Ha estallado la paz
- Автор: Gironella Jose Maria
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Ha estallado la paz». Краткое содержание книги:
El párroco de San Félix, con aquel simple y elemental acto, se ganó la simpatía de buena parte de los ciudadanos que militaban en la que el comisario Diéguez llamaba "la Gerona subterránea".
Festividad de los Reyes Magos… Las familias, los amigos, se intercambiaron regalos como por Navidad se habían cruzado tarjetas y felicitaciones. Mateo le regaló a Pilar el anillo de prometida y en el piso de la Rambla hubo lágrimas y risas a granel.
– ¿Para cuándo la boda? -preguntó Matías.
– Casi seguro, el doce de octubre.
– ¡Ah, claro! El día del Pilar…
Ignacio le regaló a Marta un medallón de oro de Toledo, y a su madre, Carmen Elgazu, las gafas que le estaban haciendo falta para coser y para leer. Matías les regaló a sus familiares de Burgos una estufa, pues el frío en aquel piso que perteneció al Cojo era insoportable. La esposa del notario Noguer le regaló a doña Cecilia una colección de blondas y puntillas confeccionadas en el pueblo de Blanes, dado que la esposa del general, con ocasión de la tómbola benéfica, había manifestado que le gustaban mucho. Los jefes y oficiales de Artillería le regalaron al general Sánchez Bravo un barroco pergamino en el que figuraban los nombres de las victoriosas batallas en que aquel había intervenido. 'La Voz de Alerta', lanzándose una vez más por su vertiente sentimental, le colocó en la boca a Montse, su fiel criada, tres piezas que le faltaban. Se las colocó de oro y le dijo: "Van a durarte toda la vida". Aunque tal vez el regalo más sorprendente fue el que recibió Pachín, el flamante delantero centro del Gerona Club de Fútbol y máximo goleador de la competición. Pachín recibió un anónimo que decía: "¿No ves que estoy loca por ti, so tonto? Algún día descubrirás quién soy y entonces te tirarás de los pelos por no haberlo adivinado antes". Pachín, el muchacho asturiano, hijo de minero y formidable atleta, se pasó dos días enseñando el papel a todo el mundo. ¡Si entendiera de grafología! ¡Si aquella letra correspondiera a la gachí que le quitaba el sueño, que lo traía a mal traer! Pero ¿cómo saberlo? Rafa, el masajista, le dijo: "Descuida. Continúa con tus cabezazos. Antes de que llegue la Cuaresma esa loca se quitará la máscara". Pachín, mientras se entrenaba con jersey, para perder grasa, contestó: "¡Ojalá!".
También la ciudad, con motivo de los Reyes Magos, volvió a regalarse a sí misma, como cuando la llegada del otoño, muchas cosas. Al igual que un árbol crecido en tierra fértil, la vida iba reorganizándose poco a poco, en sus mínimos detalles. Se abrieron al público nuevos comercios, entre los que destacaba la Alta Peluquería, de lujo, también propiedad de Dámaso, para las señoras de la buena sociedad. Asimismo la viuda del señor Corbera, el fabricante de alpargatas que murió al lado de César, inauguró una tintorería. La fábrica Soler, de mil y pico de obreros, motivo de tantas huelgas antes de la guerra y que fue incendiada por los 'rojos', reabrió sus puertas, acto solemne en el que no faltó un piscolabis para los productores admitidos. 'La Voz de Alerta', coincidiendo en ello con el padre Forteza, le dijo al arquitecto: "Lástima que haya vuelto a edificarse en el centro de la ciudad. Ese solar hubiera debido destinarse a jardín, a zona verde. Pero los propietarios pedían una fortuna por él". La viuda del guardia civil Benítez, fusilado por el Comité de Cosme Vila, dio la gran sorpresa inaugurando una tienda de antigüedades. Jaime, sin renunciar por ello al reparto de Amanecer -y al subrayado de las noticias para Matías-, instaló junto a la mencionada fábrica Soler un modesto quiosco destinado a la compraventa de libros y de tebeos. "Mi intención -le confesó a Matías- es vender novelas de tiros a la plantilla de trabajadores y, de matute, libros en catalán, que ahora se pagan muy bien". Asimismo fue inaugurada una imprenta, la imprenta Ampurias, cuyo local fue solemnemente bendecido por el párroco del Carmen. Y una agencia administrativa, que constituía una novedad. ¡La agencia administrativa con que había soñado la Torre de Babel! En efecto, la Torre de -Babel y Padrosa, culminando su proyecto de dejar el Banco Arús, donde nunca dejarían de ser "caracoles humanos", presentaron su dimisión al director, Gaspar Ley, y se establecieron por su cuenta. Ignacio los ayudó a conseguir el permiso necesario, pues el negocio, habida cuenta de la progresiva burocratización de la vida pública -tramitación de guías, de matrículas, relación de impuestos, etcétera-, parecía destinado a tener éxito. La agencia se llamaría Agencia Gerunda y la Torre de Babel y Padrosa comprendieron desde el primer momento que necesitaban en ella el asesoramiento de un abogado, que a la vez los cubriera de su pasado político. Y he aquí que consiguieron los servicios del asesor jurídico de la CNS, llamado Mijares, hombre que había llegado de Alicante, que parecía muy enterado y que con el sueldo que percibía en Sindicatos no podía vivir.
Naturalmente, el Ayuntamiento no podía quedarse atrás y obsequió a los ciudadanos con un regalo práctico, funcionaclass="underline" un guardia urbano para el Puente de Piedra, por el que el tránsito empezaba a ser intenso. La característica sobresaliente de este guardia urbano, oriundo de Logroño, era que exhibía una pata de palo. Mutilado de guerra. Se llamaba Arroyo. Parecía estar clavado allí, como un vegetal. Pero compensaba la rigidez de su cuerpo con la suprema elasticidad de sus brazos, que semejaban auténticas aspas de molino dirigiendo la circulación.
Tampoco la Diputación podía quedarse atrás y anunció la reapertura del Museo de San Pedro de Galligans y, al mismo tiempo, de la Biblioteca Provincial, instalada en el Hospicio. En el Museo hubo que trabajar de firme, pues cuando la retirada 'roja' a Francia aquello se llenó de mulos, paja y estiércol. En cuanto a la Biblioteca, pronto los adolescentes y las adolescentes de la ciudad irían a consultar, en la Enciclopedia Espasa, como antaño y como siempre, el significado exacto de las palabras amor, pubertad, sexo…
El Gobernador, ante aquel despliegue de actividades, que se multiplicaban al mismo ritmo en toda la provincia, con la creación del Sindicato del Aceite, de la Madera, del Corcho, etcétera, sostuvo un importante diálogo con su esposa, María del Mar.
– ¿No estás contenta? ¿No te ilusiona esto? ¿Preferirías que estuviera en Santander, cultivando un bufete particular, como Manolo, y dedicado a la vida personal?
María del Mar, que tenía la cualidad de no saber mentir, le contestó:
– Por supuesto, lo preferiría. Y precisamente tu comentario viene a darme la razón.
– ¿Por qué, si puede saberse?
– Porque los que ostentáis cargos como el tuyo, sin daros cuenta acabáis colocándoos por cuenta propia la corona de laurel…
– Mujer, de veras que no te comprendo.
– Es muy sencillo. Si esto funciona y sale adelante, ello se debe sobre todo al esfuerzo de la gente y no a tu gestión, ni a la de Mateo ni a la de nuestro querido alcalde, que por lo que veo, lo que mejor se le da es sacar muelas sin hacer daño. Si en vez de ser Gobernador de Gerona lo fueras de Almería, no creo que en estas fechas se hubiera reabierto allí una fábrica como la fábrica Soler.
El Gobernador, que ya no llevaba vendado el dedo meñique, pero que continuaba mascando caramelos de eucalipto, se encalabrinó.
– ¿De modo que, según tú, no cuentan para nada la labor gubernativa, el orden público, nuestro buen tino? ¿Y antes de la guerra, pues? ¿No podía la gente esforzarse lo mismo? ¿Y a qué se dedicaba? ¡Parece mentira que tenga yo que discutir eso con mi esposa!
María del Mar, que en opinión del doctor Andújar padecía una enfermedad ilocalizable, sin categoría clínica, llamada "inseguridad, miedo", se ponía nerviosísima.
– Yo no digo que no tenga importancia vuestra gestión. Pero repito que los héroes son los ciudadanos. ¡Hay que ver en qué circunstancias han de desenvolverse! Los hay que trabajan dos turnos. Trabajar, trabajar… Además, ya lo sabes, a mí me interesas tú, y luego, además, Pablito y Cristina.