MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
Por un momento rein� el silencio y record� las palabras de Casta�o acerca de don Rodrigo Garc�a: �l es m�s radical que yo en el concepto de la guerra pero a pesar de su verticalidad, siempre me ha demostrado que no se deben utilizar todos los m�todos en un conflicto. �Se puede derrotar militarmente al enemigo, pero al final perder la guerra�, me explicaba. El fue un bast�n, mi apoyo y mi gran consejero espiritual despu�s de la muerte de Fidel. Su condici�n de historiador tambi�n me acerc� m�s a �l y siempre lo he considerado un orientador intelectual. En la Autodefensa es una autoridad moral, �tica y cr�tica sobre todos nosotros. Yo ya viv�a una etapa en la que buscaba ansioso el conocimiento que no hab�a adquirido ante la imposibilidad de estudiar en una universidad.
Con �l dialog�bamos frecuentemente sobre la importancia de la doctrina, la m�stica y los principios. En general, sobre lo institucional, lo perfecto para m�, pues en esa �poca estaba tratando de darle identidad a la Organizaci�n. Los estatutos y el r�gimen disciplinario de las ACCU se encontraban en la puerta del horno. Recuerdo que don Rodrigo me insist�a:
�Organizaci�n que se respete tiene una oraci�n, un �nico uniforme, unas insignias y un himno. De lo contrario esto de la Autodefensa no funciona�.
Arribamos al centro de la ciudad donde, en una antigua pero c�moda casa esquinera, vive don Rodrigo. Al tocar la puerta nos abri� �l mismo y nos hizo pasar a su oficina, enmarcada por una inmensa biblioteca de libros que parec�an incunables. �Monse�or� se despidi� y prometi� regresar al mediod�a, para trasladarme a casa de Hern�n G�mez Hern�ndez.
Don Rodrigo vest�a una guayabera azul clara acorde con sus canas y su acento coste�o, pausado y sonoro. Emit�a frases perfectamente redactadas, como para escribirse sin necesidad de correcciones. Despu�s de escuchar la historia de la violencia de C�rdoba, omit� lo innecesario y le pregunt�:
-��Le molesta que a la gente de C�rdoba y Urab� la llamen despectivamente amigos de los �paras�?
-�Cuando hoy nos dicen que somos paramilitaristas, se olvidan de todo nuestro pasado, en el que solicitamos, insistimos y hasta rogamos que se nos brindara fuerza p�blica para protegernos de la guerrilla. Parec�amos no formar parte de Colombia y de eso fue testigo la prensa que registr� mi clamor. Despu�s de tanto insistir, nos instalaron la XI Brigada, su aparato administrativo, pero sin soldados suficientes. Vino luego el ministro de defensa Guerrero y result� uni�ndose a nuestras cr�ticas, pues los soldados en el batall�n permanec�an de pantuflas porque les prestaban las botas a los que sal�an de servicio. �Se fija!
Al ver esto, los ganaderos abrimos una cuenta secreta en un banco para ayudarle a la XI Brigada y al batall�n de Canalete. Le compr�bamos a la fuerza p�blica desde gasolina hasta colchones. Todav�a tengo los recibos. Varias veces tocaron a mi puerta, a las 11 de la noche, ganaderos con uno y dos millones de pesos, que en los a�os ochenta era mucho dinero. Me lo daban y rogaban no contarle a nadie. Ese fue el aporte de muchos al Ej�rcito colombiano, pero no resultaba suficiente con una guerrilla que crec�a con los dineros de la extorsi�n y el secuestro.
Los cordobeses produjimos toda clase de esfuerzos para ayudar a sostener el Ej�rcito. Eso no cuenta hoy. �Se fija!
Ahora s�lo importa que somos amigos de los paramilitares. Pero nadie sabe por qu� y hasta d�nde. Eso no le preocupa a nadie porque este pa�s es as� y punto. Inconsistente desde el Presidente hasta el �ltimo obispo.
Un conflicto tal en un pueblo como el nuestro resulta terrible, porque todos en el pa�s se van relajando y poco a poco se pierde la capacidad de reacci�n y raciocinio. El colombiano se ha liberado de la responsabilidad sobre su propia vida, la del vecino y su coterr�neo, algo m�s grave a�n. Por eso ve usted la crisis que padecemos. El ego�smo y el individualismo cerril de nuestra sociedad son los culpables. �Se fija!
En una �poca los partidos pol�ticos representaron las ideas de un porcentaje de la poblaci�n. Pero hoy nada de aquello sucede, los partidos son agencias burocr�ticas y de �serruchos�.
No se producen ideas importantes que aglutinen a la gente. Por eso es tan dif�cil que haya l�deres. No es que no nazcan. Claro que est�n ah�. Lo que pasa es que el pa�s vive una crisis moral, intelectual y pol�tica profunda, por eso el pueblo no los reconoce.
Yo le explicaba a Carlos Casta�o que esta realidad era m�s grave que la existencia de la guerrilla. Es la raz�n de fondo de la guerra en la que estamos.
En medio del abandono y olvido estatal inmersos en una tremenda violencia guerrillera, se apareci� el se�or Fidel Casta�o como un �ngel de justicia y de revancha -por qu� no decirlo. Nos dejamos llevar por la sed de venganza debido a las heridas que nos dejaron las extorsiones y el gran n�mero de secuestros. En la prensa se justificaba la guerrilla y algunos periodistas sosten�an que nosotros nos merec�amos la violencia porque no pag�bamos buenos jornales. Hasta un general de tres soles me dijo aquello y yo le pregunt� airado: ��General, y cu�nto le paga usted a sus soldados? Usted les paga menos a sus soldados de lo que yo a mis trabajadores y sus hombres no pueden dejar de ser leales a la Patria y a usted. Lo que se perdi� fue el principio de la honradez. Yo creo, se�or general, que usted esta peleando del lado que no es�.
Durante diez a�os, en la Federaci�n de Ganaderos luch� contra la guerrilla por sus fechor�as, con el Ej�rcito y la Polic�a porque no nos cuidaban. �Se fija!
En ese entonces los subversivos segu�an creciendo y corrompieron a�n m�s a los pol�ticos que se dedicaron a saciar sus intereses mezquinos, su ansias de dinero y poder, acomod�ndose a la embestida de la guerrilla. La gran ganadora fue la subversi�n. Lo anterior tiene l�gica dentro de sus ideas. Corromper el Estado para que se caiga m�s f�cil y as� la conquista comunista sea m�s c�moda. Lo peor es que esta idea no ha cambiado en la guerrilla.
Entonces ocurri� lo que sucede siempre que no existe Estado: la autoridad la ejerce el que controle la metralleta m�s grande y m�s r�pido dispare. �Autoridad primitiva!
Las ausencias totales y vergonzosas del Estado colombiano nos llevaron a pensar que la �nica opci�n para sobrevivir era Fidel Casta�o, que con un n�mero peque�o de hombres hab�a golpeado a la guerrilla en C�rdoba como el Ej�rcito a�n no lo lograba. Se sum� que el gobierno finalmente envi� la primera brigada m�vil a C�rdoba. Bien equipada y comandada. En dos meses y medio temblaba la guerrilla en C�rdoba y Fidel por su lado continuaba d�ndole derrotas certeras a la subversi�n. Entre la fuerza p�blica y Fidel Casta�o se erradic� la guerrilla de aqu�. Despu�s entreg� sus armas y quiso vivir en paz pero el Gobierno retir� la brigada m�vil y el Ej�rcito nunca ocup� los espacios que dejaron el EPL y las Autodefensas. Se nos vino encima las FARC, el ELN y un grupo disidente del EPL. Recuerdo que Fidel retom� los fusiles y me coment�: �Don Rodrigo, se da cuenta por qu� yo no quer�a entregar las armas�.
La justicia privada fue la �nica alternativa. De ella no es partidaria nadie pero se instaura y se acepta por la falta de Estado.
-��Qu� aprendi� de usted Carlos Casta�o?
-�Yo siento que en las primeras declaraciones de Carlos a la prensa se distinguen varios temas que hemos hablado �l y yo.
Por un tiempo largo logr� que Casta�o mantuviera ciertos l�mites en la lucha pues tem�a que se desbordara y su movimiento se tornara demasiado cruel. Cuando declar� que ejercer�a justicia contra los corruptos y mataron un tesorero ladr�n, yo le envi� una carta record�ndole nuestras charlas sobre los peligros del poder. Me contest�:
�Le� su carta ante el Estado Mayor y usted sale derrotado ante la mayor�a de la comandancia, pero d�jeme decirle que usted tiene raz�n, don Rodrigo�.
Ante la guerrilla Casta�o deb�a comportarse como un enemigo de guerra. Pero frente al Estado, las instituciones y su gente, no pod�a convertirse en juez.
La captura del jefe guerrillero del frente Carlos Alirio Buitrago del ELN descubri� para m� la esencia de Carlos Casta�o. A cambio de la libertad del guerrillero demand� la liberaci�n de un significativo n�mero de secuestrados y cuando se los entregaron cumpli� a cabalidad devolviendo al subversivo. Pero se le form� un problema en la Autodefensa porque los dem�s comandantes exig�an aniquilar al tipo. No importaba que Carlos incumpliera su palabra. Entonces se reuni� con todos y cuando las cr�ticas lo arrinconaban, alguien le dijo: