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READ-E-BOOK » Научная фантастика » Jinetes Del Mundo Incógnito

Электронная книга - «Jinetes Del Mundo Incógnito». Краткое содержание книги:

Novela de ciencia ficción acerca de la aparición sobre la Tierra de misteriosas “nubes” rosadas, que resultan ser visitantes inteligentes del espacio cósmico. Los miembros de una expedición antártica soviética son los primeros en tener contacto con ellas en una serie de aventuras inexplicables.
Las “nubes” remueven la capa de hielo de la Antártica y la envían al espacio. Son capaces de reproducir cualquier tipo de estructura atómica, incluyendo al hombre. Los héroes de la historia encuentran a sus “dobles”, ven aviones duplicados y viven muchas aventuras en una ciudad copiada. Incluso combaten contra agentes de la Gestapo reproducidos del pasado por las misteriosas “nubes”.
Los científicos no pueden explicarse con que objeto se duplica la vida terrestre. Todos los intentos por lograr tener contactos con los visitantes del espacio cósmico terminan en un fracaso. Sin embargo, los científicos soviéticos -héroes de la novela- llegan a desentrañar el enigma de las “nubes” rosadas y establecer contacto con una civilización superdesarrollada existente fuera de nuestra galaxia
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Esta amistad tan extraña y graciosa empezó justamente al concluir la proyección memorable de la película en la Academia de Ciencias. A la sazón permanecí sentado en mi sillón, esperando la salida de los doctores y candidatos a doctor en ciencias y la extinción de la luz. Recogí todo mi bagaje y equipo, los introduje en mi maletín deportivo y me senté de nuevo.

Irina, en silencio, me observaba a través de sus espejuelos ahumados.

– ¿No es usted el doble? -inquirió de improviso.

– Sí, yo soy el doble -afirmé-. ¿Cómo lo ha adivinado?

– Comparando su actitud con la de una persona normal. Una persona normal, no agravada por conocimientos especiales, se hubiera marchado antes de concluir la reunión. Empero, usted sigue sentado, escuchando y dando vueltas en un mismo sitio, y no se va. ¡Qué extraño!

– Estoy estudiando la vida terrestre -le respondí fatuo-. Nosotros, los dobles, somos sistemas autoprogramados, capaces de cambiar el programa de acuerdo con el objeto que se estudia.

– ¿Y ese objeto soy yo?

– Usted posee una intuición asombrosa.

– La función ha terminado. Ahora puede considerar que ha terminado su estudio.

– Tiene usted razón. Ahora encargaré una copia suya con algunas correcciones.

– ¿Sin espejuelos?

– No sólo sin espejuelos, sino también sin aires de sabelotodo y sin megalomanía. Mi copia será una muchacha corriente que poseerá su inteligencia y su físico y que adorará ir al cine y pasear por las calles.

Tomé mi maletín y eché a andar en dirección a la salida.

– A mí también me encanta ir al cine y pasear por las calles -dijo a mi espalda.

Me di la vuelta. Al otro día llegué a la sala de conferencias todo limpio y afeitado, como un agregado diplomático. Ella estaba escribiendo algo en una máquina. La saludé y me senté a su mesa.

– ¿Qué desea? -me preguntó.

– Vengo a trabajar -repuse.

– A usted todavía no lo han designado para trabajar con nuestro grupo.

– Me designarán.

– Debe pasar por la sección de personal…

– La sección de personal no representa nada para mí -le respondí con ademán de desprecio-. Sólo me interesan los estenogramas de anteayer.

– ¿Para qué? Usted no comprenderá nada.

– Me interesa, en particular, la resolución de la reunión -continué con majestuosidad y sin prestar atención a sus ataques-. Si no me equivoco, ya se han designado cuatro expediciones: al Ártico, al Cáucaso, a Groenlandia y al Himalaya.

– Cinco expediciones -corrigió ella-. La quinta irá al Glaciar Fedchenko.

– Yo eligiría Groenlandia -insinué.

Ella se rió, como si hablara con un miembro del equipo de ajedrez escolar que se presentara para jugar con el campeón del mundo. Me turbé:

– Entonces, ¿a dónde debería ir?

– A ninguna parte.

No entendí:

– Pero, es que en cada expedición es necesario un operador de cine.

– Lamento desilusionarle, Yuri, pero nosotros no necesitamos su ayuda. En la expedición tomarán parte científicos y técnicos de institutos especializados. Y, por favor, no me mire con esos ojos de carnero. Observe que no le digo: "ojos tontos". Quisiera preguntarle sólo una cosa: ¿Sabe usted trabajar con un introscopio? No, no sabe. ¿Sabe fotografiar a través de una "pared opaca", digamos, utilizando rayos infrarrojos? No, no sabe. ¿Sabe transformar lo invisible en visible con la ayuda del transformador acústico-electrónico? Tampoco lo sabe. Lo puedo leer en su rostro idealmente afeitado. Así que, hizo muy mal en afeitarse.

– Bien, pero, ¿y qué me dice de los trabajos ordinarios de operador? -inquirí sin comprender nada-. ¿De la filmación vulgaris?

– Para realizar una filmación vulgaris se necesita tan sólo una cámara de aficionado. Eso lo pueden hacer todos. Lo fundamental consiste en captar la imagen situada dentro de un medio opaco, o sea, oculta en el interior de las nubes. Así podríamos saber, por ejemplo, lo que le sucede a la copia dentro del tubo morado que vimos en la película.

Yo guardaba silencio: para un operador corriente esto era igual al cálculo diferencial.

– Esa es la realidad, Yuri -afirmó, y se echó a reír de nuevo-. Usted no puede hacer nada. ¿Y sabe usted emplear el método de Kirlian? ¿Eh?

Yo ni había oído hablar de ese método.

– Ese método, entre otras cosas, permite distinguir lo vivo de lo no vivo.

– Eso lo puedo hacer yo con mis propios ojos -repuse.

Ella tomó una pose de conferenciante:

– En la foto tomada con la ayuda de ese método, el tejido vivo aparece rodeado por un halo transparente, formado por las descargas de corriente de alta frecuencia. Cuanto más intensa es la actividad vital, tanto más claro es el halo.

– Incluso para un erizo desnudo está claro que ése es un tejido vivo -afirmé furioso y me levanté-. Olvide la sección de personal; no necesito hacer nada en ese departamento, ni aquí tampoco.

Ella se rió esta vez de un modo diferente, alegre y amablemente:

– Siéntese, Yuri, y no se altere. Usted irá junto con nosotros.

– ¿A dónde? -Yo seguía ofendido-: ¿A los alrededores de Moscú?

– No, a Paris.

No le creí a esta pequeña diabla hasta tanto no vi en sus manos el papel de nuestra designación al congreso de Paris. Ahora, junto a la ventana de mi habitación, yo esperaba a esta misma diabla como se podría esperar tan sólo a un ángel, apoyando mi cuerpo sobre una pierna y otra y mordiendo fósforos con impaciencia. Y, por ir a buscar cigarrillos en la mesa, no la noté al cruzar en dirección a mi edificio. Ella llamó a mi puerta en los momentos en que por mi mente cruzaban ya ideas sobre el rompimiento de relaciones diplomáticas.

– ¡Dios mío! ¡Por fin! -exclamé.

Lanzó su capa a mis manos y empezó a bailar dentro de la habitación:

– ¿Ya eres un creyente?

– Sí, desde ahora. Ya creo en el ángel que me trajo la gracia de los cielos. ¿Cuándo partiremos? ¡Dímelo!

– Pasado mañana. Zernov retornará mañana y al otro día, por la mañana, volaremos a Paris. Los pasajes han sido ya reservados. Pero, ¿por qué nos hablamos de "tú"?

– Por instinto. Pero creo que no es eso precisamente lo que te intranquiliza.

– Tienes razón. Me intranquiliza el hecho de que "ellos" ya están en el Ártico, ¿comprendes lo que eso significa? El capitán del rompehielos "Dobrinia", que acaba de retornar a Arjánguelsk, estuvo ayer en nuestro Comité. Asegura, que un área extensa del Mar de Kara y del Océano Glacial, al norte de la Tierra de Franz-Joseph, está libre de hielo. Del observatorio de Púlkovo han informado que los satélites de hielo circunvuelan el Polo Norte varias veces al día.

– Y sin embargo, el Comité acordó suspender la filmación -dije con desaliento-. Este es precisamente el momento para filmar.

– Ya los aficionados lo están haciendo. Dentro de poco recibiremos paquetes de películas. Eso no es lo más importante.

– ¿Y qué es lo más importante?

– Hacer contacto con los visitantes.

Silbé.

– No silbes. Ya se ha intentado, aunque sin resultado hasta ahora. Científicos holandeses e ingleses han propuesto un programa para establecer contacto con ellos. Todo el material está en las manos de Osovets. Por otra parte, quiero decirte que el grupo de Thompson nos dará dolores de cabeza en el Congreso. La delegación norteamericana está actualmente dividida en dos grupos. Un grupo, el mayoritario, no apoya a Thompson; empero, el otro ha formado un bloque a su alrededor. Este último no es muy sólido, a decir verdad, pero nos podría traer problemas en Paris. He ahí lo más importante. ¿No lo ves? Espera un minuto. -Riéndose, tomó su capa de entre mis manos y sacó del bolsillo un paquete voluminoso cubierto con sellos extranjeros-. Me olvidé de lo más importante. Aquí tengo una carta para ti recibida desde los Estados Unidos.

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