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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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Tuvo grandes amigos en Par�s, la mayor�a pintores de tercer o segundo rengl�n. En compa��a de un curador de arte pagaba dos a�os de alquiler por una habitaci�n en el hotel Ritz de la Ciudad Luz. Visitaba con frecuencia la galer�a Malboro, y en Nueva York la City Hall.

Sus viajes a Cartagena eran habituales y all� disfrutaba noches enteras hablando de arte con el maestro Alejandro Obreg�n, �l tomando tinto y el pintor con su media botella de aguardiente. Fue amigo del maestro y por sus manos pasaron varios de sus mejores cuadros, entre ellos, las Flores carn�voras, El �guila y la flor de arratamacho. Del maestro Fernando Botero tambi�n adquiri� obras, entre ellas La familia, Los amantes, El guitarrista y El baile del tango. Recuerdo que uno de estos cuadros lo prest� al lobby del hotel La Fontana, en Bogot�, sitio amable donde siempre se hospedaba al viajar a la capital.

Fidel se inclin� al arte porque le gustaba, pero, sobre todo, porque era un excelente negocio. Me dec�a que un buen cuadro podr�a llegar a dar doscientos mil d�lares de ganancia y uno mucho mejor, despu�s de comprarlo al reducidor, podr�a llegar a los cuatrocientos mil d�lares. Para �l era normal mantener treinta cuadros para negociar, deber veinte, tener cinco en compa��a y cinco propios.

Yo creo que la familia m�s amiga de mi hermano Fidel fue la de unos jud�os, a la que a�os m�s tarde le compr� su casa en el barrio El Poblado, en Medell�n. Halaby Uribe y en especial el viejo William Halaby, con quien compart�a a menudo.

Fidel fue un gran hermano y tambi�n mi pap� durante mucho tiempo, yo ten�a catorce a�os cuando muri� don Jes�s, mi padre. Fidel ya ten�a treinta y un a�os cuando todo comenz�.

�l siempre me mantuvo econ�micamente y yo no recuerdo haberme ganado un peso o haber trabajado para alguien distinto a �l. Le manejaba el dinero a Fidel y jam�s me ped�a explicaciones sobre mis gastos. Fui el hijo que nunca tuvo y hered� su iniciativa. La campa�a antisubversiva la comenz� Fidel, yo me vi abocado a seguirla, �l me dej� la tarea empezada. Y para eso s� soy bueno, para terminar lo que alguien empez�, sucedi� con los PEPES y ahora con la Autodefensa. A pesar de mi corta edad, me convert� en su sombra, a los tres a�os de iniciar la lucha antisubversiva, la responsabilidad en lo militar la tuve siempre yo, Fidel nunca estuvo pendiente de d�nde se compraban las municiones y los fusiles, tampoco de la gente. Se concentraba en sus negocios y en la pr�xima regi�n que penetrar�amos. �C�mo lo har�amos?, �cu�nto tiempo permanecer�a ah�?, �d�nde continuamos despu�s? Fidel fue en la primera etapa de nuestra Autodefensa el estratega y yo el t�ctico.

La revista Semana se invent� el cuento de que le dec�an �Rambo� y hasta lo lleg� a comparar con Silverster Stalone, por su gran estado f�sico y sus capacidades militares. Pero Fidel no s�lo fue un hombre de guerra, un hombre familiar, sino un gentleman, un ganadero, un paramilitar y, sobre todo, un experto en arte franc�s.

-��De los cuadros que coleccion� su hermano Fidel, usted posee algunos, comandante?

-�De su colecci�n no qued� casi nada, sus obras m�s preciadas las vendi� entre 1990 y 1994, antes de morir, y el dinero lo invirti� en la guerra. S�lo queda por ah� un �leo, que es m�s un recuerdo familiar. En nuestra casa de Medell�n est� el retrato de Fidel, que en muestra de amistad le hizo alguna vez el pintor ind�gena Oswaldo Guayasam�n.

-�Su hermano muri� un 6 de enero de 1994, un mes despu�s de la muerte de Escobar. �C�mo fue la transici�n suya a comandante general?

-�Con la ausencia de Fidel en el primer semestre de 1994, la Autodefensa estuvo muy quieta. Antes de realizarse la reuni�n, donde me nombraron como la nueva cabeza de la organizaci�n, pasaron algunos meses. Durante esos d�as la Autodefensa estuvo medio a la deriva y cada uno de los comandantes segu�a los lineamientos que se hab�an trazado, yo no quise darle un cambio tan r�pido. Como nuevo l�der de la organizaci�n, yo quer�a unir a los dem�s comandantes, por eso fui muy sutil a la hora de instaurar los nuevos derroteros.

Pero en mi mente ya ven�a creando el tipo de Autodefensa que tenemos hoy. Aunque, en raz�n a la verdad y a la sensatez, el Estado no es s�lo el Presidente, es decir, asum� el mando pero compart� el poder, que m�s que democr�tico fue colegiado. La primera direcci�n de la Autodefensa la integraron: El �Mono� Mancuso, Jorge �Cuarenta�, Hernando y el primo �Panina�, que ya se retir�. Cuando esto, no �ramos las ACCU y menos las AUC, eso vino despu�s, lo que pasa es que la prensa nos llamaba las Autodefensas Campesinas de C�rdoba y Urab�.

Despu�s de conformada la primera direcci�n, se acord� que en lo militar el manejo ser�a concertado. Los cambios que impuse se vieron en lo pol�tico. Mi primo Hernando fue un gran aliado, entr� a colaborarme en todo y me apoy� como estratega militar, as� nos convertimos en dos cabezas regionales otra vez, mi primo en lo militar y yo en lo pol�tico.

En ese momento la Autodefensa dio un giro en su metodolog�a, pues con Fidel la expansi�n era lenta y a m� me gustaba atacar aqu�, desplazarme y atacar all�.

-��Ah� es donde le da usted su viraje y orientaci�n personal a la Autodefensa y comienza el proceso de politizarla?

-�Es correcto. Con la ayuda del comandante Rodrigo, �Doble Cero�, redactamos los primeros estatutos de las Autodefensas Campesinas de C�rdoba y Urab�, lo que se comenz� a llamar oficialmente las ACCU. Desde ese momento tambi�n entr� en vigencia el primer r�gimen disciplinario interno. Mientras la formulaci�n de un norte pol�tico quedaba claro en lo militar, iniciamos la fuerte propagaci�n de la Autodefensa en Urab�, all� se dio la etapa m�s dura de toda esta guerra, la lucha por controlar el Eje Bananero asediado por las FARC y una disidencia del EPL. Todo esto sucedi� entre junio de 1994 y el 18 abril de 1997, cuando nacieron las Autodefensas Unidas de Colombia.

IX. EL CARTEL DE CALI

Con molestia atend� una llamada Miguel Rodr�guez Orejuela a quien le tengo desconfianza: �Mompa, vos sab�s que te he preguntado dos o tres veces por Fidelio, pero no me has dicho nada, y necesito saber, porque alguien del Gobierno me ha preguntado que si es verdad��. A Fidel, le di vida a trav�s de la prensa, pero entre la gente cercana ya circulaba el runr�n de su fallecimiento.

Como era obvio, segu� ocultando la muerte de Fidel, pero present� en Miguel Rodr�guez el inter�s de confirmar un chisme para pasarle la chiva, quiz� a su candidato a la Presidencia. Sin lugar a dudas, Miguel pretend�a obtener m�rito con alguien. Trat� de feriar la noticia de la muerte de mi hermano, maquinaci�n dolorosa para m�. La relaci�n con los Rodr�guez fue circunstancial y temporal. En la �poca de los PEPES, me entrevist� con ellos siete veces. Cumplirles la cita en ese momento era normal, ellos eran los �jeques� y este tipo de relaciones en un pa�s como Colombia es obligatorio manejarlas. Durante la lucha contra Escobar, varias veces me prestaron helic�pteros para movilizarme. A pesar del nexo que existi�, yo por naturaleza he sido un �antinarcos�. He desconfiado de los narcotraficantes por el hecho de ser tales. Desprecio el narcotr�fico porque siempre, tarde o temprano, destruye lo que toca. Acaba con ideolog�as y principios, acaba con todo.

Mi relaci�n con Gilberto Rodr�guez fue y ser� distinta a la que tuve con Miguel. Independiente de lo que sea, Gilberto es un caballero, un se�or, y punto. As� me pasen cuenta de cobro por lo que estoy diciendo, yo sent� aprecio por Gilberto Rodr�guez Orejuela. Es un hombre que mira a los ojos y admite sus equivocaciones. Me impresion� que pensara en una f�rmula para acabar con el narcotr�fico y la guerra de este pa�s, cuando ten�a la soga al cuello, pr�ximo a ser capturado.

Casi ninguna persona del mundo irregular piensa en enmendar sus errores cuando se est� hundiendo.

En marzo de 1995, dos meses antes de ser detenido, me localiz�: �Mompa, por qu� no vienes en un avi�n privado, yo te digo a donde llegas y nos vemos�.

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