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Momentos del Pasado

Электронная книга - «Momentos del Pasado». Краткое содержание книги:

Cuando, después de algunos años, Matthew Standish volvió a la vida de Copper traía una propuesta de matrimonio muy poco romántica bajo el brazo. Según el, la situación requería soluciones prácticas: Matthew necesitaba una madre para su hija de corta edad y un ama de llaves para Birraminda. La solución parecía fácil, sencilla, lógica… sobre todo teniendo en cuenta que Matthew estaba seguro de que la pequeña Copper no podía haber olvidado los momentos que compartieron en el pasado.
Y Copper no había olvidado, pero no era la misma joven a la que había conocido siete años atrás. De hecho, tenía una propuesta de negocios muy pragmática que hacerle…
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Por supuesto, Copper lo había notado. Georgia se comportaba con absoluta naturalidad, pero el instinto celoso de Copper creía distinguir demasiada… aprobación en la expresión de Mal cuando la miraba. La experiencia que Georgia tenía del trabajo en una granja la capacitaba para entender a Mal en todo lo que le decía, y también podía discutir con él acerca de los problemas del ganado, de los caballos…Podía castrar un becerro y lacear una vaca con la misma facilidad que cocinar un asado, y no transcurrió mucho tiempo antes de que Copper empezara a sentirse excluida de sus conversaciones. Ella sólo podía hablar con Mal de facturas y de cuentas, y nadie podía estar interesado realmente en eso.

Incapaz de competir con Georgia en aquellos terrenos, Copper frecuentaba cada vez más a Brett, que se mantenía distante cuando Mal y su nueva trabajadora hablaban de los asuntos de la granja, y se mostraba más que dispuesto a flirtear descaradamente con su cuñada. Una o dos veces Copper lo había sorprendido mirando a Georgia con una expresión muy sospechosa… lo cual la había convencido de que lo que sentía por aquella chica era muy diferente de lo que proclamaba. El evidente flirteo del que hacía objeto a Copper tenía un tinte de desesperación: era como una forma de despreciar lo que Georgia pudiera sentir por Mal.

Mal no dijo nada al principio, pero conforme fueron pasando los días y la división entre ambas conversaciones se fue acentuando, empezó a adoptar una expresión hosca, desaprobadora cuando miraba a Copper y a Brett. Copper, por su parte, fingía no notarlo. ¿Quién era él para sentirse disgustado por las conversaciones que mantenía ella con Brett, cuando él se pasaba todo el día monopolizando a Georgia?

– ¿Por qué le das tantas alas a mi hermano para que haga ese ridículo tan espantoso a tu costa? -le preguntó Mal una noche, después de que Brett se hubiera mostrado especialmente escandaloso.

Estaban tumbados en la cama, a oscuras, y Copper tuvo la sensación de que Mal había pronunciado aquellas palabras a su pesar, como si algo lo hubiera forzado a ello.

– Yo no le doy alas -replicó-. Simplemente hablo con él, lo cual es más de lo que Georgia y tú hacéis a eso lo llamas «simplemente hablar». ¡A mí no me lo parece!

– Me sorprende que lo hayas notado -le espetó Copper-. Siempre estás pegado a Georgia. ¡Creía que te habías olvidado de con quién estabas casado!

– Yo no soy el único que parece haberlo olvidado -repuso Mal, sombrío-. ¡Brett y tú sois los únicos que habéis decidido que no necesitas preocuparte por que lleves un anillo de matrimonio en el dedo!

Exasperada por su ofuscamiento, Copper se sentó en la cama y encendió la luz de un manotazo. ¡Si iban a discutir, lo cual era muy probable, sería mejor que se vieran las caras!

– Brett no está interesado en mí. Resulta obvio que se ha enamorado de Georgia.

– ¿Brett? -Mal se sentó también, y se volvió para mirarla incrédulo -¡Brett jamás se ha enamorado en toda su vida!

Copper apretó los dientes e intentó no distraerse mirando su tentador pecho desnudo.

– Pues yo creo que ahora sí.

– Y supongo que el hecho de que esté enamorado de Georgia, explica que se pase todo el tiempo pegado a ti, ¿no? -inquirió, irónico.

– Pues claro -respondió Copper, impaciente-. Georgia no ha mostrado ningún interés por Brett, así que él no quiere que piense que está colgado de ella, eso es todo.

– Toda esa psicología de aficionado tuya no me parece muy convincente -comentó Mal-. ¿Es que de pronto te has convertido en una experta en cuestiones de amor?

– Sé más que tú, en todo caso -le espetó-. ¡No serías capaz de reconocer el amor ni aunque te estallara en la cara!

– Mientras que tú cuentas con toda la experiencia que has acumulado con Glyn.

– Pues sí -repuso Copper, desafiante-. ¡Al menos es más que la que tú tienes! Glyn y yo nos queríamos.

– ¡Sí, te quería! ¡Por eso apenas pudo esperar a abandonarte por otra mujer!

– Por lo menos fue sincero con lo que sentía -replicó furiosa-. Es un hombre bueno y me aprecia… ¡lo cual es más de lo que puedo decir de ti!

– Si es tan maravilloso, ¿por qué no te vas con él?

– ¡Ojalá lo hubiera hecho!

– Piensa un poco -la provocó Mal -¡si hubieras esperado unas pocas semanas más, podrías haberlo recuperado!

– Todavía no es demasiado tarde -señaló Copper, tan furiosa que apenas era consciente de lo que estaba diciendo -Ellie aún sigue con su marido…

– ¿Cómo lo sabes? -le preguntó Mal, frunciendo el ceño.

– Existe el mundo exterior aparte de la granja, ¿sabes? -Comentó sarcástica-, ¡y todavía me comunico con él de vez en cuando!

– ¿Has estado en contacto con Glyn?

Mal la agarró de un brazo pero ella se liberó de un tirón, temiendo que el simple contacto de sus dedos sobre su piel fuera suficiente para que se olvidase de su furia.

– ¿Y qué pasa? ¡No es asunto tuyo, de todas formas!

– ¿No es asunto mío que mi mujer telefonee a su ex-amante?

– Ya acordarnos el tipo de matrimonio que sería el nuestro -repuso Copper -una pura cuestión de negocios. ¡En el contrato no ponía nada acerca de cortar todo lazo con el mundo exterior!

– Convinimos en que haríamos todo lo posible para aseguramos de que todo el mundo pensara que estamos verdaderamente casados -exclamó Mal-. Te casaste conmigo, Copper, y creo que ya es hora de que mejores tu actuación… ¡para empezar, de aquí a tres años ya puedes olvidarte de todo lo referente a Glyn!

– ¡Cuidado, Mal! -replicó Copper, provocativa-. Cualquiera diría que estás celoso, y tú no quieres eso, ¿verdad? Los celos son un sentimiento «complicado», como el amor o la necesidad, ¡y los dos sabemos lo que opinas acerca de eso!

– ¿Qué sabes tú sobre sentimientos? -Inquirió desdeñoso-. Lo único que te interesa son los negocios.

– ¡Es gracioso que diga eso alguien que ha tenido que recurrir al chantaje para conseguir una esposa!

– Entonces obtuve lo que me merecía, ¿no? ¡Una mujer dispuesta a venderse a sí misma para fundar un negocio!

– Si eso es lo que piensas de mí, creo que será mejor que pongamos fin a esta farsa ahora mismo -declaró Copper con voz temblorosa de furia-. No tiene ningún sentido que sigamos con esto. Todo lo que querías era un ama de llaves, y ya tienes a Georgia. Evidentemente, piensas que ella está haciendo un trabajo mucho mejor del que podría hacer yo, así que será mejor que me vuelva a Adelaida.

– ¿Y renunciar a tu precioso proyecto? -Se burló Mal-. Nunca harías eso. ¿Verdad, Copper? No, firmaste un contrato por el que te comprometías a quedarte aquí durante tres años, y te quedarás aquí durante tres años. No puedes dar por rescindido nuestro acuerdo sólo para tener la oportunidad de volver con Glyn.

– ¡Merecería la pena perder el proyecto con tal de vivir con un hombre que al menos me apreciara! -le gritó Copper.

– Yo te apreciaría si te ajustaras a tus compromisos y te comportaras como una verdadera esposa -replicó Mal con frialdad-. Y dejaras en paz a Brett, por supuesto.

Copper suspiró desesperada y escondió el rostro entre las manos. Aquella discusión no la estaba llevando a ninguna parte.

– Mira, intentaré explicártelo otra vez. Brett sólo flirtea conmigo porque está celoso de ti.

– ¿Brett celoso de mí? -Rió incrédulo -¡Esta sí que es buena! ¿Cómo has podido sacar esa conclusión?

– Nunca tiene la más mínima oportunidad de impresionar a Georgia porque tú siempre estás con ella. Tú eres el único que lo dirige todo. Eres el único que toma las decisiones. Eres el único que monopoliza a Georgia todas las tardes, en la casa, ¿Cómo puede Brett competir contigo?

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