Enamorado de Gracie
- Автор: Mallery Susan
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «Enamorado de Gracie». Краткое содержание книги:
¿Y cómo podría olvidarlo si a cada momento se encontraba con Riley? El que en otro tiempo había sido el chico rebelde del pueblo había regresado buscando el respeto de los demás, pero las chispas que saltaban cada vez que se veían eran demasiado salvajes. Gracie había decidido guardar las distancias, pero cuando alguien se empeñó en arruinar la reputación de ambos, descubrieron que, a veces, el primer amor mejoraba con los años…
– Empieza por el principio -dijo.
Gracie empezó a llorar.
– Estoy arruinada -consiguió susurrar-. Completamente arruinada.
– Eso no es posible. ¿Qué ha pasado?
– Necesito un pañuelo -musitó ella. No podía dejar de llorar.
Riley se lo sacó del bolsillo y se lo entregó. Gracie se secó los ojos y se sonó la nariz.
– Hoy era la entrevista con la periodista de la revista de novias -dijo por fin-. Se quedó tan impresionada por mi trabajo que hasta me pidió que me ocupara de su pastel de bodas, pero…
– ¿Pero qué?
– Cuando terminó, yo la acompañé hasta su coche. Una de las cosas que me preguntó es sobre mi ingrediente secreto. Quería que se lo dijera, pero yo le respondí que no le digo a nadie cómo hago mis pasteles… Había cajas por todas partes: Alguien me había metido cajas de masa de pastel preparada en el coche. Ella se enfadó mucho. Tomó fotos y me dijo que era una mentirosa. Ahora, mi carrera está destrozada.
Gracie se cubrió el rostro con las ruanos y volvió a echarse a llorar. Riley la tomó entre sus brazos y trató de consolarla.
– ¿Quién crees que querría hacerte esto? ¿Hay otras decoradoras de pasteles que sientan celos de ti por lo bien que te va?
– No lo sé… No nos comunicamos mucho. He conocido a algunas en las exposiciones de bodas, pero parecían majas. Ni siquiera podrían saber dónde estoy ahora:
¿Quién sabía lo de la entrevista?
– Tú, yo, Jill… Estoy segura de que ella se lo ha dicho a Mac, pero él jamás haría algo así. Y Pam. Estaba presente cuando recibí la llamada. Se alegró mucho por mí.
– Te aseguro que Pam jamás se ha alegrado por nadie en toda su vida. En mi opinión, es la principal sospechosa.
– Estoy dé acuerdo contigo -admitió Gracie-, pero, ¿por qué iba a hacerlo? A ella no le afecta que yo vaya a aparecer en una revista: Para mí es muy importante, pero no lo es para el resto de la gente. Ni mis éxitos ni mis fracasos la afectan para nada.
– Sí, pero no hay nadie más.
– Lo sé… No lo entiendo. ¿Por qué? ¿Qué voy a hacer ahora?
¿Quieres enfrentarte a ella?
– No. Lo que quiero, es meterme en casa y pensar que esto no ha ocurrido. ¿Crees que es posible?
– Gracie -dijo Riley, acariciándole el cabello-. Sé que es horrible, pero, ¿qué es lo peor que te puede pasar? Que no tengas ese artículo en la revista. Antes de todo esto te iba bien. No creo que eso cambie.
– Mira, Riley, yo he hecho pasteles para personas muy famosas. No hay nada que guste más que un escándalo en el que aparecen personas famosas. Si Neda se conforma con hablar mal de mí en la revista, no voy mal. Sin embargo, si vende la historia y las fotos a un tabloide, me habrá fastidiado por completo.
– ¿Qué puedo hacer por ti?
– Nada, pero te lo agradezco de todas formas. Bueno, te agradezco mucho que me hayas consolado. Ahora, tengo que marcharme. Tengo que terminar unos pasteles antes de que mi carrera se vaya al garete:
– No puedes estar segura de que eso vaya a ocurrir.
– Tal vez tenga suerte, pero no lo creo.
Mientras observaba cómo Gracie se marchaba, Riley apretó los puños. No podía consentir que Gracie sufriera tanto.
Gracie se centró en su trabajo. Su casa` le parecía el lugar más seguro en el que podía estar. Evitó a todo el mundo, incluso a Riley. Habló con Jill por teléfono, pero no mencionó la entrevista. En cuanto a Pam, se mantuvo alejada de ella y del hotel.
Tres días más tarde, alguien llamó a su puerta. Gracie se dirigió al pequeño recibidor y miró por la ventana.
– Justo lo que necesito -murmuró al ver a su madre-. Otra paliza emocional
Como no le quedaba más remedio, abrió la puerta y se preparó para la charla que, con toda seguridad, su madre le iba a echar.
– Hola, mamá -dijo con una alegría que no sentía-. ¿Cómo te va todo?
– No muy bien -respondió su madre, mientras entraba en la casa.
– Lo siento. Te aseguro que no he regresado aquí para crear problemas, pero eso es precisamente lo que está ocurriendo. Aparentemente, hay fuerzas que no soy capaz de controlar. En verdad, aunque agradezco tu interés, no podría soportar una charla más. No quiero hablar de mi relación con Riley, ni de mi pasado ni de cosas por el estilo.
– No he venido por eso.
Gracie se imaginó que su madre había ido para hablarle de la boda. Genial. ¿Habría funcionado el plan de Vivian? Acompañó a su madre hasta el pequeño salón y la invitó asentarse en el sofá.
– ¿Quieres algo?
– No, gracias -contestó su madre, tomando asiento-. Lo siento. Lo siento mucho más de lo que puedo expresar con palabras. He sido una madre horrible y una persona aún peor. Me siento asqueada de mí misma -añadió con lágrimas en los ojos.
– Mamá, no sé de qué estás hablando.
– Lo sé. He tratado de ignorarlo, pero no puedo. Es como en el pasada. Sé lo que hice y me niego a volver á hacerlo. Esas zorras se pueden ir al infierno.
– ¿De quién estás hablando? -preguntó Gracie, atónita. Jamás había escuchado blasfemar a su madre-. ¿Que es lo que han hecho?
– No son ellas, sino yo. Oh, Gracie… Tú fuiste siempre una niña tan alegre y tan lista… Entonces, tu padre murió y tu mundo se derrumbó. Eras su favorita. Se supone que los padres no deben tener favoritos o, si los tienen, no deben decirlo. Sin embargo, todo el mundo sabe que tu padre te quería más que a nadie. Cuando murió, te sentiste pérdida.
– Lo echaba mucho de menos… -admitió Gracie, recordando el pasado.
– Lo sé. Yo estaba muy preocupada por ti, pero pensé que saldrías adelante. Entonces ese Riley se mudó a la casa de al lado y tú te fijaste en él. Yo sabía que era porque habías perdido a tu padre y necesitabas una figura masculina en tu vida. Pensé que todo se pasaría, pero no fue así.
– Mamá, ya hemos hablado de esto…
– Lo sé. Muy pronto se enteró todo el mundo de que estabas coladita por él. Empezaron los rumores y los artículos en el periódico. Te convertiste en una leyenda. A muchas personas le parecieron cosas muy tiernas, pero algunas mujeres fueron muy crueles. Se rieron de ti y de mí. Yo me sentí humillada. Como si no pudiera controlar a mi hija. Todas las semanas había una historia nueva sobre Gracie.
– Lo siento…
– No tienes por qué. Eras muy joven y se trataba de tu primer amor. Yo debería haber sabido cómo ocuparme de ti. Debería haberles dicho que eras mi hija y que pensaba apoyarte. En vez de eso traté de detenerte, lo que no conseguí. Entonces, Pam dijo que estaba embarazada y se produjo la boda. Sabía que tenía que sacarte de la ciudad para que no ocurriera nada, pero no importó. En la boda de Pam y Riley, no se hablaba dé otra cosa más que de ti. Unas personas te admiraban por lo que habías sido capaz de hacer, pero otras no eran tan amables.
– No lo sabía.
– No te lo digo para ser cruel yo también, sino para explicarme. La culpa es mía. No creí poder soportar el ridículo durante más tiempo. Cuando mí hermana se ofreció a quedarse contigo, yo acepté porque era egoísta y débil. Lo siento -musitó su madre. Entonces, empezó de nuevo a llorar-. Te he echado tanto de menos… Todos los días tomaba el teléfono para llamarte y decirte que regresaras a casa. Entonces, alguien me decía algo y recordaba todo de repente. Con el tiempo, los rumores fueron apaciguándose, lo que fue un gran alivio para mí. Sin embargo, en mi interior me sentí muy culpable por ser tan cobarde. Dejé que mis supuestas amigas me influyeran y, por eso, perdí a una hija.
Gracie no sabía qué pensar.
– No me perdiste.
– Claro que sí. Tú y yo no tenemos una buena relación. Tú estás enfadada conmigo por 1o que hice y me lo merezco. No tengo excusas. Lo siento, Gracie. Lo siento mucho… Soy una mala madre porque, de mis tres hijas, tú eres la mejor. Vivían es una niña mimada y egoísta y Alexis no hace más que montar dramas. Creo que esculpa mía. Yo las hice así.