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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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��Alem�n! �Hacia adelante esta carretera sigue as� de mala?�, le pregunt� Carlos.

�S� ha llovido a c�ntaros�, respondi� el �Alem�n�.

Casta�o se enfureci�: �C�mo va a creer usted, hombre, que voy a traer ese personaje por semejante trocha. H�game el favor y nos vamos de regreso, �ya!�.

Y yo acord�ndome por la trocha que meti� este hombre al pobre Serpa. �Esto es mucho godo!

Despu�s vino la preparaci�n del sitio en una vereda cercana, escogido por Carlos, hizo quitar una mesa de billar en una cantina y pidi� dos mesas. Cuando le trajeron dos fabricadas con madera vieja, protest�: �No, se�or. Me hacen el favor y me buscan cuatro mesas Rimax de pl�stico y un buen mantel�.

R�ase el problema para conseguir un mantel en esa vereda invadida de pobreza: �Si no hay mantel, cons�ganme una s�bana blanca, �limpia e impecable!� Y as� fue.

Cuando ya estaba todo listo, se pelearon dos perros al frente de la cantina y este hombre llam� al escolta y lo vaci�: �Me hacen el favor y me sacan estos animales de aqu�. Mientras yo est� reunido con estas personalidades, no quiero nada de ruido�. Entonces hubo que montar un ret�n para perros y marranos.

De la comida, ni hablar. En veinte a�os de guerra, yo no me he comido un plato de langostinos tan delicioso como el del almuerzo de ese d�a con Enrique G�mez. Los mand� a traer fresquitos del mar.

Ya en la conversaci�n -Carlos, lleno de compostura-, observaba al viejo Enrique y, mientras �ste hablaba, Carlos lo miraba con una reverencia impresionante hasta que el doctor G�mez lo mir� y le pregunt�: ��C�mo le digo, comandante, Carlos, se�or Casta�o?�.

Entonces intervine y suger�: �Exc�seme, se�or senador. Le puede decir copartidario sin ning�n problema�. Ah� todos nos re�mos.

Despu�s de terminar el almuerzo y ponernos de acuerdo con los detalles de la entrega de la senadora Piedad, se acerc� Carlos y me dijo, emocionado: �M�relo, doctor� �El hijo de Laureano G�mez!�

XI. MI SEGUNDO PADRE

La vida me quit� un padre pero me dio otro. Por eso cuando las FARC le coloc� una bomba de cincuenta kilos de dinamita a don Rodrigo Garc�a, un escalofr�o recorri� mi cuerpo y mi mente se turb�. �Es un anciano, �por Dios!� Las instalaciones de la Federaci�n de Ganaderos de C�rdoba quedaron destruidas y �l se salv� de milagro. Esa misma noche coloqu� siete petardos a sedes guerrilleras con fachada legal. Decid� hacer una lista de los grandes jerarcas intelectuales y te�ricos de la subversi�n con el fin de responder si me tocaban a don Rodrigo. De ah� en adelante las FARC y el ELN saben que en una semana les �recojo� a buena parte de los hombres que mantienen ocultos en la legalidad. El viejo no hac�a nada distinto a lo que hace el periodista Alfredo Molano o el soci�logo Alejandro Reyes Posada de la Universidad Nacional, asesor del ex comisionado de paz V�ctor G. Ricardo. Yo nunca he intentado ejecutarlos.

Otros intelectuales de la guerrilla, como Carlos Lozano e Iv�n Orozco, han penetrado las instituciones. Orozco lleg� a ser asesor en materia de derechos humanos del Vicepresidente de Colombia, Gustavo Bell. Al enterarme le mand� a decir al presidente Pastrana que en su Gobierno se encontraba un hombre de las FARC y que ser�a objetivo militar nuestro. No nos crey� y lo traslad� a un cargo en el consulado de Holanda. Pero al descubrir que en Europa s�lo hablaba en contra del Gobierno y del Plan Colombia, lo destituyeron. El presidente me env�a un mensaje con el representante a la c�mara Luis Carlos Ordosgoitia: �D�gale a Casta�o que yo s� escucho cuando me denuncia un guerrillero infiltrado en el gobierno�. �Mentira! El presidente no lo sac� por lo que yo revel�.

Desde el d�a que la guerrilla atent� contra don Rodrigo, organic� varios comandos urbanos dedicados a seguir guerrilleros ocultos en la legalidad. S� d�nde viven, d�nde trabajan y les mantengo interceptados los tel�fonos. La guerrilla lo sabe y por eso no me lo han vuelto a tocar. Abusan cuando no encuentran qui�n se les enfrente, pero conmigo es distinto. La destrucci�n rec�proca asegurada es lo que mantiene a las potencias con respeto mutuo. Guardando las proporciones, lo mismo sucede entre la guerrilla y las Autodefensas. Yo les respeto su gente y ellos a la m�a. Tampoco nos tocamos las familias. Cuando me han secuestrado un familiar yo les he secuestrado los suyos. En una semana retuve a siete familiares de los miembros del secretariado de las FARC. Los custodi� durante cuatro meses en el monte hasta que entregaron a mi ser querido. Este equilibrio permite que la guerra no se empantane. Pero de los canjes de secuestrados con las FARC le comento m�s adelante.

Acaba de llegar el conductor con el amigo �Monse�or�. Como apenas son las siete de la ma�ana, seguro tendr� tiempo para visitar a don Rodrigo y a Hern�n. Le deseo suerte en Monter�a. Yo por mi parte salgo para el Nudo del Paramillo. Ma�ana lo recoger� un helic�ptero en una finca cercana y nos encontraremos en la selva. El campamento no es el lugar m�s c�modo pero el sitio es hermoso. S� que le gustar�.

Casta�o salud� a �Monse�or� y partimos hacia Monter�a.

�Monse�or�, c�mo sigui� de la espalda? -le pregunt�.

-�Yo no vuelvo a hacer un viaje de esos. �No joda�! Hace tiempo que no visitaba a Casta�o porque te dicen: �vamos cerca� y mentira, faltan cuatro horas brinque que brinque por estas trochas.

-�Me cont� el Comandante que usted se dirige a casa de don Rodrigo Garc�a.

-�S�, anoche le dije a Casta�o que deseaba hablar con �l.

�l es un personaje en la regi�n desde hace muchos a�os. Se hizo c�lebre desempe��ndose como vocero de los ganaderos en la �poca m�s dif�cil de C�rdoba, a�os antes de que surgiera Fidel Casta�o. Don Rodrigo Garc�a lleg� a decir un d�a ante la prensa y el ministro del interior Horacio Serpa: �Las Autodefensas de C�rdoba, lideradas por Fidel Casta�o, se recordar�n siempre como las libertadoras de la regi�n�. Otra vez se atrevi� a declarar: �Fidel se merece una estatua��.

�Oye�! Esa vaina se torn� pol�mica. A don Rodrigo lo entrevistaban todos los noticieros y la prensa escrita. En una �poca habl� tan fuerte en contra de la guerrilla que ten�amos miedo de andar con �l.

Antes de que la Autodefensa mandara en C�rdoba la situaci�n era complicada. En el gobierno de Belisario Betancur, a comienzos de 1982, nombraron secretario del presidente al se�or Alfonso Ospina. Aunque �l no era de la regi�n, hab�a heredado numerosas tierras aqu�. Hicimos �cipote fiesta! Esperando que con su nombramiento alguien nos sacara de la violencia guerrillera que padec�amos.

Asistimos a una reuni�n pol�tica en su honor. Conmovidos y felices al verlo, escuchamos su discurso:

�Se�ores finqueros: poseo tierras en la regi�n, soy de aqu� y conozco sus preocupaciones�. Se detuvo y aplaudimos. �Era nuestro hombre! Pero continu� con esta perla: �Yo les digo algo: aqu� no pasa nada; lo que ha llegado es una guerrilla de �p�piri pau��.

No se imagina la cara de desconcierto y desilusi�n de todos ah�; salimos defraudados. Hasta el coronel de la Polic�a se pregunt�:

��Y ahora qu� haremos?� Entre 1982 y 1988, la guerrilla del EPL y las FARC secuestraron a m�s de 90 ganaderos, fusilaron siete mil cabezas de ganado y se alcanzaron a robar cincuenta mil reses, estos carajos.

�C�mo se llama ese monumento? -pregunt� abruptamente al llegar a Monter�a.

-�Ese es el �Monumento a la Paz� del maestro Torres- me contest�.

Desde la ventana de la camioneta alcanc� a ver dos estatuas que con sus brazos alzados entrelazaban las manos. Una representaba a un campesino y la otra a un soldado sin ninguna insignia. Es el �nico monumento en bronce, distinto al de Sim�n Bol�var, en Monter�a.

-���Monse�or�, las estatuas son un campesino y un soldado del Ej�rcito, no?

-��No hombe, que va! Aqu� todo el mundo sabe que el monumento representa al campesino unido con la Autodefensa. Lo construyeron en octubre de 1999. Cuando Casta�o lo ve, dice: �Que el monumento invita al ciudadano a convertirse en paramilitar�. En las escuelas, a los pelaos les ense�an que el monumento significa la uni�n de los civiles con la autoridad.

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