El Primer Hombre De Roma
- Автор: Маккалоу Колин
- Язык: испанский
- Жанр: Историческая проза
Электронная книга - «El Primer Hombre De Roma». Краткое содержание книги:
Y luego, mi querido Publio Rutilio, estalló el trueno. Parece que a Aulo Albino le tentaron los rumores de que había un gran tesoro oculto en la ciudad númida de Suzul. Así que esperó a que su hermano el cónsul estuviera camino de Roma para celebrar las elecciones e… ¡invadió Numidia! ¿Te imaginas? ¡A la cabeza de tres miserables legiones sin experiencia! El asedio de Suzul fre un fracaso, por supuesto. Los númidas cerraron las puertas y se rieron de él desde los adarves de las murallas. Pero, en vez de admitir su incapacidad para llevar a cabo un asedio, y no digamos una campaña, ¿qué hizo nuestro Aulo Albino? ¿Regresar a la provincia romana?, es como si te lo estuviera oyendo preguntar a ti, que eres un hombre razonable. Pues sí, eso podría haber sido lo que tú hubieras optado por hacer de haber estado en la situación de Aulo Albino, pero no fue lo que él hizo. ¡El levantó el sitio y marchó a la Numidia occidental! A la cabeza de sus tres miserables legiones sin experiencia. Yugurta le atacó en plena noche cerca de la ciudad de Calama y le infligió tal derrota que el hermanito del cónsul tuvo que rendirse sin condiciones. ¡Y Yugurta hizo pasar bajo el yugo a todas las tropas romanas y auxiliares de Aulo Albino y, a continuación, le obligó a poner su firma en un tratado, en el que se otorga todo lo que no había podido conseguir del Senado!
La noticia llegó a Roma no a través de Aulo Albino, sino de Yugurta, quien envió al Senado una copia del tratado acompañada de una carta en la que se queja duramente de nuestra traición por haber invadido un país con ansias de paz que no había levantado ni un dedo contra Roma. Cuando digo que Yugurta ha escrito al Senado, quiero decir que tuvo arrestos para dirigirse a su irredento enemigo Marco Emilio Escauro, dado su cargo de prínceps senatus. Una expresa afrenta a los cónsules, naturalmente, el dirigir la carta al primero entre los senadores. ¡Si hubieras visto lo furioso que estaba Escauro! Convocó inmediatamente una reunión del Senado y obligó a Espurio Albino a divulgar muchos hechos que hábilmente se habían ocultado, incluido el de que no era tan ajeno a los planes de su hermanito como había pretendido en principio. La cámara estaba atónita. Luego las cosas se pusieron feas y la facción de Albino se apresuró a cambiar de bando, dejando solo a Espurio, que tuvo que confesar que había sabido la noticia del propio Aulo por una carta que había recibido días antes. Por Espurio nos hemos enterado de que Yugurta ha ordenado regresar a Aulo al Africa romana, prohibiéndole pisar la frontera de Numidia. Así que ahí ha quedado el codicioso Aulo Albino, pidiendo instrucciones a su hermano.
Mario suspiró y desentumeció sus dedos. Lo que para Rutilio Rufo era un placer, para él era un suplicio. "Vamos, Cayo Mario, sigue", dijo para sus adentros. Y continuó.
Naturalmente, lo que más ha dolido ha sido que Yugurta haya obligado al ejército romano a pasar bajo el yugo. Sucede raras veces, pero siempre causa profunda conmoción en la ciudad, sin distinción de clases; yo, que es la primera vez que soy testigo de ello, me siento tan conmovido, humillado y hundido como el romano que más. Me atrevería a decir que a ti te habrá sido igualmente doloroso, por lo que me alegro de que no estuvieses aquí y vieras las escenas de la gente de luto, llorando y mesándose los cabellos, muchos caballeros se quitaron la franja estrecha de la túnica, los senadores se pusieron una franja estrecha en vez de ancha, y todo el territorio enemigo delante del templo de Belona estaba lleno de ofrendas pidiendo castigo para Yugurta. La fortuna le ha dado al Meneitos una preciosa campaña para el año que viene, y tú y yo nos lo pasaremos muy bien, siempre que nos entendamos con él.
El nuevo tribuno de la plebe Cayo Mamilio pide la cabeza de Postumio Albino y exige que su hermano Aulo Albino sea ejecutado por traición y que a Espurio Albino se le juzgue también por traición, aunque sólo sea por la estupidez de dejar de gobernador a su hermano durante su ausencia. De hecho, Mamilio reclama que se constituya un tribunal especial y pretende juzgar nada menos que ¡a todos los romanos que hayan tenido tratos dudosos con Yugurta desde la epoca de Lucio Opimio! Y tal como están los ánimos en el Senado, es posible que lo consiga. Todos pasarán bajo el yugo. Porque todos coinciden en decir que el ejército y su comandante deberían haber muerto luchando antes que someter a su país a tan abyecta humillación. En eso no estoy de acuerdo, por supuesto, como supongo no lo estarás tú. Un ejército vale lo que su comandante, independientemente de su fuerza.
El Senado redactó y despachó una dura carta para Yugurta, diciéndole que Roma no puede ni quiere reconocer un tratado firmado a la juerza por un hombre sin imperium y, por consiguiente, sin autoridad del Senado del pueblo romano para mandar un ejército, gobernar una provincia y concertar tratados.
Y para concluir, y no menos importante, Publio Rutilio, te diré que Cayo Mamilio ha recibido mandato de la Asamblea de la plebe para formar un tribunal especial y juzgar por traición a todos los que hayan tenido o se sospeche que han tenido tratos con Yugurta. Esto te lo añado en el último día del año viejo. Por una vez, el Senado aceptó con entusiasmo la legislación plebeya y Escauro ya está confeccionando una lista de los que van a ser juzgados. A ello contribuye con júbilo Cayo Memio, que por fin obtiene la revancha. Y lo que es más, en ese tribunal especial de Mamilio las posibilidades de salir convicto de traición son mayores que por el sistema tradicional en juicios realizados por la Asamblea de centurias. Hasta el momento se han sabido los nombres de Lucio Opimio, Lucio Calpurnio Bestia, Cayo Porcio Catón, Cayo Sulpicio Galba, Espurio Postumio Albino y de su hermano. Pero, como es natural Espurio Albino está reuniendo un equipo impresionante de abogados para defender ante el Senado que, independientemente de lo que haya o no hecho su hermanito, no se le puede someter legalmente a juicio porque nunca ha tenido imperium legal. De lo que se deduce que Espurio Albino va a asumir la culpabilidad de Aulo, e indudablemente le declararán culpable. Me extrañaría que, si las cosas van como yo sinceramente espero, el promotor de todo esto, Aulo Albino, salga indemne de su paso bajo el yugo.
Ah, y Escauro va ser uno de los tres presidentes de la Comisión Mamilia, como se llama a este nuevo tribunal. Ha aceptado sin pensárselo dos veces.
Y eso es todo lo de este año viejo, Publio Rutilio. Un año trascendental, dicen todos. Yo, que ya había perdido la esperanza, logré sacar la cabeza por encima de las aguas políticas de Roma, gracias a mi casamiento con Julia. El Meneitos ahora me hace la corte y otros que en el pasado ni advertían mi presencia comienzan a hablarme como a un igual. Cuídate en el viaje de vuelta y empréndelo pronto.
El segundo año (109 a. JC.)
Panatio murió en Tarso a mediados de febrero, con lo cual a Publio Rutilio Rufo le quedó poco tiempo para volver a Roma antes de iniciarse la campaña. En principio había previsto hacer la mayor parte del viaje por tierra, pero las prisas le obligaron a arriesgarse por mar.
– Y hemos tenido mucha suerte -dijo a Cayo Mario al día siguiente de llegar a Roma, poco antes de los idus de marzo-, pues por una vez ha habido vientos favorables.