Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es]
- Автор: Шеффилд Чарльз
- Год: 1988
- Язык: испанский
- Год: Ediciones B
- ISBN: 84-7735-934-2
- Переводчик: Rafael Marin
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Entre los latidos de la noche [Between the Strokes of Night - es]». Краткое содержание книги:
Sólo unos pocos seres humanos que habitan en las primitivas colonias en órbita en torno a la Tierra logran escapar a la hecatombe Nuclear. Deben iniciar el éxodo en busca de nuevos mundos lejos de la Tierra destruida.
27.698 D.C.
A estos mundos llegan los inmortales, seres con extraños lazos con la vieja tierra, que parecen vivir eternamente, que pueden recorres años luz en sólo unos días, y que utilizan sus extraños poderes apara controlar la existencia de los simples mortales. En el planeta Pentecostes, un pequeño grupo se prepara para encontrar a los Inmortales y enfrentarse a ellos. Pero en la búsqueda deberán transformase ellos mismos en inmortales y descubrirán una nueva amenaza que se cierne no sólo sobre ellos mismos sino sobre toda la galaxia.
Se acercó a la bandeja y sonrió desagradablemente a su público.
—Me alegra de que seáis vosotros los que se presentan a la prueba y no yo. Tenemos unos cuantos monstruos en el Sistema Cass. Habéis visto los nombres oficiales de los planetas en la escuela, pero la gente que ha estado allí no los llama de esa forma. Sus apodos son mucho más apropiados. Están Manicomio y Bum-Bum, Imshi, Glug, Danza de Fuego y Mata de Pelo. Y cuando llegamos al Sistema Exterior es aún peor. Tenemos que echar un vistazo a Sefueotravez, Melaza y Silbido, y luego a Woposh, Pinto, Pecas, Camello, Cráter. No se les llama los Cincuenta Mundos en balde, y cada uno de ellos puede ser una trampa mortal. —Alzó uno de los envases, probó un sorbo y dirigió a su público otra mueca sádica—. No penséis que vuestras preocupaciones han terminado. Cuando estéis en medio de las pruebas fuera del planeta, desearéis haberos vuelto hoy a casa con los perdedores.
Toda la tarde había estado dedicada a reuniones a cargo de Gilby y los otros. Luego tuvieron lugar conferencias de prensa y reuniones con los VIPS de la zona de cada uno de los vencedores. No tuvieron tiempo libre, ni siquiera para comer, hasta muy tarde. Peron había encontrado un rincón tranquilo en una esquina del comedor y comía solo.
Pero se sintió más que halagado cuando Elissa se acercó con una bandeja y se sentó frente a él sin pedir permiso.
—A menos que te estés escondiendo por alguna buena razón, creo que me quedo aquí. Ya he hablado con Lum y con Kallen, y ahora quiero presentarte mis respetos.
—¿Te estás trabajando la lista completa de los ganadores y por orden?
Ella se echo a reír.
—Por supuesto. ¿No lo hace todo el mundo? No, sólo bromeaba. Me interesas, y por eso pensé que no estaría mal cenar juntos. A menos que te estés escondiendo realmente.
—No me oculto. Estoy meditando. Sólo estaba sentado aquí pensando lo brusco y exigente que ha sido hoy todo el mundo. Empezó esta mañana con el capitán Gilby y pensé que se debía a que tenía resaca. Pero se ha vuelto aún peor. Somos amables con todo el mundo y la gente que conocemos, extraños en su mayoría, nos tratan como si fuéramos basura.
—Naturalmente —dijo Elissa—. Es mejor que nos acostumbremos. No tienen intención de hacernos daño, pero somos los ganadores de la Planetfiesta, nombres importantes, y eso nos convierte en grandes. Mucha gente tiene que recordarse constantemente que no somos tan grandes, que somos igual que ellos. Y una forma de convencerse de eso es poniéndonos por los suelos.
—Estoy seguro de que tienes razón. —Peron miró a Elissa con respeto—. Pero no lo había visto de esa forma. Sabes, va a parecerte una estupidez, pero aún no puedo creer que consiguiera mejor puntuación que tú. Lo hiciste todo mejor que yo. Y creo que piensas mejor. Quiero decir que eres más perceptiva, más…
—Si vas a pedirme que salga contigo hay medios más directos —dijo Elissa. Se inclinó hacia delante y tocó el brazo de Peron—. Sólo tienes que decirlo. Eres el opuesto exacto de Sy. Él piensa que todo el mundo es una especie de mono entrenado. Pero tú siempre te subestimas. Eso es raro en un ganador de la Planetfiesta. La mayoría son como yo, impulsivos. Y en cuanto a Lum…
—Y en cuanto a Lum —repitió una voz a sus espaldas—. ¿Qué pasa conmigo? Espero que sea algo bueno.
Era Lum, y con él venía Kallen, el segundo ganador.
—Bien. Es conveniente que estéis los dos juntos —dijo. Se sentó en un extremo de la mesa, amenazando con derribarla—. ¿Os encontráis de humor para tener otra reunión esta noche? A los organizadores de la Planetfiesta les gustaría reunirse con los cinco mejores.
—Lo primero es lo primero, Lum —dijo Elissa—. Peron, tienes que conocer al hombre misterioso. Éste es Mario Kallen.
—Hola. —Peron se incorporó para estrechar la mano del segundo ganador, y se encontró agarrando el aire. Kallen estaba ruborizado y miraba en otra dirección.
—Encantado de conocerte. —La voz era un susurro profundo. Peron le miró de nuevo y advirtió por primera vez las líneas rojas de tejido cicatrizado en su nuez de Adán.
—Sentémonos —dijo Lum alegremente—. Aún nos queda una hora para la reunión, y quiero contaros lo que Kallen me ha estado diciendo sobre la Planetfiesta.
—¿No falta también Sy? —preguntó Elissa.
—Ya le he buscado. Me mandó al infierno, dijo que no quería participar en ninguna reunión de idiotas. —Lum echó hacia atrás el banco para que Kallen pudiera sentarse—. El viejo Sy es un caso interesante. No sé cómo pudo hacerlo tan bien con ese brazo lisiado, pero desde luego no consiguió ningún punto extra de los jueces por su tacto y diplomacia.
Elissa hizo un guiño a Peron. Ni Lum, decía su sonrisa. Se giró inocentemente hacia los otros dos.
—No he pensado en nada más que en la Planetfiesta durante dos años. Pero me gustaría oír algo nuevo.
—Lo oirás —dijo Lum sombríamente—. Adelante, Kallen.
Kallen permaneció sentado con las manos entrelazadas. Una vez más se había puesto rojo por el embarazo.
—Yo tampoco pensaba en otra cosa —dijo por fin con una voz gutural y ronca. Entonces dudó y miró indefenso de una persona a otra. Lo que había sido difícil de contar a una sola persona era imposible de contar a tres.
—¿Qué te parece si yo lo digo y tú me corriges si me equivoco? —intervino Lum rápidamente—. Así podré ver si lo he comprendido bien.
Kallen asintió, agradecido. Sonrió tímidamente a Elissa y luego miró en dirección a la esquina de la sala.
—Supongo que todos hicimos el mismo tipo de cosas cuando empezamos las pruebas —dijo Lum—. En cuanto supe que iba a participar, me puse a investigar todo lo posible sobre los juegos de la Planetfiesta: cuándo empezaron, cómo se organizan y demás. Había oído vagas leyendas sobre los Gosámeros, y los Inmortales, y los Pipistrellas, y Cielo Abajo, y los Objetos Kermel. Y el Espacio-L y el Espacio-N. Quise saber qué era todo aquello, o al menos reunir todos los rumores que pudiera.
Peron y Elissa asintieron. Ellos habían hecho exactamente lo mismo.
—Pero el caso de Kallen fue un poco diferente. Legalmente, era lo bastante mayor, lo justo, para los juegos previos. Nació en la fecha tope exacta; justo a medianoche. Y se presentó a todas las rondas preliminares entonces. Y destacó en todas.
Kallen se sonrojó aún más.
—Nunca he dicho eso —susurró.
—Lo sé. Pero es la verdad. El caso es que entonces sufrió el accidente. La rueda de un carro se partió cuando le pasaba por encima, y un pedazo de radio se le clavó en la garganta. Le costó las cuerdas vocales y le apartó del mundo durante casi un año. Y por supuesto acabó con todas sus esperanzas para los juegos. Eso pudo haber sido el final, pero Kallen nació en terreno fronterizo, entre dos zonas planetarias. Descubrió que su nacimiento había sido anotado dos veces, en cada una de las dos zonas distintas. Según una de las zonas, era una hora más joven. Era aún lo suficientemente joven para intentarlo de nuevo en esta prueba. Así que lo solicitó otra vez, y aquí está.
«Pero antes de que las pruebas empezaran esta vez, sintió curiosidad por saber los resultados anteriores. Recordaba a la gente que había competido y estaba muy seguro, por su propia experiencia, de quiénes serían los vencedores. Lo comprobó y vio que no se había equivocado. Entre los veinticinco mejores había siete que recordaba, tres de los cuales se colocaron entre los diez primeros en las pruebas fuera del planeta. Habían realizado las pruebas preliminares con Kallen y todos se habían hecho bastante buenos amigos.
Peron y Elissa estaban escuchando, pero empezaban a sentirse un poco sorprendidos. El relato de Kallen parecía no contener ninguna sorpresa.