Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Другие детективы » El susurro del diablo
El susurro del diablo - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El susurro del diablo

Электронная книга - «El susurro del diablo». Краткое содержание книги:

Tres muertes se suceden en un breve intervalo de tiempo: una chica salta desde la azotea de un edificio de seis plantas; otra, cae del andén al paso de un tren; y una tercera es atropellada de noche por un taxi. Pero ¿qué relación guardan estos tres casos? ¿Accidentes, suicidios… o asesinatos?
Mamoru, un joven de dieciséis años, tratará de desenmarañar el misterio. Su tío es el taxista que ha atropellado a la tercera víctima y se encuentra en prisión preventiva, acusado de homicidio involuntario.
Decidido a ayudar a su tío y limpiar su buen nombre, el astuto joven descubre que la chica que encontró la muerte bajo las ruedas del taxi participó en una despiadada estafa, y que tres de las cuatro mujeres involucradas en la misma ya están muertas.
Cuando un influyente empresario se presenta ante la policía para desvelar nuevas evidencias que dan un vuelco a la investigación, Mamoru comienza la búsqueda de la única superviviente, que es también el siguiente objetivo del asesino.
Y, entonces, el asesino contacta con él…
1 ... 43 44 45 46 47 48 49 50 51 ... 66
Перейти на страницу:

A Mamoru le pareció una locura.

– En resumen, crees que Ad Academy está utilizando una especie de fármaco casero para lograr que la gente gaste más dinero, que esa sustancia interactuó con el tratamiento que seguían esas dos personas, y que por ello perdieron el control. ¿Es eso lo que intentas decirme?

– Esa fue la idea que contemplé al principio, pero me encuentro en un callejón sin salida -suspiró Takano-. Pregunté al personal de mantenimiento. Para ellos, no existen signos de manipulación. Llevar a cabo semejante plan no es ninguna tontería. Requiere un importante dispositivo que no pasaría desapercibido. No es cuestión de vaporizar un poco de producto aquí y allá. Por otra parte, ese Kakiyama… Sus análisis estaban limpios, y dudo que Ad Academy sea capaz de producir sustancias químicas que no puedan ser detectadas.

– Entonces, ¿estás de nuevo en el punto de partida?

– Eso es precisamente lo que…

Alguien llamó y, acto seguido, abrió la puerta. Era Maki.

– Lleváis mucho tiempo charlando. ¿Qué tal otra taza de café? -Entró cargada con una cafetera y unas porciones de tarta de queso-. Acabo de prepararlo. Espero que te gusten los dulces.

En cuanto Mamoru reparó en la alegre expresión de Maki al servirles el café, supo que su prima estaba recuperada de su ruptura sentimental.

– ¿Qué decíais sobre Ad Academy? -preguntó antes de acomodarse como si tal cosa en una silla.

– ¿Hum?

– ¿De eso estabais hablando, no? No he podido evitar escucharos. Yo tuve una experiencia horrible con ellos.

– ¿Qué sucedió? -Su revelación despertó el interés de Takano.

– ¡Oh, el logo! ¡Ya me acuerdo! -interrumpió Mamoru sin pretenderlo. Pero, de súbito, supo perfectamente a qué se refería su prima-. ¡El preestreno!

Maki lanzó a su primo una mirada que venía a advertirle que se quedara calladito y, hecho esto, se volvió hacia Takano.

– Exacto. Proyectaron el preestreno de una película patrocinada conjuntamente por Ad Academy y una marca de cosmética. La película no estuvo mal, lo peor vino luego, en el vestíbulo. La marca de cosmética tenía montado un importante despliegue comercial para vender su nueva gama de productos a los asistentes. Yo compré un montón de cosas que, en realidad, no necesitaba. En cuanto llegué a casa, me arrepentí, pero no iba a tirarlos a la basura sin más, ¿no?

– Supongo que no. -La breve respuesta de Takano animó a Maki a continuar.

– Así que los utilicé, pero me salió una horrible erupción cutánea. Por muchas invitaciones que me manden, no volveré a participar en un acto organizado por ellos ni en broma.

– Sí, una vez me diste una de esas invitaciones.-Y fue precisamente en ese trozo de papel donde Mamoru vio el logo por primera vez.

– Pero no fuiste, ¿no?

– No me acuerdo. De todos modos, fuiste tú quien se gastó todo ese dinero. Deberías culparte a ti misma y a nadie más.

– Es que me dejé llevar por el momento. Yo no suelo comprar ese tipo de productos. De hecho, llevo mucho cuidado con el maquillaje que utilizo.

De repente, Takano se sobresaltó.

– ¡Eso es!

– ¿Qué pasa?

– Maki, no te dejaste llevar por el momento. Te condicionaron mediante publicidad subliminal.

Maki y Mamoru intercambiaron una mirada de desconcierto.

– ¿Publicidad sublimi-qué?

– Subliminal. Publicidad subliminal. -Takano esperó de sus interlocutores una señal de que entendían a que se refería. Al cabo de un rato, ya resignado, preguntó a Mamoru-: ¿Tienes un diccionario por ahí?

Fue Maki quien se puso en pie y salió corriendo hacia su habitación. Regresó con un diccionario del tamaño de una guía telefónica.

Mientras Takano buscaba la palabra, Mamoru le susurró a su prima:

– ¿Qué haces tú con un diccionario tan enorme?

– Lo gané en una partida de bingo. Fue horrible, no te puedes imaginar lo que me costó cargar con él hasta casa.

– ¡Aquí está! -Takano les mostró la página. El término que buscaba quedaba situado bajo la entrada «publicidad».

– subliminaclass="underline" (que influye en la conducta aunque no es percibido por la conciencia). Caracteriza el mensaje audiovisual cuyas características de emisión quedan por debajo del umbral de la percepción sensorial. Dicho mensaje se difunde durante un lapso de tiempo tan breve que el espectador no puede percibirlo a nivel consciente, aunque sí a nivel subconsciente. De esta manera, el estímulo a priori imperceptible queda registrado por el cerebro con el fin de influir en la conducta del individuo y empujarlo, en este caso, a consumir un producto determinado. Este modelo de publicidad fue enunciado en 1957 por el estadounidense J. Vicary y desarrollado por la Precon Process and Equipment Corporation. El experimento llevado a cabo consistía en insertar imágenes a una velocidad comprendida entre 3 y 20 milésimas de segundo. El ojo humano no sería capaz de captar dichas imágenes que, por el contrario, sí quedarían grabadas en el subconsciente. El resultado fue un incremento del cincuenta por ciento en las ventas de palomitas y del treinta por ciento en las ventas de Coca-Cola. Por razones éticas obvias, la Comisión Federal de Comercio declaró este tipo de publicidad ilegal.

– Lo que significa, Maki, que mientras veías esa película, tu cerebro probablemente registró los anuncios de productos cosméticos sin que te dieses cuenta -explicó Takano.

Mamoru por fin empezaba a entenderlo todo.

– En Colombo, hubo un episodio llamado «Doble exposición» y esa era la técnica que empleaba el asesino.

– ¡Exacto! ¡De eso precisamente estoy hablando!

– ¡No es nada justo! -Maki echaba chispas.

– En Japón, la publicidad subliminal está ilegalizada porque faltan estudios que hayan documentado sus verdaderos efectos. Estoy seguro de que Ad Academy no dudaría en utilizar semejantes métodos. De hecho, para ellos, parece que el fin justifica los medios. Bien sabía yo que algún tipo de técnica empleaban en Laurel para influir en el comportamiento de los clientes.

– ¡Te refieres a las pantallas de vídeo! -exclamó Mamoru.

– Exacto. Ad Academy estaba dispuesta a todo para conseguir un cliente tan importante como unos grandes almacenes. De ahí que hayan sacado la artillería pesada, su dispositivo más novedoso: esas pantallas gigantes que difunden spots ambientales.

Los tres guardaron silencio durante un momento hasta que Maki intervino con un tono serio nada propio de ella.

– Pero ¿no decías que se desconoce el impacto que esas técnicas pueden tener sobre las personas?

– No conocemos muy bien los efectos, pero eso no significa que no los haya. Y es posible que Ad Academy haya avanzado en sus investigaciones sobre la publicidad subliminal. Tal vez hayan puesto a punto un método nuevo. No sé… ¿Por qué no influir en el subconsciente mediante ciertos sonidos y colores como apoyo a las imágenes?

Mamoru se removió en su asiento.

– ¡Hay que hacer algo! No podemos permitir que ocurran más accidentes.

Takano negó lentamente con la cabeza.

– He estado investigando y no he dado con ningún artículo que explore los efectos psicóticos provocados por la publicidad subliminal. En teoría no es posible. No importa el método que utilicen porque, al fin y al cabo, no es más que publicidad.

Así que a eso se refería Takano cuando dijo que se encontraba en un callejón sin salida.

– ¿Es cierto que han subido las ventas de repente, sin ninguna razón aparente? -Maki intentó aportar su granito de arena.

– No. Las ventas siempre se disparan a finales de año. Y según las cifras de las que disponemos, estamos viendo la curva exacta que en un principio predijimos.

– Ya han pasado cuarenta días desde que instalaron esas pantallas. Lo peor quizás esté por venir.

1 ... 43 44 45 46 47 48 49 50 51 ... 66
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)