Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Космическая фантастика » El arca de la redención [Redemption Ark - es]
El arca de la redención [Redemption Ark - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El arca de la redención [Redemption Ark - es]

Электронная книга - «El arca de la redención [Redemption Ark - es]». Краткое содержание книги:

Estamos a comienzos del siglo XXVII. Hace cincuenta años, el hombre puso en marcha un antiguo sistema alienígena que detectaba el nacimiento de formas de vida inteligentes. Los inhibidores llevan mucho tiempo esperando, pero ahora se preparan para volver…
Mientras tanto, una fuerza desconocida ha sembrado el terror en el Sanctasanctórum de los combinados. A medida que la naturaleza de la nueva amenaza se vuelve más clara, Clavain, uno de sus guerreros, empieza a plantearse que es hora de volver al combate. En Resurgam se ha descubierto un cargamento de armas devastadoras que podrían ser utilizadas para el bien de la Humanidad, pero alguien ya ha logrado hacerse con su control…
1 ... 139 140 141 142 143 144 145 146 147 ... 216
Перейти на страницу:

El portavoz hizo una pausa y luego volvió a establecer el contacto visual con la cámara.

—«Hace solo veintiséis horas, el propio Thorn criticó de forma pública su complicidad en la propagación de estos rumores. Ha denunciado a aquellos que lo han ayudado en la divulgación de estas maliciosas mentiras y ha buscado el perdón del Gobierno por las molestias que haya podido causar su participación en estos actos».

El rostro del portavoz no traicionó ni una insinuación de disonancia interior al leer estas palabras. Era cierto que al examinar por primera vez el texto, al llegar a esa parte, se había devanado los sesos y no había conseguido encontrar ningún recuerdo de Thorn haciendo una declaración pública, por no hablar ya de una crítica pública de sus propias actividades. Pero ese tipo de cosas no dejaban de ocurrir, y era muy posible que él se hubiera perdido la aparición en cuestión.

El portavoz siguió adelante como un valiente. Cambió el tono para decir:

—«Relacionado con este asunto…, recientes estudios del instituto científico Mantell han llevado a investigar de nuevo la naturaleza del objeto que se ve en el cielo vespertino. Se cree ahora menos probable que el objeto en cuestión sea de la misma naturaleza que un cometa. Una explicación más plausible es que esté relacionado con el gigante gaseoso más grande del sistema. El Gobierno democrático de Cuvier, sin embargo, niega con firmeza cualquier sugerencia de que el planeta en sí haya sido o esté siendo destruido. Todos los rumores en este sentido son de origen malicioso y han de condenarse con los términos más firmes».

Hizo otra pausa y se permitió esbozar el rastro más diminuto de una sonrisa.

—«Y con eso concluye esta declaración del Gobierno democrático de Cuvier».

A bordo de la Nostalgia por el Infinito, y sin demasiada alegría, Ilia Volyova se fumaba hasta el filtro uno de los cigarrillos que le había proporcionado la nave. Estaba pensando, pensando con frenesí, su mente zumbaba como una sala de turbinas demasiado explotada. Sus pies, embutidos en las botas, chapoteaban por el fango que secretaba la nave y que tenía la misma consistencia que los mocos. Tenía un pequeño dolor de cabeza que no aliviaba desde luego el tono constante y monótono de las bombas de achique. Y sin embargo, en un sentido estaba eufórica porque por fin podía ver ante ella un rumbo claro.

—Me alegro tanto de que haya decidido hablar conmigo, capitán… —dijo—. No creería lo que eso significa después de todo este tiempo.

La voz masculina surgía a su alrededor, cercana y distante a la vez, inmensa y eterna como la de un dios.

—Siento que llevara tanto tiempo.

La mujer sintió que toda la estructura de la nave temblaba con cada sílaba.

—¿Le importa que le pregunte por qué ha llevado tanto tiempo, capitán?

Las respuestas de este, cuando llegaban, pocas veces eran inmediatas. Volyova tenía la impresión de que al capitán le llevaba tiempo ordenar sus pensamientos; que con el tamaño inmenso se había producido una inmensa lentitud, de tal forma que su trato con ella no representaba en realidad el ritmo verdadero de sus procesos mentales.

—Había cosas que tenía que asumir, Ilia.

—¿Qué cosas, capitán?

Otra pausa inmensa. Esta no era la primera conversación de la que habían disfrutado desde que el capitán había reanudado las comunicaciones. Durante los primeros y vacilantes intercambios, Volyova había temido que los silencios fuesen señal de la retirada del capitán a otro prolongado estado de catatonia. Las retiradas habían parecido ser menos graves que antes, las funciones habituales habían continuado a bordo de la nave, pero ella había seguido temiendo el tremendo revés que esos silencios podrían significar. Meses, quizá, antes de que se le pudiera volver a convencer para que se comunicase. Pero nunca había sido tan grave. Los silencios solo indicaban períodos de reflexión, el tiempo que les llevaba a las señales ir y venir traqueteando por la inmensa estructura sináptica de la nave transformada, para luego recopilarse en forma de pensamientos. El capitán parecía infinitamente más dispuesto a comentar temas que con anterioridad estaban prohibidos.

—Las cosas que hice, Ilia. Los crímenes que cometí.

—Todos hemos cometido crímenes, capitán.

—Los míos fueron excepcionales.

Sí, pensó ella, eso no se podía negar. Con la involuntaria connivencia de unos conspiradores alienígenas, los malabaristas de formas, el capitán había cometido un grave acto contra otro miembro de su tripulación. Había empleado a los malabaristas para que grabaran su conciencia en la cabeza de otro hombre, había invadido su cráneo, una transferencia de personalidad muchísimo más efectiva que cualquier otra cosa que pudiera lograrse por medios tecnológicos. Y durante muchos años la nave había existido como dos hombres, uno de los cuales sucumbía poco a poco a la infección de la plaga de fusión.

Al ser el crimen tan infame se había visto forzado a ocultarlo de los otros miembros de la tripulación. Solo había salido a la luz durante los acontecimientos culminantes ocurridos alrededor de la estrella de neutrones, los mismos acontecimientos que habían llevado a que al capitán se le permitiera tragarse y transformar su propia nave. Volyova le había obligado a aceptar ese destino como una especie de castigo, aunque para ella habría sido igual de fácil matarlo. También lo había hecho porque quizá esperaba aumentar con eso sus propias posibilidades de supervivencia. La nave ya había estado bajo el control de un agente hostil, la plaga, y hacer que el capitán asumiera el mando en su lugar le había parecido hasta cierto punto el menor de ambos males. No era, estaba dispuesta a admitir, una decisión que en aquel momento hubiera sometido a grandes análisis.

—Sé lo que hizo —le dijo al capitán—. Y sabe que me parece abominable. Pero ha sufrido por ello, capitán; nadie podría negarlo. Ya es hora de dejarlo atrás y seguir adelante, creo.

—Siento una tremenda sensación de culpa por lo que hice.

—Y yo siento una tremenda sensación de culpa por lo que le hice al oficial de artillería. Soy tan culpable de todo esto como usted, capitán. Si yo no lo hubiera vuelto loco, dudo que hubiera ocurrido nada de esto.

—Yo todavía tendría que vivir con mi crimen.

—Fue hace mucho tiempo. Estaba asustado. Lo que hizo fue terrible, pero no fue la obra de un hombre racional. No es que sea una excusa, pero sí que hace que sea un poco más fácil de entender. Si yo estuviera en su situación, capitán, apenas humano y quizá infectado con algo que sabía que me iba a matar, o algo peor, no puedo decir con certeza que no considerase hacer algo igual de extremo.

—Tú nunca asesinarías, Ilia. Eres mejor que eso.

—En Resurgam piensan que soy una criminal de guerra, capitán. A veces me pregunto si tienen razón, sabe. ¿Y si después de todo destruimos Phoenix?

1 ... 139 140 141 142 143 144 145 146 147 ... 216
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)