Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Perdona Pero Quiero Casarme Contigo». Краткое содержание книги:

Segunda parte de Perdona si te llamo amor. La historia de amor continúa…
Alex y Niki están más enamorados que nunca, acaban de volver del faro en la isla de Blu donde han vivido días inolvidables. Niki se reencuentra con sus amigas, pero el grupo de las Ondas deberá afrontar grandes cambios que pondrán a prueba su amistad. Alex retoma su vida de siempre, sus viejos amigos. Ellos, Flavio, Enrico y Pietro han pasado de ser maridos serenos y seguros a tener que afrontar muchas difi cultades que han puesto en peligro sus matrimonios. Y ahora todas esta personas, hombres y mujeres de diferentes edades, cada uno a su manera se encuentran para refl exionar sobre el amor. Pues, ¿existe el amor? ¿Es cierta la crisis del séptimo año? ¿Tienen razón los que dicen que un amor no puede durar más de tres años? Y después, la pregunta más difícil: ¿un amor puede durar para siempre?
1 ... 105 106 107 108 109 110 111 112 113 ... 144
Перейти на страницу:

Niki no se hace de rogar y, tras superar la primera y estúpida vergüenza burguesa, introduce los dedos y empieza a coger el arroz caliente, luego lo moja en la salsa que tiene al lado y se lo lleva a la boca. Está más rico de lo que imaginaba. Quizá sea ese sabor a libertad, esa nueva extravagancia, la ruptura con los usos y las tradiciones. Se lame los dedos, se come el último grano de arroz que se le ha quedado pegado en uno de ellos y acto seguido sonríe como una niña ingenua y sorprendida a la que han pillado en una actitud hambrienta, sensual y salvaje. Se ruboriza, baja la mirada y, cuando vuelve a levantarla, ve que él la está observando con curiosidad, atento a todos los pasos de esta nueva Niki, que no se parece en nada a la de costumbre, que es mucho más adulta, libertina, alegre y amena.

– ¡Está delicioso! De verdad…

Niki se sirve un poco de cerveza y después llena también el vaso de Guido. Beben y se ríen mientras ella sigue comiendo. Luego Guido le prepara una ingera. Echa por encima un poco de zighini condimentados con berbere.

Niki lo prueba.

– ¡Socorro! ¡Pica muchísimo!

– Vamos, ¡qué exagerada eres! -Guido lo prueba a su vez-. ¡Ah! ¡Es cierto! ¡Quema!

Tras beber una buena cantidad de agua y permanecer un rato con la lengua fuera, prueban el pollo saka-saka, el pollo con cacahuetes y, por último, un trozo con dongo-dongo.

– Mmm…, está rico… -A Niki le encanta-. Es delicado… ¡Y, además, no pica!

Se quedan en el restaurante mucho tiempo. Sahmed, el cocinero, sale de vez en cuando y les explica los platos, el tipo de sabores, de dónde viene cada cosa y con qué está hecha.

– No podéis perderos éstas. ¡Es nuestro plato más famoso!

Para terminar comen unos plátanos fritos con patatas dulces y un poco de mandioca hervida, todo ello acompañado de un cuenco de crema de origen francés, al igual que Camille, la mujer que Sahmed conoció en un viaje y que ahora les sonríe desde la ventana de la cocina. Y con una buena copa de Chablis y un pequeño pastel cocinado con aceite de palma concluye su viaje por Etiopía, Somalia y Eritrea, y acto seguido se adentran de nuevo como un rayo en las calles romanas.

Corso Trieste, via Nomentana, viale XXI Aprile y a continuación XXIV Maggio hasta llegar a los Foros Imperiales y, después, todo recto rumbo al Campidoglio y el teatro Marcello, y aún más, hasta llegar a via Locri.

– Chsss…

– ¿Qué ocurre?

– No hagas ruido… -Guido abre lentamente la gran puerta de hierro forjado.

Niki le aprieta el brazo.

– Tengo miedo…

Guido sonríe.

– No pasa nada, pero quiero que lo veas sea como sea…

Entran y avanzan con sigilo en la hierba alta, entre plantas exuberantes, gruesos troncos y frías losas.

– Pero, Guido, ¡estamos en un cementerio!

– Sí, no católico. -Le coge la mano y avanzan en silencio en la oscuridad de la noche entre cruces antiguas, fotografías descoloridas, inscripciones en inglés y breves epitafios-. Aquí está… -Se detienen asombrados y Guido se emociona cuando se la enseña-. Cuando estaba en el instituto y discutía con mi padre, cogía la moto y venía aquí con un libro e incluso una cerveza…, y me tendía al sol… sobre la tumba de Keats.

Niki mira las lápidas con más detenimiento.

– ¿Ves lo que quiso escribir? «Aquí yace un hombre cuyo nombre se escribió en el agua.» Imagínate… -le explica Guido, risueño-. Sus enemigos habían acabado por amargarlo. No obstante, mira cómo le respondió alguien… -Se hace a un lado, se detiene delante de una losa de mármol y lee-: «¡Keats! Si tu querido nombre se escribió en el agua, cada gota cayó del rostro de los que te lloran…» Precioso, ¿verdad? Alguien quiso que se sintiera amado. Quizá un desconocido…, a saber… Lo más extraño es que a veces no nos damos cuenta de hasta qué punto nos quieren las personas que nos rodean, y quizá el autor de estas palabras jamás le dijo nada, tal vez se conocieron por casualidad o de pasada, o puede que ni siquiera se saludaran nunca…

Siguen caminando entre cipreses centenarios, por ese prado verde y fresco, dejando a sus espaldas la pirámide Cestia, de estilo egipcio, que se recorta con su blancura detrás de los muros romanos. Los gatos se mueven veloces en la penumbra, entre las lápidas con inscripciones en todos los idiomas del mundo. Niki y Guido pasan por delante de la tumba de Shelley, el poeta inglés cuyo barco se hundió en el mar, frente a la costa del Tirreno, y cuyo cuerpo, empujado por las olas, apareció en una playa cercana a Viareggio. También están allí el escritor Cario Emilio Gadda y William Story, que está sepultado bajo la escultura L'angelo del dolore, que acabó poco antes de morir.

– Este lugar es mágico… Los protestantes, los judíos y los ortodoxos, los suicidas y los actores no podían ser sepultados en tierra consagrada, de manera que se los enterraba fuera de las murallas. Y de noche. Se dice que la primera persona a la que enterraron aquí fue un estudiante de Oxford, en 1738. Muchos no católicos morían en la ciudad. He leído que este sitio figura en la lista del Fondo Mundial de Monumentos como uno de los cien lugares más amenazados. En la actualidad lo gestiona una comisión de embajadores extranjeros voluntarios que residen en Roma. Pero falta dinero y quizá tengan que cerrarlo… Absurdo, ¿verdad? Mira qué estatua tan bonita…

– Sí, es cierto.

– Piensa, Niki, que aparece en la portada de un disco de una banda de metal finlandesa, los Nightwish…

– Caramba, qué extraño, a saber cómo se les ocurrió una idea semejante. O, mejor dicho, a saber cómo sabes tú todo eso…

Guido sonríe.

– A veces ciertas cosas nos subyugan, atraen nuestra curiosidad, y lo más bonito, en mi opinión, es cuando eso ocurre sin una segunda finalidad…

A Niki le sorprende mucho esa frase, la serenidad con la que Guido la ha dicho, sin énfasis, sin excesiva importancia, con naturalidad, sin una segunda finalidad, precisamente. Y lo mira por primera vez con otros ojos. Camina delante de ella, pero eso no le impide ver su sonrisa, que la luna borda en su perfil, sus rizos un poco rebeldes y sus labios carnosos.

– Aquí está también el célebre actor Renato Salvatori, que protagonizó Pobres pero bellas, una película preciosa. Era un magnífico actor. En una escena se bañan incluso en el Tíber… Imagínate lo limpio que debía de estar por aquel entonces y lo diferente que era esa época.

– Ya lo creo, las películas sólo se rodaban en blanco y negro…

Guido sonríe.

– Sí… -Se detienen delante de una lápida-. «Un paño rojo, como el que llevan anudado al cuello los partisanos y, junto a la tumba, en el terreno calcinado, de un rojo diferente, dos geranios. Allí yaces, señalado con adusta elegancia no católica, en el elenco de los muertos desconocidos…» Las cenizas de Gramsci. Los versos son de Pasolini. Gramsci fue sepultado en este cementerio no católico porque por aquel entonces su cultura se consideraba «diferente» de la dominante… Absurdo, ¿no? -Guido la mira con una intensidad especial-. Si hay algo a lo que nunca renunciaré es a mi libertad.

Permanecen así por unos instantes, envueltos en el silencio de la noche. La luna se ha liberado de las nubes y domina la ciudad con su ojo vigilante, si bien sólo se ve la mitad. Se miran risueños y entre ellos parece surgir un nuevo entendimiento, como si hubiesen decidido dejar de pelear tontamente, deponer las armas y sellar un pacto silencioso con esa simple mirada. De repente, al fondo del cementerio, entre la hierba alta y las cañas mecidas por una ligera brisa nocturna, se divisa una tenue luz. De detrás de un gran ciprés aparece una mujer que avanza lentamente con un vestido largo y una melena blanca y enmarañada que le cubre la cara. Con una mano protege la débil llama de una vela, mientras que a sus pies una multitud de gatos hambrientos la siguen esperanzados. Guido hace detener a Niki, que, asustada, se aferra a su brazo de inmediato.

1 ... 105 106 107 108 109 110 111 112 113 ... 144
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)