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Asesina Oscura

Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:

Un rumor ha persistido en el mundo de los vampiros acerca de un oscuro asesino -una mujer- que viaja con una manada de lobos y cualquier vampiro que la encuentre es asesinado. Misteriosa, esquiva y aparentemente imposible de matar, ella es la única cazadora que infunde terror en los corazones de los vampiros.
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
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La voz de Razvan se suavizó. Se volvió tierna. Estoy siempre contigo, Ivory. En tu corazón y en tu mente. Compartimos la misma alma. Siempre, o jelä sielamak… luz de mi alma.

Ivory forzó una sonrisa mientras miraba al equipo de investigación reunido a su alrededor.

– Ayudaré tan pronto como haya intentado estos hechizos inversos. Antes de intentarlo con Syndil, quiero hacerlo con los microbios mutados en la tierra. Si puedo sacarme de la manga algún hechizo para invertir lo que Xavier ha forjado, entonces podré enseñároslo a todos. Cualquier Cárpato debería poder utilizarlo. Será una solución temporal hasta que los nuevos organismos hagan su trabajo y limpien la tierra. Y hasta que podamos acudir a la fuente de los microbios y destruirla para siempre.

»El hechizo no invertirá la mutación -advirtió Ivory-. Sólo está diseñado para invertir la orden oscura de Xavier. No podemos decir realmente si funcionará, hasta que lo utilicemos en alguien a quien el microbio ya haya atacado. Necesito cerciorarme de que esto no dañará la vida, especialmente a un niño. Soy un poco reacia a intentarlo con Syndil incluso ahora.

Una quietud repentina cayó sobre el cuarto. La piel de Ivory picó. Se le erizó el vello de la nuca y los brazos. Se quedó sin respiración cuando una angustia insondable le atenazó la garganta. Alrededor del cuarto, vio como los otros se congelaban en medio de la conversación, con los ojos abiertos de par en par por el horror. Syndil jadeó y comenzó a llorar. La cara de Shea perdió todo color. Las probetas en las manos de Gary comenzaron a sacudirse mientras el cristal resbalaba de la mano entumecida de Gabrielle y caía al suelo rompiéndose.

Por un momento el tiempo pareció quedar suspendido. Excepto que Ivory sabía que eso no podía ser verdad, porque podía sentir el rápido ruido sordo de su corazón, golpeando dentro del pecho como una batería. Si el tiempo se hubiera parado, entonces también su corazón, ¿verdad? Aturdida, sin comprender, mas luchando contra el impulso inexplicable de llorar, Ivory alcanzó ciegamente a Razvan para sentir la conexión sólida cuando los dedos de él se cerraron alrededor de los suyos

Un grito roto y angustiado rompió la calma. ¡Ayudadme! ¡Todos los sanadores a la caverna! ¡Las perdemos!

Gregori, el insensible. Gregori, el todopoderoso. Ivory tembló al oírlo tan desesperado, tan frenético, y estaba claro que los demás estaban igualmente sacudidos. Gabrielle y Shea dejaron caer los materiales y salieron disparadas por la puerta.

Syndil comenzó a seguirlas, pero Ivory la asió por el brazo.

– ¿Qué es? ¿Qué sucede? -Lo sabía. No quería saberlo. El flujo de pena le aferró el corazón, destrozándoselo, y supo que estaba sintiendo las emociones de Gregori.

Los ojos de Syndil se habían llenado de lágrimas y comenzaron a rodar por las mejillas.

– Estamos perdiendo a los bebés. No pueden detener el nacimiento.

– Que Dios les ayude. -Ivory se cubrió la boca con una mano. Las rodillas se le debilitaron y se volvieron de goma, se recostó sobre Razvan, agarrándole del brazo para sostenerse. Habían llegado demasiado tarde. Demasiado tarde. No importaba qué descubrieran ahora, no habían salvado a los frágiles bebés.

El vapor brilló en el cuarto y entonces Mikhail estuvo allí, su presencia poderosa llenaba el pequeño espacio.

– Tenemos gran necesidad de ti ahora, Ivory. Nos están abandonando. Eres la última esperanza de mis nietas.

– Pero nunca lo he intentado ni siquiera en la tierra, mucho menos en un niño -protestó, su estómago se llenó de nudos. Razvan. Respiró su nombre como su talismán.

Lo harás.

Ella negó con la cabeza.

– No en un niño. Un hechizo no probado. Tendré que convocar magia oscura para invertir lo que Xavier ha forjado. Algo podría ir mal.

La cara de Mikhail se endureció.

– Ya va mal. Debes hacerlo.

Ella se forzó por tragar el nudo que amenazaba con bloquearle la garganta, agradeciendo el brazo de Razvan, que la sostenía.

– Mikhail… -Se interrumpió, tragando con dificultad-. No hay garantía de que esto funcione, o de que no vaya a herirlas más. Xavier es un adversario poderoso. Tanto que podría fallar.

– Debes hacerlo si queremos tener aún la más mínima oportunidad de salvarlas -Mikhail fue implacable-. Todos creen que eres nuestra mejor esperanza. Gregori te lo pide.

Gregori. El hombre que había perseguido sin miedo los cuatro fragmentos de sombra que Xavier había colocado en Razvan para permitir su posesión. Gregori no se había acobardado. Pero las niñas… Ivory sacudió la cabeza, tragó con fuerza y suspiró.

Lo harás, repitió Razvan con absoluta confianza.

– Que así sea -susurró ella, esperando que la calma de Razvan se le pegara.

– Haz todos los preparativos que debas, pero date prisa -instó Mikhail. Luego se fue.

– Razvan -dijo Ivory, su voz ronca, con pena y preocupación-. Sabes cuán malvados son los hechizos de Xavier. No puedo entrar en la cámara sagrada de partos y convocar a la oscuridad. Podría suceder cualquier cosa. -Incluso mientras protestaba, usaba la magia para limpiarse, en vez del baño ritual, ya que el tiempo era primordial.

– Nada de lo que alguna vez hayas logrado ha sido fácil, fél ku kuuluaak sívam belso, amada, pero lo has hecho. Esto es demasiado importante para no intentarlo.

Se apoyó contra él durante el más breve de los momentos y luego, agarrándolo de la mano, corrió a la cueva de nacimientos. El aumento del volumen de las voces contenía una pesada pena que le inundó los sentidos. La multitud se apartó para permitirle pasar y el corazón le latió con violencia. Ivory se sentía como si no pudiera respirar con tantos Cárpatos reunidos alrededor de Gregori y su compañera, muy cerca, como si su cercanía pudiera de alguna manera evitar que los bebés se deslizaran a la próxima vida.

¡Gregori! Savannah chilló el nombre de su compañero mientras su cuerpo expulsaba la primera vida diminuta a las manos de su compañero. Ella jadeó pesadamente mirantes la observaba respirar por su hija.

– ¿Está viva? No puedo sentirla, Gregori. Dime por favor que está viva. -Enterró el puño en la tierra cuando otra onda de dolor la desgarró.

– La tengo -dijo Gregori, pero su voz era lejana. Llena de pena.

Razvan, no puedo soportar verles perder a estas niñas.

Francesca dio un paso más cerca del cuerpo de Savannah que se estremecía otra vez, la cara se le tensó de dolor. Las manos de Francesca guiaron al segundo bebé al mundo. Inmediatamente su cara se volvió lejana, mientras ella, también, respiraba por la niña.

Puedes hacerlo, Ivory, cuchicheó Razvan en su mente, su voz apacible mientras ella se detenía ante Gregori y Savannah y los bebés diminutos que se esforzaban por vivir. Has nacido para este momento.

He nacido para matar vampiros y destruir a Xavier. No para esto. Nunca para esto.

Como los demás, estaba embelesada, mirando a Gregori, que con lágrimas rojas veteándole la cara, sostenía a su diminuta hija en brazos mientras Shea vertía en la incubadora las pequeñas reservas de tierra que Ivory había traído, sobre las capas existentes de tierra que Syndil ya había limpiado en preparación para el nacimiento de las gemelas.

La niña en las manos de Gregori era demasiado pequeña para vivir, demasiado frágil. Aún desde donde estaba, Ivory podía ver a Gregori respirando por ella. Las manos le temblaban, ese hombre fuerte, al saber que él, el sanador más grande de su pueblo, estaba impotente para salvar a su propia hija.

Ivory tragó con dificultad, respiró hondo y vació su mente para intentar apartar toda la pena y la angustia, toda la energía negativa. Había hecho que Razvan repasara cada gesto y movimiento que Xavier había hecho mientras lanzaba su reprensible hechizo. Sabía que había vertido su odio y deseo de venganza en ese hechizo cuando dio las órdenes a los microbios. Ella no podía hacer nada en cuanto a la mutación, pero podía revertir las órdenes. Cada detalle tenía que ser exacto. Si Razvan había olvidado el más mínimo aspecto… si ella se olvidaba algo, como un solo movimiento o una palabra…

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