Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
Momentos del Pasado - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Momentos del Pasado

Электронная книга - «Momentos del Pasado». Краткое содержание книги:

Cuando, después de algunos años, Matthew Standish volvió a la vida de Copper traía una propuesta de matrimonio muy poco romántica bajo el brazo. Según el, la situación requería soluciones prácticas: Matthew necesitaba una madre para su hija de corta edad y un ama de llaves para Birraminda. La solución parecía fácil, sencilla, lógica… sobre todo teniendo en cuenta que Matthew estaba seguro de que la pequeña Copper no podía haber olvidado los momentos que compartieron en el pasado.
Y Copper no había olvidado, pero no era la misma joven a la que había conocido siete años atrás. De hecho, tenía una propuesta de negocios muy pragmática que hacerle…
1 ... 14 15 16 17 18 19 20 21 22 ... 35
Перейти на страницу:

Mal ni siquiera se tensó. Sin apresurarse, levantó la cabeza y miró a su hermano.

– ¿Qué pasa? -le preguntó con voz firme.

Copper, estremecida y mareada, estuvo a punto de caerse cuando Mal la soltó. Le temblaban las piernas de manera incontrolable y le ardían las mejillas. Era incapaz de pronunciar palabra.

– Venía a preguntarte si te apetecía una cerveza -explicó Brett, sin dejar de sonreír-. ¡Pero ya me doy cuenta de que estás ocupado!

– Lo estábamos antes de que nos interrumpieras -repuso Mal.

Copper se preguntó entonces cómo podía Mal parecer tan tranquilo. Ella tenía el corazón acelerado, la cabeza le daba vueltas, estaba excitada y medio ahogada… ¡y él respiraba con toda normalidad!

Brett, por su parte, hacía oídos sordos a la indirecta de su hermano.

– Creía que lo de besar a las amas de llaves era cosa mía -le comentó, fingiendo sentirse dolido.

– A ésta no -Mal miró entonces a Copper, que se estaba esforzando por volver a la realidad-. Esta es mía -desvió de nuevo la mirada hacia Brett y su voz adquirió un claro tono de advertencia-. Copper va a casarse conmigo, así que será la única que haya escapado a tus manos.

– ¡Lo sabía! -Brett prorrumpió en gritos de alegría y, después de darle una cariñosa palmada a su hermano, abrazó a Copper y la levantó en voladas -¡Lo sabía! ¡Mal cree que no puedo leerle esa cara de póquer que tiene, pero sabía lo que sentía por ti desde el principio!

– ¿De verdad? -balbuceó ella. Cuando volvió a poner los pies en el suelo, sentía las rodillas tan débiles que se agarró instintivamente a Mal buscando la seguridad de su cuerpo.

– No sabía que fueras tan perspicaz, Brett -observó Mal. Copper no pudo menos que preguntarse si aquel sarcástico comentario le resultaría tan obvio a Brett como a ella. Aparentemente no era así, ya que seguía asintiendo con la cabeza, satisfecho de sí mismo.

– Pues lo noté mucho mejor de lo que tú te imaginas. Fingíais que os ignorarais mutuamente, pero por las miradas que os lanzarais a hurtadillas, ¡yo sabía que lo vuestro era verdadero amor!

– ¿Qué sabes tú de eso? -le preguntó Mal.

– No mucho, la verdad -admitió Brett-. Pero puedo reconocerlo cuando lo veo, y creo que los dos sois muy afortunados -de repente se puso serio-. Muy afortunados -añadió, antes de sonreír de nuevo-. ¡Venga, esto hay que celebrarlo!

– Yo… -Copper tuvo que aclararse la garganta en un desesperado intento por recuperarse; no podía seguir eternamente agarrada a Mal-. Será mejor que vaya a buscar a Megan para darle de cenar.

– Te acompañaré -se ofreció Mal.

– Sí, mientras tanto yo me aseguraré de enfriar la cerveza -intervino Brett-. No tardéis mucho.

– Esperemos que todo el mundo sea tan fácil de convencer como éste -musitó Mal cuando su hermano volvió a entrar en la casa. Miró a Copper, que todavía estaba apoyada en él intentando reunir las fuerzas necesarias para apartarse-. ¿Te encuentras bien?

La preocupación que destilaba su voz la tomó por sorpresa. ¡Lo último que deseaba era que Mal pensara que aquel beso había significado mucho más para ella que para él!

– Sí, estoy bien -respondió a la defensiva-. ¡Qué curioso que Brett haya pensado que estábamos enamorados durante todo este tiempo! -exclamó después de un largo e incómodo silencio, con una risa nerviosa, cuando ya se dirigían a buscar a Megan…

– Sí, qué curioso -asintió Mal con tono inexpresivo, y la joven deseó haber mantenido la boca cerrada.

El día estaba tocando a su fin cuando volvían a la casa con Megan. La niña correteaba alegre entre ellos, contenta de haber estado jugando con los pequeños de Naomi. Copper era muy consciente de la presencia de Mal a su lado, inclinando la cabeza para escuchar gravemente las palabras de su hija. La ternura que le demostraba, de alguna manera sorprendente en un hombre tan fuerte y silencioso, la conmovía profundamente. Mal debía de querer mucho a Megan si, por su bien, estaba dispuesto a casarse con una mujer a la que no amaba.

Aquel pensamiento tranquilizó en cierta forma a Copper. Megan se adelanté corriendo para entrar primero en la casa, y desapareció en la cocina.

– ¿Vas a decírselo esta noche? -le preguntó Copper.

– Puede que sí -respondió Mal.

Cuando subía las escaleras de la veranda, Copper titubeó de repente. Una vez que se lo dijeran a Megan, ya no habría ninguna posibilidad de volver atrás. Definitivamente, para ella comenzaría una nueva vida.

– ¿Realmente crees que podremos lograrlo? -le preguntó, temerosa.

Mal se había detenido a su lado, y en ese momento se volvió para mirarla a los ojos.

– Claro que podemos. Yo pensaré constantemente en Megan y tú en tu proyecto, y los dos tendremos éxito -de manera inesperada, le tomó una mano y se la apretó-. Todo saldrá bien -le prometió y, muy lentamente, inclinó la cabeza para acariciarle los labios con los suyos.

La irrefrenable excitación que Copper antes había sentido se transformó esa vez en una infinita calidez y ternura. Poco después, tomados de la mano, se miraban en silencio, como asombrados de lo que había sucedido entre ellos. Fue en ese momento cuando Brett se asomó a la puerta de la casa, pidiéndoles que se apresuraran.

– ¡Hey, venga! ¡No estáis solos y la cerveza se está calentando!

En la cocina, Copper evitó mirar a Mal. No sabía qué hacer con las manos. Las sentía extremadamente sensibles como si en sus yemas se hubiera quedado grabado el contacto de su piel. ¿Habría tenido Mal realmente intención de besarla? ¿Habría querido consolarla de esa forma? ¿O habría escuchado a Brett saliendo de la cocina y se habría forzado a sí mismo a asumir su nuevo papel?

Mal sentó a Megan en sus rodillas para explicarle que se iba a casar con Copper, y que se quedaría con ellos en Birraminda.

– ¿Eso te gustaría? -le preguntó.

Megan no parecía todavía preparada para comprometerse demasiado.

– ¿Cuánto tiempo se quedará?

– Mucho.

– ¿Para siempre? -le preguntó la niña a Copper.

– Espero que sí, Megan -respondió, mirando por un momento a Mal por encima de su cabecita.

Megan pareció contentarse con su respuesta y puso fin a la conversación. De alguna manera, Copper se había imaginado que reaccionaría echándose en sus brazos, pero la niña había visto a demasiada gente llegar a la casa para después marcharse, de forma que se había acostumbrado a no confiar en nadie desde un principio. Simplemente se bajó de las rodillas de su padre y continuó jugando como antes.

Sin embargo, cuando Copper la acostó poco después y le dio un beso de buenas noches, la pequeña la abrazó cariñosamente.

– Te quiero -dijo con tono ferviente, y a Copper se le llenaron los ojos de lágrimas.

– Yo también te quiero, corazón.

– Y estoy muy contenta de que vayas a casarte con papá -le confesó en voz baja.

– Yo también -susurró Copper y, cuando levantó la mirada, vio a Mal observándolas desde el umbral.

– Y papá -añadió él.

– ¡Ya lo veo!

Megan tiraba de la mano a Copper, exultante de alegría, al distinguir la figura de Mal entrando en la sala de espera del aeropuerto, acompañado de Brett. Los dos hombres se detuvieron por un momento, buscándolas con la mirada entre la multitud.

Copper descubrió a Mal en el mismo momento en que lo hizo Megan. La niña y ella habían estado dos semanas en Adelaida y ahora volvía a verlo allí, tan tranquilo y contenido como siempre. Le habría encantado comportarse con la misma desinhibición que Megan, que en ese momento corría hacia su padre segura de que la estrecharía cariñosamente entre sus brazos.

– Hola -los saludó Copper con una sonrisa mientras se acercaba a ellos, y Mal se quedó inmóvil al verla; llevaba un ligero vestido de color amarillo pálido, con escote, y en las manos sostenía un sencilla pamela.

1 ... 14 15 16 17 18 19 20 21 22 ... 35
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)