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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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A los �narcos� parece olvid�rseles algo, una cosa son los pol�ticos de candidatos y otra como gobernantes, ah� se equivocan con Serpa. El doctor Horacio es el que menos les va a ofrecer, olvidan que Samper fue el que m�s los persigui� y en la pr�ctica acab� con el Cartel de Cali. Es el presidente que m�s resultados ha ofrecido en materia de narcotr�fico, impulsado por los gringos, por supuesto. T�ngalo por seguro, Serpa har� lo mismo.

Hablando de candidatos, lo que acabo de decir me sirve para esbozar un buen ejemplo en el caso del candidato a la presidencia �lvaro Uribe V�lez, a quien no conozco personalmente. La base social de la Autodefensa lo considera su candidato presidencial pero ah� mi gente se equivoca; �lvaro Uribe le conviene al pa�s, pero no a las Autodefensas Unidas de Colombia. Es el presidente que menos nos podr� ofrecer, seguro dar� resultados militares en contra nuestra y poco reconocimiento a nuestra lucha antisubversiva.

�lvaro Uribe V�lez es, en el fondo, el hombre m�s cercano a nuestra filosof�a. Su idea de crear las Convivir, unas cooperativas donde los ciudadanos colaboraban de manera organizada con las fuerzas armadas, suministrando informaci�n y en algunos casos portando armas amparadas para su defensa personal, es el mismo principio que le dio origen a la Autodefensa. Su propuesta naci� a ra�z de varias conversaciones con empresarios bananeros del Urab�. Como gobernador de Antioquia, logr� sacar adelante cooperativas de seguridad, con las cuales nunca estuve de acuerdo. No voy a negar que a las Autodefensas les sirvi�, pero no tanto se avanz� con ellas. Quienes las aprovecharon fueron los narcotraficantes, que se dedicaron a montar peque�as Convivir en sus fincas. Era habitual ver cinco camionetas Toyota, con un �narco� adentro escoltado de manera impresionante y sus guardaespaldas portando armas amparadas por el Estado.

�lvaro Uribe V�lez defendi� las Convivir en forma honesta, porque �l no ve�a m�s all� de los municipios cercanos al departamento de Antioquia. All� la gente de bien les dio correcto uso, lo que valid� en parte su propuesta. Pero con los �narcos� sueltos era muy peligroso abrir este camino, por eso siempre me opuse.

Mire lo parad�jico, los candidatos que est�n m�s lejos de la ideolog�a de las Autodefensas son los que m�s tienen que ofrecernos.

-�Bueno, completemos la lista de opcionados a la Presidencia con Noem� San�n, por quien usted manifest� p�blicamente su admiraci�n. �Podr� ser presidente?

-�La sigo admirando. Su honestidad no est� en tela de juicio. Es una gran colombiana, pero para una situaci�n como la que vive Colombia no ser�a la presidenta ideal, tal vez si el gobierno Pastrana hubiera dejado el proceso de paz en un punto de no retorno a la guerra, s�. Mi censura hacia ella no es de g�nero, conozco y admiro muchas mujeres pantalonudas. Ella s� puede tener la autoridad, lo que no tiene es la correa que se va a necesitar para manejar a Colombia. El presidente deber� ser m�s osado y arriesgado en los a�os que vienen, Noem� contribuir�a a fortalecer un estado de anarqu�a.

-�Si fueron tres encuentros con Horacio Serpa, falta uno. �D�nde fue el �ltimo?

-�Usted ya lo debe de saber -me contest�. �No se lo cont� Ernesto B�ez cuando ven�an del cerro del Jockey anoche?

Pens� durante cinco segundos, record� la historia y exclam�:

-��Claro! S�, s�. Tiene raz�n. Pero Ernesto B�ez no conserva recuerdos gratos de esa reuni�n con Serpa, al ex ministro no lo baj� de �logrero electoral y mamador de gallo�.

Conoc� a Horacio Serpa -as� me narr� la historia Ernesto Baez- cuando se desempe�aba como ministro de Gobierno del presidente Virgilio Barco, y me acerqu� a �l para buscar una salida jur�dica para patrulleros de la Autodefensa del Magdalena Medio. Cuando digo los patrulleros, me refiero a los de a pie, no a los dirigentes como Henry P�rez y Ariel Otero, que ten�an asuntos penales y deb�an resolverlos de otra manera.

Una d�a cualquiera, opt� por no volver donde ese se�or. Siempre consider� que se burl� de nosotros, porque a cambio de ayudarnos nos pidi� apoyo pol�tico para Ernesto Samper en la zona del Magdalena Medio.

En medio de todos esos antecedentes, muchos a�os despu�s, como ex candidato a la Presidencia, vino Horacio Serpa a las Autodefensas Unidas de Colombia a mediar por la libertad de la senadora Piedad C�rdoba, en un secuestro pol�tico que se realiz�.

La reuni�n se realiz� en un lugar muy apartado, un campamento escondido en medio de las selvas del Nudo de Paramillo. Cuando me toc� intervenir, le hice a Serpa unos comentarios sobre lo que hab�a ocurrido en el pasado y �l me contest� con unas afirmaciones distintas a lo que pas�, entonces no aguant� y me enfrent� a Serpa: ��Falta a la verdad!, y no le permito que venga aqu� a cumplir una misi�n humanitaria y, al momento de tocar temas que pertenecen al pasado, trate de desconocer cu�l fue su verdadera actuaci�n con nosotros en aquella �poca�.

Carlos Casta�o intervino y dijo: �No, se�ores, c�lmense, no se trata de esto�.

Con gran habilidad, Serpa propuso un cambiazo. Quer�a que liber�ramos a la senadora Piedad C�rdoba y nos qued�ramos con �l. Hecho que no dudar�a en capitalizar pol�ticamente, como lo hizo la senadora despu�s. Obviamente, nosotros dijimos que no. Si ya est�bamos encartados con Piedad, imag�nese con Serpa.

Ese �ltimo encuentro entre Horacio Serpa y Carlos Casta�o lo evoco con frecuencia, no por lo que le acabo de relatar, no. Porque me sirve para mostrar a los amigos por qu� Carlos es el m�s godo de los godos, �un recontragodo!, conservador a morir.

A Horacio Serpa, jefe leg�timo del Partido Liberal, lo recibi� en una ramada vulgar, en el m�s lejano e inh�spito de los lugares de la selva del Paramillo, a donde se llega despu�s de ocho horas de camino en mula. El sitio donde se reunieron fue una mesa coja y de cuatro tablas. La comida fue un tamal espantoso, eso no era un tamal, �no se�or! Era un envoltorio con huevo, carne de cerdo, chicharr�n gordo, carne molida. Lo irritante y malo para el coraz�n, justo lo que pod�a acabar a Serpa de un infarto.

La reuni�n se disolvi� y no se acept� la propuesta del canje. Serpa regres� a Bogot� y nosotros lanzamos otra iniciativa para devolver a Piedad C�rdoba; exigimos la presencia de una comisi�n del Partido Conservador para ponerle fin al secuestro. Pero irracional, la senadora se opuso. Ella maneja a�n esa torpeza del sectarismo pol�tico y, en medio de su retenci�n, no quer�a saber nada de los conservadores y le dec�a a Casta�o que ella no deseaba que sus adversarios pol�ticos vinieran a rescatarla.

Pero como al que no quiere sopa se le dan dos tazas, en la comisi�n ven�a nada m�s ni nada menos que el hijo de Laureano G�mez, ex presidente conservador y padre de la derecha colombiana, el senador Enrique G�mez Hurtado, hermano del ex candidato presidencial Alvaro G�mez.

Cuando se supo la noticia, me llam� Casta�o y me dijo: ��Hermanito, hermanito! �Sabe qui�n viene ma�ana? Nadie menos que Enrique G�mez, �esa eminencia!�

El padre de Casta�o fue conservador laureanista, y Carlos por muchos esfuerzos que haga, no puede disimular su condici�n de �ultragodo!

Como hac�a ocho d�as atendimos a Horacio Serpa en la selva, pregunt�: ��En d�nde vamos a recibir a los conservadores?�

�Ya el �Alemancito� me tiene listo el lugar; salimos madrugados�.

De inmediato intu�: ��ste, como es de godo, no va a poner a caminar por la selva a Enrique G�mez y menos lo va a hacer subirse a un muleto viejo por el Nudo del Paramillo, como con el pobre Horacio Serpa�.

Cuando llegamos al sitio de reuni�n, cercano al mar Caribe, Casta�o le pregunt� al �Alem�n�: �D�nde vamos a recibir a estos se�ores?

�Muy cerca, como a quince minutos, en una escuelita simp�tica�, dijo el �Alem�n�.

�Vamos, quiero revisar el sitio�, dijo Casta�o.

No escampaba y las carreteras por la zona de Necocl� son trochas, no eran huecos sino cr�teres en la v�a. Comenc� a ver esa cara dura que pone Casta�o cuando denuncia su mal genio, sin decir nada.

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