El martillo de Lucifer [Lucifer's Hammer - es]
- Автор: Нивен Ларриё, Пурнель Джерри
- Год: 1983
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-349-7
- Переводчик: Jordi Fibla Feito
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «El martillo de Lucifer [Lucifer's Hammer - es]». Краткое содержание книги:
—Sí, la gente del senador —dijo Wilson.
—¿El senador? —preguntó John Baker, procurando que su rostro no mostrara emoción. Apartó la mirada del terrible mar interior y la dirigió a las colinas hacia el este.
—El senador Arthur Jellison —informó Deke Wilson.
—Parece que no le gusta mucho —dijo Rick Delanty.
—No exactamente. No puedo censurarle, pero no tengo por qué apreciarle.
—¿Qué ha hecho? —preguntó Baker.
—Está organizado —explicó Wilson—. En ese valle suyo. —Wilson señaló al noreste, hacia las estribaciones de la Sierra Alta—. Está rodeado de colinas. Tienen patrullas, guardias fronterizos, y no dejan entrar a nadie sin su autorización. Si quiere ayuda, se la proporcionarán, pero a un precio muy alto. Tendrá que alimentar a sus hombres y entregarles más comida, petróleo, municiones, fertilizantes, todo lo que pueda conseguir.
—Si tienen petróleo, creo que estarán en buenas condiciones —dijo Rick Delanty.
Wilson hizo un amplio gesto que abarcaba el terreno circundante.
—¿Cómo podemos mantenernos aquí? No hay límites fronterizos. No hay rocas para convertir este lugar en una fortaleza. No tenemos tiempo para construir. No hay forma de evitar que entren los refugiados y saqueen lo que tengamos. ¿Quiere cerrar ese cacharro? No quiero tanta gente aquí sin hacer nada. Hay trabajo que hacer. Mucho trabajo.
—Sí. El material estará seguro. —Pieter trepó al Soyuz y cerró la escotilla.
—No hay electricidad —dijo Johnny Baker—. ¿Y las centrales nucleares? ¿La que había cerca de Sacramento?
Wilson se encogió de hombros.
—Sacramento estaba a menos de ocho metros sobre el nivel del mar. Los terremotos lo desbarataron todo, y es posible que la central nuclear esté bajo el agua, o tal vez no. No podría decirle. Entre aquí y la ciudad hay una extensión de agua y marismas de cuatrocientos kilómetros, y la mayor parte del valle ha quedado inundado y a bastante profundidad. ¿Ha cerrado eso? Vámonos.
Anduvieron colina arriba, hacia la granja. Al acercarse, Baker vio los sacos de arena y las trincheras individuales excavadas alrededor de los edificios. Mujeres y niños trabajaban en el refuerzo de las fortificaciones.
Wilson se quedó pensativo.
—General —dijo por fin—. Usted tendría que hacer algo mejor que excavar trincheras, pero no sé qué podría ser.
Johnny Baker no dijo nada. Estaba abrumado por lo que había visto y sabido. Allí no había civilización, sino unos granjeros desesperados que trataban de conservar unas pocas hectáreas de terreno.
—Podemos trabajar —dijo Rick Delanty.
—Tendrán que hacerlo —replicó Wilson—. Miré, dentro de unas semanas tendremos noticias del senador. Le haré saber que ustedes están aquí, y tal vez él quiera que vayan a su rancho. Tal vez esté tan interesado que se sentirá en deuda con nosotros por la transferencia. Podría sernos útil que se sienta en deuda.
CUARTA SEMANA: EL PROFETA
De todos tos estados, el peor es aquel cuyos gobernantes, gozando de una autoridad lo bastante amplia para que todos les obedezcan de buen grado, ceden parte de ésta a algunos de sus súbditos en proporción suficiente para permitirles constreñir a los demás.