Juego Del Destino
- Автор: Арчер Джеффри
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Juego Del Destino». Краткое содержание книги:
– Solo porque nadie más quiso ser tu oponente -afirmó Jimmy-. Piensa que tienes una ventaja de nueve puntos en la intención de voto.
– Sé que le rogaron a Ralph Elliot que saliera al ruedo, pero respondió que no podía considerar la oferta porque estaba muy ocupado con la absorción del banco Russell.
– Una buena excusa -reconoció Jimmy-, pero ese tipo jamás se arriesgaría a aparecer en una papeleta electoral sin tener muy claro que podía ganar. ¿Lo viste anoche en la televisión?
– Sí -Fletcher exhaló un suspiro-, y de no haber estado sobre aviso, me hubiese tragado aquello de «Asegure su futuro y confíe su dinero al banco más grande, sólido y respetable del estado». No ha perdido nada de su viejo carisma. Solo espero que tu padre no se lo haya creído.
– No, Harry ya ha comprometido su uno por ciento con Tom Russell y le dice a todo el mundo que haga lo mismo, aunque se sorprendió cuando le comuniqué el valor actual de sus acciones.
Fletcher se echó a reír.
– Los periodistas financieros calculan que ambas partes tienen un cuarenta por ciento y solo falta una semana para que se cumpla el plazo.
– Sí, creo que será bastante reñido. Confío en que Tom Russell se dé cuenta del cariz que tomará este asunto ahora que Ralph Elliot está implicado -manifestó Fletcher.
– No he podido explicárselo más claro -dijo Jimmy en voz baja.
– ¿Cuándo la enviaron? -preguntó Nat mientras el resto de la junta leía la última carta remitida por Fairchild’s a todos los accionistas.
– Tiene fecha de ayer -contestó Logan-; eso significa que disponemos de tres días para responder, pero mucho me temo que para entonces el daño ya esté hecho.
– Ni siquiera yo hubiese creído que Elliot fuese capaz de cometer semejante infamia -comentó Tom después de leer la carta que llevaba la firma de Murray Goldblatz.
El texto de la carta era el siguiente:
Cosas que usted no sabe de Nathaniel Cartwright,
director ejecutivo del banco Russelclass="underline"
– El señor Cartwright no nació ni se crió en Hartford.
– Fue rechazado por Yale cuando falsificó su examen de ingreso.
– Abandonó la Universidad de Connecticut sin licenciarse, después de perder las elecciones para el claustro de estudiantes.
– Fue despedido de J. P. Morgan después de hacerle perder al banco medio millón de dólares.
– Está casado con una mujer coreana cuya familia luchó contra los norteamericanos durante la guerra.
– El único empleo que pudo conseguir después de que lo echaran de Morgan fue gracias a su viejo compañero de escuela, quien casualmente es el presidente del banco Russell.
Comprometa sus acciones con Fairchild’s;
garantice que su futuro esté en buenas manos.
– Esta es la respuesta que propongo que enviemos por correo urgente hoy mismo -dijo Logan- y evitar que Fairchild’s tenga tiempo para responderla. -Le entregó una copia a cada miembro de la junta.
Cosas que usted debe saber de Nat Cartwright,
director ejecutivo del banco Russelclass="underline"
– Nat nació y se crió en Connecticut.
– Fue distinguido con la medalla al honor en Vietnam.
– Obtuvo su licenciatura en Harvard (summa cum laude), antes de ingresar en la escuela de empresariales de Harvard.
– Renunció a su empleo en Morgan, después de hacerle ganar al banco más de un millón de dólares.
– Durante los nueve años que lleva en Russell como director ejecutivo, ha cuadruplicado los beneficios del banco.
– Su esposa es profesora de estadística en la Universidad de Connecticut y su padre fue brigada de la infantería de marina.
Quédese con Russelclass="underline"
el banco que cuida de usted y cuida de su dinero.
– ¿Puedo enviarla inmediatamente? -preguntó Logan.
– No -respondió Nat, y rompió la carta. Permaneció en silencio durante unos segundos-. No soy persona que se enfada fácilmente, pero estoy dispuesto a acabar con Ralph Elliot de una vez para siempre, así que escuchen con atención.
Veinte minutos más tarde, Tom aventuró el primer comentario.
– Eso representa correr un riesgo muy grande.
– ¿Por qué? -replicó Nat-. Si la estrategia falla, acabaremos todos convertidos en multimillonarios, pero si tiene éxito, tendremos el control del banco más grande del estado.
– Papá está furioso contigo -afirmó Jimmy.
– ¿Por qué, si he ganado? -quiso saber Fletcher.
– Ese es el problema. Has ganado por más de doce mil votos, cosa que ha sido una falta de tacto lamentable -explicó Jimmy mientras observaba a Harry Júnior que corría por el lateral del campo con la pelota controlada-. No te olvides de que solo consiguió una ventaja de once mil votos una vez en veintiocho años, cuando Barry Goldwater se presentaba para presidente.
– Gracias por el aviso -dijo Fletcher-. Supongo que tendré que saltarme las comidas de los dos próximos domingos.
– Más te vale no hacerlo. Es tu turno de escuchar cómo ganó un millón en una noche.
– Sí, Annie me comentó que había vendido las acciones del banco Russell. Creía que se había comprometido a no vendérselas a Fairchild’s a ningún precio.
– Dio su palabra y la hubiese mantenido, pero el día antes de que concluyera la oferta, y las acciones habían alcanzado un precio de siete coma diez dólares, recibió una llamada de Tom Russell, que le aconsejó vender. Incluso le recomendó que se pusiera en contacto directamente con Ralph Elliot para que la venta fuese inmediata.
– Se traen algo entre manos -opinó Fletcher-. Tom Russell jamás le hubiese dicho a tu padre que tratara con Ralph Elliot a menos que aún quede por escribir otro capítulo de esta novela. -Jimmy no abrió la boca-. ¿Podemos deducir por tanto que Fairchild’s ya controla más del cincuenta por ciento?
– Le hice a Logan la misma pregunta, pero me explicó que debido a la confidencialidad del cliente, no podía decirme nada hasta el lunes, cuando la comisión publique la información oficial.
– ¡Ay! -exclamó Jimmy-. ¿Has visto lo que le acaba de hacer ese chico de Taft a Harry Júnior? Tiene suerte de que Joanna no esté aquí, ella hubiese entrado en el campo para darle una azotaina.
– ¿Aquellos que estén a favor? -preguntó el presidente.
Todos los allí reunidos levantaron la mano, aunque Julia pareció titubear durante una fracción de segundo.
– Aprobado por unanimidad -declaró Tom, que luego miró a Nat y añadió-: Quizá quieras explicarnos ahora qué sucederá de aquí en adelante.
– Por supuesto, presidente. A las diez de la mañana, la comisión anunciará que Fairchild’s no ha conseguido el control del banco Russell.
– ¿Cuál es el porcentaje que pueden haber conseguido? -preguntó Julia.
– Tenían el cuarenta y siete coma ochenta y nueve por ciento a medianoche del sábado y quizá hayan conseguido comprar algunas acciones más el domingo, pero lo dudo.
– ¿A qué precio?
– El viernes cerraron a siete coma treinta y dos dólares -contestó Logan-, pero después del anuncio de esta mañana, quedan anuladas automáticamente todas las cesiones y Fairchild’s no puede hacer otra oferta durante por lo menos veintiocho días.
– Entonces será el momento en que pondré en el mercado un millón de acciones de Russell.
– ¿Qué necesidad tienes de hacerlo? -intervino Julia-. No hay ninguna duda de que nuestras acciones caerán en picado.
– También caerán las de Fairchild’s, porque son dueños de casi el cincuenta por ciento de las nuestras y no pueden hacer nada al respecto durante veintiocho días.
– ¿Nada? -repitió Julia.
– Nada -confirmó Logan.
– Si después utilizamos el dinero obtenido con la venta para comprar las acciones de Fairchild’s cuando comiencen a bajar…