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Электронная книга - «Carolina se enamora». Краткое содержание книги:

Regresa el fenómeno, regresa Moccia. La esperada nueva novela del best-seller italiano, Carolina se enamora, desembarca en nuestro país con un sólo objetivo: volver a arrasar. Con A tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti, Perdona si te llamo amor y Perdona pero quiero casarme contigo, Moccia ha superado ya la cifra de 1.000.000 ejemplares vendidos en nuestro país, seduciendo tanto a jóvenes como a no tan jóvenes con sus relatos de amor adolescente.
Carolina no sólo tendrá que lidiar con este primer desengaño, que la alejará poco a poco de su infancia, sino que deberá enfrentarse a las difíciles relaciones familiares en la novela más intergeneracional de Moccia. La adolescente, como muchas otras de su generación, aprenderá a comprender las preocupaciones de su madre o a entender a su violento, aunque en el fondo adorable, hermano. Gracias a su admirada abuela, Carolina paso a paso irá averiguando qué significa crecer, hacerse adulto.
Como sus obras anteriores, Carolina se enamora, narrada en primera persona, conecta con los adolescentes, enganchados al iPod y a sus móviles. Aunque también deviene un libro imprescindible para los padres que quieran conocer qué hacen y sienten sus hijos cuando salen por la puerta de casa. Sin duda, los libros de Moccia radiografían con humor, ritmo y cascadas de emociones la juventud mediterránea de principios del siglo XXI. Los adultos del mañana.
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– Chicas, hoy por fin podemos hablar de un caso concreto que puede ayudarnos a entender las particularidades del amor…

Al oír eso cierro la agenda, hago a un lado el móvil, lo escondo bajo el estuche y despliego las antenas, ya que siento curiosidad por el tema.

– Una de vuestras compañeras me ha contado su experiencia y me gustaría ponérosla como ejemplo para explicaros ciertos comportamientos… Puedo, ¿verdad que sí, Paola Tondi?

Y Paola, Paoletta, como la llamamos nosotros, se encoge, casi se hunde en su silla. Acto seguido mira por unos instantes en derredor y al final vuelve a emerger como uno de esos submarinos de guerra que salen repentinamente del mar saltando fuera del agua para flotar después entre las olas.

– Claro, sí, claro… -responde con voz trémula.

¿Qué otra cosa podía decir, dadas las circunstancias? En fin, os juro que fue una sorpresa general. Es decir, que ninguna de nosotras se habría imaginado jamás que Paola Tondi, Paoletta, para entendernos, pudiese ser tomada como ejemplo para nuestras experiencias sexuales.

A ver si me explico. Es alta, mejor dicho, no lo es, es baja, mide un metro cuarenta, es bastante corpulenta, lleva ortodoncia, como no podía ser de otro modo, metálica y llamativa, tiene el pelo encrespado y abundante, la cara algo picada, la nariz aguileña y los ojos saltones. ¡Y por si fuera poco, encima huele mal! ¿Habéis entendido de qué clase de persona estamos hablando? ¡Me gustaría saber quién ha tenido el valor, quién ha sido el intrépido que se ha lanzado a una misión semejante!

Y don Gianni se aprovecha de eso. Paoletta, en un momento particular, en un día en que, quizá, necesitaba hablar con alguien y no sabía a quién dirigirse, se lo contó todo a don Gianni. ¿Y él qué hace ahora? Lo usa entrando en toda una serie de detalles para dar su lección. ¿Os dais cuenta?

– Chicas, tened muy presente lo que os voy a decir. El amor no tiene edad, e incluso una chica de trece o catorce años como Tondi puede verse enfrentada a la siguiente duda: ¿es quizá pronto para tener una relación?

Don Gianni nos mira tratando de leer nuestros semblantes. Ha alargado las manos hasta el borde del escritorio y se inclina hacia adelante, nos pasa revista como si se tratara de una ametralladora lista para disparar. Pero nosotras no nos inmutamos, simulamos que casi no existimos, seguimos escuchándolo con gesto imperturbable, que sólo expresa pureza, indiferencia e ingenuidad. Todas permanecemos en absoluto silencio, si bien alguna podría rendirse y replicar: «¡No, no es demasiado pronto!»

De hecho, creo que Lucia, Simona y Eleonora hace más de un año que salen con un chico. Pero, en cualquier caso, sería demasiado pronto. Y, en cualquier caso, por encima de todo, es asunto suyo. Y, en cualquier caso, no entiendo cómo se le puede haber ocurrido a Paola Tondi contarle algo semejante a don Gianni y, sobre todo, a saber qué le habrá contado, ¡qué será verdad y qué no!

– Bueno, Paola, debes ser un ejemplo para tus amigas, para todos tus compañeros… Debes ayudarlos a no tener dudas como, por desgracia, te sucedió a ti. Cuéntanos, estabas sola en casa porque tus padres se habían marchado a pasar el fin de semana fuera, ¿verdad?

Paola asiente con la cabeza.

– Y le dijiste a tu abuela que se iban a marchar mucho después, por la noche, porque querías tener la casa libre por la tarde, ¿no es así?

Paola vuelve a asentir con la cabeza.

– Y entonces llamaste al chico que te gusta desde hace algún tiempo, ¿me equivoco?

Paoletta repite el gesto afirmativo. Y el interrogatorio prosigue.

– Que es el hijo del dueño de la tienda de comestibles que hay debajo de tu casa…

Y continúa de ese modo. La situación se hace cada vez más embarazosa, porque don Gianni va entrando en detalles y también porque Paoletta no abre la boca, ni siquiera mueve ya la cabeza. Además, don Gianni sonríe de vez en cuando, y eso también me molesta. Es más, al final no puedo resistirlo y me pongo en pie de un salto.

– Perdone. ¿Se puede saber por qué sonríe? Mejor dicho, ¿de qué se ríe? Puede tratarse de una historia de amor, de una pasión, incluso de un error frente al Señor, claro…, pero usted, en lugar de comprenderla, de mostrarnos que nos entiende, da la impresión de que se divierte, ¿quiere decirme qué clase de educación es ésa?

– Bolla, no veo qué motivo tienes para intervenir. Estoy tratando de enseñaros cómo debéis comportaros en determinadas situaciones, y eso vale para todos, incluso para ti…, que quizá lo necesites.

– ¿Qué ha querido decir con esa última frase? ¿Después de todo lo que ha sucedido con ustedes, los curas, ahora va y me dice que soy yo la que tiene necesidad de algo? ¿De qué? De contárselo a usted, no, desde luego, en vista de cómo lo usa luego… Lo felicito, ¿no se da cuenta del aprieto en el que ha puesto a Paola Tondi después de lo que nos ha contado?

– Eso no es cierto.

– Sí que lo es.

– En ese caso, mejor se lo pregunto a ella. -Don Gianni se dirige a Paoletta con una sonrisita taimada-. Dime, Tondi, ¿estás en un aprieto?

– Espere un momento, así no vale, de ese modo la obliga a contestar lo que usted quiere, no lo que, quizá, piensa realmente. -Abandono mi pupitre y me planto delante de Paoletta impidiendo que don Gianni pueda verla-. ¿Estás en un aprieto? A mí me lo puedes decir.

– Eh, no, así no vale.

Don Gianni baja de la tarima, se coloca delante y seguimos así durante un rato.

– ¿Estás en un aprieto? Dímelo a mí.

– No, dímelo a mí, a mí puedes decírmelo…

– ¡No, te he dicho que me lo digas a mí.1

Hasta que al final Paoletta se harta y escapa llorando. Al ver la escena, los cuatro chicos que por lo general salen para no dar clase de religión vuelven a entrar a toda prisa.

– ¿Lo veis?, teníamos razón.

Y toda la clase empieza a armar un buen jaleo, gritando, dando puñetazos a los pupitres o tirando cosas.

– ¡Ooooolé!

Y todos se echan a reír y el tumulto va en aumento, hasta que al final llega el director. En fin, moraleja: a partir de la semana que viene yo tampoco asistiré a la clase de religión. Y eso que, en el fondo, me divertía un poco.

Estoy sola en el patio del colegio, es la hora del recreo. Alis y Clod están armando jaleo con el resto de nuestras amigas. No sé por qué me ha dado por vivir un momento de soledad voluntaria. No me preguntéis por qué, ya que no sabría qué responderos. Sea como sea, estoy completando una de miswishlists.

La canción que te gustaría haber escrito:

L'alba di domani, Tiromancino.

La que te gustaría que hubiesen escrito para ti:

Se é vero che ci sei, Biagio Antonacci.

La que te hace evocar tu infancia:

Parlami d'amore, Negramaro.

La de tus padres:

Almeno tu nell'universo, Mía Martini.

La de esa noche:

Qué hiciste, Jennifer López.

La que describe el momento más bonito de tu vida:

Girffriend, Avril Lavigne.

La que te gustaría tocar con tus amigos:

What Goes Around… Comes Around, Justin Timberlake.

La que le dedicarías a éclass="underline"

How To Save a Life, The Fray.

La que escuchas cuando te cabreas:

Makes Me Wonder, Maroon 5.

La que empieza mejor:

Hump de Bump, Red Hot Chili Peppers.

– Eh, ¿se puede saber qué te pasa? ¿Por qué me evitas?

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