada. Y como guiada por una mano divida, por dulce empujón del destino, se voltea. Ahí están. Allí, en la misma sala, sentados en la esquina del fondo, justo contra el ultimo vidrio. Esta todo el grupo: Pollo, Pallina, ese de la venda, otros chicos de cabellos cortos y gruesos bíceps, acompañados por chicas más pequeñas y tiernas. Esta Maddalena, con su amiga de la cara redonda. Y esta el. Step esta bebiendo una cerveza y cada tanto mira abajo. Pareciera buscar algo o alguien. Babi siente algo en el corazón. La esta buscando a ella? Pallina quizás le ha dicho que vendría. Regresa a mirar abajo. La pista le parece enloquecer detrás del vidrio. No, Pallina no se lo pudo haber dicho. Lentamente regresa a mirarlo. Sonríe para si misma. Que extraño. Es así de genial, con ese aire de duro, los cabellos cortos y bajos detrás, la chaqueta cerrada y esa forma de estar sentado, de dueño, tranquilo. Quizás algo en el es dulce y bueno. Quizás su mirada. Step se gira hacia ella. Babi se voltea asustada. No quiere dejarse ver, se mezcla entre la gente y se aleja del vidrio. Va al fondo del local y le paga a un tipo que le da un ticket amarillo y la deja pasar. Baja veloz las escaleras. Debajo la música es más fuerte. En la barra Babi pide una bebida llamada Bellini. Le gusta porque tiene durazno. Step se levanto. Esta apoyado en el vidrio con las tos manos. Mueve arriba y abajo la cabeza al ritmo de la música. Babi sonríe. De ahí no puede verla. Llega el Bellini y en un momento desaparece.
Babi, sin dejarse ver, se voltea hacia la pista, va justo debajo de ellos. Se siente extrañamente eufórica. El Bellini esta haciendo efecto. La música la toma. Se deja llevar. Cierra los ojos y lentamente, bailando, atraviesa la pista. Mueve la cabeza siguiendo el ritmo. Feliz y un poco ebria, en medio de desconocidos. Sus cabellos vuelan. Sale hacia un lado más alto de la pista. Cierra las manos y comienza a bailar ondeando con los hombros, con la boca cerrada y soñadora abre los ojos, mirando arriba. A través del vidrio sus miradas se encuentran. Step esta ahí y la esta viendo. Por un momento no la reconoce. Pallina también la ve. Step se voltea hacia Pallina y le pregunta algo. Desde abajo, Babi no puede escuchar, pero intuye fácilmente la pregunta. Pallina asiente. Step regresa a mirar abajo. Babi le sonríe y después baja la mirada y regresa a bailar, tomada por la música.
Step se aleja veloz, sin preocuparse de nada y de ninguno. Pollo mueve la cabeza. Pallina salta encima de su chico, lo abraza con amor y lo besa en la boca. El tipo tosco y bajo en la escalera deja pasar a Step sin pagar. Lo saluda con respeto. Step se para. Babi esta ahí, frente a el. Un tipo de cabellos largos le baila alrededor a ella interesado. Viendo a Step se aleja como llego, haciéndose el loco. Babi continua bailando mirándolo a los ojos, y en ese momento el se pierde en ese azul. Mudos y sonrientes bailan cerca. Respirando sus miradas, sus ojos, sus corazones. Babi se mueve ondeando. Step se le acerca más. Puede sentir su perfume. Ella alza las manos, las lleva frente a la cara y baila detrás, sonriente. Se deja llevar. El la mira encantado. Es bellísima. Con los ojos así ingenuos como nunca los había visto. Esa boca suave, de color pastel, esa piel terciopelo. Todo en ella parece ser frágil pero perfecto. Sus cabellos bajan felices debajo de la cara, bailan alegres saltando de una parte a otra, haciéndole pareja a su sonrisa.
Step la agarra por la mano, la lleva hacia el. Le acaricia la cara. Están cerca. Step se detiene. Tiembla con la idea. Un pequeño movimiento y quizás ella, frágil sueño de cristal, se destrozaría en miles de pedazos. Entonces le sonríe y la saca de ahí. Secuestrándola de esa confusión, de toda esa gente desencadenada, a esos tipos que se mueven frenéticos, que parecen enloquecer mientras pasan. Step la lleva a través de ese mar de brazos agitándose protegiéndola de empujones humanos, de peligrosos codazos empujados de ritmo, de pasos agitados y se inocente alegría. Más en alto, detrás del vidrio. Alegría y dolor. Pallina mira a Babi desaparecer con el, finalmente coherente y sincera. Maddalena mira a Step desaparecer con ella, culpable solo de no haberla amado y de nunca haberla dejado creerlo. Y mientras ellos dos, frescos de amor, salen a la calle, Maddalena se deja caer sobre el sofá cercano. Desilusionada y de la misma forma que se enamoro, sola. Se mantiene con un vaso vacía entre las manos y algo más difícil de llenar adentro. Ella, simple abono de esa planta que siempre florece sobre la tumba de un amor sepultado. Esa rara planta llamada felicidad.