Seduciendo A Mister Bridgerton
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Seduciendo A Mister Bridgerton». Краткое содержание книги:
No, no era correcto. Penelope nunca emprendería una expedición para hacer compras sola. Ella llevaria a una criada, o una de sus hermanas, o hasta una de sus hermanas. Pero pasear a lo largo de la Calle Oxford sola era invitar al chisme. Una mujer sola era prácticamente un anuncio para la siguiente columna de Whistledown.
O para ser usado, supuso. Era difícil acostumbrarse a una vida sinWhistledown. Él no se había dado cuenta de como acostumbró, se habia acostumbrado a leerla en su desayuno donde fuera que estuviera en la ciudad.
Y hablando de Lady Whistledown, él estaba seguro que no era nadie más que su hermana Eloise. Él se había acercado al Número cinco para el desayuno con el objetivo expreso de interrogarla, siendo informado que ella todavía seguía enferma y no se reuniría con la familia esa mañana.
Esto no se le había escapado a Colin, sin embargo, una bandeja bastante grande de comida había sido enviada hasta el cuarto de Eloise. Estaba claro que lo que afligía a su hermana, no había afectado su apetito.
Él no había hecho ninguna mención de sus sospechas en la mesa del desayuno; realmente, él no vio ninguna razón de trastornar a su madre, que estaría seguramente horrorizada de solo pensarlo. Era difícil creerlo, sin embargo, Eloise-cuyo amor por el escándalo había sido eclipsado sólo por su temor de ser descubierta – perdería la oportunidad de chismear sobre la revelación de Cressida Twombley ocurrido la noche anterior.
A menos que Eloise fuera Lady Whistledown, en cuyo caso ella se levantaría de su cuarto, trazando su siguiente paso.
Todos los cabos sueltos calzaban. Habría sido deprimente si Colin no se hubiera sentido tan estrañamente conmovido en haberla descubierto.
Después de que ellos rodaron a lo largo durante unos minutos, él empujó su cabeza fuera para asegurarse que su conductor no había perdido la vista del carro de Penelope. Allí estaba, directamente delante de él. O al menos él pensó que era ella. Los coches alquilados eran casi iguales, entonces él iba a tener que confiar y mantener la esperanza que hiban en dirección correcta. Pero cuando miró hacia fuera, se dio cuenta de que ellos habían viajado bastante más lejos de lo que el hubiera esperado. De hecho, ellos pasaban ahora mismo la Calle Soho, que estaba cerca del tribunal Tottenham, lo que significaba-
Querido Dios, ¿tomaba Penelope el carro a su casa? Bedford Square estaba prácticamente allí a la vuelta de la esquina.
Una emoción deliciosa recorrió su espalda, porque él no podía imaginar lo que ella hacía en esta parte de la ciudad si no era para verlo a él; ¿A quien más conocería una mujer como Penelope en Bloomsbury? Él no podía imaginar que su madre permitiera que ella se asociara con gente que trabajara para vivir, y los vecinos de Colin, aunque seguramente bastante bien nacidos, no era de la aristocracia y raramente de la pequeña nobleza. Y todos ellos caminaban al trabajo todos los días, doctores y abogados o-
Colin frunció el ceño. Con fuerza. Ellos acababan de pasar por la calle del Tribunal de Tottenham. ¿Qué demonios estaba haciendo ella tan al este? Él supuso que su cochero no conocía el camino alrededor de la ciudad muy bien y pensaba tomar la Calle Bloomsbury hasta Bedford Square, aunque estuviera un poco fuera del camino, pero-
Él oyó un ruido muy extraño y se dio cuenta que era el sonido de sus dientes rechinando. Ellos acababan de pasar la Calle Bloomsbury y viraban directamente hacia High Holborn.
Que el demonio lo lleve, ellos estaban casi en la Ciudad. ¿Por el amor de Dios que planeaba Penelope hacer en la Ciudad? Este no era un lugar adecuado para una mujer. Demonios, él casi nunca iba allí. El mundo de la sociedad estaba más lejos hacia el Oeste, entre los sagrados edificios de Saint James y Mayfair. No aquí en la Ciudad, con sus caminos estrechos, ondulantes, medievales y bastante próximo de los peligrosos Barrios de los Muelles de Londres.
La mandíbula de Colin se abrio cada vez más y más cuando ellos siguieron… y siguieron… y siguieron… hasta que él se dio cuenta de que ellos volvían por el camino de Shoe. Él estiró el cuello asomando su cabeza por la ventana. Él sólo había estado aquí una vez antes, a la edad de nueve años cuando su tutor los había arrastrado a él y a Benedict para mostrarles donde se había iniciado el incendio de Londres de 1666. Colin recordó sentirse vagamente decepcionado cuando supo que el culpable era un mero panadero que no había mojado las cenizas de su horno correctamente. Un incendio así debería haber sido intencional o haber tenido una la intriga en su origen.
Un incendio así no era nada comparado a los sentimientos que hervian en su pecho. Penelope debería tener una maldita buena razónpara venir aquí sola. Ella no debería ir a ninguna parte sola, mucho menos en la Ciudad.
Entonces, sólo cuando Colin estaba convencido de que Penelope viajaría todo el camino hasta la costa de Dover, los carros cruzaban la Calle Fleet levantando el polvo. Colin se detuvo, esperando a ver lo qué Penelope haría aunque cada fibra de su ser gritara que saltara del carro y la abordara ahí mismo en el pavimento.
Llámelo intuición, llámelo locura, pero de alguna manera él sabía que si abordaba a Penelope en seguida, él nunca aprendería el verdadero propósito de ella cerca de la calle Fleet.
Una vez que ella estaba bastante lejos para que él pudiera bajar desapercibido, saltó del carruaje y la siguió hacia el sur hasta una iglesia que decididamente se parecia a un pastel de boda.
"Por Dios," Colin refunfuñó, completamente inconsciente de las blasfemias o juegos de palabras, "ahora no es el tiempo para encontrar la religión, Penelope."
Ella desapareció en la iglesia, y sus piernas devoraron por completo el pavimento después de ella, reduciendo la marcha sólo cuando él alcanzó la puerta principal. Él no quería sorprenderla inmediatamente. No antes de que él averiguara lo que ella hacia exactamente allí. Sus palabras más tempranas no obstante, él no pensó por ningún momento que Penelope súbitamente desarrollara un deseo de extender sus hábitos de ir a la iglesia también a días de la semana.
Él se deslizo silenciosamente dentro de la iglesia, cuidando que sus pasos fueran tan suaves como él pudiera. Penelope caminaba hacia el pasillo central, golpeando con su mano izquierda a lo largo de cada banco, casi como si ella estuviera…
¿Contando?
Colin frunció el ceño cuando ella encontró su banco, luego se escabulló mientras ella se mantenía en el centro. Ella se sentó recostándose por un momento, luego metió la mano en su retículo y sacó un sobre. Su cabeza se movió fugazmente hacia la izquierda, despues a la derecha, y Colin podía imaginar fácilmente su cara, sus ojos oscuros que se lanzaban en una u otra dirección como comprobando si en el lugar habían otras personas. Él estaba a salvo de su mirada en la parte de atrás, tan lejos en las sombras que prácticamente estaba pegado contra la pared. Y además, ella parecía bastante absorta en mantenerse tranquila, serena; Y ciertamente no movería su cabeza lo suficiente para verlo detrás de ella.
Las Biblias y los misales fueron metidos en pequeños bolsillos en el respaldo de los bancos, y Colin miraba como Penelope subrepticiamente deslizó el sobre detrás de uno. Entonces ella se levanto y ribeteó su salida por el pasillo central.
Y fue cuando Colin hizo su movimiento.
Saliendo de las sombras, él se camino a zancadas resueltamente hacia ella, tomando insensible satisfacción en el horror en su cara cuando ella lo vio.
"Cnel-Cnel-" ella jadeó.
"Sería Colin," él arrastró las palabras, agarrando su brazo justo encima del codo. Su toque era ligero, pero su apretón era firme, y no había de modo que ella pudiera pensar en realizar una fuga.