Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Научная фантастика » Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es]
Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es]

Электронная книга - «Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es]». Краткое содержание книги:

2010 D.C.
Sólo unos pocos seres humanos que habitan en las primitivas colonias en órbita en torno a la Tierra logran escapar a la hecatombe Nuclear. Deben iniciar el éxodo en busca de nuevos mundos lejos de la Tierra destruida.
27.698 D.C.
A estos mundos llegan los inmortales, seres con extraños lazos con la vieja tierra, que parecen vivir eternamente, que pueden recorres años luz en sólo unos días, y que utilizan sus extraños poderes apara controlar la existencia de los simples mortales. En el planeta Pentecostes, un pequeño grupo se prepara para encontrar a los Inmortales y enfrentarse a ellos. Pero en la búsqueda deberán transformase ellos mismos en inmortales y descubrirán una nueva amenaza que se cierne no sólo sobre ellos mismos sino sobre toda la galaxia.
1 ... 19 20 21 22 23 24 25 26 27 ... 70
Перейти на страницу:

—Sabemos todo eso. —Wolfgang Gibbs no compartía la calma fatalista de De Vries ni la nerviosa vacilación de Charlene. Parecía tener un interés objetivo en el nuevo experimento—. Míralo de esta forma, Charlene. Si podemos colocar a JN en el Modo Dos en las próximas horas, pueden pasar dos cosas. Si se estabiliza y recupera la conciencia, muy bien. Intentaremos comunicar con ella y averiguar cómo se siente. Si la colocamos en Modo Dos y no es estable, podemos devolverla a la normalidad. Si tenemos éxito, tendremos la oportunidad de intentarlo otra vez. Si fallamos, morirá. Eso es lo que te preocupa. Pero si no intentamos estabilizarla en Modo Dos, ya está muerta de todas formas. Recuerda el diagnóstico. Morirá en menos de tres meses, y esto es algo que no podemos cambiar. Míralo de esta forma: si tú estuvieras sobre esa mesa, ¿qué querrías que hiciéramos?

Charlene se mordió el labio. Sintió la terrible tentación de no hacer nada, de dejar a JN con una temperatura corporal cercana a la congelación mientras deliberaban. Pero la temperatura en el interior de la cámara seguía descendiendo. En el plazo máximo de media hora tendrían que devolver a Judith Niles a la conciencia o intentar el Modo Dos.

—¿Qué es lo que dicen los últimos informes sobre Jinx? —preguntó bruscamente Charlene.

—Está bien.

—Vale. Entonces sigamos adelante. Esperar no servirá de nada.

Si los otros dos se sorprendieron por el repentino cambio de actitud, ninguno lo mencionó. Se ajustaron las mascarillas y volvieron al interior de la cámara. La temperatura había bajado otro grado. Los monitores registraban un pulso de cuatro latidos por minuto, y la sangre congelada era conducida lentamente a través de las venas contraídas.

La etapa final dio comienzo. Sería ejecutada bajo el control del ordenador, con los humanos presentes solamente para provocar una anulación si las cosas salían mal. Jan De Vries inició la secuencia de control. Entonces se acercó a la figura inmóvil sobre la mesa y gentilmente colocó la palma de la mano sobre su fría frente.

—Buena suerte, Judith. Haremos todo lo que podamos. Y nos comunicaremos contigo, Dios lo quiera, cuando llegues.

Se quedó mirándole la cara largo rato. Las inyecciones de droga cuidadosamente medidas y las masivas transfusiones de sangre cambiada químicamente habían empezado ya. Los monitores mostraban ahora pautas extrañas, períodos constantes que se alternaban con bruscos cambios en el pulso, la conductividad de la piel, el equilibrio de iones y la actividad del sistema nervioso. Los osciloscopios mostraban cimas y valles impredecibles en los ritmos cerebrales, a medida que los ciclos de las ondas se alzaban, caían y se fundían.

Incluso ante los experimentados ojos de los observadores, todo lo que sucedía en los monitores parecía extraño y desconocido. Y, sin embargo, no hubo ninguna sorpresa. Como ella misma había solicitado, Judith Niles fue embarcada en un extraño viaje. Exploraba una región donde la sangre estaba cerca de la congelación, donde las reacciones químicas del cuerpo tenían lugar a una fracción de sus ritmos normales, donde sólo unos pocos animales hibernados y ningún ser humano se había aventurado y regresado con vida.

El corazón congelado se desaceleró aún más, y la sangre se arrastró perezosamente a través de frías arterias y venas. El cuerpo sobre la mesa tembló de repente, se retorció y, luego, volvió a quedarse quieto. Los monitores emitieron una señal de alerta.

Pero ya no había medio de volver atrás. La búsqueda había empezado. Durante las horas siguientes, Judith Niles protagonizaría una aventura desesperada. Tenía que encontrar un nuevo modelo de estabilidad psicológica, más allá de donde ningún humano había estado jamás. Y su única guía era la senda incierta dejada por un oso kodiak.

Segunda parte

27698 D.C.

Toda tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Proverbio atribuido al filósofo y escritor, anterior al Vuelo, Isaac (?) Clarke, 1984(?)–2100(?) (Calendario Antiguo); Biblioteca de Archivos Centrales, Pentecostés (memoria burbuja defectuosa; esta sección de los archivos es poco fiable).

12

PENTECOSTÉS

El último nadador salió tiritando del río subterráneo. Ahora, por fin, podrían reunirse los resultados finales. Peron Turco se acurrucó en la capa y miró a lo largo de la fila.

Allí estaban. Cuatro meses de selección preliminar les había dejado reducidos a sólo cuarenta de los muchos miles que se habían presentado a las pruebas. Y en los siguientes veinte minutos serían reducidos una vez más, ahora a veinticinco.

Todos estaban llenos de barro, calados hasta los huesos y con aspecto cansado. La prueba final había sido terrible y había forzado los cuerpos y las mentes al límite. Nadar cuatro millas bajo el agua, en total oscuridad, luchando contra corrientes heladas, a través de un laberinto de cuevas interconectadas había sido una prueba que requería fortaleza física. Pero la presión mental, sabiendo que el suministro de oxígeno sólo duraría cinco horas, había sido mucho peor. La mayor parte de los contendientes estaban tumbados, calentándose al sol, dándose masajes en los músculos y sorbiendo bebidas azucaradas. Las puntuaciones aún tardarían un poco en aparecer, pero su atención no se centraba en la ruidosa multitud que les observaba, sino en la gran pantalla que formaba una de las paredes del coliseo.

Peron se cubrió los ojos para protegerse del brillo de Cassay y estudió largamente cada una de las caras de la fila. Ahora ya sabía dónde estaba la competición real, y él trataba de averiguar por sus expresiones cuáles eran sus probabilidades. Lum estaba al fondo, sentado en el suelo con las piernas cruzadas. Comía fruta y parecía sudado y aburrido. De alguna manera, el caliente verano de Pentecostés había dejado su piel intacta. Destacaba de los otros por su palidez invernal.

Diez días antes, Peron le había descartado, considerando a Lum blando y demasiado gordo, un joven fornido y gordinflón que había llegado a formar parte de los cien últimos contendientes por accidente. Ahora le conocía mejor. La gordura era puro músculo, y cuando era necesario Lum podía moverse con increíble gracia y rapidez; la cara gordezuela y los ojos porcinos escondían un cerebro de primera fila y una imaginación formidable. Peron había corregido tres veces sus estimaciones sobre él, y cada vez había ido adelante. Ahora estaba seguro de que Lum se encontraría entre los veinticinco finalistas.

Lo mismo que Elissa, la muchacha que estaba a la izquierda. Peron ya la consideraba una competidora formidable. Había salido diez minutos antes que él en la primera prueba, cuando hicieron el viaje nocturno a través de Villasylvia, el bosque más peligroso de la superficie de Pentecostés.

Peron se había mostrado muy confiado. Había crecido en un lugar similar. Era fuerte y ágil, y su sentido de la dirección era mejor que el de ninguna otra persona que conociera. Dos horas después, cuando perdió de vista a Elissa, estaba convencido de que la muchacha de piel oscura se había perdido en las peligrosas profundidades de Villasylvia. Casi había sentido lástima por ella, porque antes de empezar le había sonreído y le había deseado suerte, pero necesitaba concentrar toda su atención en esquivar los dardos y las trampas que abundaban en la selva nocturna.

Había hecho un tiempo espléndido, pues había encontrado un sendero seguro que le llevó a la base sin ningún contratiempo. Fue toda una sorpresa descubrir que ella estaba ya allí, descansada y alegre y canturreando mientras se preparaba el desayuno.

1 ... 19 20 21 22 23 24 25 26 27 ... 70
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)