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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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La principal motivaci�n de Fidel para dejar las armas fue haber visto parte de su obra construida. Controlaba siete municipios y pr�cticamente un departamento; regalando la mitad de su fortuna, a�n le quedaba abundante tierra y ganado. Asumi� el proceso de paz como la posibilidad de no enfrascarse en una lucha sin regreso.

A los cinco meses de la entrega de armas, el Gobierno incumpli� los acuerdos con los reinsertados; nunca se instal� el batall�n permanente del Ej�rcito que les prometieron. Los espacios que dejamos quiso tomarlos la guerrilla de las FARC, que adem�s persigui� a los ex guerrilleros del EPL que abandonaron las armas, consider�ndolos traidores de la revoluci�n, cuando lo �nico que so�aban era vivir en paz.

Despu�s del incumplimiento de los acuerdos por parte del Gobierno, afront� diferencias con mi hermano, por una contradicci�n que �l vivi� d�as m�s tarde.

La actitud del Gobierno produjo una inmensa decepci�n en Fidel. Mi hermano era incansable, pero hallaba una sinraz�n a pelear contra la guerrilla, por la debilidad de los gobernantes. Su desconfianza en los gobiernos era cada vez m�s notoria, al constatar que la clase dirigente era la responsable de todos los males que suced�an en el pa�s.

Ese d�a mi hermano estuvo a punto de entrar en una aut�ntica apostas�a de sus ideales. Contact� a la guerrilla para iniciar conversaciones persona a persona con los comandantes del quinto frente de las FARC. Como garante envi� a mi cu�ada Teresita. Por parte de la guerrilla asistieron a la finca �Las Tangas� tres comandantes y all� se realiz� sin que yo me enterara, la primera y �nica reuni�n de las Autodefensas con las FARC.

D�as m�s tarde, informado del insuceso, le pregunt�: �Hermanito, �qu� es esto?�

�Vea, �Pelao�, aqu� el problema es el Gobierno, y estando nosotros con la guerrilla creo que podemos moderarla y hasta conseguir lo que siempre hemos querido en la Autodefensa. Penetrando la guerrilla puedo ser el comandante�.

Y nada raro ser�a, Fidel era capaz. Pero en ese instante reflexion�: �Aqu� se est� desdibujando todo�, y luego le dije: �Hay dos cosas a las que yo no puedo renunciar, a mi hermano y a mi ideolog�a. D�game c�mo vamos a hacer, pues yo soy antisubversivo�. De inmediato replic�: �Yo tambi�n soy antisubversivo�.

Discutimos por un rato y concluimos que sustentar ese cambio no era coherente.

Un momento muy delicado, pues en Colombia no se ha necesitado nada distinto para tomarse el poder que las FARC y los Casta�o juntos. Fidel entr� en una contradicci�n tremenda, durante corto tiempo. Luego volvimos a tomar las armas para defender lo que el Gobierno desprotegi� y se ingres� al Bajo San Juan para entrar al Urab�.

Fidel descubri� c�mo se manejan los hilos del poder en el pa�s y en un kiosco de la vereda Las Cruces me dice: �Yo no quiero ser m�s un idiota �til del sistema, de la clase pol�tica y econ�mica corrupta del pa�s. En el fondo usted lo es, Carlos� Para qu� hablar, si al final nos van a negociar�.

�Por qu�?, le pregunt�, y me dijo: �No s� c�mo� pero nos negocian�.

La discusi�n comenz� porque yo le insist�a mucho a Fidel que permitiera una entrevista que mostrara su rostro y diera a conocer sus puntos de vista. Yo le dec�a: �La gente debe saber qui�n es usted�. Pero �l me repet�a que no.

�Por qu�?, le preguntaba otra vez, y el me repet�a, convencido: Porque somos un instrumento, �Pelao�.

�Y qu� importa�, exclam�. �Nos negocian, porque somos un instrumento de una cosa que nos est� explotando y nosotros hacemos lo mismo�, me respond�a.

Fidel ten�a el concepto de que en Colombia hay un Estado donde un grupo de pol�ticos y millonarios manejan todo, lo llamaba la oligarqu�a; yo lo llamo burgues�a. Me dec�a que ellos eran los responsables de todo lo malo, as� evidenciaba sus contradicciones al comprender que no se pod�a dejar utilizar por la oligarqu�a, pero a la vez ten�a claro que �l terminaba prest�ndoles un servicio. Fidel fue m�s paramilitar que yo, pues mientras mi hermano estuvo vivo, la Autodefensa nunca tuvo identidad, �l sent�a un respeto exagerado por el poder institucional.

Para esa �poca, en la organizaci�n no se revisaban con detenimiento los m�todos y las consecuencias de las acciones militares que realiz�bamos, tampoco se efectuaban con frecuencia ejercicios de t�ctica y estrategia. Nunca un norte lejano, s�lo metas inmediatistas.

-��En qu� se parec�an usted y su hermano Fidel?

-��En nada! Bueno, en algunas cosas intrascendentes s�, pero en lo fundamental �ramos muy distintos, nos un�a el ser antisubversivos y hermanos. Y por supuesto fuimos entra�ables. Fidel era mi confidente y el gran c�mplice. Juntos �ramos peligrositos para cualquier enemigo, hac�amos un buen d�o porque nos complement�bamos a la perfecci�n, tal vez por polos opuestos.

En el temperamento arrancaban las diferencias. Soy un tipo cascarrabias y me enojo diez veces en el d�a, pero vuelvo y me contento en otras diez oportunidades. Soy explosivo, condeno a una persona y la absuelvo con facilidad. Me provocan y me sacan la rabia al instante, pero no soy un ser rencoroso y siempre he estado dispuesto a perdonar o a dialogar con mis enemigos.

En cambio, a Fidel era dif�cil verlo enojado, era autoritario pero sin tratar mal a nadie, no gritaba y jam�s acudi� a una palabra vulgar. Sin ser explosivo como yo, cuando le cog�a odio a una persona era para toda la vida. Mi hermano peleaba con rabia y yo no lo hago as�. Odiaba a sus enemigos, mientras yo s�lo desprecio a los m�os. Le encantaba la ganader�a y am� la tierra, si por m� fuera yo no tendr�a una finca ni para ir a pasear. Me quiso ense�ar de ganader�a, pero no me dej�. Soy un monta�ero enamorado de la ciudad, y si uno ama al campo, se requiere estar en la ciudad con poder y dinero para poder hacer algo por la tierra. Desde el campo no se puede hacer nada por el campo.

-��Comandante, la Autodefensa de hoy es lo que so�aba su hermano Fidel?

-�No s� -contest� Casta�o e hizo una pausa, uno de sus silencios-. Creo que el esp�ritu es el mismo, pero lo que se ha construido despu�s de su muerte es distinto.

La guerra le dio la posibilidad de hacer las dos cosas que m�s quer�a, atacar la guerrilla y volverse un hombre rico. Su estrategia era comprar tierras y hacer trabajo social, a medida que iba sacando a la guerrilla se volv�a un hombre cada vez m�s acaudalado. Si para las guerrillas es un negocio empobrecer las regiones, para Fidel represent� un pr�spero negocio enriquecerlas. Antes que nada, mi hermano fue un capitalista que no viv�a s�lo para la causa. En cambio, yo s� he apartado muchas cosas de mi vida por la causa, entre ellas el dinero. Puedo asegurar que idealistas as� s�lo hay tres en las AUC, el �Alem�n�, Rodrigo y yo, de eso no me queda la menor duda. En mi vida, la Autodefensa es la prioridad y estoy convencido de que, poco a poco, voy creando una ideolog�a, eso es lo �nico que lo conserva a uno eternamente.

Otra de las diferencias entre mi hermano y yo era que Fidel pose�a mucho m�s conocimiento, siendo emp�rico. En su forma de ser se notaba una mezcla de percepci�n elemental campesina con la visi�n de un acaudalado hombre de negocios. �l fue del pueblo y quiso trabajar por la gente pobre, generoso con su familia y la gente a su alrededor. No se puede negar que fue sensible socialmente, regal� en vida la mitad de su fortuna y siempre gener� empleo l�cito.

Fidel no quer�a a la oligarqu�a, pero mire los contrastes de la vida, le gustaba vivir como un burgu�s. En el monte austero, con decirle que no permit�a ni aire acondicionado ni televisores en las fincas de C�rdoba. Se vest�a de manera sencilla y mandaba a remendar los pantalones. Pero cuando viajaba a Europa, s�lo usaba trajes Ermenegildo Zegna o italianos Beltrami. En sus comidas nunca falt� un a�ejo vino de las selectas cavas francesas, el �nico licor que tom� en su vida. No se bajaba de los mejores Bordeaux, Chateau Perlus, o un buen Margox. Se mov�a en la l�gica de donde fueres, haz lo que vieres.

Para la �poca, yo hab�a le�do m�s que �l, pero mi hermano viajaba much�simo y conoci� gente de diferentes �mbitos. Hoy en d�a yo no soy un profesional en nada, puedo picar temas de filosof�a, historia, qu�mica, literatura, arte o cine. Pero Fidel, en cambio, fue un profesional en materia de arte franc�s.

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