Hermanos de armas [Brothers in Arms - es]
- Автор: Буджолд Лоис Макмастер
- Год: 1999
- Язык: испанский
- Год: Ediciones B
- ISBN: 84-406-9289-7
- Переводчик: Rafael Marin
- Жанр: Космическая фантастика
Электронная книга - «Hermanos de armas [Brothers in Arms - es]». Краткое содержание книги:
Tuvo que detenerse para respirar. El clon estaba lívido.
—Mientes —siseó—. La Seguridad de Barrayar nunca me dejaría vivir.
No era, ay, un miedo irracional.
—Pero imagínate por un minuto que es, que pudiera ser real. Sería tuyo. Mi palabra como Vorkosigan. Mi protección como lord Vorkosigan contra todo el que se oponga, incluida Seguridad Imperial —Miles tragó saliva mientras hacía esta promesa—. Galen te ofrece la muerte en bandeja de plata. Yo puedo conseguirte vida. Puedo conseguirla por tu propio bien…
¿Era esto sabotaje informativo? Su idea era preparar la caída del clon, si podía… «¿Qué le has hecho a tu hermano pequeño?»
El clon echó atrás la cabeza y se echó a reír, un brusco ladrido histérico.
—¡Dios mío, mírate! Prisionero, atado a una silla, a horas escasas de la muerte… —hizo ante Miles una amplia, irónica reverencia—. Oh, noble señor, me siento abrumado por tu generosidad. Pero no creo que tu protección valga un pimiento ahora mismo.
Avanzó hacia Miles, situándose más cerca de lo que se había aventurado hasta entonces.
—Megalómano engreído. Ni siquiera eres capaz de protegerte a ti mismo —impulsivamente, abofeteó a Miles sobre las magulladuras del día anterior—, ¿puedes?
Dio un paso atrás, sorprendido por la fuerza de su propio experimento, e inconscientemente se llevó la mano a la boca. Los labios sangrantes de Miles revelaron una sonrisa, y el clon bajó rápidamente la mano dolorida.
«Bien. Nunca habías golpeado de verdad a un hombre. Ni matado tampoco, seguro. Oh, pequeño virgen, sí que te espera una desfloración sangrienta.»
—¿Eres capaz? —insistió el clon.
«¡Bah! Toma mi verdad por mentiras, cuando pretendía que tomara mis mentiras por verdad… vaya saboteador estoy hecho. ¿Por qué me siento obligado a decirle la verdad?
»Porque es mi hermano y le hemos fallado. No fuimos capaces de descubrirlo antes, no fuimos capaces de preparar un rescate…»
—¿Soñaste alguna vez con ser rescatado? —preguntó Miles de pronto—. ¿Después de descubrir quién eras… o incluso antes? ¿Qué tipo de infancia tuviste, por cierto? Se piensa que los huérfanos sueñan con padres principescos, cabalgando al rescate… en tu caso, podría haber sido cierto.
El clon hizo una mueca de amargo desdén.
—Difícilmente. Siempre conocí la situación. Supe lo que era desde el principio. Verás, los clones de Jackson's Whole son entregados a padres adoptivos pagados para que los críen hasta la madurez. Los clones criados en depósitos tienden a tener desagradables problemas de salud: son propensos a infecciones, a un mal funcionamiento cardiovascular… la gente que paga para que le trasplanten el cerebro espera despertar en un cuerpo sano.
»Tuve una especie de hermano adoptivo una vez… un poco mayor que yo —el clon hizo una pausa, inspiró profundamente—. Se crió conmigo. Pero no se educó a mi lado. Le enseñé a leer, un poco… Poco antes de que los komarreses vinieran por mí, la gente del laboratorio se lo llevó.
»Por pura casualidad, lo vi después. Me habían enviado a recoger un encargo en el espaciopuerto, aunque se suponía que no iría a la ciudad. Lo vi al otro lado de la pista, entrando en el vestíbulo de pasajeros de primera clase. Corrí hacia él. Sólo que ya no era él. Era un horrible viejo rico sentado en su cabeza. Su guardaespaldas me empujó…
El clon se volvió y miró a Miles con odio.
—Oh, conocía la situación. Pero una vez, una vez, sólo esta vez, un clon de Jackson's Whole le va a dar la vuelta. En vez de que tú canibalices mi vida, yo tendré la tuya.
—¿Entonces dónde estará tu vida? —preguntó Miles, a la desesperada—. Enterrado en una imitación de Miles, ¿dónde estará entonces Mark? ¿Estás seguro de que en mi tumba estaré sólo yo?
El clon dio un respingo.
—Cuando sea emperador de Barrayar —dijo entre dientes—, nadie podrá alcanzarme. El poder es seguridad.
—Déjame que te diga una cosa. No hay ninguna seguridad. Sólo estados diversos de riesgo. Y fracaso.
¿Y por qué dejaba que su antigua soledad de hijo único lo traicionara, a estas alturas? ¿Había algo tras aquellos familiares ojos grises que le miraban con tanta fiereza? ¿Qué trampa lo atraparía? Comienzos, el clon comprendía claramente los comienzos. Era en los finales donde carecía de experiencia…
—Siempre supe —dijo Miles en voz baja; el clon se acercó— por qué mis padres nunca tuvieron otro hijo. Aparte del daño a los tejidos producido por el gas soltoxin. Pero podrían haber tenido otro hijo, con la tecnología entonces disponible en la Colonia Beta. Mi padre siempre puso la excusa de que no se atrevía a dejar Barrayar, pero mi madre podría haber tomado su muestra genética y marchado sola.
»El motivo era yo. Estas deformidades. Si hubiera existido un hijo completo, habría habido una horrible presión social para que me desheredaran y lo pusieran en mi lugar como heredero. ¿Crees que exagero el horror que sienten en Barrayar por las mutaciones? Mi propio abuelo trató de zanjar el asunto eliminándome en la cuna, cuando era niño, después de haber perdido la discusión sobre el aborto. El sargento Bothari… tuve un guardaespaldas desde que nací, que medía unos dos metros, no se atrevió a apuntar con su arma al gran general. Así que el sargento lo agarró y lo alzó sobre su cabeza, pidiéndole disculpas… estaban en el balcón de un segundo piso, hasta que el general Piotr pidió, con la misma educación, que lo soltara. Después de eso, llegaron a un acuerdo. Mi abuelo me contó esta historia, mucho más tarde; el sargento no hablaba mucho.
»Más tarde, mi abuelo me enseñó a cabalgar. Y me dio esa daga que llevas prendida en la camisa. Y me legó la mitad de sus tierras, la mayoría de las cuales aún brillan en la oscuridad por culpa de las armas nucleares cetagandanas. Y se colocó detrás de mí en un centenar de situaciones sociales tormentosas, peculiarmente barrayaresas, y no me dejó escapar, hasta que me vi forzado a aprender a manejarme en ellas o morir. Lo consideraba la muerte.
»Mis padres, por otro lado, fueron tan amables y cuidadosos… su absoluta falta de sugerencias hablaba más fuerte que los gritos. Me sobreprotegían incluso cuando me dejaban que arriesgara los huesos en cada deporte, en la carrera militar… porque me dejaron superar a mis hermanos antes de que nacieran. No fuera a ser que pensara, por un momento, que no era lo bastante bueno para complacerlos…
Miles guardó bruscamente silencio. Luego, añadió:
—Tal vez eres afortunado por no tener una familia. Después de todo, sólo te vuelven loco.
«¿Y cómo voy a rescatar a este hermano que nunca he tenido? Por no mencionar sobrevivir, escapar, desbaratar el plan komarrés, rescatar al capitán Galeni de su padre, salvar al Emperador y a mi padre de ser asesinados e impedir que los mercenarios dendarii sean metidos en una máquina de picar carne…
»No. Si puedo salvar a mi hermano, todo lo demás vendrá detrás. Eso es. Aquí, ahora, es el lugar donde empujar, donde luchar, antes de que se desenfunde la primera arma. Rompe el primer eslabón y toda la cadena se suelta.»
—Sé exactamente lo que soy —dijo el clon—. No me tomes por tonto.
—Eres lo que haces. Elige otra vez y cambia.
El clon vaciló, mirando directamente a Miles a los ojos casi por primera vez.
—¿Qué garantía ibas a darme en la que yo pudiera confiar?
—¿Mi palabra como Vorkosigan?
—¡Bah!
Miles consideró seriamente aquel problema desde el punto de vista del clon… de Mark.