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READ-E-BOOK » Научная фантастика » Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es]
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Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es]

Электронная книга - «Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es]». Краткое содержание книги:

2010 D.C.
Sólo unos pocos seres humanos que habitan en las primitivas colonias en órbita en torno a la Tierra logran escapar a la hecatombe Nuclear. Deben iniciar el éxodo en busca de nuevos mundos lejos de la Tierra destruida.
27.698 D.C.
A estos mundos llegan los inmortales, seres con extraños lazos con la vieja tierra, que parecen vivir eternamente, que pueden recorres años luz en sólo unos días, y que utilizan sus extraños poderes apara controlar la existencia de los simples mortales. En el planeta Pentecostes, un pequeño grupo se prepara para encontrar a los Inmortales y enfrentarse a ellos. Pero en la búsqueda deberán transformase ellos mismos en inmortales y descubrirán una nueva amenaza que se cierne no sólo sobre ellos mismos sino sobre toda la galaxia.
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Lum advirtió la mirada que intercambiaron.

—Esperad un poco antes de empezar a bostezar —dijo—. Dentro de un minuto encontraréis algo que os mantendrá despiertos. A mí me pasó.

«Kallen intentó contactar con ellos, pero ninguno había regresado a su región natal. Según sus familias, todos estaban trabajando para el gobierno y ocupaban puestos importantes, y todos enviaban a casa mensajes e imágenes. Kallen vio los vídeos y eran las mismas personas que recordaba. Y los mensajes respondían a las preguntas de sus familias, así que no podían ser vídeos antiguos almacenados y enviados más tarde. Pero ninguno de ellos había vuelto a casa en cuatro años. Se habían quedado fuera del planeta. Estaban ahí fuera, en algún lugar de los Cincuenta Mundos.

Kallen levantó la mano.

—No supongas eso —susurró—. Yo no lo hago.

—Cierto. Digamos que puede que estén en algún lugar del Sistema Cass. O incluso más lejos. De todas formas, aquello despertó la curiosidad de Kallen. Comprobó la Planetfiesta anterior a la suya. Con más de mil millones de habitantes en Pentecostés, las probabilidades de que conozcas a un finalista son muy pequeñas. Pero ya sabéis lo que se dice. Sólo estamos a tres personas de distancia de cualquier otra. Siempre se conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a la persona a la que quieres localizar. Kallen empezó a buscar. Es persistente, descubrí eso por las bravas en la Séptima Prueba, cuando los dos nos perdimos juntos en el Laberinto. Y por fin encontró a uno que había sido descalificado en las pruebas preliminares de la Fiesta anterior, pero que era amigo de un ganador. Y aquel ganador nunca había vuelto a casa después de las pruebas fuera del planeta.

Lum hizo una pausa y miró a Peron, que asentía vigorosamente.

—No pareces muy sorprendido. ¿Quiere eso decir que ya sabías todo esto?

—No. Pero tengo una experiencia similar. Intenté buscar a una antigua ganadora de mi región, y no conseguí nada. Se suponía que estaba fuera del planeta, ilocalizable, pero que estaría encantada de contestar preguntas hechas por escrito. Lo hizo, y me envió un vídeo. Kallen, ¿estás sugiriendo que ninguno de los ganadores fuera del planeta vuelve a Pentecostés? Eso no parece tener mucho sentido. ¿Por qué querrían quedarse?

Kallen se encogió de hombros.

—No hay ninguna razón que podamos imaginar —dijo Lum—. Dejad que os cuente el resto. Cuando Kallen realizó las pruebas preliminares para la Planetfiesta anterior, había un participante llamado Sorrel. Nunca acababa el primero en ninguna prueba, pero siempre conseguía pasar a la siguiente ronda. Era fácil de tratar, y popular, y parecía llevarse bien con los guardias, pero nunca obtuvo ninguna publicidad de los medios de comunicación del gobierno. Otras tres cosas: parecía no necesitar dormir mucho; parecía tener información que los otros no conocían… porque un primo suyo había sido finalista en una Fiesta previa. Y era completamente calvo. ¿Os recuerda a alguien que conozcamos?

—Wilmer —dijeron Peron y Elissa al unísono.

—Pero no puede ser —continuó Elissa—. No podría competir dos veces. No se le permitiría, a menos que fuera un caso raro como Kallen… Oh, no me mires así, sabes lo que quiero decir, tendría que haber nacido en el momento exacto y en el lugar donde se encuentran dos zonas.

—No compitió… dos veces —dijo Kallen suavemente.

—Sorrel y Wilmer no se parecen —añadió Lum—. Kallen está absolutamente seguro de que son personas distintas. Wilmer no ha competido dos veces.

—¿Ni tampoco una? —dijo Peron, pensativo—. Después de la Prueba Polar, regresamos juntos. Y no pude sacarle una palabra sobre cómo había conseguido cruzar el glaciar y las hendeduras. Sólo me sonrió. Recuerdo que entonces pensé que parecía tan impasible y descansado que era difícil creer que acababa de pasar catorce horas en una situación límite.

—Estoy de acuerdo —dijo Lum—. Después de oír a Kallen, pensé lo mismo. Wilmer no es un contendiente real. Es un infiltrado. No creo que haya tomado parte en ninguna de las pruebas. Nadie le ha visto durante ellas, sólo antes y después. La pregunta es por qué poner a un observador exterior entre los contendientes. Y completamente calvo, lo que le hace fácil de recordar.

—Mi padre me lo dijo antes de que me presentara —dijo Peron—. En la Planetfiesta hay más de lo que el gobierno quiere decir. Odia al gobierno de Pentecostés, y no quería que participara en las pruebas. Dice que hemos vivido los últimos cuatrocientos cincuenta años en un punto muerto, sin ningún progreso real, desde que empezó la Planetfiesta. Pero no le hice mucho caso. Se dedica a actividades políticas clandestinas, y desde los diez años vivo temiendo que llegue el día en que vengan a arrestarle. Ahora parece que todos estáis de acuerdo con él. En la Fiesta hay cosas que desconocemos.

—Pero eso no responde a la pregunta de Lum —dijo Elissa. Estaba siguiendo el rastro de las gotas de agua que había sobre la mesa, y de vez en cuando sus ojos realizaban una rápida inspección de la sala para ver si alguien les estaba observando.

—Aún no —accedió Peron—. Pero concédeme un minuto y déjame que te lo cuente tal como lo vería mi padre. Primero, Wilmer. Supongamos que es un infiltrado del gobierno. Entonces nos está observando por una razón concreta. Mi padre diría que su presencia no tiene sentido si no tiene efecto en los resultados de las pruebas de la Planetfiesta. Así que eso sugiere que los resultados están siendo alterados… para que gane la gente adecuada. Pero no lo creo. Hay demasiadas personas relacionadas juzgando y evaluando. Así que tiene que ser un poco más sutil. Alguien quiere saber cómo se comportarán los vencedores cuando se encuentren con ciertos hechos. Y eso concuerda con la otra observación de Kallen: a los ganadores de la Planetfiesta les ocurre algo que no conocemos aún. Tal vez no le suceda a todos pero al menos sí a algunos.

Los otros tres guardaron silencio largo rato. Miraban a Peron, expectantes. Finalmente él advirtió que estaban sólo esperando. Permaneció callado hasta que Lum miró el reloj.

—Otros cinco minutos y tendremos que irnos. —Su voz era respetuosa—. Vamos, Maestro, sigue contándonos el resto. Estoy seguro de que tienes razón hasta ahora. Estoy empezando a sentirme cada vez menos orgulloso de esa posición número uno.

Peron miró intensamente a los otros tres. Elissa miraba pensativa la superficie de la mesa. Kallen y Lum estaban visiblemente excitados.

—Primero —dijo Peron—, si sabemos que hay un infiltrado del gobierno en el grupo, podría haber otros. Así que no digamos nada a nadie, a menos que estemos absolutamente seguros de que es otro contendiente. Eso incluye a gente que conocemos de antes, o gente con la que hemos trabajado en las pruebas y que no pueden ser competidores falsos. ¿Qué hay de Sy?

Kallen sacudió la cabeza.

—Es un competidor genuino —susurró—. Y sorprendente. He estado con él durante alguna de las pruebas. Es mucho más inteligente y rico en recursos que ninguno de nosotros, pero por ese brazo lisiado que tiene ve el mundo a través de un espejo distorsionado. Deberíamos decírselo, aunque eso confirmará sus peores recelos sobre la gente.

Kallen nunca había hablado tanto ante el grupo. El mismo pareció darse cuenta y sonrió a Elissa, cohibido.

—De acuerdo, Sy es uno de nosotros —dijo Lum—. ¿Qué más, Peron?

Era desconcertante ser tratado como una autoridad. Peron se mordió una uña y pensó.

—No tenemos que hacer nada, —dijo por fin—. Excepto mantener los ojos abiertos y la boca cerrada. Es obvio, por lo que Kallen ha dicho, que tarde o temprano conoceremos el misterio de las pruebas extraplanetarias. Deben de habérselo dicho a los primeros ganadores. Así que también nos lo dirán a nosotros, y así descubriremos qué les sucede a los ganadores después de que las pruebas extraplanetarias hayan terminado. No hay ninguna indicación de que vaya a pasarnos nada malo… sólo que está sucediendo algo que el gobierno no quiere que conozca el público. Tiendo a estar de acuerdo con mi padre en el sentido de que, en sí mismo, es algo malo. Pero hasta que sepamos lo que es, no podemos estar en desacuerdo. Así que es sencillo: de momento intentaremos definir en cuántos del grupo podemos confiar. Y de ahora en adelante nos cuestionaremos todo lo que nos digan.

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