El martillo de Lucifer [Lucifer's Hammer - es]
- Автор: Нивен Ларриё, Пурнель Джерри
- Год: 1983
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-349-7
- Переводчик: Jordi Fibla Feito
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «El martillo de Lucifer [Lucifer's Hammer - es]». Краткое содержание книги:
—¿El cometa chocó con la Tierra?
—Exacto.
—Hummm.
Harry no sabía si creerle o no. Se había hablado de aquello... pero un cometa no era nada. Polvo sucio iluminado por la luz no filtrada del sol, muy bonito cuando uno lo veía desde una colina con la apropiada chica al lado. Pero ¿y la lluvia? ¿Por qué llovía de aquel modo?
—Humm. ¿Así que soy miembro del Sistema?
—Eso que llevas es un uniforme, ¿no? —dijo Beck, y los demás se echaron a reír.
—Alguien debió decírmelo —dijo Harry bajando la vista—. Bueno, no podéis darme de comer ni llevarme...
—Se acabó la gasolina, tal vez para siempre. La lluvia va a destrozar la mayor parte de los cultivos. Eso está a la vista, Harry.
—Sí. ¿Puedes prestarme un hacha durante un cuarto de hora?
—Tony, dale el hacha.
Tony trotó hacia la granja.
—¿Qué vas a hacer con ella? —preguntó Tony.
—Cortar las raíces de mi bastón.
—¿Y luego qué harás?
No tuvo que responder, porque Tony regresó con el hacha. Harry se puso manos a la obra, observado por los inquilinos del Shire. Finalmente, Hugo volvió a preguntarle:
—¿Qué vas a hacer?
—Entregar el correo —respondió Harry.
—¿Por qué? —preguntó una frágil y bonita chica rubia—. Se acabó todo, hombre. Se acabaron las cartas al diputado de tu demarcación, y los envíos del Playboy. Se acabaron los impresos para pagar la renta o... o las instrucciones para votar. ¡Eres libre! ¡Quítate el uniforme y baila!
—Ya tengo frío, y me duelen los pies.
—Toma, dale una calada —dijo el gigante silencioso, alargándole un grueso cigarrillo de hechura casera a través de los barrotes de la puerta, y protegiéndolo con el sombrero de Tony. Harry observó las expresiones de desaprobación de los demás, pero no dijo nada y aceptó el obsequio, resguardándolo con su propio gorro mientras lo encendía y aspiraba.
¿Tal vez cultivaban allí marihuana? Harry no hizo preguntas, pero...
—Tendréis problemas para conseguir papel de fumar.
Los muchachos intercambiaron miradas. No se les había ocurrido.
—Será mejor que conservéis las últimas cartas. No habrá más día de reparto de basura. —Harry devolvió el hacha a través de los barrotes—. Gracias. Y gracias también por la calada.
Cogió el palo debidamente podado. Pesaba menos y estaba mejor equilibrado. Se echó la saca del correo al hombro.
—El correo es el correo. Nada puede impedir su entrega, ni la lluvia, ni el aguanieve, ni el calor del día, ni las tinieblas de la noche, etcétera... Está en el reglamento.
—¿Y qué dice el reglamento sobre el fin del mundo? —preguntó Hugo Beck.
—Creo que es eventual. Me voy a repartir el correo.
EL CARTERO: DOS
Entre las deficiencias comunes a los servicios postales italiano y norteamericano pueden citarse:
ineficiencia y retrasos en las entregas
organización anticuada
escaso rendimiento del personal y salarios bajos
elevado índice de huelgas
déficit económico muy elevado