Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
Sintió la primera punzada de malestar cuando se acercó a la serie de cuevas que llevaban a las cámaras curativas. Sabía que lo estaban vigilando. Oyó la ondulación de alas arriba cuando varios búhos se posaron en las ramas por encima de su cabeza. Siguió andando.
Sanador, voy a entrar.
Hubo un pequeño silencio mientras Gregori retransmitía la información a los demás. Dos búhos flotaron hacia abajo desde los árboles, cambiando antes de tocar tierra, reasumiendo formas físicas. Reconoció a Falcon y a Vikirnoff mientras se dejaban caer detrás de él para escoltarlo. Por encima de la cabeza, los otros búhos alzaron el vuelo.
Han apostado centinelas, Ivory, y te están buscando.
No me encontrarán.
Él no permitió que la sonrisa le asomara a la cara mientras entraba en la cueva de curación. No tengo ninguna duda de que tienes razón. Y no la tenía. Los machos Cárpato subestimaban continuamente a Ivory. Deberían haberla conocido mejor, si le dedicaran algún pensamiento. Su línea de sangre. Su inteligencia. Su determinación a sobrevivir. Sus habilidades cazadoras sólo deberían haberles advertido de que estaban tratando de perseguir a un tigre.
Razvan continuó por el túnel que conectaba la serie de cuevas. Guerreros de caras serias estaban apostados en cada entrada. Ninguna de esas caras era amistosa. Sentía el golpe de sus sospechas, la oscura recriminación. Ya había sido juzgado y condenado. No los miró mientras pasaba ante ellos, ni dejó caer la cabeza o apresuró el paso. Sentía, ocasionalmente, el sondeo del toque de una mente, pero había pasado con Xavier durante demasiado tiempo para permitir entrar a alguien en su mente, por fuerte que fuera el sondeo.
Sabía que eso sólo lo condenaría aún más ante sus ojos, pero poco le importaba. Gregori se encontró con él en la tercera entrada y dio un paso adelante.
– Sabes lo que están pensando.
– ¿Cómo está mi hija?
– El ataque llegó al amanecer cuando estaban fuera cazando, en ese momento la mayoría de los vampiros, especialmente un maestro vampiro, raramente se levantan. Disponían de información de que no sólo era a Lara la que necesitaban, sino de donde habían ido a cazar.
– ¿Cómo está mi hija? -repitió Razvan.
– Está sanando, como su compañero. No tuvimos más elección que completar la conversión y ponerlos a ambos en la tierra. Fueron a por ella primero. Quedó… mutilada -Gregori sacudió la cabeza cuando Razvan se detuvo y lo miró. Sigue caminando. Esta es una situación muy difícil. Sin Lara, no podemos romper el ciclo de ataque de los microbios. Presentimos su presencia pero se ocultan de nosotros. No tenemos manera de atraerlos a la superficie. Siendo completamente Cárpato, Lara ya no podrá engañar al microbio, pero fue necesario convertirla. Las mujeres deben descansar en la tierra, como nosotros, pero entonces los microbios nos invaden, agregó Gregori telepáticamente.
– Dime como ésta. -Había mordacidad en la voz de Razvan. Sintió la conmoción de Ivory en su mente, rodeándolo de calor. Profundamente fundida con él como estaba, oía cada palabra y sabía lo que su control le estaba costando.
– Llevará tiempo, Razvan. El vampiro quiso hacer una declaración. Fue a por su útero. He hecho cuanto he podido, pero no soy un hacedor de milagros.
Por un momento no pudo moverse. No pudo respirar. Su hija. Lara. Había sufrido tanto. Se encontró sobre una rodilla, con la cabeza hacia abajo, arrastrando aire a sus ardientes pulmones. Cuando levantó la mirada hacia Gregori, los ojos le ardían con rojas llamas color rubí y la muerte acechaba detrás del fuego.
No voy más lejos, sanador, hasta que me digas su ubicación.
Sabes que no puedo. Mis hijas están en juego aquí también. Savannah lucha por mantenerlas dentro de ella. Una está muy débil. La perderemos antes de que esta noche se acabe si no puedo encontrar un modo de derrotar el microbio.
Te traigo nuestra mejor oportunidad para ello, pero a menos que me des la ubicación de mi hija para que Ivory pueda ayudarla, no daré un paso más. Y eres libre de matarme, pero me llevaré tus respuestas conmigo.
Gregori dejó escapar el aliento en un largo y lento siseo.
– Sé que no eres culpable del crimen, Razvan. He hablado francamente y te he defendido.
– Quiero que mi hija esté entera. Ivory puede ocuparse de ello. Llamémoslo mi última petición.
Gregori maldijo en la antigua lengua, frustrado y enojado por verse en tal posición. Mikhail. Creo que debe tener la oportunidad de salvar la capacidad de Lara de tener niños ya que yo no puedo. Sé que no es culpable de estos cargos. Tú sabes lo que hay dentro de este hombre. Tiene una voluntad de hierro, y lo que él dice, lo dice en serio. Acudirá a su muerte, ¿y para qué? ¿Dime, para qué?
Dale las coordenadas.
Gregori pasó instantáneamente a Razvan la ubicación.
Ivory envió otra ráfaga de calor. Pediré ayuda a la Madre Tierra. Ha sido buena con nosotros, Razvan, y creo que te favorece. Prestará ayuda.
Se aferró a la promesa de su voz. Lara merecía una vida plena. Él deseaba que lo tuviera todo, aunque él no viviera para ver su felicidad. Se tragó la rabia y el temor y se obligó a respirar tranquilizadoramente antes de ponerse de pie y seguir caminando, otra vez sin mirar ni a derecha ni a izquierda.
Dime cuando está hecho, Ivory.
Gregori le guió a través de una pequeña serie de cuevas y túneles que descendían más bajo el suelo. El calor se alzaba y los inundaba, forzándolos a regular su temperatura continuamente. Grandes formaciones de cristal estallaban de las paredes y a través de los techos altos, así como se elevaban del piso. Instintivamente supo que éstas eran las cámaras del concilio de los guerreros, y donde se decidiría su destino.
La cámara contenía más hombres de los Cárpatos de los que él había sabido que existían. Cuando entró, las columnas gigantes tararearon en bienvenida. Gregori lo miró, luego deslizó su mirada plateada alrededor del cuarto, marcando la cara de cada guerrero. Permaneció junto a Razvan mientras el Cárpato más despreciado caminaba con la cabeza en alto, a través de los guerreros, directo al Príncipe.
Inclinó la cabeza.
– Mikhail. Tengo entendido que ha habido problemas.
– Como si no lo supieras -dijo una voz.
Mikhail levantó la cabeza, barriendo a la multitud con su mirada.
– Otra palabra más y este cuarto será vaciado. Como habéis visto, Razvan ha entrado por su propia voluntad y la cámara le ha dado la bienvenida. Me disculpo por ese arrebato desafortunado -agregó y dio un paso adelante, agarrando los antebrazos de Razvan con el saludo tradicional entre guerreros-. Sívad olen wäkeva, hän ku piwtä… que tu corazón permanezca fuerte, cazador.
– Pesäsz jeläbam ainaak… que permanezcas mucho tiempo en la luz -contestó Razvan.
– Un maestro vampiro atacó a Lara y Nicolas cuando salieron a cazar en las tempranas horas crepusculares. Sabía donde estarían. Nicolas luchó contra ellos con valor. Si no hubiera sido el guerrero hábil que es, no habrían escapado. Mató a tres de los vampiros menores y casi destruyó a un cuarto. Nicolas reconoció al maestro vampiro como Sergey Malinov. Cuando cortó a Lara, le dijo que su hermana le enviaba recuerdos.
Razvan no se sobresaltó. Oyó el murmullo suave de ultraje detrás de él, pero mantuvo la mirada clavada en la del Príncipe.
– ¿Y tú crees que Ivory ordenaría que le hicieran tal cosa a mi hija?
– No, pero el ataque fue orquestado limpiamente, con las víctimas específicamente escogidas y tenían toda la información sobre ellos.