La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
-�Vete.
Sonriendo, Joseph pidi� un caf�, y confes�:
-�Mucho me temo que de vez en cuando tus amigos resultan un tanto pesados. Y uno siente deseos de buscar el anonimato de las calles.
Charlie repuso:
-�Pues s�, es verdad.
Joseph mir� qu� era lo que Charlie le�a. Y, sin que Charlie se diera cuenta, se metieron los dos a comentar el papel de Rosalind, casi escena por escena. Aun cuando Joseph fue quien habl� casi �nica y exclusivamente:
-�Rosalind tiene una multitud de personalidades fundidas en una sola persona. Al observar c�mo este personaje se va desarrollando a trav�s de la obra, se tiene la impresi�n de que es una persona ocupada por un regimiento de personalidades contradictorias. Es buena, es prudente, en cierta medida algo le falta, ve demasiado, e incluso tiene cierto sentido del deber social. Me atrever�a a decir que es un papel que te sienta muy bien, Charlie.
Charlie no pudo contenerse. Mirando derechamente a los ojos de Joseph, y sin tomarse la molestia de sonre�r, Charlie le pregunt�:
-��Has estado alguna vez en Nottingham, Joseph?
-��Nottingham? Me temo que no. �Hubiera debido ir? �Es Nottingham un lugar de especial inter�s? �Por qu� me lo preguntas? Charlie sent�a que le picaban los labios. Dijo:
-�Es que el mes pasado estuve actuando all�. Y ten�a esperanzas de que me hubieras
visto.
-�Me parece interesant�simo. �Y en qu� representaci�n hubiera debido verte? �Cu�l era la
obra?
-�Santa Juana. La Santa Juana de Shaw. Yo era Juana.
-�Esta es una de mis obras favoritas. No pasa siquiera un a�o sin que vuelva a leer la introducci�n de esta Juana de Arco. �Volver�s a representarla? Me gustar�a tener la oportunidad de verte. Con los ojos todav�a fijos en los de Joseph, Charlie dijo: -Tambi�n la representamos en York.
-��De veras? Representasteis esta obra durante una gira. Me parece estupendo.
-�S�, estupendo. �Has estado en York, en el curso de tus viajes?
-�No, lo m�s al norte que he estado ha sido Hampstead, Londres. Pero me han dicho que York es muy bonito.
-�Es formidable. Principalmente el Minster.
Charlie mir� fijamente a Joseph cuanto tiempo os�, sigui� mirando aquella cara en la primera fila de platea. Charlie busc� en los ojos oscuros, en la tersa piel que los rodeaba para descubrir el m�s leve estremecimiento de culpabilidad o de risa, sin que nada le delatara.
�Es amn�sico -concluy� Charlie-. �Y yo qu� soy? �Oh Dios!�
Joseph no le propuso desayunar, y si lo hubiera hecho Charlie hubiera rechazado la oferta. Joseph se limit� a llamar al camarero y a preguntarle en griego qu� pescado fresco ten�an aquel d�a. Lo hizo con autoridad, sabedor de que a Charlie le gustaba el pescado, y levantando el brazo con aire de director de orquesta para llamar al camarero. Despidi� al camarero, y sigui� hablando de teatro a Charlie, como si la cosa m�s natural del mundo fuera comer pescado y beber vino a las nueve de la ma�ana de un d�a de verano. Sin embargo, para �l pidi� Coca Cola. Sab�a de lo que hablaba. Quiz� no hubiera estado en el norte de Inglaterra, pero pose�a un profundo conocimiento del teatro londinense, conocimiento que no hab�a revelado a ninguna otra persona del grupo. Mientras Joseph hablaba, Charlie experiment� aquel inquietante sentimiento que Joseph hab�a inspirado en ella desde un principio: su naturaleza exterior, lo mismo que su presencia en aquel lugar, no eran m�s que un pretexto, y la tarea que Joseph se hab�a propuesto era abrir una brecha por la que pudiera colar su otra naturaleza, que era la naturaleza de un ladr�n. Charlie le pregunt� si iba a Londres con frecuencia. Joseph dijo que, despu�s de Viena, Londres era la �nica ciudad que val�a la pena en todo el mundo. Afirm�:
-�En cuanto se me presenta la menor oportunidad la cojo, aunque sea por el rabo.
En ocasiones, incluso el ingl�s que hablaba parec�a haber sido adquirido deshonestamente. Charlie le imaginaba robando horas al sue�o para leer un libro de frases hechas inglesas, con el fin de aprender de memoria un determinado n�mero de giros todas las semanas. Charlie dijo:
-�Tambi�n representamos Santa Juana en Londres. Si., hace pocas semanas.
-��En el West End? �Charlie esto es terrible! �C�mo es que no me enter�? �Hubiera ido inmediatamente! Con l�gubres acentos, Charlie le corrigi�:
-�En el East End.
El d�a siguiente volvieron a encontrarse en otra taberna. Instintivamente, Charlie dudaba que hubiera sido por casualidad. Y, en esta ocasi�n, Joseph le pregunt� sin dar importancia a sus palabras, cu�ndo pensaba Charlie comenzar a ensayar Como gust�is, a lo que Charlie contest�, con la sola intenci�n de proseguir la conversaci�n, que hasta octubre no comenzar�an los ensayos, y, conociendo como conoc�a la compa��a, quiz� ni siquiera en octubre. De todas maneras, no cre�a que las representaciones durasen m�s de tres semanas. Explic� que el Consejo de las Artes hab�a gastado excesivamente en su presupuesto, y que se hablaba de retirarles la ayuda para efectuar giras. Para impresionar a Joseph, Charlie a�adi� un peque�o adorno de su propia cosecha:
-�El caso es que nos han dicho que nuestro espect�culo ser�a el �ltimo que financiar�n, a pesar de que hemos tenido ese formidable apoyo que nos dio el Guardian, y de que nuestro trabajo cuesta al contribuyente una trescientava parte de lo que vale un tanque. Pero �qu� podemos nosotros hacer?
Con espl�ndido desinter�s, Joseph le pregunt� de qu� manera emplear�a Charlie su tiempo libre. Y fue muy curioso, seg�n concluy� Charlie m�s tarde, que mediante el hecho de dejar claramente establecido que se hab�a perdido la representaci�n de Juana de Arco, Joseph dej� tambi�n establecido que los dos deb�an resarcirse de una forma u otra de semejante p�rdida.
Charlie contest� la pregunta de una forma negligente. Lo m�s probable es que se dedicara a camarera de bar en alg�n sitio junto a alg�n teatro. O que quiz� pintara su piso. �Por qu� lo preguntaba?
Joseph qued� terriblemente preocupado, y dijo:
-�Pero, Charlie, esto es muy poca cosa. No cabe duda de que tu talento merece una ocupaci�n m�s importante que la de camarera. �Por qu� no se te ha ocurrido pensar en la ense�anza o en la pol�tica? �No crees que ser�a m�s interesante para ti?
En una reacci�n nerviosa, Charlie se ri�, con notable descortes�a, de la falta de conocimientos de la vida que afectaba a Joseph, diciendo:
-��En Inglaterra? �Con el paro que hay? No digas tonter�as. �Y qui�n me va a pagar cinco mil libras al a�o para destruir el orden establecido? �Por el amor de Dios, soy una subversiva!
Joseph sonri�. Pareci� sorprendido y poco convencido. Ri� en cort�s reprensi�n. Dijo:
-�Vamos, vamos, Charlie� �Qu� significa lo que acabas de decir?
Dispuesta a enfadarse, Charlie dirigi� una penetrante mirada a Joseph, pero una vez m�s se tropezaba con la mirada de Joseph, all�, ante la suya, como un muro. Charlie contest�:
-�Pues significa exactamente lo que he dicho. Estoy mal vista. Con �nfasis, Joseph pregunt�:
-�Pero �qu� es lo que subviertes, Charlie? En realidad, me pareces una persona muy ortodoxa.
Fueran cuales fuesen las creencias que Charlie ten�a aquel d�a, experimentaba la inc�moda sensaci�n de que, en un debate, Joseph la avasallar�a. En consecuencia, para protegerse, Charlie utiliz� modales de cansancio. Con fatigados acentos, aconsej� a Joseph:
-�Deja este asunto, Joseph. Estamos en una isla griega. Estamos de vacaciones. Deja en paz mi actitud pol�tica y yo dejar� en paz tu pasaporte.