El arca de la redención [Redemption Ark - es]
- Автор: Рейнольдс Аластер
- Год: 2006
- Язык: испанский
- Год: La Factor
- ISBN: 84-9800-283-4
- Переводчик: Aitor Solar
- Жанр: Космическая фантастика
Электронная книга - «El arca de la redención [Redemption Ark - es]». Краткое содержание книги:
Mientras tanto, una fuerza desconocida ha sembrado el terror en el Sanctasanctórum de los combinados. A medida que la naturaleza de la nueva amenaza se vuelve más clara, Clavain, uno de sus guerreros, empieza a plantearse que es hora de volver al combate. En Resurgam se ha descubierto un cargamento de armas devastadoras que podrían ser utilizadas para el bien de la Humanidad, pero alguien ya ha logrado hacerse con su control…
—Se ha producido una novedad —dijo Clavain cuando tuvo su atención—. No sé muy bien qué pensar de ella.
Un tanque de visualización cilíndrico, un anticuado sistema de imágenes, aguardaba en medio del estrado. El interior del tanque contenía una única hoja transparente de perfil helicoidal que se podía hacer rotar a gran velocidad. Unos rayos láser de colores enterrados en la base del tanque lanzaban haces de luz hacia arriba, donde los interceptaba la superficie móvil de la hoja.
Un cuadrado plano y perfecto de luz aparecía en el tanque e iba rotando poco a poco, para aparecer ante todos los que se encontraban en el puente.
—Esto es una imagen bidimensional del cielo que tenemos por delante —dijo Clavain—. Ya hay fuertes efectos relativistas: las estrellas han salido de sus posiciones habituales y sus espectros han hecho un corrimiento al azul. Las estrellas calientes parecen más apagadas, puesto que ya estaban emitiendo la mayor parte de su flujo en ultravioleta. Las estrellas enanas salen de ninguna parte, ya que, de repente, estamos viendo flujo infrarrojo que antes era invisible. Pero no son las estrellas lo que me interesa hoy. —Señaló el centro del cuadrado, un objeto borroso parecido a una estrella—. Esta cosa de aquí, que también parece una estrella, es la huella del escape de la abrazadora lumínica de Skade. Ha hecho todo lo que ha podido para mantener la invisibilidad de su motor, pero seguimos viendo suficientes fotones perdidos procedentes de la Sombra Nocturna para mantener su posición fijada.
—¿Puedes calcular su potencia de propulsión? —preguntó Sukhoi.
Clavain asintió.
—Sí. La temperatura de su llama dice que está poniendo el motor a una propulsión nominal. Eso le daría una gravedad de aceleración para la típica nave de un millón de toneladas. Los motores de la Sombra Nocturna son más pequeños, pero también es una nave pequeña para lo que suele ser una abrazadora lumínica. No tendría que haber mucha diferencia, pero está consiguiendo dos gravedades y de vez en cuando ha subido hasta tres. Como nosotros, tiene maquinaria para suprimir la inercia. Pero sé que puede aumentar todavía mucho más.
—Nosotros no —dijo Sukhoi poniéndose más pálida que nunca—. La realidad cuántica es un nido de serpientes, Clavain, y nosotros ya estamos hurgando con un palo muy afilado.
Clavain sonrió con paciencia.
—Entendido, Pauline. Pero sea lo que sea lo que Skade consiga, debemos encontrar alguna forma de conseguirlo también. Pero no es eso lo que me preocupa. Es esto. —Las imágenes giratorias cambiaron de una forma casi imperceptible. Los gases de Skade se hicieron un poco más brillantes.
—Se está propulsando más o ha cambiado la geometría de sus haces —dijo Antoinette.
—No, eso fue lo que yo pensé, pero la luz adicional es diferente. Es coherente, se dispara en la óptica del marco estacionario de Skade.
—¿Un láser? —preguntó Lasher.
Clavain miró al cerdo, el aliado más fiable de Escorpio.
—Eso parecería. Unos láseres ópticos de alta potencia, es probable que una batería, y se destacan a lo largo de su línea de vuelo. Es muy probable que no estemos tampoco viendo todo el flujo, solo una fracción del mismo.
—¿Y eso de que le servirá? —dijo Lasher. Tenía una cicatriz negra en la cara que le bajaba como la línea de un lápiz desde la frente a la mejilla—. Va por delante de nosotros, demasiado lejos para que tenga sentido como arma.
—Lo sé —dijo Clavain—. Y eso es lo que me preocupa. Porque Skade no hace nada a menos que haya una buena razón.
—¿Está intentando matarnos? —preguntó el cerdo.
—Solo tenemos que averiguar cómo espera conseguirlo —respondió Clavain—. Y luego, bueno, joder, esperar que podamos hacer algo al respecto.
Nadie dijo nada. Se quedaron mirando el cuadrado de luz que iba girando poco a poco, con la maligna y diminuta estrella de la Sombra Nocturna ardiendo en el centro.
El portavoz del Gobierno era un hombre pequeño y pulcro con unas uñas que lucían una manicura meticulosa. Despreciaba la suciedad o la contaminación de cualquier tipo, y cuando se le entregó la declaración preparada, un trozo doblado de papel de vitela, sintético y gris, del Gobierno, él lo cogió solo con el pulgar y el índice, logrando de algún modo el mínimo contacto posible entre la piel y el papel. Solo cuando estuvo sentado ante su escritorio de la Casa de Radiodifusión, uno de los edificios achaparrados contiguos a la Casa Inquisitorial, se planteó abrir la declaración, y solo cuando quedó satisfecho de que no había migas ni manchas de grasa en la propia mesa. Colocó el papel en la mesa, alineado de forma geométrica con los bordes de la misma, y luego lo levantó por el pliegue para abrirlo, con movimientos lentos y uniformes, como abriría alguien una caja que quizá contuviera una bomba. Utilizó la manga para alisar el papel sobre la superficie, acariciando el texto en diagonal. Solo una vez completado este proceso bajó los ojos y comenzó a examinar el texto en busca de su significado, y eso solo para asegurarse de que no cometería errores al retransmitirlo.
Al otro lado del escritorio, el operador lo enfocó con la cámara. La cámara era un aguilón voladizo con una vieja cámara flotante acoplada a su extremo. El sistema óptico todavía funcionaba a la perfección, pero los motores de levitación habían expirado mucho tiempo atrás. Como muchas otras cosas de Cuvier, era un burlón recordatorio de que las cosas habían ido mucho mejor en el pasado. Pero el portavoz se quitó de la cabeza tales pensamientos. No era obligación suya reflexionar sobre el nivel de vida actual y, a decir verdad, él tenía una existencia bastante cómoda en comparación con la mayoría. Tenía un excedente de raciones de comida, y él y su mujer vivían en un domicilio más grande que la media, en uno de los mejores barrios de Cuvier.
—¿Listo, señor? —preguntó el operador de cámara.
No respondió de inmediato sino que examinó una vez más la totalidad del texto preparado. Sus labios se movían con suavidad mientras se familiarizaba con la redacción. No tenía ni idea de dónde se había originado el texto, ni quién lo había esbozado, lo había refinado o le había dado vueltas al lenguaje concreto. No era asunto suyo preocuparse por esos temas. Solo sabía que la maquinaria del Gobierno había funcionado como siempre lo hacía y aquel gran aparato, sólido y bien engrasado, le había entregado el texto que tenía entre sus manos para que él se lo entregara al pueblo. Leyó el texto una vez más y luego levantó los ojos para mirar al operador.
—Sí —dijo—. Creo que ahora estamos listos.
—Podemos hacerlo otra vez si no está contento con la primera lectura. Esto no va a salir en directo.
—Creo que con una toma debería ser suficiente.
—Cuando quiera, entonces…
El portavoz se aclaró la garganta y sintió un espasmo de asco interior al pensar en la flema que se estaba expulsando y volviendo a asentar con esa acción corporal concreta. Comenzó a leer:
—«El Gobierno democrático de Cuvier desea realizar la siguiente declaración. Hace una semana, el fugitivo conocido con el nombre de Thorn fue aprehendido con éxito tras una operación conjunta en la que participó la Casa Inquisitorial y la Oficina Antiterrorista. Thorn está ahora arrestado y ya no supone una amenaza para los ciudadanos decentes de Cuvier o sus comunidades satélite. Una vez más, el Gobierno democrático de Cuvier refuta, con toda la firmeza posible, esos rumores irresponsables que han hecho circular simpatizantes mal informados del fugitivo Thorn. No existe ninguna prueba de que la colonia en sí esté en un peligro inminente de destrucción. No existe ninguna prueba de la existencia de un par de trasbordadores intactos con capacidad de realizar el trayecto de la superficie a la órbita. No existe ninguna prueba de que ya se hayan establecido campamentos de evacuación encubiertos, como tampoco existe ninguna prueba de que ya se hayan producido emigraciones en masa desde ninguno de los centros de población más importantes hacia estos campamentos ficticios. Además, no existe ninguna prueba en absoluto de que se haya localizado la nave estelar de la triunviro y no hay pruebas de que sea capaz de evacuar a la población entera de Resurgam».