Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
Lentamente, de mala gana, Ivory se atrevió a girar la cabeza. Las gemelas, niñas diminutas, yacían sin vida… cadáveres, sus cuerpos ennegrecidos como su propia alma. Abrió la boca para soltar un chillido mudo de horror absoluto.
¡No! Razvan se unió a ella, vertió su fuerza en ella. Sigue adelante. Debes terminar esto. Él no puede vencer.
Ivory tomó un profundo y estremecedor aliento, las piernas le temblaban, eran como de goma, apenas capaces de sostenerla. Necesitaba los brazos de Razvan alrededor de ella, su presencia cerca. La mente de Razvan se movió en la suya y ella convocó su última fuerza, rezando porque fuera suficiente.
Dame el poder de arreglar este mal,
Para limpiarlo de esta tierra y que podamos continuar.
Limpia el cuerpo, limpia el alma,
Cura la mente y haznos íntegros
Danos una vez más el regalo de criar a nuestros jóvenes para que podamos continuar
Vivos.
Gritó las palabras en desafío. El poder se encrespó y se hinchó, llenando el cuarto. La electricidad crujió. El pelo se le erizó y ondeó en bandas de energía. El látigo de un relámpago chasqueó encima de las cabezas de todos y luego saltó para envolver a Ivory. Ella resplandeció con energía candente, las chispas volaban ahora de las puntas de sus dedos. Su tono cambió, retumbando por el cuarto en orden absoluta.
Los bebés se convulsionaron otra vez, sus cuerpos diminutos golpeaban con fuerza contra las manos de su padre, respiraban con jadeos rotos. Ambas brillaban y estaban rojas, mientras la temperatura se elevaba más allá de lo que podían soportar.
– De prisa, Ivory. Por amor de Dios, deprisa -suplicó Gregori.
Invierte este hechizo, yo lo envío de vuelta.
Llamo a la justicia, déjalo que caiga de vuelta sobre Xavier.
Te ordeno que lo tomes
Átalo, séllalo.
No dejes que nada permanezca.
Trae tu luz que rodea este premio
Como tu resplandor quema esta oscuridad hasta convertirla en luz.
El cuarto resplandeció de luz. Las llamas de las velas saltaron más alto. El viento corrió por el cuarto, girando en un movimiento de tornado, por la tierra, tocando cada rincón del círculo protector, y luego amainó como si nunca hubiera existido, dejando las velas parpadeando y el cuarto oliendo dulce y puro.
Ivory se desplomó en el centro del círculo, y cayó sobre una rodilla, exhausta. Un sudor sangriento le cubría el cuerpo y hacía que los mechones de su sedoso cabello se rizaran alrededor de su cara. Skyler apagó la vela blanca. Natalya apagó la roja. Shea hizo lo mismo con la azul. Syndil fue la última, apagando la última, permitiendo que el humo de la vela verde se elevara en el aire, uniéndose al humo de las otras para mezclarse con el incienso y purificar el cuarto.
La cámara estaba silenciosa. Sólo el sonido de las respiraciones llenaba el cuarto. Savannah luchó por alejarse de su padre, su mirada desesperada fija en su compañero y sus hijas.
Gregori cerró los ojos y luego los abrió para mirar a las niñas diminutas que yacían bajo las palmas de sus manos. Lentamente, con gran cuidado, apartó las manos. Sus hijas alzaron la mirada hacia él con enormes y solemnes ojos… ojos que ya habían visto demasiado. La piel era de un sano color sonrosado. Los miembros frágiles pateaban y golpeaban en el aire. Ambas respiraban solas. El aliento le explotó en los pulmones y su cuerpo se aflojó de alivio. Su mirada plateada se encontró con la violeta de Savannah. Ella gritó, su alegría estalló por el cuarto.
Gregori se hundió de rodillas al lado de Ivory, estirándose hacia ella, sin preocuparse de enjuagar las lágrimas rojas de su cara.
– Su espíritu es más ligero. Podemos ayudarlas a luchar por vivir ahora. No hay palabras para darte las gracias. Ninguna.
Ella se dio la vuelta y alzó la mirada hacia el techo.
– ¿Razvan? -Estaba casi traslúcida. Le necesitaba desesperadamente. Razvan. No podía afrontar a esta multitud sola, no sintiéndose tan sensible y vulnerable.
Él estuvo allí en un instante, se estiró para atraer a Ivory a su abrazo. Toma mi sangre, fél ku kuuluaak sívam belso… amada. Cuando cansada, ella aceptó y enterró la cara contra el calor de su cuello, Razvan miró por encima de su cabeza, al Príncipe.
– La noche casi ha acabado, Ivory debe ir a la tierra. El ritual le ha drenado la fuerza.
– Sois bienvenidos aquí -dijo Mikhail.
– Gracias, pero no. La llevaré a su casa donde pueda descansar. Volveremos cuando esté más fuerte. Mientras tanto, Gregori deberá enseñar el ritual a algunos de los más talentosos de tu pueblo para que puedan protegerse a sí mismos hasta que la forma de vida de la tierra descontaminada tenga oportunidad de esparcirse y podamos destruir a Xavier y su impía fábrica.
– Pero… -Mikhail empezó una protesta.
Razvan pasó sus brazos alrededor de Ivory y simplemente salió volando de la cámara y se la llevó.
Capítulo 19
Razvan despertó con la manada acurrucada alrededor de él y con Ivory abrazada a su cuerpo como si tratara de encontrar un refugio en él. Abrió la tierra para poder alzar la vista hacia las estrellas en lo alto, una sensación de paz deslizándose sobre él. Este era el momento que adoraba. Despertar temprano en la noche, cuando los prismas de las gemas incrustadas en la abertura permitían que la luz de la luna se derramara dentro de la cámara y sobre el rostro de Ivory.
Cada vez que la miraba, dolía. Una pequeña sonrisa de Ivory era suficiente para elevarle el espíritu. Una caricia hacía desaparecer cada recuerdo de las torturas y la depravación de su pasado. No tenía idea de cómo lo hacía, ni de por qué cuando estaba con ella el mundo era un lugar tan diferente, lleno de risa, belleza y cosas en las que nunca había soñado.
Raja se removió y alzó la cabeza, frotando su barbilla sobre el brazo de Razvan a modo de saludo. Razvan hundió los dedos entre el grueso pelaje, un milagro en sí mismo. Su corazón ya había aceptado a cada una de éstas criaturas con sus distintas personalidades. Nunca hubiera soñado enterrar su rostro en el suave pelaje, tener un lobo como guardián y que éste tratara de curarle las heridas.
Lleva a la manada a la cámara contigua. Deseo estar con mi compañera.
La respuesta de Raja fue una sonrisa, pasó la lengua a lo largo del brazo de Razvan, un gesto inusitado para Raja. Razvan saludó a cada lobo a medida que despertaban y los observó trotar hacia la siguiente cámara, dejándolo solo con Ivory. Se giró hacia ella, deslizando el brazo alrededor de su cintura, acercando su cuerpo mientras estudiaba de nuevo su rostro. Sus sombras y valles, su exquisita estructura ósea. El pelo se le había soltado de la gruesa trenza y sus dedos ansiaban quitarle el lazo y desplegar esa masa sedosa por todos lados. Amaba su boca. Apenas sonreía, pero tenía una boca hecha para sonreír, y para amar.
De ningún modo podría hablarle del orgullo que arrasaba a través de él, del nudo en la garganta, de la manera en que hacía cantar a su corazón, ni del terrible miedo que le invadió al verla combatir con aterrador coraje la maldad de Xavier. Sabía mejor que nadie que había sido verdaderamente difícil. Había visto a otros magos luchar y perder contra los hechizos de Xavier. Los microbios mutantes eran la culminación de su malvado plan contra sus más odiados enemigos. Ella había elegido bien su armamento; cada artículo que iba a utilizar había sido limpiado y preparado con antelación, todo planeado meticulosamente, tal como planeaba sus batallas. Sin embargo al final, como suele suceder, todo había ido mal y en vez de intentar un ensayo, había luchado por las vidas de las pequeñas y a pesar de todo había triunfado. Su mejor momento.