Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Lola Lo Revela Todo». Краткое содержание книги:

Cuando la ex modelo Lola Carlyle se entera de que unas fotos suyas muy privadas están colgadas en Internet, decide esconderse en un lugar soleado y?eso cree? seguro, hasta que las habladurías se apaguen. Todo va bien en el yate en el que Lola intenta relajarse, hasta que un hombre que asegura llamarse Max Zamora y trabajar como agente secreto del gobierno se apodera de la embarcación. Su cobertura ha fracasado y debe ocultarse de los hombres que lo persiguen. Lola no le es desconocida: la ha visto, casi desnuda, en las portadas de las revistas de moda. Es más hermosa y sexy en persona, pero el problema es que cuando se enfada resulta insoportable…
Esta extraña pareja se encontrará a la deriva en medio del océano, mientras la temperatura sube sin control…
1 ... 24 25 26 27 28 29 30 31 32 ... 64
Перейти на страницу:

– ¡Max! -el grito de pánico de Lola desgarró la oscuridad.

– ¿Estás bien? -preguntó él-. ¿Estás todavía en el sofá?

– No sé dónde estoy. ¿Dónde está Baby? -Pasaron unos momentos muy tensos hasta que Lola dijo-: Aquí está. -Lola habló a unos centímetros de los pies de Max-. ¿Volverán a encenderse las luces?

El generador de emergencia no se había puesto en marcha la noche anterior, así que no era probable que la hiciese entonces.

– No, a no ser que vuelva a encender los motores.

– ¡No salgas a cubierta!

– Querida, no pensaba hacerlo.

En la oscuridad, Max gateó hacia la cocina y encontró la bolsa de lona en el suelo. Mientras la levantaba y la dejaba en el sofá, la vista se le acostumbró un poco a la oscuridad y empezó a distinguir algunos tonos de gris.

– ¿Te has hecho daño?

– Sólo en el codo. Creo que sobreviviré. -Lola se quedó callada un momento y luego preguntó-: Max, ¿crees…?

No acabó la frase, pero Max intuyó la que quería preguntarle.

– ¿Que si creo qué?

Max casi no podía oír su voz a causa del viento que ululaba en el exterior.

– ¿Crees que saldremos de ésta?

Lola y Baby subieron al sofá y Max se quedó sentado en el suelo con espalda apoyada en el brazo del mueble.

– Bueno, tenemos alguna posibilidad.

Era verdad. En muchos momentos de su vida había llegado a creer que había terminado, pero todavía estaba allí. Vivito y coleando.

Lola agarró la manga de la camiseta de Max y la retorció con sus largos dedos.

– ¿Has estado alguna vez cerca de la muerte, Max?

Más veces de las que podía contar.

– Un par.

Transcurrieron unos instantes y Lola le habló en un tono sólo un poco más alto que el mar embravecido:

– Yo estuve a punto de morir una vez. Me asusté y no quiero volver á pasar por eso.

La cabeza de Lola estaba muy cerca del hombro derecho de Max, que casi sentía el calor de su aliento en el brazo.

– ¿Qué pasó? -Abrió la bolsa de lona y sacó una linterna.

– Se me paró el corazón en el lavabo de uno de los mejores restaurantes de Nueva York.

Max encendió la linterna y dirigió el haz de luz al hombro y la boca de Lola, iluminándole la cabeza a Baby. El pequeño perro temblaba como una hoja. Max miró al rostro ensombrecido de Lola y se preguntó si ella tendría alguna insuficiencia cardiaca o si habría abusado de las drogas.

– ¿Qué pasó? -le preguntó de nuevo.

– Me di un atracón de langosta y puré de patatas con doble ración de mantequilla y luego me metí los dedos en la garganta -le contó como quien describe un acto habitual-. Mis electrolitos se volvieron locos y cortocircuitaron el corazón. No era la primera vez que me desmayaba, pero la primera que se me paraba el corazón.

– ¿Estuviste apunto de morir por vomitar?

– Sí.

Max tenía tanta aversión a vomitar que no podía creer que alguien la hiciera a propósito.

– ¿Te metías los dedos en la garganta? ¿Por qué?

Max se fijó en la expresión de los labios de Lola mientras ella le explicaba en un tono neutro:

– Para estar delgada, por supuesto. Estaba de moda el “look de huérfana" y yo no tengo ese look de forma natural.

La proa del yate se elevó y cayó en picado y Lola se aferró con más fuerza a la manga de su camiseta. No volvió a hablar hasta que el Dora Mae se equilibró de nuevo. Cuando prosiguió, Max percibió el miedo en su voz.

– Una vez, una chica se metió una sobredosis en una fiesta en el Nephente, en Milán. Heroína. Muchas chicas se meten heroína para estar delgadas. Yo no. Yo ayunaba o vomitaba.

– ¡Dios Santo! -exclamó Max en la oscuridad-. ¿Por qué no buscaste otra forma de ganarte la vida?

– ¿Como qué? Tengo una educación básica. ¿De qué otra forma podía ganar varios millones al año sin asistir un solo día a la universidad? -Lola rió, pero la risa sonó seca y desprovista de humor-. Pero no todo era malo, Max. Había aspectos del trabajo que me gustaban. Había cosas divertidas. Conocí a algunas personas que todavía son amigos míos. Conocí lugares increíbles. El trabajo me dio la oportunidad de ser portavoz de grandes causas y me abrió las puertas al negocio de la lencería. -Fuera aullaba el viento, y Lola reclinó la cabeza sobre el hombro de Max. Continuó hablando, como si hablar fuese a mantenerlos a flote-. Había aspectos de ese trabajo que eran adictivos. El dinero. Los viajes. La ropa. Las atenciones. Es difícil dejar todo eso, Max. Pasar de ser alguien a no ser nadie.

Mientras el barco se balanceaba con violencia, Lola le contó cómo se recuperó de la bulimia y le explicó que su problema no se debía a una carencia vital o a una infancia de malos tratos, sino aun deseo de perfección.

– ¿No tienes miedo de volver a caer en eso?

– A veces. Pero no puedo obsesionarme con eso. Simplemente tengo que comer como cualquier persona normal y asegurarme de no aumentar ni bajar de peso sin ton ni son. -Baby se rebulló, inquieto, y Lola le acarició la cabeza-. Tengo que recordarme a mí misma que el control y la perfección son una ilusión y que estoy perfectamente con el cuerpo que tengo -añadió Lola-. No tengo que ser perfecta.

– Lola, tú eres perfecta.

– No, pero estoy aprendiendo a vivir con mis muslos.

– Tus muslos son perfectos. -A Max le costaba creer que estuviese manteniendo esa conversación con Lola Carlyle, de entre todas las mujeres. Y en cualquier otra circunstancia, no habría gastado saliva-. Cuando te conocí, una de las primeras cosas que pensé es que eras más guapa en persona que en las portadas de las revistas.

– Max, eres un encanto.

A Max nunca le habían acusado de ser un encanto. Lo meditó durante unos momentos y decidió que no le importaba que Lola Carlyle le dijera eso. Y de no ser porque se encontraban en medio de una tormenta, no le habría importado mostrarle todo lo encantador que podía llegar a ser.

– No me gustan las chicas huesudas -aseguró-. Me gustan las mujeres. Las mujeres que tienen pechos y caderas, y un culo a la medida para mis manos.

– Pues tienes las manos grandes -rió Lola, pero la risa se truncó de repente, cuando el barco recibió un golpe por babor. Max afianzó los pies y Lola se agarró al sofá. Cuando el Dora Mae se enderezó, Lola volvió a agarrarse a la manga de Max y, finalmente, confesó-: Max, estoy asustada de verdad.

– Lo sé -Max posó su mano sobre la de ella y le dio un apretón suave.

– Háblame. Mientras oigo tu voz sé que estoy viva y tengo menos miedo.

En las situaciones más difíciles Max prefería el silencio, pero si hablar la ayudaba, estaba dispuesto a hablar hasta quedarse afónico. Se lo debía.

– ¿Qué es lo primero que vas a hacer cuando nos rescaten?

– Llamar a mamá y papá. Sé que estarán locos de preocupación por mí -contestó Lola-. Luego conseguiré quitar esas fotos mías de Internet.

– ¿Cómo piensas hacerlo?

– Contrataré a alguien para que chantajee a Sam y la obligue a cerrar esa página web.

Max pensó que probablemente existían formas más directas de hacerlo, pero no le sugirió ninguna porque, una vez que desembarcasen del Dora Mae, Lola ya no sería asunto suyo.

– ¿Y tú? -preguntó ella-. ¿Qué es la primero que vas a hacer?

– Comerme unas buenas costillas.

– ¿Antes de llamar a tu padre?

– Mi padre murió cuando yo tenía veintiún años.

Lola se quedó en silencio y se oyó el martilleo de la lluvia contra la puerta y las ventanas.

– Lo siento, Max. ¿Cómo murió?

1 ... 24 25 26 27 28 29 30 31 32 ... 64
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)