Canticos de la lejana Tierra [=Voces de un mundo distante / The Songs of Distant Earth - es]
- Автор: Кларк Артур Чарльз
- Год: 1979
- Язык: испанский
- Переводчик: Francisca Graelis Reynoso
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Canticos de la lejana Tierra [=Voces de un mundo distante / The Songs of Distant Earth - es]». Краткое содержание книги:
Loren se sintió aliviado cuando, de repente, Brant se excusó y se alejó apresuradamente. Loren pronto descubrió la razón.
—¡Comandante Lorenson! — dijo la alcaldesa Waldron—. Espero que Tarna le esté tratando bien.
Loren gruñó para sus adentros. Sabía que, en teoría, debía ser cortés con la alcaldesa, pero la elegancia social nunca había sido su fuerte.
— Muy bien, gracias. No creo que conozca usted a estos caballeros…
Con voz mucho más potente de lo necesario, llamó a un grupo de compañeros que estaban al otro lado del patio y que acababan de llegar. Por suerte, todos eran tenientes; la graduación tenía sus privilegios, incluso fuera de servicio, y él nunca vacilaba en utilizarlos.
— Alcaldesa Waldron, le presento al teniente Fletcher. Es la primera vez que bajas al planeta, ¿verdad Owen? El teniente Werner Ng, el teniente Ranjit Winson, el teniente Karl Bosley…
« Eran como los exclusivistas Marcianos — pensó—, siempre juntos. » Bueno, constituían un blanco perfecto y eran un grupo de jóvenes bien parecidos. No creía que la alcaldesa notase su retirada estratégica.
Doreen Chang habría preferido con mucho hablar con el capitán, pero éste había hecho una aparición fugaz y simbólica: tomó una bebida, se disculpó ante los anfitriones y se marchó.
—¿Por qué no me deja que le entreviste? — le preguntó a Kaldor, quien no tenía aquellas inhibiciones y había ya hecho grabaciones de audio y vídeo que duraban varios días.
— El capitán Sirdar Bey — contestó—se halla en una posición privilegiada. A diferencia del resto de nosotros, no tiene por qué dar explicaciones… ni disculpas.
— Observo un tono de suave sarcasmo en su voz — dijo la periodista estrella de la Compañía de Radiodifusión de Thalassa.
— No ha sido intencionado. Admiro enormemente al capitán, e incluso acepto la opinión que tiene de mi… con reservas por supuesto. Eh, ¿está usted grabando?
— Ahora no. Hay demasiado ruido de fondo.
— Tiene suerte de que yo sea una persona tan confiada, puesto que no hay manera de saber si estaba grabando.
— Totalmente off the record, Moses. ¿Qué piensa él de usted?
— Le satisface oír mis puntos de vista y disponer de mi experiencia, pero no me toma muy en serio. No sé exactamente por qué. En una ocasión me dijo: « Moses, te gusta el poder pero no la responsabilidad. Yo disfruto con los dos. » Fue una afirmación muy perspicaz; resume la diferencia que existe entre los dos.
—¿Qué contestó usted?
—¿Qué podía decir? Era totalmente cierto. La única vez que intervine en la política práctica fue… bueno, no un desastre pero no lo pasé bien realmente.
—¿La cruzada Kaldor?
— Ah… lo sabe. Es un nombre estúpido; me molestó. Ese fue otro motivo de desacuerdo entre el capitán y yo. Él pensaba, y todavía lo piensa, estoy seguro, que el Mandato que nos obligaba a evitar todos los planetas con potencial de vida era una tontería sentimental. Vuelvo a citar al buen capitán: « La Ley la entiendo. La Metaley es… un disparate. »
— Es fascinante: algún día debe permitirme que lo grabe.
— Ni hablar. ¿Qué pasa ahí?
Doreen Chang era una mujer insistente, pero sabía cuándo tenía que abandonar.
— Oh, es la escultura de gas favorita de Mirissa. Seguramente también las tenían en la Tierra.
— Por supuesto. Y ya que todavía estamos off the record, le diré que no creo que esto sea arte. Pero es divertido.
En una sección del patio se habían apagado las luces principales, y una docena de invitados estaban reunidos alrededor de lo que parecía ser una burbuja de jabón muy grande, casi de un metro de diámetro. Al acercarse, Chang y Kaldor pudieron ver cómo se formaban en su interior los primeros remolinos de color, como el nacimiento de una nebulosa espiral.
— Se llama « Vida » —dijo Doreen—, y lleva doscientos años en la familia de Mirissa. Pero el gas ya empieza a perder color; recuerdo cuando era mucho más brillante.
Aun así, era impresionante. La batería de disparadores de electrones y láseres de la base había sido programada por un artista paciente, muerto hacía ya mucho tiempo, para que generara una serie de figuras geométricas que evolucionaban lentamente hasta convertirse en estructuras orgánicas. Del centro de la esfera aparecían formas cada vez más complejas, que se expandían hasta perderse de vista y eran sustituidas por otras. En una ingeniosa secuencia se mostraba a unas criaturas unicelulares que ascendían por una escalera de caracol, inmediatamente reconocible como una representación de la molécula de ADN. Con cada paso se añadía algo nuevo; a los pocos minutos, la exhibición había abarcado la odisea de los cuatro mil millones de años que van desde la ameba hasta el hombre.
Luego el artista trató de ir más allá, y Kaldor se perdió. Las contorsiones del gas fluorescente se volvieron demasiado complejas y abstractas. Quizá si se veía la exhibición algunas veces más, aparecía algún esquema…
—¿Qué ha pasado con el sonido? — preguntó Doreen cuando el torbellino de hirvientes colores de la burbuja desapareció súbitamente—. Antes había una música muy buena, especialmente al final.
— Me temía que alguien hiciera esa pregunta — dijo Mirissa disculpándose con una sonrisa—. No estamos seguros de si el problema está en el mecanismo de reproducción o en el propio programa.
—¡Seguro que tienes una copia!
— Oh, sí, desde luego. Pero el módulo de recambio está en alguna parte de la habitación de Kumar, probablemente enterrado bajo piezas de su canoa. Hasta que no veáis su guarida no entenderéis lo que significa realmente la palabra entropía.
— No es una canoa; es un kayac — protestó Kumar, que acababa de llegar con una bonita chica colgada de cada brazo—. Y, ¿qué es entropía?
Uno de los jóvenes marcianos fue lo bastante estúpido para tratar de explicárselo vertiendo dos bebidas de colores distintos en el mismo vaso. Antes de que pudiera llegar muy lejos en su explicación, su voz fue ahogada por una avalancha de música procedente de la escultura de gas.
—¿Lo ves? — gritó Kumar entre el estrépito, con evidente orgullo—. ¡Brant puede arreglarlo todo!
« ¿Todo? — pensó Loren—. Ya veremos… Ya veremos.
17. Cadena de mando
De: el Capitán.
A: todos los miembros de la tripulación.
CRONOLOGIA
Dada la enorme e innecesaria confusión que se ha producido a este respecto, quiero especificar lo siguiente:
1. Todos los registros y horarios de la Nave se mantendrán en Tiempo Terrestre (corregido por los efectos de la relatividad) hasta el fin del viaje. Todos los relojes y sistemas de programación del tiempo a bordo de la nave continuarán rigiéndose por TT.
2. Por motivos de comodidad, los miembros de la tripulación que descienden a Thalassa usarán el Tiempo Lassano (TL) cuando sea preciso, pero mantendrán todos los registros en TT, con el TL entre paréntesis.
3. Les recuerdo que:
La duración del Día Solar Medio de Thalassa es de 29,4325 horas TT. Hay 313,1561 días thalassanos en el Año Sideral Thalassano, el cual se divide en 11 meses de 28 días. Enero se omite en el calendario, y los cinco días sobrantes para sumar el total de 313 siguen de manera inmediata al último día (el 28) de diciembre. Cada seis años hay un año bisiesto, pero no habrá ninguno durante nuestra estancia.