El Desierto De Hielo
- Автор: Carranza Maite
- Серия: La Guerra de las Brujas #2
- Язык: испанский
- Жанр: Фэнтези
Электронная книга - «El Desierto De Hielo». Краткое содержание книги:
– No me gusta, Selene.
– ¿El qué?
Estaba asustada.
– Nosotros… No sé qué me has hecho, Selene. ¿Qué me has hecho?
– ¿Yo?
– ¿Me has embrujado?
Era algo así como una acusación y me sentí como debían de sentirse las brujas, mis antepasadas, ante un tribunal de la Inquisición.
– ¿Por qué lo dices?
– Yo tenía las cosas claras: mis planes, mi futuro, mis obligaciones. Quería a Meritxell y de pronto… apareciste tú.
Gunnar estaba tenso y la distancia no hacía más que acrecentar su recelo. Rodeé la mesa y me senté en sus rodillas. Sentí cómo Gunnar temblaba al contacto con mi piel. Igual que yo. No podíamos evitarlo. Y volvimos a besarnos con desespero. Lo había echado tanto de menos… Y a cada nuevo abrazo, la sangre fluía con más fuerza.
No hablamos durante largo rato. Dejamos que hablasen nuestros cuerpos. Hasta que al fin, exhaustos, nos miramos como se miran dos amantes. Con ternura.
– ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ti? -confesó.
– Yo tampoco puedo -admití-, pero eso no es malo; eso es el amor, supongo.
Gunnar era mayor que yo. ¿Veinticinco años quizá? Pero tenía mucha más experiencia. Chasqueó la lengua y me acarició.
– A veces el amor ofusca. Y eso es lo que nos pasa. No podemos pensar, sólo podemos sentir.
A mí continuaba sin parecerme nada reprobable. Excepto por la tristeza de Meritxell, los dos éramos jóvenes, libres y estábamos enamorados. Gunnar intentó explicarse:
– Has sido un strandhögg en mi vida.
– ¿Un qué?
– Un strandhögg, un ataque sorpresa. Así es como llamaban los vikingos a sus incursiones tierra adentro. Atacaban sin avisar, por eso eran rápidos, efectivos y devastadores.
Gunnar se levantó de la cama y al poco regresó con una botella de licor y dos copas. Sirvió y me ofreció la extraña bebida.
– Es hidromiel, la bebida de los dioses.
Bebí el hidromiel y apuré la copa. Tenía muchas dudas y curiosidades. No me acababa de satisfacer su comparación.
– O sea, que he saqueado tu vida. ¿Yo soy tu strandhögg?
– No te esperaba, Selene. Me has pillado desprevenido.
Me ofendió.
– Yo tampoco te buscaba. ¡Nuestros caminos se cruzaron!
Gunnar suspiró.
– Es cierto, pero a lo mejor nuestros caminos no deberían haberse cruzado.
No me gustaban los enigmas.
– ¿Me quieres explicar algo? Habla claro.
Gunnar me llenó otra vez la copa y me invitó a tenderme junto a él. Nos cubrimos con una manta.
– Te explicaré una historia. Forma parte de la saga islandesa de Voslund y habla del destino de una mujer que fue escrito antes de que ella naciera. La bella Signy que nació para perpetuar el linaje de Voslund y vengar a los suyos.
Y me dejé arrullar por la voz de Gunnar.
«Hace muchos, muchos años, en un lugar llamado Branstock, vivía el viejo Voslund en su casa familiar junto con sus tres hijos y su única hija, Signy, la más querida.
»Signy cuidaba de sus padres y sus hermanos y amaba especialmente a Sigmund, su hermano mellizo, porque habían compartido el vientre de su madre, eran muy parecidos y podían entenderse sin palabras. Signy y Sigmund perdieron a su madre al nacer y una seidkona -una adivina- mató un ganso para conocer el futuro de la familia y predestinó que la pequeña Signy sería la que perpetuaría su nombre y su honor.
»Pero el viejo Voslund no dio importancia a los augurios. Cuando creyó llegado el momento de casar a su hija, escogió al mejor candidato de todos, al noble Siggeir de Gotland, y celebró una gran fiesta de esponsales. Muchos fueron los regalos de los esposos, pero el que más expectación levantó fue el de un viejo de barba blanca y rostro oculto por un sombrero, que presentó una hermosa espada diciendo: "Regalo esta espléndida espada forjada por los enanos a quien sea capaz de sacarla"; dicho lo cual, la clavó hasta la empuñadura en un viejo roble.
»Siggeir de Gotland deseó que la espada fuera suya y fue el primero que intentó arrancarla, pero la espada estaba encantada y no cedió a su fuerza ni a sus manos. Signy no estaba enamorada de su esposo, pero en aquel momento supo además con certeza que sería muy infeliz a su lado. Siggeir era codicioso, envidioso y vengativo. Y Signy compadeció a aquel que lograra arrancar la espada, porque se granjearía para siempre el odio de Siggeir, su esposo.
»Lo intentaron los nobles de uno y otro bando, los mejores guerreros, todos los invitados, y finalmente, cuando todos desistieron y se emborracharon, el joven Sigmund, el mellizo de Signy, acarició la bella empuñadura y la espada se deslizó en su mano mágicamente.
»Siggeir, que codiciaba la espada, le ofreció oro a cambio de ella, pero Sigmund no aceptó venderla. Entonces la ira de Siggeir fue tanta que tomó a su esposa, sus regalos y sus naves, y regresó con sus guerreros a Gotland, su tierra. No obstante, antes de partir consiguió arrancar al viejo Voslund la promesa de visitarlo junto con sus hijos.
»Signy hubiera preferido no volver a ver nunca más a su padre y a sus hermanos para así evitar una tragedia, y rogó y rogó a los dioses para que no fueran nunca a Gotland a visitarlos. Mas su padre Voslund era un hombre valiente y de palabra, por lo que pasado un tiempo, cuando ya la joven Signy tenía un hijo de su esposo Siggeir, dirigió sus naves rumbo a Gotland para visitar a su hija y a su yerno y conocer a su nieto.
»Signy, al divisar las naves de su familia, corrió a avisarlos para que no se acercaran a la fortaleza de su marido, porque éste les había preparado una emboscada. Pero los hombres la desoyeron y se precipitaron a la muerte. Efectivamente Siggeir mató al viejo Voslund y a sus hombres en el campo de batalla, consiguió hacerse con la espada de Sigmund y tomó prisioneros a los hermanos de Signy. Los ató a un árbol y los condenó a un suplicio aún peor que la muerte. Por la noche un lobo devoró al primer hermano. La noche siguiente el mismo lobo devoró al segundo hermano. Cuando sólo quedaba Sigmund, su hermana Signy pidió visitarlo para despedirse de él. Así lo hizo y, mientras le besaba, le untó la cara con miel. Cuando esa noche el lobo acudió a su cita para devorar a Sigmund, le lamió la cara e introdujo la lengua en la boca de Sigmund. Éste cerró la mandíbula con fuerza y atrapó la lengua con sus dientes; la mordió con tanta fuerza que aguantó las sacudidas de la bestia al morir, y fueron tan intensas que consiguieron desatar sus cuerdas.
»Sigmund huyó y regresó a su tierra. Signy se quedó junto a su marido y su hijo, pero juró vengar el honor de su familia. Esa idea fija corroía a Signy y le impedía ser feliz. Y esperó unos años hasta que su hijo pudo navegar…
»Entonces, aprovechando que su esposo Siggeir estaba guerreando contra los Svear, tomó un barco con su hijo y regresó a su tierra natal, a la casa de los Voslund. Allí se reunió con su hermano Sigmund y le comunicó su decisión. No descansaría tranquila hasta vengar la afrenta cometida contra su padre y sus hermanos.
»En primer lugar deseaba que Sigmund calibrase si su hijo era un digno Voslund, con el valor de los Voslund, para vengar la afrenta de los Voslund. Y Sigmund así lo hizo. Le indicó al muchacho que preparase un pan de un saco de harina en el que había escondido una serpiente mientras él y Signy iban al bosque a recoger leña. Al regresar el pan estaba sin cocer y el hijo de Signy reconoció que tuvo miedo al meter la mano en el saco, puesto que dentro había una serpiente. Llena de dolor, Signy mató a su propio hijo por su cobardía.
»Signy supo que sólo un hijo de Sigmund y ella heredaría el valor de los Voslund. Para conseguir un hijo de su propio hermano, cambió su aspecto con el de una joven bruja. Y así Signy concibió un hijo de Sigmund y regresó a su tierra con él. Se llamaba Sinfjotle.
»Sinfjotle era un muchacho fuerte y noble, pero una vez más Signy temía que no estuviese a la altura del deber que le correspondía. Así pues, cuando tuvo la edad suficiente, lo llevó de nuevo ante su hermano Sigmund para que lo sometiese a la prueba de su valor. Tras indicarle el saco de harina con la serpiente, Sigmund y Signy marcharon de la casa. Al regresar, el pan estaba cocido. Sinfjotle dijo que dentro del saco de harina había encontrado una serpiente pero no tuvo miedo y obedeció las órdenes de su madre y su tío. Signy se alegró. Su hijo Sinfjotle era un digno sucesor de los Voslund y por sus venas corría su sangre doblemente. Así pues él vengaría la afrenta de su abuelo y sus tíos.